EL BULLYING, LA REALIDAD QUE TODOS SABEN PERO NADIE QUIERE VER
Se estima que entre el 15% y el 50% de los niños y adolescentes han sufrido acoso escolar en algún momento.
Mucha gente ha oído hablar del bullying o acoso escolar, pero la gran mayoría desconoce conceptos y dinámicas relacionados con este gran problema.
El bullying o acoso escolar es el maltrato psicológico, físico o verbal que se da entre alumnos, tanto dentro de clase como fuera, principalmente en redes sociales, lo que es denominado como ciberbullying.
Suele darse durante un periodo de tiempo extenso. Los afectados suelen los niños y niñas de entre 9 y 13 años, es decir, la etapa de la preadolescencia, y es normal que arrastren ciertas secuelas durante gran parte de su vida. Entre las formas más comunes de bullying se encuentran: la exclusión, burlas, amenazas, coacciones, persecuciones o agresiones.
Las causas que producen el bullying varían en función de cada caso explícito, no obstante, hay ciertos parámetros comunes. El acosador carece de empatía, por lo que es incapaz de ponerse en el lugar del afectado y ser consciente de su sufrimiento. En muchas ocasiones, el acosador ha presenciado violencia en su entorno de una manera regular. Otro factor de incidencia es el socioeconómico, donde una situación adversa con tensión entre los padres o con falta de organización, puede promover este tipo de comportamientos. También es muy importante el ámbito escolar, pues tiene que ser propicio para una agradable convivencia entre los alumnos.
La detección del bullying es difícil, ya que los niños suelen intentar ocultarlo en el ambiente familiar, evitando de esta manera pedir ayuda a su entorno cercano. Por ello, los únicos casos detectables son los que no se pueden ocultar debido a la gravedad de las lesiones o los indicios. Para lograrlo, los padres y/o profesores deben intentar reconocer ciertas señales y conductas que puedan llevar a sospecha sobre un posible maltrato. Algunos colectivos son más propensos a sufrirlo, como pueden ser: los homosexuales, bisexuales y transexuales. Los niños más endebles al bullying suelen ser distinguidos por el resto de compañeros al ser, por ejemplo, obesos, delgados, padecer alguna discapacidad, utilizar gafas, aparatos dentales o ropa distinta, ser nuevo en el colegio, etc… El acosador percibe a los menores que él como personas débiles con incapacidad para defenderse.
Hay algunas señales que pueden mostrar indicios sobre si el niño está siendo acosado y alertar a los padres y profesores de que está sufriendo:
- Descenso notorio del rendimiento escolar- Depresión, ansiedad, falta de apetito o dolores de cabeza constantes - Insomnio o pesadillas - No querer asistir al colegio - Emisión de llanto, en ocasiones incotrolado, u otro tipo de emociones intensas - Sentimiento de miedo, sobre todo a estar solo - En ciertos casos, el damnificado puede tener ideas o pensamientos de suicidio.
Las distintas formas en las que el acosador puede coaccionar a sus víctimas son las siguientes:
- Acoso físico: El acosador busca hacer daño físico a sus víctimas mediante algún tipo de golpe. También incluye esconder sus pertenencias. - Acoso verbal: Son todo tipo de insultos, menosprecios o provocaciones hacia la víctima. - Acoso social: El acosador busca en este caso el aislamiento de su víctima. Para ello, hace que otros niños lo ignoren o recurre a humillaciones públicas para que se sienta solo. - Acoso sexual: Son, por un lado, todas las acciones relativas a actos sexuales, como acercamientos no consentidos y, por otro lado, las burlas hacia la orientación sexual de la víctima. - Cyberbullying: Es el acoso escolar llevado a cabo a través de dispositivos como smartphones, tablets, etc… En estos casos, el acosador suele enviar mensajes ofensivos, difundir rumores o imágenes a través de redes sociales, o incluso crear perfiles falsos.
La manera de evitar el bullying se basa en la educación de los niños y adolescentes, con un enfoque donde se resalten valores como el respeto y la empatía y se evite la persecución y la exclusión hacia ningún compañero. Los profesores están “al pie del cañón”, por lo que tienen la responsabilidad de actuar frente a las primeras señales de violencia entre el alumnado.
Por otra parte, los padres también deben educar a sus hijos en valores acordes con la consideración, la tolerancia y la armonía, en definitiva, contrarios a la violencia.
El tratamiento del bullying es un proceso muy importante, ya que la víctima necesitará ayuda psicológica en forma de terapia para superar los efectos del acoso, poder combatirlo y continuar con su vida escolar. En muchos casos el niño precisará de tratamiento farmacológico para vencer la depresión y acabar con las ideas de suicidio en los casos más extremos. Este tipo de acosos traen consigo secuelas que pueden subsistir durante mucho tiempo, por lo que es posible que la víctima precise de ayuda psicológica tiempo después de haber finalizado el bullying. También es posible que el acosador necesite ayuda psicológica para tratar los motivos que le han empujado a llevar a cabo esos comportamientos violentos sobre otras personas.
Saber llevar los casos de acoso escolar es determinante en el proceso, aquí cobran gran relevancia la figura de los padres y de los profesores, quienes deben saber cómo actuar.
- Los padres: si el niño presenta cambios de comportamiento, es fundamental hablar con ellos para averiguar a qué se debe. Es primordial mantener la calma y escuchar atentamente sus palabras. Si confiesa una situación de abuso, lo conveniente es fortalecer su autoestima y tranquilizarle, haciéndole saber que no tiene la culpa.
El siguiente paso es ponerse en contacto con el colegio para informarles de la situación y buscar una posible solución al problema.
- Cuando los educadores conozcan la situación, deben observar los comportamientos de los niños implicados para ejercer cierto control. Cuando hablen con los alumnos, no solo deben hacerlo con los niños implicados, sino también con el resto de alumnos de clase para poder concienciarles de la gravedad de la situación y la importancia del problema.
PRESENTACIÓN BÁSICA
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Created on May 27, 2021
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EL BULLYING, LA REALIDAD QUE TODOS SABEN PERO NADIE QUIERE VER
Se estima que entre el 15% y el 50% de los niños y adolescentes han sufrido acoso escolar en algún momento.
Mucha gente ha oído hablar del bullying o acoso escolar, pero la gran mayoría desconoce conceptos y dinámicas relacionados con este gran problema.
El bullying o acoso escolar es el maltrato psicológico, físico o verbal que se da entre alumnos, tanto dentro de clase como fuera, principalmente en redes sociales, lo que es denominado como ciberbullying.
Suele darse durante un periodo de tiempo extenso. Los afectados suelen los niños y niñas de entre 9 y 13 años, es decir, la etapa de la preadolescencia, y es normal que arrastren ciertas secuelas durante gran parte de su vida. Entre las formas más comunes de bullying se encuentran: la exclusión, burlas, amenazas, coacciones, persecuciones o agresiones.
Las causas que producen el bullying varían en función de cada caso explícito, no obstante, hay ciertos parámetros comunes. El acosador carece de empatía, por lo que es incapaz de ponerse en el lugar del afectado y ser consciente de su sufrimiento. En muchas ocasiones, el acosador ha presenciado violencia en su entorno de una manera regular. Otro factor de incidencia es el socioeconómico, donde una situación adversa con tensión entre los padres o con falta de organización, puede promover este tipo de comportamientos. También es muy importante el ámbito escolar, pues tiene que ser propicio para una agradable convivencia entre los alumnos.
La detección del bullying es difícil, ya que los niños suelen intentar ocultarlo en el ambiente familiar, evitando de esta manera pedir ayuda a su entorno cercano. Por ello, los únicos casos detectables son los que no se pueden ocultar debido a la gravedad de las lesiones o los indicios. Para lograrlo, los padres y/o profesores deben intentar reconocer ciertas señales y conductas que puedan llevar a sospecha sobre un posible maltrato. Algunos colectivos son más propensos a sufrirlo, como pueden ser: los homosexuales, bisexuales y transexuales. Los niños más endebles al bullying suelen ser distinguidos por el resto de compañeros al ser, por ejemplo, obesos, delgados, padecer alguna discapacidad, utilizar gafas, aparatos dentales o ropa distinta, ser nuevo en el colegio, etc… El acosador percibe a los menores que él como personas débiles con incapacidad para defenderse.
Hay algunas señales que pueden mostrar indicios sobre si el niño está siendo acosado y alertar a los padres y profesores de que está sufriendo:
- Descenso notorio del rendimiento escolar- Depresión, ansiedad, falta de apetito o dolores de cabeza constantes - Insomnio o pesadillas - No querer asistir al colegio - Emisión de llanto, en ocasiones incotrolado, u otro tipo de emociones intensas - Sentimiento de miedo, sobre todo a estar solo - En ciertos casos, el damnificado puede tener ideas o pensamientos de suicidio.
Las distintas formas en las que el acosador puede coaccionar a sus víctimas son las siguientes:
- Acoso físico: El acosador busca hacer daño físico a sus víctimas mediante algún tipo de golpe. También incluye esconder sus pertenencias. - Acoso verbal: Son todo tipo de insultos, menosprecios o provocaciones hacia la víctima. - Acoso social: El acosador busca en este caso el aislamiento de su víctima. Para ello, hace que otros niños lo ignoren o recurre a humillaciones públicas para que se sienta solo. - Acoso sexual: Son, por un lado, todas las acciones relativas a actos sexuales, como acercamientos no consentidos y, por otro lado, las burlas hacia la orientación sexual de la víctima. - Cyberbullying: Es el acoso escolar llevado a cabo a través de dispositivos como smartphones, tablets, etc… En estos casos, el acosador suele enviar mensajes ofensivos, difundir rumores o imágenes a través de redes sociales, o incluso crear perfiles falsos.
La manera de evitar el bullying se basa en la educación de los niños y adolescentes, con un enfoque donde se resalten valores como el respeto y la empatía y se evite la persecución y la exclusión hacia ningún compañero. Los profesores están “al pie del cañón”, por lo que tienen la responsabilidad de actuar frente a las primeras señales de violencia entre el alumnado. Por otra parte, los padres también deben educar a sus hijos en valores acordes con la consideración, la tolerancia y la armonía, en definitiva, contrarios a la violencia.
El tratamiento del bullying es un proceso muy importante, ya que la víctima necesitará ayuda psicológica en forma de terapia para superar los efectos del acoso, poder combatirlo y continuar con su vida escolar. En muchos casos el niño precisará de tratamiento farmacológico para vencer la depresión y acabar con las ideas de suicidio en los casos más extremos. Este tipo de acosos traen consigo secuelas que pueden subsistir durante mucho tiempo, por lo que es posible que la víctima precise de ayuda psicológica tiempo después de haber finalizado el bullying. También es posible que el acosador necesite ayuda psicológica para tratar los motivos que le han empujado a llevar a cabo esos comportamientos violentos sobre otras personas.
Saber llevar los casos de acoso escolar es determinante en el proceso, aquí cobran gran relevancia la figura de los padres y de los profesores, quienes deben saber cómo actuar.
- Los padres: si el niño presenta cambios de comportamiento, es fundamental hablar con ellos para averiguar a qué se debe. Es primordial mantener la calma y escuchar atentamente sus palabras. Si confiesa una situación de abuso, lo conveniente es fortalecer su autoestima y tranquilizarle, haciéndole saber que no tiene la culpa. El siguiente paso es ponerse en contacto con el colegio para informarles de la situación y buscar una posible solución al problema.
- Cuando los educadores conozcan la situación, deben observar los comportamientos de los niños implicados para ejercer cierto control. Cuando hablen con los alumnos, no solo deben hacerlo con los niños implicados, sino también con el resto de alumnos de clase para poder concienciarles de la gravedad de la situación y la importancia del problema.