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Arte | Quipu menstrual

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Created on May 25, 2021

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Transcript

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INTRODUCCIÓN

primer momento

segundo momento

tercer momento

Cecilia Vicuña

Quipu menstrual (2006)

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Introducción

Gran parte de la producción de esta artista chilena —sino toda— trabaja con restos que quedaron de la sangrienta conquista y colonización de Latinoamérica. Su propuesta no intenta posicionarse como documento histórico, sino más bien poetizar el pasado. En una serie que recorre toda su producción —desde los años sesenta hasta el día de hoy—, Vicuña retoma el concepto de los antiguos Quipus andinos y recupera en lenguaje contemporáneo aquel resto arrancado. El quipu —«nudo» en Quechua— fue un instrumento ingenioso que utilizaba cuerdas anudadas y coloridas para registrar información de diversa índole. La existencia de este uso simbólico del textil, que alcanzó su máximo esplendor y complejidad en el imperio Inca, data incluso de tiempos anteriores. Durante algunas décadas de la época colonial, el quipu coexistió con el archivo escrito, hasta que esto se volvió un problema para los administradores españoles quienes, incapaces de leerlos, se veían en disputas con los registradores indígenas. Como consecuencia, en el Tercer Concilio de Lima (1583) los quipus fueron declarados objetos idólatras por el clero y se ordenó su destrucción. Esto los volvió un símbolo de resistencia indígena al nuevo régimen (Museo Chileno de Arte Precolombino, 2003). El Quipu menstrual fue producido en el año 2006. La propuesta comenzó frente al glaciar del cerro Nevado del Plomo, en la cordillera chilena, y continuó en la muestra Del otro lado: arte contemporáneo de mujeres en Chile. Se compuso de, al menos, tres partes: la primera, realizada en aquel sitio específico, fue registrada a modo performático; la segunda supuso una instalación en el Centro Cultural Palacio de la Moneda; y la tercera, otra performance —en este caso callejera—, se desarrolló como evento en el marco de la muestra mencionada.

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Primer momento

En enero de 2006, el día de la elección de Michelle Bachelet, Cecilia Vicuña subió a la cordillera frente al glaciar del cerro Nevado del Plomo a realizar aquello que registraría de modo performático, su Quipu menstrual. Pedía a la dirigente chilena que no entregara los glaciares ni los cerros nevados a la mina de Pascua Lama, representante de intereses extranjeros. Al incorporar el quipu como anclaje en el título, la obra aloja una concepción del tiempo anacrónica, heterogénea y fragmentada, y rescata el gesto de resistencia que en el pasado colonial significó dicho objeto para el pueblo Inca. Un objeto que resistió, un espacio que hoy intenta resistir a la explotación.

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Segundo momento

Compuesta por hebras de vellón sin hilar y por una pantalla que reproduce el video de la acción en la montaña, esta instalación fue pensada a modo de sitio específico para el Centro Cultural Palacio de La Moneda, en el marco de la muestra Del otro lado: arte contemporáneo de mujeres en Chile. Durante la inauguración se repartieron copias del poema a los visitantes. Se realizaron 20.000 copias, cada una con una hebra roja —como símbolo de aquella con la que el Niño del Plomo fue enterrado y cuya historia, argumenta la artista, es desconocida por la mayoría de los chilenos—, para ser retirados en el transcurso de la exposición.

Poema

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Tercer momento

Performance callejera que se realizó el 17 de noviembre de 2006 frente al palacio de gobierno, bajo la consigna «El ruego es el riego, el agua es el oro, Michelle, no vendas los glaciares, nuestro patrimonio». De la performance no se cuenta con mayores registros; pero, seguro, no pasó desapercibida ante los transeúntes. Esta performance mira hacia el futuro, hacia la esperanza que ella deposita en la presidenta de Chile. Pero ese futuro implica un presente que mira hacia atrás, un presente que no olvida, un presente descolonizador que trae un pasado desprolijo, olvidado, censurado, roto. Un auténtico ejercicio a la memoria. De ese modo, a dos mil metros de altura, la artista ejerció su voto ciudadano (aclaración: Vicuña debió exiliarse durante la dictadura de Pinochet y desde entonces no volvió a votar en su país, del modo ciudadano del sufragio, vale decir; sí, en vez, con este tipo de intervenciones) en un gesto, que, además de apoyar a la futura mandataria chilena, implicó un modo de apelación pública que de ninguna manera podía pasar desapercibido.

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