CUATRO HISTORIAS DE CÓMO REINVENTAR UN NEGOCIO EN EL ALT VINALOPÓ
Estos empresarios de diferentes sectores luchan, a través de la innovación y la digitalización, para que su negocio busque un hueco a nivel nacional y para que su comarca se defina como un enclave con una gran potencial económico. El crecimiento del comercio electrónico y su posición geoestrátegica son dos de las claves de su éxito.
MASCARILLAS BPI SMART
CALZADO INFANTIL PIRUFÍN
SUJETA-CONTENEDORES MAGNUT
BODEGA VINESSENS
REINVENTARSE DURANTE LA COVID
Pablo Ruescas es la segunda generación de zapateros de su familia, fundadora de la empresa de calzado "de vestir" infantil Pirufin. A comienzos del año pasado, vio cómo la crisis de la covid-19, ante la cancelación de eventos, echaba por tierra el negocio que, durante décadas y con mucho esfuerzo, su familia había conseguido levantar. "Tuvimos que reinventarnos y decidimos fabricar un calzado específico para los niños que están aprendiendo a andar. Eso nos ha salvado y estamos volviendo a crecer a niveles óptimos", cuenta Ruescas emocionado.
El gerente de Pirufin cree que el éxito de sus nuevos modelos está relacionado con un cambio de tendencia. "Los padres ahora miran más la comodidad de sus hijos, se preocupan y buscan información sobre ello. Hace unos años, en el diseño de un calzado primaba la estética por encima de todo", relata Ruescas. Su nueva línea, explica, está pensada como un elemento que proteja el pie de los pequeños a la hora de andar y que respete su crecimiento natural. Para ello, desarrollan junto con especialistas los modelos qué más se ajustan a lo que buscan sus clientes, hacen pruebas y, finalmente, buscan una estética que vaya a la moda.
Para Ruescas, la ubicación de la comarca donde vive también ha sido clave para que su producto tenga éxito. En el último año, ha construido un centro logístico al pie de la A-31 para distribuir y promocionar su producto. Allí, cuenta, tiene contacto directo con los clientes, que le trasladan sus preferencias. También se ha sumado a la venta por internet: forma parte de la plataforma de Correos Market y tiene una tienda web propia. "Hay zonas donde ni siquiera hay tiendas y la gente compra online. Le damos un servicio a esas personas, pero siempre sin perjudicar a los negocios que te compran zapatos para venderlos. Estamos en tiempos difíciles y eso sería una competencia desleal", explica.
LA RESURRECCIÓN DE UN PROYECTO
Cuando se decretó el estado de alarma y echó el cierre de su empresa, Antonio Navarro recibió una llamada de uno de los especialistas con los que, años antes, había trabajado para desarrollar un tejido antibacteriano para plantillas que, finalmente, no tuvo el éxito esperado. "Poneos a fabricar mascarillas. Ese tejido es perfecto para proteger a la gente", escuchó Navarro desde el otro lado del teléfono. En pocos meses, sus mascarillas se vendían por toda España y vio claro cuál era el paso que debía dar: lanzarse a ese nuevo nicho de mercado. En las últimas semanas, ya ha sumado a la colección una línea de calcetines y de fregonas fabricadas con ese tejido.
El número de trabajadores dedicados a fabricar estos nuevos productos son 34 y la demanda no ha bajado. El tejido que desarrollaron está fabricado con tecnología en PE (polietileno), a base de zinc y cobre y con una eficacia antibacteriana del 99,99%. "Fuimos los primeros en tener la certificación europea", cuenta Navarro. Las ventas por internet se han disparado, algunas a través de la plataforma de Correos Market, que les permite realizar envíos a cualquier parte de España.
Gracias a la calidad de sus productos, la empresa se encuentra desarrollando un proyecto de una amplia gama de batas sanitarias, que se distribuirá a nivel nacional para satisfacer la demanda que hay en hospitales, clínicas, farmacias y parafarmacias. "Debido a las altas propiedades antibacterianas y antivirus de este tejido, lo hacen idóneo para todo este mercado sanitario", explica Navarro.
HACER VINO CON UN CALENDARIO LUNAR
Andrés Carull y Marta Ribera decidieron volver a su tierra en 2008, después de trabajar como enólogos en Burdeos, para cumplir un sueño: abrir su propia bodega. A medio camino entre Villena y Cañada, comenzaron a cultivar un viñedo, pero con un método muy preciso: el de la biodinámica. A través de este proceso, cuenta Carull, combinan técnicas tradicionales con el cultivo ecológico, sin procesos industriales y con especial atención en el cuidado medioambiental de su viña. "Hacemos vino como se hacía antaño", remarca.
El cultivo, precisa el dueño de la bodega Vinessens, va más allá de no usar productos químicos. "No solo tenemos en cuenta el clima, el suelo, la pluviometría, la humedad... También utilizamos un calendario biodinámico que tiene en cuenta los ciclos lunares", cuenta. El resultado, según Carull, son vinos más luminosos y con un carácter más amplio. Al año, salen de sus barricas unas 250.000 botellas con una facturación en 2020 de unos 700.000 euros. Aunque el objetivo, dicen, es reducir el embotellado en unas 150.000, pero de mucho más valor en el mercado.
El Alt Vinalopó es una zona conocida por el cultivo de la vid, que ocupa una superficie de unas 7.700 hectáreas, muchas menos que las que había en 1990, cuando superaba una extensión de unas 18.000, según datos de Ministerio de Agricultura. Carull es consciente de ello, pero insiste en que la solución no es rendirse y seguir luchando por preservar los caldos alicantinos. Por ello, se ha aliado con otros productores del sector primario de la zona (aceites, conservas, miel, etc.) para desarrollar un proyecto de agroturismo que atraiga visitantes.
INVENTAR DESDE EL CENTRO DEL VINALOPÓ
Pedro Morata, Juan Miguel, José y David Espinosa se dieron cuenta de que los grandes contenedores urbanos no contaban con un buen sistema de sujeción, estos eran ineficaces o inexistentes: se volcaban, la basura se desparramaba por el suelo... No cumplían con su función. Por eso, decidieron montar Magnut, una empresa de desarrollo con la que diseñaron y patentaron un sujeta-contenedores sencillo, de bajo coste y eficiente. En menos de un año, esta empresa filial del grupo empresarial Hijos de José Espinosa pasó de vender su invento por los pueblos de la zona a toda España. En 2021 estiman tener unas ventas superiores a las 10.000 unidades.
La fabricación de productos metálicos es otro motor de empleo en la zona del Vinalopó. De hecho, representa del 16,9% de empleo y con un valor agregado de un 22,6%, según datos del Instituto de Estudios Económicos de Alicante. Entre esas empresas también está Magnut, ya que ellos mismos, además de diseñar los modelos, los fabrican y los distribuyen. Tras el éxito de su primer invento, los cuatro socios afirman que ya se encuentran desarrollando otros proyectos. "Tenemos un montón de nuevas ideas innovadoras. Todas relacionadas con el mobiliario urbano", cuenta Pedro Morata (en la foto). Son precavidos y prefieren no dar detalles de sus próximas invenciones.
De momento, estos emprendedores no se plantean dar el salto al extranjero, aunque no lo descartan en un futuro próximo. Ahora, cuentan, su objetivo es llenar España con sus sujeta-contenedores. "Hay muchas localidades que nos lo han solicitado. Decenas de organismos públicos, ayuntamientos, mancomunidades e incluso empresas externalizadas ya nos están pidiendo unidades de prueba. Las perspectivas son muy positivas", afirma Morata.
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CUATRO HISTORIAS DE CÓMO REINVENTAR UN NEGOCIO EN EL ALT VINALOPÓ
Estos empresarios de diferentes sectores luchan, a través de la innovación y la digitalización, para que su negocio busque un hueco a nivel nacional y para que su comarca se defina como un enclave con una gran potencial económico. El crecimiento del comercio electrónico y su posición geoestrátegica son dos de las claves de su éxito.
MASCARILLAS BPI SMART
CALZADO INFANTIL PIRUFÍN
SUJETA-CONTENEDORES MAGNUT
BODEGA VINESSENS
REINVENTARSE DURANTE LA COVID
Pablo Ruescas es la segunda generación de zapateros de su familia, fundadora de la empresa de calzado "de vestir" infantil Pirufin. A comienzos del año pasado, vio cómo la crisis de la covid-19, ante la cancelación de eventos, echaba por tierra el negocio que, durante décadas y con mucho esfuerzo, su familia había conseguido levantar. "Tuvimos que reinventarnos y decidimos fabricar un calzado específico para los niños que están aprendiendo a andar. Eso nos ha salvado y estamos volviendo a crecer a niveles óptimos", cuenta Ruescas emocionado.
El gerente de Pirufin cree que el éxito de sus nuevos modelos está relacionado con un cambio de tendencia. "Los padres ahora miran más la comodidad de sus hijos, se preocupan y buscan información sobre ello. Hace unos años, en el diseño de un calzado primaba la estética por encima de todo", relata Ruescas. Su nueva línea, explica, está pensada como un elemento que proteja el pie de los pequeños a la hora de andar y que respete su crecimiento natural. Para ello, desarrollan junto con especialistas los modelos qué más se ajustan a lo que buscan sus clientes, hacen pruebas y, finalmente, buscan una estética que vaya a la moda.
Para Ruescas, la ubicación de la comarca donde vive también ha sido clave para que su producto tenga éxito. En el último año, ha construido un centro logístico al pie de la A-31 para distribuir y promocionar su producto. Allí, cuenta, tiene contacto directo con los clientes, que le trasladan sus preferencias. También se ha sumado a la venta por internet: forma parte de la plataforma de Correos Market y tiene una tienda web propia. "Hay zonas donde ni siquiera hay tiendas y la gente compra online. Le damos un servicio a esas personas, pero siempre sin perjudicar a los negocios que te compran zapatos para venderlos. Estamos en tiempos difíciles y eso sería una competencia desleal", explica.
LA RESURRECCIÓN DE UN PROYECTO
Cuando se decretó el estado de alarma y echó el cierre de su empresa, Antonio Navarro recibió una llamada de uno de los especialistas con los que, años antes, había trabajado para desarrollar un tejido antibacteriano para plantillas que, finalmente, no tuvo el éxito esperado. "Poneos a fabricar mascarillas. Ese tejido es perfecto para proteger a la gente", escuchó Navarro desde el otro lado del teléfono. En pocos meses, sus mascarillas se vendían por toda España y vio claro cuál era el paso que debía dar: lanzarse a ese nuevo nicho de mercado. En las últimas semanas, ya ha sumado a la colección una línea de calcetines y de fregonas fabricadas con ese tejido.
El número de trabajadores dedicados a fabricar estos nuevos productos son 34 y la demanda no ha bajado. El tejido que desarrollaron está fabricado con tecnología en PE (polietileno), a base de zinc y cobre y con una eficacia antibacteriana del 99,99%. "Fuimos los primeros en tener la certificación europea", cuenta Navarro. Las ventas por internet se han disparado, algunas a través de la plataforma de Correos Market, que les permite realizar envíos a cualquier parte de España.
Gracias a la calidad de sus productos, la empresa se encuentra desarrollando un proyecto de una amplia gama de batas sanitarias, que se distribuirá a nivel nacional para satisfacer la demanda que hay en hospitales, clínicas, farmacias y parafarmacias. "Debido a las altas propiedades antibacterianas y antivirus de este tejido, lo hacen idóneo para todo este mercado sanitario", explica Navarro.
HACER VINO CON UN CALENDARIO LUNAR
Andrés Carull y Marta Ribera decidieron volver a su tierra en 2008, después de trabajar como enólogos en Burdeos, para cumplir un sueño: abrir su propia bodega. A medio camino entre Villena y Cañada, comenzaron a cultivar un viñedo, pero con un método muy preciso: el de la biodinámica. A través de este proceso, cuenta Carull, combinan técnicas tradicionales con el cultivo ecológico, sin procesos industriales y con especial atención en el cuidado medioambiental de su viña. "Hacemos vino como se hacía antaño", remarca.
El cultivo, precisa el dueño de la bodega Vinessens, va más allá de no usar productos químicos. "No solo tenemos en cuenta el clima, el suelo, la pluviometría, la humedad... También utilizamos un calendario biodinámico que tiene en cuenta los ciclos lunares", cuenta. El resultado, según Carull, son vinos más luminosos y con un carácter más amplio. Al año, salen de sus barricas unas 250.000 botellas con una facturación en 2020 de unos 700.000 euros. Aunque el objetivo, dicen, es reducir el embotellado en unas 150.000, pero de mucho más valor en el mercado.
El Alt Vinalopó es una zona conocida por el cultivo de la vid, que ocupa una superficie de unas 7.700 hectáreas, muchas menos que las que había en 1990, cuando superaba una extensión de unas 18.000, según datos de Ministerio de Agricultura. Carull es consciente de ello, pero insiste en que la solución no es rendirse y seguir luchando por preservar los caldos alicantinos. Por ello, se ha aliado con otros productores del sector primario de la zona (aceites, conservas, miel, etc.) para desarrollar un proyecto de agroturismo que atraiga visitantes.
INVENTAR DESDE EL CENTRO DEL VINALOPÓ
Pedro Morata, Juan Miguel, José y David Espinosa se dieron cuenta de que los grandes contenedores urbanos no contaban con un buen sistema de sujeción, estos eran ineficaces o inexistentes: se volcaban, la basura se desparramaba por el suelo... No cumplían con su función. Por eso, decidieron montar Magnut, una empresa de desarrollo con la que diseñaron y patentaron un sujeta-contenedores sencillo, de bajo coste y eficiente. En menos de un año, esta empresa filial del grupo empresarial Hijos de José Espinosa pasó de vender su invento por los pueblos de la zona a toda España. En 2021 estiman tener unas ventas superiores a las 10.000 unidades.
La fabricación de productos metálicos es otro motor de empleo en la zona del Vinalopó. De hecho, representa del 16,9% de empleo y con un valor agregado de un 22,6%, según datos del Instituto de Estudios Económicos de Alicante. Entre esas empresas también está Magnut, ya que ellos mismos, además de diseñar los modelos, los fabrican y los distribuyen. Tras el éxito de su primer invento, los cuatro socios afirman que ya se encuentran desarrollando otros proyectos. "Tenemos un montón de nuevas ideas innovadoras. Todas relacionadas con el mobiliario urbano", cuenta Pedro Morata (en la foto). Son precavidos y prefieren no dar detalles de sus próximas invenciones.
De momento, estos emprendedores no se plantean dar el salto al extranjero, aunque no lo descartan en un futuro próximo. Ahora, cuentan, su objetivo es llenar España con sus sujeta-contenedores. "Hay muchas localidades que nos lo han solicitado. Decenas de organismos públicos, ayuntamientos, mancomunidades e incluso empresas externalizadas ya nos están pidiendo unidades de prueba. Las perspectivas son muy positivas", afirma Morata.