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SANTA LUISA DE MARILLAC

Luc�a Ram�rez Cabilla

Created on May 14, 2021

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Lucía Ramírez Nº23 Alba Valle Nº31 María Román Nº27

Santa Luisa de Marillac

Santa Luisa de Marillac (1591-1660) fue una de las fundadoras de las Hijas de la Caridad, una congregación que se ha dedicado a lo largo de los años a servir a los pobres y enfermos. Se convirtió en religiosa a edad avanzada, cuando ya tenía más de 40 años. Antes había estado casada y llegó a tener un hijo. Fue beatificada el 9 de mayo de 1920 y su canonización ocurrió el 11 de marzo de 1934, por una decisión del Papa Pío XI. Es considerada actualmente como la patrona de quienes realizan asistencia social, nombramiento hecho por el papa Juan XXIII en los años 60.

Biografía de Santa Luisa de Marillac

Luisa de Marillac nació en Francia, el 12 de agosto de 1591. No existe información sobre su madre. Su padre se volvió a casar cuando Luisa era solo una niña de tres años y pasó a tener tres hermanos. Al fallecer su padre, en 1604, su tío Michel de Marillac quedó como el responsable por sus cuidados y educación.

Estudios de Santa Luisa de Marillac

Luisa de Marillac recibe educación en la abadía de Poissy. Estudia filosofía, latín, música y pintura. En su juventud desea consagrar su vida totalmente al Señor en el convento de las Capuchinas de París.

A una edad muy joven ingresó en el convento real de Poissy, ubicado en las cercanías de París. Allí vivió como religiosa junto con su tía. Posteriormente, su tío Michel decidió sacarla de Poissy para ingresarla en una pensión caracterizada por la sencillez y la pobreza. A diferencia de Poissy, los conocimientos que adquirió en este lugar estaban más destinados a las labores domésticas que a la parte intelectual y religiosa.

Estudios de Santa Luisa de Marillac

Con solo 15 años tuvo clara su vocación religiosa. Pidió a su familia ingresar a la Orden de las Clarisas Capuchinas, pero fue rechazada por supuestos motivos de salud. La negativa hizo que Marillac se cuestionara durante muchos años sobre su verdadera vocación. Finalmente, gracias a la intervención de sus familiares, Luisa de Marillac se casó con Antonio Le Gras cuando tenía 22 años. Era conocida como la señorita Le Gras, ya que solo las mujeres que formaban parte de la nobleza podían ser catalogadas como señoras. La pareja tuvo un hijo a quien llamaron Miguel Antonio Legras, quien nació el 18 de octubre de 1613. El matrimonio no duró mucho tiempo ya que Luisa enviudó cuando solo tenía 34 años. Su esposo se caracterizó por su mal temperamento, en especial durante los últimos años de su vida. Tras la muerte de su marido, Marillac sufrió de algunos problemas económicos y debió buscar sitios menos costosos para vivir junto a su hijo. Es así como llegó a las cercanías del colegio Bons-Enfants donde conoció a Vicente de Paúl, con quien trabajó durante más de 30 años.

Influencias de Santa Luisa de Marillac

Antes de morir su esposo, Luisa Marillac encontró en San Francisco de Sales a su guía espiritual. Sus encuentros eran ocasionales, pero Marillac sentía un profundo respeto por el religioso. Francisco de Sales instó a Marillac a seguir su camino espiritual de la mano de Pedro Camus. Intercambió numerosas cartas y notas con el Monseñor, a quien llegó a considerar como un padre. Posteriormente, fue encaminada hacia Vicente de Paúl, quien se diferenció de sus anteriores dos consejeros por ser de origen humilde y previamente sacerdote en el pueblo Clichy. Fue Vicente de Paúl quien acercó a Marillac al servicio de los pobres. De Paúl y Marillac dieron forma a las Hijas de la Caridad. Compañía que nació de forma oficial el 29 de noviembre de 1633. Marillac se encargó de la formación de las mujeres que se acercaron para ser parte de la compañía, siendo su guía tanto a nivel espiritual como práctico. Aquí fue donde conoció a Margarita Naseau.

Familia de Santa Luisa de Marillac

Algunos de los familiares de Marillac ocuparon puestos muy importantes en el gobierno de Francia. Su tío Michel, por ejemplo, tuvo varios cargos públicos, entre ellos el de Ministro de Justicia y Superintendente de las Finanzas. Sin embargo, tuvo que abandonar París en 1630. Mientras, Luis de Marillac, medio hermano de su tío Michel, fue mandado a ejecutar por Luis XIII de Francia. A pesar de estas decisiones, Luisa nunca se mostró contraria a las órdenes del Rey y siempre mostró su apoyo en público a la Corona, al igual que al Primer Ministro del país. Su hijo se casó el 18 de enero de 1650 y tuvo una nieta de nombre Luisa-Renée que nació en 1651.

Muerte de Santa Luisa de Marillac

Santa Luisa de Marillac murió el 15 de marzo de 1660, tras no poder superar una fuerte enfermedad que le aquejaba. Sus restos actualmente reposan en París y la casa donde se encuentra sepultada fue el lugar donde nació la congregación de las Hijas de la Caridad. En 1712, el cuerpo de Marillac fue exhumado. No mostró grandes signos de descomposición como se esperaba tras más de 50 años enterrada. Solo algunas partes de su rostro, como sus ojos o su nariz mostraron algunos daños. El lugar donde se encuentran los restos de Marillac es donde ocurrió en 1830 la aparición de la Virgen de la Milagrosa a la Santa Catalina Labouré, integrante de las Hijas de la Caridad.

Vida de Santa Luisa de Marillac

Santa Luisa, nacida el año 1591, era hija de una familia noble. Huérfana de madre muy pronto, su padre le proporcionó una formación extraordinaria en todas las ramas del saber. Era también sumamente piadosa y ejemplar. A los quince años quiso entrar en un convento de capuchinas, pero la disuadieron por su delicada salud. Muere entonces su padre, y a instancias de sus parientes se casó con el señor Le Gras. Se lee en el proceso de beatificación: "Fue un dechado de esposa cristiana. Con su bondad y dulzura logró ablandar a su marido, que era de carácter poco llevadero, dando el ejemplo de un matrimonio ideal en que todo era común, hasta la oración".

Tuvieron un hijo al que Luisa le tenía un amor sin límites. Esta experiencia maternal le serviría mucho para la futura fundación. Quedó viuda a los treinta y cuatro años. El señor Le Gras murió santamente en sus brazos. Desde entonces decidió entregarse totalmente a Dios y a las buenas obras. Francia estaba enredada en guerras de religión en el siglo XVI. Pero en el XVII surge con fuerza una pléyade de santos, que realizan una gran tarea: Francisco de Sales, Juana Francisca, Vicente de Paúl, Luisa de Marillac. Luisa se dirigía con Francisco de Sales, que la encaminó a Vicente de Paúl. Vicente había empezado ya sus ingentes obras de misericordia, como las Caridades, asociaciones al servicio de los pobres.

Luisa pondrá en ellas el toque maternal y femenino, todo su corazón. Recorría los pueblos, reanimaba las cofradías, visitaba a los enfermos y todo quedaba renovado. Hacían falta más brazos para atender a tantas necesidades. La miseria imperaba en ciertas regiones, donde, según informe al Parlamento "los aldeanos se ven obligados a pacer la hierba a manera de las bestias". Vicente y Luisa no descansan. Amplían su radio de acción. Otras muchas jóvenes se unen a Luisa para atender a tantos necesitados. Después de un tiempo de noviciado, Luisa y sus compañeras pronuncian sus votos, en la fiesta de la Anunciación de 1634, fecha en que luego renovarán sus votos en todo el mundo las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

A partir de entonces la bola de nieve se convierte en alud arrollador. Se multiplican las obras en favor de "sus señores los pobres", como gustan llamarlos. Visita a hospitales. Acogida de niños expósitos. Atención a las regiones en guerra. Se extienden a Flandes y Polonia, y luego a todo el mundo. Asilos para pobres. Establecimientos para locos y enfermos mentales. No hay dolencia sin remedio para Luisa y sus compañeras. A principios de 1655 quedaba canónicamente erigida la Congregación de las Hijas de la Caridad. San Vicente les leyó las Reglas y les dijo: "De hoy en adelante, llevaréis el nombre de Hijas de la Caridad. Conservad este título, que es el más hermoso que podéis tener". Contrariamente a lo que ha ocurrido a otras comunidades, también nacidas para atender a los pobres, las Hijas de la Caridad han permanecido fieles a su carisma.

La actividad desarrollada por Santa Luisa era sobrehumana, a pesar de su débil constitución. Cayó agotada en el surco del trabajo el 15 de marzo de 1660. Vicente, también enfermo, no pudo acompañarla a la hora de la muerte. Le envió este recado: "Usted va delante, pronto la volveré a ver en el cielo". Vicente, cargado de buenas obras, no tardaría en acompañarla. Los venerables restos de Santa Luisa de Marillac reposan en París, en la casa madre de la Congregación, en la misma capilla de las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa a Santa Catalina Labouré. Su fiesta se celebra cada 15 de marzo.

San Vicente de Paúl

Vicente de Paúl se convirtió en su director espiritual en 1625. Durante los ocho años siguientes se comunicaron a menudo a través de cartas y reuniones personales. En 1632, Luisa hizo un retiro para buscar una guía interna con respecto al próximo paso a dar. Su intuición profunda la llevó a comprender que había llegado el tiempo de ir al mundo a ayudar a los pobres y necesitados manteniendo una vida espiritual interior. Luisa se sintió preparada para esta misión y comunicó estas aspiraciones a Vicente.

Obras de Santa Luisa de Marillac y San Vicente de Paúl

La Obra Social de Santa Luisa de Marillac es una obra social de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Se dirige a personas en situación de exclusión social...Las Hijas de la Caridad llegan a Alicante en 1975 para establecerse allí donde las personas carecen de los servicios más básicos.

Hijas de la Caridad

Vicente de Paúl y Luisa de Marillac fueron los encargados de fundar las Hijas de la Caridad. Durante algún tiempo se habló que solo San Vicente fue el artífice de la congregación y a Marillac solo se le reconoció como la primera superiora. Con el paso del tiempo se admitió el trabajo en conjunto entre los dos religiosos y el rol fundador de Santa Luisa. La idea inicial fue de Vicente de Paúl, el cual reunió a las primeras integrantes de las Hijas de la Caridad y estableció las normas a seguir. La congregación nació tiempo después de las Cofradías de la Caridad. La idea era distinta, las cofradías estaban conformadas por mujeres de buena posición económica y el trato con los pobres era destinado a sus criadas. San Vicente quiso cambiar esta práctica y buscar a un grupo de mujeres que voluntariamente hicieran esta labor.

Fundación

La congregación nació en 1633, en el hogar de Luisa de Marillac, quien se encargó de ir fundando por toda Francia nuevas casas de la congregación. Las Hijas de la Caridad brindaron ayuda a diferentes comunidades desfavorecidas: pobres, enfermos, niños de la calle o a los heridos de guerra. La formación de las hermanas estuvo a cargo siempre de Santa Luisa. Su principal objetivo fue dotar de conocimientos religiosos e intelectuales a las hermanas de la congregación, pero también trabajó en que fueran autónomas para así poder garantizar la durabilidad de la compañía religiosa. Una de las características de las Hijas de la Caridad fue que se trasladaron por toda Francia para brindar ayuda en diferentes comunidades y fundar nuevas casas. Algo poco habitual entre las mujeres de la época que habían decidido llevar una vida consagrada. Tuvo algunos obstáculos, especialmente durante los primeros años de su creación, ya que durante los años 40 Francia vivió graves problemas económicos. El servicio social realizado por las hermanas era visto como una labor muy dura, difícil y muchas hermanas llegaron a abandonar la compañía. Actualmente la congregación está conformada por más de 30 mil hermanas y tienen más de tres mil casas. Se les conoce como Hijas de las Caridad, pero también como hijas vicentinas.

Normas

Quienes forman parte de la congregación de las Hijas de la Caridad deben renovar sus votos religiosos todos los años. Esta repetición de su juramento ante Dios ocurre cada 25 de marzo, durante la fiesta de la Anunciación, fecha en la que Luisa de Marillac y cuatro Hijas de la Caridad hicieron sus votos religiosos por primera vez. La renovación anual comenzó en 1648 y la idea, según Marillac, era la de tener un acto libre y basado en el amor. Desde 1801 es indispensable realizarlo para continuar formando parte de la congregación. Las normas iniciales que debían cumplir las Hijas de la Caridad las estableció Vicente de Paúl, aunque él mismo reconoció que las hermanas se regían más por la costumbre que por las reglas. Marillac pidió en varias ocasiones que el reglamento de la congregación estuviera escrito para que las hermanas pudieran leerlo y tener clara su misión.

Fiesta Litúrgica

El día de Santa Luisa se celebraba el 15 de marzo, fecha que conmemora su muerte. En 2016 se tomó la decisión de que la celebración de la Santa ocurriera el 9 de mayo, día en el que recibió la denominación de beata. En un principio se solicitó el cambio de fecha porque la onomástica coincidía siempre con el tiempo de Cuaresma. El Superior General de las Hijas de la Caridad explicó más adelante que la solicitud fue hecha el 14 de diciembre de 2015 y que el 4 de enero de 2016 se confirmó el cambio de fecha.

Virtudes

Luisa de Marillac destacó por innumerables razones. Quienes la conocieron dejaron constancia de su carácter bondadoso, a pesar de los problemas que sufrió a lo largo de su vida. Su vocación religiosa siempre estuvo clara y fue determinada a la hora de prestar ayuda a las comunidades con más necesidades. Se le reconoció por tener una gran disciplina, característica que le permitió recorrer Francia y parte de Europa para expandir la congregación de las Hijas de la Caridad y para llevar el mensaje de Dios. En sus escritos siempre destacó la necesidad de vivir con humildad, alejados de la soberbia y con una clara misión caritativa. Vicente de Paúl la consideró una mujer inteligente, aunque muchas veces no podían coincidir en sus ideas por las fuertes personalidades de ambos.

Frases

Santa Luisa de Marillac dejó varias frases para el recuerdo y en ellas se puede observar claramente su rol pedagógico y como encargada del cumplimiento de las normas de las Hijas de la Caridad. -“Estamos llamadas a honrar la cruz, entendida esta en el sentido de toda clase de sufrimientos”. -“Para que la obediencia sea tal como Dios nos la pide, es necesario que obedezcamos con gran sencillez y humildad”. -“Cuidad mucho de los pobres, estad bien unidas entre vosotras y rezad con insistencia a la Santísima Virgen”. -“Que mi primer pensamiento, después del descanso de la noche, sea para Dios”. -“La educación debe ser viril y tierna; humana y sobrenatural”. -“El amor que debemos tener a Dios ha de ser tan puro que no pretenda otra cosa que la gloria de su Hijo”.

Draw my life Santa Luisa de Marillac

Resumen de la vida de Santa Luisa en un vídeo

https://youtu.be/uSBbaarx_QQ

¡Gracias!