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NARRADORES ECUATORIANOS SIGLO XX

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Created on May 5, 2021

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Transcript

NARRADORES ECUATORIANOS SIGLO XX

LI T E R A T U R A

CONTEXTO HISTÓRICO

  • Crisis económica debido a la caída del precio del cacao.
  • Descontento de la clase trabajadora.
  • Los gobiernos plutocráticos favorecieron a la banca y a los terraternientes.
  • 1922 Bautizo de sangre la clase trabajadora.
  • 1925 Periodo de inestabilidad - Revolución Juliana.

Generación del 30

Es un grupo de jóvenes escritores representantes del Realismo Social ecuatoriano en donde los protagonistas y el lenguaje de las narraciones pertenecen al pueblo.

El indigenismo llega al Ecuador con la obra "Plata y bronce" de Fernando Chávez, publicada en 1927

CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 30

Acercamiento hacia la identidad montuvio, el cholo, el indio, el obrero.

Incorporar en la narrativa al hombre diario y su tierra.

Contra del lenguaje heredado

Denuncia, protesta y reclama por la explotación y la injusticia

Se buscó definir, el sentido nacional de la cultura.

PERSONAJES DE LA GENERACIÓN DEL 30

Jorge Icaza

Alfredo Pareja Diescanseco

José de la Cuadra

Demetrio Aguilera Malta

Enrique Gil Gilbert

Rómulo Gallegos

demetrio aguilera malta

  • Nació en Guayaquil 1909 - 1981
  • Escritor, cineasta, pintor y diplomático.
  • Su obra retrata la realidad de la vida del pueblo montuvio.
  • Sus obras destacadas:
  • Siete lunas y Siete serpientes
  • Don Goyo
  • Cuentos colaborativos:
  • Los que se van
  • Cuentos del cholo y el montuvio

Alfredo Pareja Diescanseco

Demetrio Aguilera Malta

Jorge Icaza

GENERACIÓN DEL 30

José de la Cuadra

Enrique Gil Gilbert

La narrativa en las décadas de 1960, 1970 y 1980

Iván Égüez

  • Nació en Quito 1944
  • Es un escritor famoso por sus ensayos, novelas y poesías.
  • Fue director de Cultura de la U.C.E
  • Mezcla el lenguaje anecdótico y popular para producir en el lector un acercamiento hacia la realidad.

Cuentos

Novelas

  • La Linares (1975)
  • Pájara la memoria (1985)
  • El poder del gran señor (1985)
  • Sonata para sordos (1999)
  • El triple salto (1981)
  • Anima pávor (1990)
  • Historias leves (1995)
  • Conciencia Breve (2009)

Conciencia breve

Conciencia breve

Esta mañana Claudia y yo salimos, como siempre, rumbo a nuestros empleos en el cochecito que mis padres nos regalaron hace diez años por nuestra boda. A poco sentí un cuerpo extraño junto a los pedales. ¿Una cartera? ¿Un…? De golpe recordé que anoche fui a dejar a María a casa y el besito candoroso de siempre en las mejillas se nos corrió, sin pensarlo, a la comisura de los labios, al cuello, a los hombros, a la palanca de cambios, al corset, al asiento reclinable, en fin. Estás distraído, me dijo Claudia cuando casi me paso el semáforo. Después siguió mascullando algo pero yo ya no la atendía. Me sudaban las manos y sentí que el pie, desesperadamente, quería transmitir el don del tacto a la suela de mi zapato para saber exactamente qué era aquello, para aprehenderlo sin que ella notara nada.

Estás distraído..

Conciencia breve

Finalmente logré pasar el objeto desde el lado del acelerador hasta el lado del embrague. Lo empujé hacia la puerta con el ánimo de abrirla en forma sincronizada para botar eso a la calle. Pese a las maromas que hice, me fue imposible. Decidí entonces distraer a Claudia y tomar aquello con la mano para lanzarlo por la ventana. Pero Claudia estaba arrimada a su puerta, prácticamente virada hacia mí. Comencé a desesperar. Aumenté la velocidad y a poco vi por el retrovisor un carro de policía. Creí conveniente acelerar para separarme de la patrulla policial pues si veían que eso salía por la ventanilla podía imaginarse cualquier cosa.

Conciencia breve

«Por qué corres», me inquirió Claudia, altiempo que se acomodaba de frente como quien empieza a presentir un choque. Vi que la policía quedaba atrás por lo menos con una cuadra. Entonces aprovechando que entrábamos al redondel le dije a Claudia: «Saca la mano que voy a virar a la derecha». Mientras lo hizo, tomé el cuerpo extraño: era un zapato leve, de tirillas azules y alto cambrión. Sin pensar dos veces lo tiré por la ventanilla. Bordeé ufano el redondel, sentí ganas de gritar, de bajarme para aplaudirme, para festejar mi hazaña, pero me quedé helado viendo en el retrovisor nuevamente a la policía.

Conciencia breve

Me pareció que se detenían, que recogían el zapato, que me hacían señas. —¿Qué te pasa? —me preguntó Claudia con su voz ingenua. —No sé —le dije—, esos chapas son capaces de todo. Pero el patrullero curvó y yo seguí recto hacia el estacionamiento de la empresa donde trabaja Claudia. Atrás de nosotros frenó un taxi haciendo chirriar los neumáticos. Era otra atrasada, una de esas que se terminan de maquillar en el taxi. «Chao, amor», me dijo Claudia, mientras con su piecito juguetón buscaba inútilmente su zapato de tirillas azules.

¡GRACIAS!