NARRADORES ECUATORIANOS SIGLO XX
LI T E R A T U R A
CONTEXTO HISTÓRICO
- Crisis económica debido a la caída del precio del cacao.
- Descontento de la clase trabajadora.
- Los gobiernos plutocráticos favorecieron a la banca y a los terraternientes.
- 1922 Bautizo de sangre la clase trabajadora.
- 1925 Periodo de inestabilidad - Revolución Juliana.
Generación del 30
Es un grupo de jóvenes escritores representantes del Realismo Social ecuatoriano en donde los protagonistas y el lenguaje de las narraciones pertenecen al pueblo.
El indigenismo llega al Ecuador con la obra "Plata y bronce" de Fernando Chávez, publicada en 1927
CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 30
Acercamiento hacia la identidad montuvio, el cholo, el indio, el obrero.
Incorporar en la narrativa al hombre diario y su tierra.
Contra del lenguaje heredado
Denuncia, protesta y reclama por la explotación y la injusticia
Se buscó definir, el sentido nacional de la cultura.
PERSONAJES DE LA GENERACIÓN DEL 30
Jorge Icaza
Alfredo Pareja Diescanseco
José de la Cuadra
Demetrio Aguilera Malta
Enrique Gil Gilbert
Rómulo Gallegos
demetrio aguilera malta
- Nació en Guayaquil 1909 - 1981
- Escritor, cineasta, pintor y diplomático.
- Su obra retrata la realidad de la vida del pueblo montuvio.
- Sus obras destacadas:
- Siete lunas y Siete serpientes
- Don Goyo
- Cuentos colaborativos:
- Los que se van
- Cuentos del cholo y el montuvio
Alfredo Pareja Diescanseco
Demetrio Aguilera Malta
Jorge Icaza
GENERACIÓN DEL 30
José de la Cuadra
Enrique Gil Gilbert
La narrativa en las décadas de 1960, 1970 y 1980
Iván Égüez
- Nació en Quito 1944
- Es un escritor famoso por sus ensayos, novelas y poesías.
- Fue director de Cultura de la U.C.E
- Mezcla el lenguaje anecdótico y popular para producir en el lector un acercamiento hacia la realidad.
Cuentos
Novelas
- La Linares (1975)
- Pájara la memoria (1985)
- El poder del gran señor (1985)
- Sonata para sordos (1999)
- El triple salto (1981)
- Anima pávor (1990)
- Historias leves (1995)
- Conciencia Breve (2009)
Conciencia breve
Conciencia breve
Esta mañana Claudia y yo salimos,
como siempre, rumbo a nuestros
empleos en el cochecito que
mis padres nos regalaron hace
diez años por nuestra boda. A
poco sentí un cuerpo extraño
junto a los pedales. ¿Una cartera?
¿Un…? De golpe recordé
que anoche fui a dejar a María
a casa y el besito candoroso
de siempre en las mejillas se nos
corrió, sin pensarlo, a la comisura
de los labios, al cuello, a los hombros, a la palanca
de cambios, al corset, al asiento reclinable,
en fin. Estás distraído, me dijo Claudia
cuando casi me paso el semáforo. Después
siguió mascullando algo pero yo ya no la
atendía. Me sudaban las manos y sentí que
el pie, desesperadamente, quería transmitir el
don del tacto a la suela de mi zapato para
saber exactamente qué era aquello, para
aprehenderlo sin que ella notara nada.
Estás distraído..
Conciencia breve
Finalmente logré pasar el objeto desde el
lado del acelerador hasta el lado del embrague.
Lo empujé hacia la puerta con el ánimo
de abrirla en forma sincronizada para botar
eso a la calle. Pese a las maromas que hice,
me fue imposible. Decidí entonces distraer a
Claudia y tomar aquello con la mano para
lanzarlo por la ventana. Pero Claudia estaba
arrimada a su puerta, prácticamente virada
hacia mí. Comencé a desesperar. Aumenté
la velocidad y a poco vi por el retrovisor un
carro de policía. Creí conveniente acelerar
para separarme de la patrulla policial pues
si veían que eso salía por la ventanilla podía
imaginarse cualquier cosa.
Conciencia breve
«Por qué corres», me inquirió Claudia, altiempo que se acomodaba de frente como quien empieza a presentir un choque. Vi que la policía quedaba atrás por lo menos con una cuadra. Entonces aprovechando que entrábamos al redondel le dije a Claudia: «Saca la mano que voy a virar a la derecha». Mientras lo hizo, tomé el cuerpo extraño: era un zapato leve, de tirillas azules y alto cambrión. Sin pensar dos veces lo tiré por la ventanilla. Bordeé ufano el redondel, sentí ganas de gritar, de bajarme para aplaudirme, para festejar mi hazaña, pero me quedé helado viendo en el retrovisor nuevamente a la policía.
Conciencia breve
Me pareció que se detenían, que recogían el zapato, que me hacían señas. —¿Qué te pasa? —me preguntó Claudia con su voz ingenua. —No sé —le dije—, esos chapas son capaces de todo. Pero el patrullero curvó y yo seguí recto hacia el estacionamiento de la empresa donde trabaja Claudia. Atrás de nosotros frenó un taxi haciendo chirriar los neumáticos. Era otra atrasada, una de esas que se terminan de maquillar en el taxi. «Chao, amor», me dijo Claudia, mientras con su piecito juguetón buscaba inútilmente su zapato de tirillas azules.
¡GRACIAS!
NARRADORES ECUATORIANOS SIGLO XX
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NARRADORES ECUATORIANOS SIGLO XX
LI T E R A T U R A
CONTEXTO HISTÓRICO
Generación del 30
Es un grupo de jóvenes escritores representantes del Realismo Social ecuatoriano en donde los protagonistas y el lenguaje de las narraciones pertenecen al pueblo.
El indigenismo llega al Ecuador con la obra "Plata y bronce" de Fernando Chávez, publicada en 1927
CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 30
Acercamiento hacia la identidad montuvio, el cholo, el indio, el obrero.
Incorporar en la narrativa al hombre diario y su tierra.
Contra del lenguaje heredado
Denuncia, protesta y reclama por la explotación y la injusticia
Se buscó definir, el sentido nacional de la cultura.
PERSONAJES DE LA GENERACIÓN DEL 30
Jorge Icaza
Alfredo Pareja Diescanseco
José de la Cuadra
Demetrio Aguilera Malta
Enrique Gil Gilbert
Rómulo Gallegos
demetrio aguilera malta
Alfredo Pareja Diescanseco
Demetrio Aguilera Malta
Jorge Icaza
GENERACIÓN DEL 30
José de la Cuadra
Enrique Gil Gilbert
La narrativa en las décadas de 1960, 1970 y 1980
Iván Égüez
Cuentos
Novelas
Conciencia breve
Conciencia breve
Esta mañana Claudia y yo salimos, como siempre, rumbo a nuestros empleos en el cochecito que mis padres nos regalaron hace diez años por nuestra boda. A poco sentí un cuerpo extraño junto a los pedales. ¿Una cartera? ¿Un…? De golpe recordé que anoche fui a dejar a María a casa y el besito candoroso de siempre en las mejillas se nos corrió, sin pensarlo, a la comisura de los labios, al cuello, a los hombros, a la palanca de cambios, al corset, al asiento reclinable, en fin. Estás distraído, me dijo Claudia cuando casi me paso el semáforo. Después siguió mascullando algo pero yo ya no la atendía. Me sudaban las manos y sentí que el pie, desesperadamente, quería transmitir el don del tacto a la suela de mi zapato para saber exactamente qué era aquello, para aprehenderlo sin que ella notara nada.
Estás distraído..
Conciencia breve
Finalmente logré pasar el objeto desde el lado del acelerador hasta el lado del embrague. Lo empujé hacia la puerta con el ánimo de abrirla en forma sincronizada para botar eso a la calle. Pese a las maromas que hice, me fue imposible. Decidí entonces distraer a Claudia y tomar aquello con la mano para lanzarlo por la ventana. Pero Claudia estaba arrimada a su puerta, prácticamente virada hacia mí. Comencé a desesperar. Aumenté la velocidad y a poco vi por el retrovisor un carro de policía. Creí conveniente acelerar para separarme de la patrulla policial pues si veían que eso salía por la ventanilla podía imaginarse cualquier cosa.
Conciencia breve
«Por qué corres», me inquirió Claudia, altiempo que se acomodaba de frente como quien empieza a presentir un choque. Vi que la policía quedaba atrás por lo menos con una cuadra. Entonces aprovechando que entrábamos al redondel le dije a Claudia: «Saca la mano que voy a virar a la derecha». Mientras lo hizo, tomé el cuerpo extraño: era un zapato leve, de tirillas azules y alto cambrión. Sin pensar dos veces lo tiré por la ventanilla. Bordeé ufano el redondel, sentí ganas de gritar, de bajarme para aplaudirme, para festejar mi hazaña, pero me quedé helado viendo en el retrovisor nuevamente a la policía.
Conciencia breve
Me pareció que se detenían, que recogían el zapato, que me hacían señas. —¿Qué te pasa? —me preguntó Claudia con su voz ingenua. —No sé —le dije—, esos chapas son capaces de todo. Pero el patrullero curvó y yo seguí recto hacia el estacionamiento de la empresa donde trabaja Claudia. Atrás de nosotros frenó un taxi haciendo chirriar los neumáticos. Era otra atrasada, una de esas que se terminan de maquillar en el taxi. «Chao, amor», me dijo Claudia, mientras con su piecito juguetón buscaba inútilmente su zapato de tirillas azules.
¡GRACIAS!