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CONDUCTA DISOCIATIVA: AGRESIÓN INTERPERSONAL.

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Created on February 24, 2021

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Transcript

CONDUCTA DISOCIATIVA: AGRESIÓN INTERPERSONAL.

CRM, PSICOLOGÍA SOCIAL, LIC. ALVAREZ

DEFINICIÓN DE

AGRESIÓN:

Cualquier forma de conducta dirigida a dañar o injuriar a otro ser vivo que está motivado a evitar tal trato. Se incluyen conductas que teniendo la intención de provocar un daño fracasan en lograr este objetivo y se excluyen aquellas que provocan daños sin tener intención. La intención es el elemento central de la definición.

TEORIAS DE LA AGRESIÓN:

La agresión es un fenómeno que se ha estudiado desde muchas perspectivas distintas. Estas suelen girar en torno a una misma pregunta: ¿la agresividad es innata, es aprendida o es ambas cosas? Y, ante la dificultad de ofrecer una respuesta única y tajante, las respuestas han estado posicionadas en las mismas tres dimensiones: hay quienes sugieren que la agresividad es un fenómeno innato, hay quienes defienden que se trata de un un fenómeno aprendido y hay quienes intentan comprenderlo desde la convergencia entre la naturaleza y la cultura.

Teorías de la agresividad:

Las teorías que han explicado la agresión han atravesado por distintos elementos. Por ejemplo, el carácter intencional de la agresión, las consecuencias aversivas o negativas para los involucrados, la diversidad de expresión del fenómeno, los procesos individuales que la genera, los procesos sociales implicados, entre muchos otros. En este texto hacemos una lectura de Doménech e Iñiguez (2002) y Sanmartí (2006), con la intención de repasar cuatro de las grandes propuestas teóricas que han explicado la agresividad.

1. El determinismo biológico y teorías instintivas:

Esta línea pone énfasis en el carácter distintivo de la agresividad. La explicación viene principalmente dada por elementos que se entienden como “interiores” y constitutivos de la persona. Es decir que, la causa de la agresión se explica precisamente por lo que hay “dentro” de cada quien. Lo anterior queda generalmente condensado bajo el término de “instinto”, comprendido como facultad necesaria para la supervivencia de la especie, con lo cual, la agresividad es definida en términos de proceso adaptativo, desarrollado como consecuencia de la evolución. Según la lectura que se hace de esto último pueden quedar pocas o nulas posibilidades de modificar las respuestas agresivas. Podemos ver que esto último se corresponde con teorías cercanas tanto a la psicológica como la biología, así como a las teorías evolucionistas, no obstante, el término de “instinto” ha sido comprendido también de distintas formas según la teoría que lo utiliza. En el caso del psicoanálisis freudiano, la agresividad como instinto, o más bien “pulsión” (que es el equivalente al “instinto” para la psique), ha sido comprendida como una clave en la constitución de la personalidad. Es decir, que tiene funciones importantes en la estructuración psíquica de cada sujeto, así como en sostener dicha estructura de una forma o de otra.

2. Las explicaciones ambientalistas:

Esta línea explica la agresividad como resultado del aprendizaje y varios factores ambientales complejos. Se agrupan aquí una serie de trabajos que explican la agresividad como consecuencia de un elemento externo que es el principal desencadenante. Dicho de otra forma, antes de la agresión, hay otra experiencia, relacionada con un evento ajeno a la persona: la frustración. Esto último es conocido como la teoría de la frustración-agresión y explica que, tal como las teorías instintivas lo propusieron, la agresividad es un fenómeno innato. No obstante, depende en todo momento de si la frustración se genera, o no. A su vez la frustración es generalmente definida como la consecuencia de no poder llevar a cabo una acción tal como ha sido anticipada, y en este sentido, la agresividad sirve como un calmante de los niveles altos de frustración.

3. El aprendizaje social:

La base de las teorías que explican la agresividad por aprendizaje social es el conductismo. En estas, se atribuye la causa de la agresividad a aquello que ha sido asociado ante la presencia de un estímulo determinado, así como al refuerzo que ha venido después de la acción que sigue a dicha asociación. En otras palabras, la agresividad se explica bajo la clásica fórmula del condicionamiento operante: ante un estímulo hay una respuesta (una conducta), y ante esta última, hay una consecuencia, que según cómo se presenta puede generar la repetición de la conducta, o bien, extinguirla. Y en este sentido, es posible tomar en cuenta qué estímulos y qué refuerzos son los que desencadenan cierto tipo de comportamiento agresivo. Quizá la más representativa de las teorías del aprendizaje social ha sido la de Albert Bandura, quien desarrolló la “teoría del aprendizaje vicario”, donde propone que aprendemos ciertos comportamientos con base a los refuerzos o castigos que vemos que reciben las otras personas, después de llevar a cabo ciertos comportamientos. La agresividad, entonces, podría ser consecuencia de comportamientos aprendidos por imitación, y por haber asimilado las consecuencias observadas en las conductas ajenas. Entre otras cosas, las teorías de Bandura han permitido separar dos procesos: por un lado, el mecanismo por medio del cual aprendemos un comportamiento agresivo; y por otro, el proceso por el que somos capaces, o no, de ejecutarlo. Y con esto último se hace posible comprender por qué, o bajo qué condiciones, puede evitarse su ejecución, más allá de que ya se ha aprendido la lógica y la función social de la agresividad.

4. Teoría psicosocial:

La teoría psicosocial ha permitido poner en relación dos dimensiones de lo humano, que pueden resultar fundamentales para comprender la agresividad. Estas dimensiones son, por un lado, los procesos psicológicos individuales, y por el otro, los fenómenos sociales, que lejos de actuar de manera separada, interactúan estrechamente, y tienen como consecuencia que ocurra un comportamiento, una actitud, una identidad específica, etcétera. En la misma línea, la psicología social, y en especial la de tradición socioconstruccionista, ha puesto atención a un elemento clave en los estudios sobre la agresividad: para poder determinar qué comportamiento es agresivo, primero tienen que existir una serie de normas socioculturales que indiquen qué es lo que se entiende como “agresión”, y qué no. Y en este sentido, el comportamiento agresivo es lo que transgrede la norma sociocultural. Lo que es más: puede entenderse como “agresivo” un comportamiento cuando viene de una persona en concreto, y puede no entenderse igual cuando viene de otra. Lo anterior permite pensar la agresión en un contexto que al ser social, no es neutro, sino que está sustentado en relaciones de poder y posibilidades de agencia determinadas. En otras palabras, y dado que la agresividad no siempre se manifiesta como una conducta observable, es importante analizar las formas que la representan, la manifiestan y la experimentan. Esto permite considerar que la agresividad tiene lugar sólo cuando se establece una relación, con lo cual, difícilmente puede ser explicada en términos individuales ni con matices homogéneos que apliquen para todas las relaciones y experiencias. La psicología social a partir de aquí ha explicado la agresión como una conducta ubicada en un contexto concreto de relaciones. Así mismo las tradiciones más clásicas la ha entendido como una conducta que causa daño de manera intencional. Esto último nos lleva a plantear un siguiente problema, que es el de la posibilidad de establecer diferencias entre la agresividad y la violencia.

Las conductas agrasivas son partes de todo especie que posee vida y aparecen en situaciones como amanenaza de territorio fuente de alimentacion, reproducción, etc. La agresión es una respuesta de defensa frente a la perdida de algo vital o de mucho significado. La violencia tiene como objetivo control y poder. toda forma de villencia prentende mantener el nivel que se tiene o aumentarlo. La agresividad es mas genetica y la violencia más social y por lo tanto aprendida.

AGRESIÓN Y VIOLENCIA:

DIFERENCIAS

2. Agresión instrumental: Se refiere a las acciones dirigidas a conseguir algún objetivo o un fin que no es un daño en sí mismo, el daño es un medio para conseguir algún otro fin sea el sometimiento de la víctima, colaboración o un beneficio de cualquier tipo. Ejemplo: robos con extrema violencia o Se realiza tras anticipar consecuencias reforzantes o para evitar castigo. o No precisa de estímulos instigadores previos. o Es deliberada, racional no guiada por la ira.

Tipos de agresión:

1. Agresión afectiva u hostil: Se refiere a las acciones cuyo fin último es provocar un daño. Ejm asesinato por venganza. - Se considera impulsiva y dirigida por la ira -No hay consecuencias más allá de la propia venganza -Es reactiva, precedida por una instigación previa -Es más irracional que la instrumental

La distinción entre la agresión hostil e instrumental se basa en motivaciones diferentes y sugiere diferencias también en las expectativas de consecuencias y en los antecedentes situacionales.

PATRONES DE CONDUCTA

Los sujetos con patrón tipo A, son más Agresivos que los tipo B ,Desarrollan más probablemente agresión hostil y menos instrumental.

Aspectos biológicos de la agresión:

ANDROGENOS:

Los andrógenos son, simplemente, un grupo de hormonas. La más conocida de estas es, probablemente, la testosterona. Hay muchas ideas erradas sobre la testosterona y otros andrógenos. Las personas, por lo general, piensan que estas son hormonas “masculinas”. Es verdad que la testosterona es la hormona más importante para el desarrollo sexual de las personas con órganos sexuales masculinos. Dicho esto, todas las personas—sin importar su sexo—producen y necesitan ciertos niveles de andrógenos para su desarrollo reproductivo

Parece ser que las hormonas sexuales tienen un efecto directo sobre comportamientos específicos de cada sexo: los andrógenos producen un aumento en el enfado y en la tendencia a la agresividad, así como en la motivación sexual y en la excitabilidad en general, y en la capacidad visuo-espacial, mientras que deterioran la fluencia verbal. Por el contrario, la administración de estrógenos tiene justo los efectos opuestos. Uno de los argumentos más utilizados en favor de la participación de la testosterona en la agresión consiste en el predominio de la agresión física en los machos de la mayoría de las especies animales. La concentración de testosterona determina el nivel de agresividad con tanta exactitud que en pájaros con roles sexuales cambiados, como las fojas, y en clanes de hienas, dominados por hembras, son éstas las que tienen un mayor nivel de testosterona en sangre.

La testosterona, el andrógeno más característico, parece tener un efecto potenciador de la agresión. Pero mientras que unos sugieren un posible influjo indirecto (afectaría a una mayor competitividad y deseo de control sobre otros), pudiendo expresarse agresivamente en determinadas circunstancias, según otros las diferencias sexuales se deberían no tanto al nivel hormonal, cuanto a la historia psicosocial del individuo. En la actualidad se tiende a descartar la idea de que el nivel de agresividad moderaría la relación testosterona-agresión.

ESTROGENOS:

Los efectos de los estrógenos son completamente opuestos a los de los andrógenos. El ejemplo característico de la íntima relación entre estrógenos y agresión es el conocido como síndrome premenstrual, sufrido por muchas mujeres durante la semana previa a la menstruación. Fisiológicamente, está causado por una caída drástica del nivel de progesterona, y su sintomatología típica se caracteriza por: a) molestias físicas, entre las que destacan una hinchazón abdominal e hipersensibilidad al dolor, sobre todo mamario y cefálico; b) malestar emocional, con gran susceptibilidad a responder emocionalmente ante cualquier acontecimiento negativo de la vida cotidiana; y c) cambios en el humor, con aumento del enfado y la irritabilidad.

Hormonas Suprarrenales:

Además de las hormonas gonadales, en la agresividad influirían también hormonas del eje hipófiso-suprarrenal: la corteza suprarrenal, mediante la corticosterona y la ACTH, al estimular la secreción de cortisol, y la médula suprarrenal mediante dos catecolaminas: la adrenalina y la noradrenalina.La adrenalina, también conocida como epinefrina por su Denominación Común Internacional (DCI), es una hormona y un neurotransmisor. ​ Incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata las vías aéreas, y participa en la reacción de lucha o huida del sistema nervioso simpático.

Hormonas Suprarrenales:

NORADRENALINA: Es un elemento químico que es capaz de funcionar como un medio transporte de otras sustancias y como un desencadenante de otras acciones, a nivel de ciertos órganos. Es capaz de trabajar en el cuerpo humano como un neurotransmisor pero también tiene características de hormona, por lo tanto dependiendo de lo anterior podrá trabajar en las siguientes funciones: Tiene efecto sobre la presión arterial cuando se administran dosis de medicamentos especiales. Interviene en situaciones de estrés, en la respuesta de lucha cuando se presenta un situación peligrosa y en la capacidad de atención. Influye en la frecuencia del corazón y en la contracción muscular involuntaria. Es capaz de contribuir en el aumento de los niveles de oxígeno cerebral.

La relación de los neurotransmisores con el comportamiento agresivo:

Básicamente, el comportamiento agresivo está relacionado con diversos sistemas de neurotransmisores. Entre ellos, el sistema dopaminérgico se encarga de modular las respuestas al medio ambiente y, por tanto, se relaciona profundamente con la agresividad.

Dopamina y agresividad:

Se ha determinado que la alteración genética de los receptores de dopamina está implicada en la respuesta de agresividad. La función de estos receptores trae consecuencias metabólicas que repercuten en el aumento de calcio intracelular. Estas concentraciones de calcio provocan una hiperactividad de las neuronas dopaminérgicas, las cuales desempeñan un papel importante en la conducta agresiva.

Serotonina y agresividad:

La serotonina es un neurotransmisor presente en la membrana de las neuronas serotoninérgicas centrales y se considera que está íntimamente relacionado con la agresividad, la impulsividad e intentos de suicidio. Su papel en la impulsividad se cree es debido a lesiones en las vías serotoninérgicas que tiene como resultado incapacidad o disminución para reprimir este tipo de conductas. Por lo tanto, se cree que la agresividad está ligada a la dificultad de resistir los impulsos y respuestas precipitadas a estos estímulos, aunque no todos los individuos reaccionan con la misma intensidad.

DETERMINANTES DE LA AGRESIÓN

Determinantes sociales de la agresividad:

La frustración. Teoría de la frustración-agresión. Dollard & Miller, 1939. La frustración siempre lleva a alguna forma de agresión La agresividad siempre nace de la frustración ¿Críticas al modelo? • Las personas frustradas no siempre responden con agresión. Algunas se deprimen o se desesperan. • No toda agresión proviene de frustración. Entonces en el caso de los boxeadores, que golpean a su rival en busca de recompensas económicas.

Modelo de Berkowitz (1989)

Modelo revisado de Berkowitz Provocación directa: ¿genera agresión? Efectos de presenciar agresividad. • En las películas el bueno y el vencedor siempre es el que pega más y mejor, el más fuerte, no el que tiene mayor capacidad de diálogo. • Aunque sería muy difícil establecer una relación directa entre nº de horas de TV y aumento de la violencia. • Es necesario reconocer que tenemos una tendencia innata hacia la violencia pero que ésta también es influenciada por el medio ambiente potenciándose más.

Patron de conducta o personalidad.

TIPO A:

Es la tendencia de las personas a mostrar ambición, competitividad e implicación laboral, así como impaciencia, urgencia temporal y actitudes hostiles. Estas conductas se observarían sólo en situaciones estresantes o de reto. Vivimos en una sociedad que incita a la competitividad y a la impaciencia. Todo ello refuerza la sobrecarga de trabajo de las personas, el estrés diario al que están sometidos, la irritabilidad y el mal humor constante

TIPO B:

Se enmarca como la más saludable y la más común, es un patrón que se caracteriza por su flexibilidad y docilidad. Son personas tranquilas, relajadas, empáticas, asertivas, abiertas a las relaciones sociales y con tendencia al bienestar emocional. También se caracterizan por ser conscientes de sus limitaciones y no ser hostiles.

Determinantes situacionales: los efectos de las altas temperaturas y el consumo de alcohol.

temperatura

Con expresiones como “tener una discusión acalorada” se observa como la relación entre agresión y temperatura es algo muy arraigado socialmente. Anderson defendió que el calor es fuente de sensaciones aversivas que aumentan la probabilidad de una respuesta agresiva. Por un lado, Anderson defiende que esto también puede aplicarse a las temperaturas bajas. En el modelo de afecto negativo-huida de Baron y Richardson (1977), se propone que es el malestar que genera el calor, es decir, el afecto negativo, y no tanto la activación que dan las altas temperaturas, lo que explicaría por qué en muchos casos la gente agrede. Lo que postula esta teoría es que si el afecto negativo sentido es moderado, la persona agredirá. Si el afecto negativo es excesivamente alto, se producirá una conducta de huida, disminuyendo la probabilidad de agresión. Por último, el modelo cognitivo neoasociacionista defiende que en las temperaturas desagradables priman los pensamientos negativos y también la agresión. Esto se da con independencia de la presencia o no de causas a las que atribuir la agresión.

Adolphe Quetelet, postuló las “Leyes térmicas de la delincuencia” con el objetivo de explicar la influencia del clima en la comisión de determinados tipos de delitos, basándose en la temperatura ambiente y en las diferentes estaciones del año. De este modo llegó a postular 3 leyes térmicas que, en la actualidad, siguen siendo completamente aplicables, aunque no todos los estudiosos del campo están de acuerdo con estos postulados: 1ª. Durante los meses de invierno, cuando las temperaturas son más bajas, se cometen más delitos contra los bienes y el patrimonio. Según Quetelet, esto se debe a que los días son más cortos y se dispone de más tiempo con el amparo de la noche para poder delinquir sin ser visto. Aunque este axioma puede parecer incorrecto, es durante las fechas en la que el domicilio se encuentra vacío cuando más asaltos se producen, ya que durante estos meses invernales se producen múltiples desplazamientos o periodos vacacionales que son aprovechados por los delincuentes. 2ª. En contraposición, durante los meses de verano se producen muchas más agresiones y delitos contra las personas debido a que el aumento de las temperaturas y de horas de luz hace que se pase mayor tiempo en la calle y las personas tienda a mantener más relaciones e interacciones sociales, lo que supone que, a la fuerza, algunas de estas interacciones sociales terminen de una forma agresiva. 3ª. Por último, durante los meses de primavera, se vio que se producían un mayor número de agresiones sexuales. Es justamente en esta época cuando termina el invierno y la vestimenta vuelve a cambiar, a ser menor, y se comienzan a liberar las energías que se habían acumulado para el invierno. Pero incluso esta ley tiene relación con nuestro lado más “animal” ya que en primavera suele ser cuando comienza la época reproductiva de los animales, y el ser humano, no deja de serlo, por lo que aquellos individuos que no son capaces de reprimir dicho instinto acaban cometiendo agresiones sexuales.

Consumo de alcohol:

¿qué es lo que provoca que a algunas personas el alcohol los ponga verbal o físicamente violentos? Pues todo tiene que ver en como afecta a nuestro sistema nervioso ya que es un depresor de este y afecta a nuestras funciones neuronales. Afecta a la interpretación de la información. Esto es amplio. Alguien puede interpretar mal palabras o acciones de terceras personas y sentirse ofendido o atacado. Otros pueden ver mensajes donde no los hay y aquí estoy hablando de las agresiones de tipo sexual. Cuando alguien comete la imprudencia de conducir bajo los efectos del alcohol, la misma interpretación de la información percibida en la conducción se puede tornar en un conductor agresivo al volante o descuidado y lento. Si hay un accidente, esto no deja de ser una agresión al propio conductor, sino también a otras personas. Y a veces las consecuencias son irreparables. La actividad del córtex prefrontal cerebral donde se encuentra la parte de las emociones agresivas, para que todos lo entendamos, cambia ostensiblemente cuando se ingiere alcohol y la verdad es que no hace falta mucho, pero cada ser humano tiene diversos niveles de autocontrol social y les puede salir la parte más instintiva y primitiva al observar estos cambios neurológicos.

BULLYING:

El acoso escolar o bullying es la exposición que sufre un niño a daños físicos y psicológicos de forma intencionada y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos, cuando acude al colegio. El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas. El bullying escolar se suele producir durante el recreo, en la fila para entrar a clase, en los baños, los pasillos, los cambios de clase, al entrar y salir del centro, en el transporte escolar o en el comedor. También puede ocurrir en el aula, cuando el profesor está escribiendo en la pizarra o mientras está atendiendo a otros alumnos.

CAUSAS:

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento El origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. "En muchas ocasiones, los acosadores son personas que también han sido acosadas", precisa Díaz-Caneja. Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica desfavorable en casa, poca organización en el hogar o tensiones entre los padres.

SINTOMAS:

Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar: Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar. Depresión, ansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc. Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio. Aislamiento social, apatía e introversión. Mantenerse en estado de alerta de manera constante. No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños. Faltar al colegio de forma recurrente. Sentimientos de culpa y asunción de responsabilidad de los hechos. Conductas de huida y evitación. Negación de los hechos e incongruencias. Llanto incontrolado, respuestas emocionales extremas. Miedo a perder el control o a estar solo. Síntomas como temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo, etc. Ideas e intentos de suicidio.

MOBBING

El “mobbing” o acoso psicológico laboral es una situación que se da en el trabajo, en la que un individuo o varios, ejercen violencia psicológica de manera sistemática y repetida (al menos una vez a la semana) sobre otro individuo o individuos, durante un periodo de tiempo prolongado (al menos 6 meses). Esto provoca que se destruyan las redes de comunicación y la reputación de la víctima, y provoca la perturbación del ejercicio de sus labores y su desmotivación laboral.

QUIENES LO EJERCEN?

Los actores del mobbing pueden ser compañeros de trabajo, superiores o subordinados, y este comportamiento puede afectar a trabajadores de cualquier tipo organización, incluso las pequeñas y medianas empresas.

Las características del mobbing

La metodología que utilizan los actores encargados de ejercer mobbing en la empresa puede ser variada. Por ejemplo, la difusión de rumores para favorecer la marginación de la víctima (incluso fuera del trabajo) y para dificultarle la vida dentro de la organización; o bullying y humillaciones delante de otros empleados. Sea cual sea el comportamiento que se lleve a cabo, el resultado es daño psicológico y emocional para la víctima. Las víctimas suelen ser las personas más creativas, éticas y competentes del entorno laboral. Estos individuos sufren mobbing porque el acosador puede considerarles una amenaza para su propia posición dentro de la empresa. Los supervisores también pueden ser víctimas del mobbing. En estos casos, los subordinados actúan juntos para socavarle. Las mujeres, los trabajadores más jóvenes y los de más longevidad tienen un riesgo elevado de sufrir mobbing. El mobbing se acrecienta en sectores como los servicios, la salud y la educación.

El impacto psicológico en las víctimas del mobbing:

El mobbing puede tener un efecto devastador en la moral y el rendimiento de las víctimas, y provoca un intenso malestar. A continuación se muestran las consecuencias del mobbing para aquellas personas que lo sufren:

• Deterioro de la autoestima y de la confianza en sí mismo, tanto a nivel personal como laboral • Sentimientos de culpa• Insomnio •Hipervigilancia • Fatiga • Cambios de personalidad • Dificultades de concentración irritabilidad • Depresión • Ansiedad • Recuerdos y sueños recurrentes de los acontecimientos traumáticos • Sensación de estar reviviendo la experiencia traumática, alucinaciones, flashbacks… • Malestar intenso al empezar un nuevo trabajo • Reducción del interés en las actividades cotidianas, sociales o de ocio • Sensación de desapego respecto a los demás y restricción de las emociones y la vida afectiva • Pesimismo • Sentimientos de fracaso y frustración

Impacto físico en las víctimas del acoso laboral

El mobbing no incluye acoso físico colectivo sobre el trabajador que es la víctima. En cambio, se centra en perturbar su vida interior. Pero el peaje emocional es tan grande que puede tener consecuencias físicas, pues puede provocar estrés, y por tanto sus síntomas físicos. Por ejemplo, dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, hipertensión, etc.

¿Qué hacer en caso de sufrir mobbing?

En caso de sufrir mobbing es imprescindible tomar medidas lo antes posible, pues el daño psicológico puede verse acrecentado a medida que va pasando el tiempo. Ya que el mobbing es un fenómeno que tiene lugar dentro de la empresa, es importante que se denuncie si el acosador sigue insistiendo en causar daño. En caso de sufrir mobbing es necesario no solo es necesario contar con apoyo legal, sino también psicológico. Primeramente y antes de nada, es necesario comunicar al departamento de prevención de riesgos laborales o al superior para que tenga conocimiento del caso. Si estás siendo acosado, este debería ser tu primer movimiento. Debido a la complejidad de estos hechos, se puede solicitar apoyo a organizaciones sindicales, al Comité de Seguridad y Salud de la empresa, y se puede denunciar la situación ante la Inspección de Trabajo como paso previo a la judicialización del caso. Una vez agotadas estas vías, y si el mobbing sigue existiendo, entonces será necesario denunciar. Es importante tener claro que es complicado reunir pruebas por distinto motivos (no existen evidencias físicas, no hay pruebas escritas o los compañeros no se comprometen por miedo a las represalias), pero la denuncia del acoso se prueba a través de cualquiera de los medios admitidos por el derecho, sea confesión, documentos, testigos, peritos, etcétera. Por lo tanto, será necesario reunir documentos, informes médicos y buscar testigos.

Apoyo psicológico en casos de mobbing:

Debido al daño psicológico y emocional que ha sufrido la víctima, en muchas ocasiones es necesario acudir a un psicólogo para recuperar el bienestar. No cualquier profesional está acreditado para llevar a cabo esta problemática, pues es necesario acudir a un profesional especializado en problemas psicológicos y de salud laboral (no un médico). Es decir, no se deben tratar los síntomas únicamente (como actuar sobre la ansiedad o la depresión), sino que debe entenderse el fenómeno en su totalidad. Es habitual que en este tipo de casos se produzca un mal diagnóstico y se acaben empleando estrategias de tratamiento incorrectas (por ejemplo, solamente tratando el estrés o la ansiedad con fármacos). Esto suele ocurrir cuando se acude al médico de cabecera en vez de un psicólogo experto. Por desgracia, esto es más habitual de lo que la gente puede pensar.