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Rococó, Neoclásico, Romanticismo, Realismo

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Created on February 16, 2021

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Transcript

El Rococó

(1720-1780)(1730-1760)

Significado

El término “rococó” proviene de los términos franceses “rocaille” y “coquille”. “Rocaille”, o rocalla, en español, es el conjunto de pedrezuelas desprendidas de las rocas; “coquille” significa concha marina. Este estilo adoptó este nombre, “rococó”, porque, como una de sus características principales, se observa la utilización abundante de conchas, hojas, tallos, flores, arabescos, piedras, formas curvilíneas, etc., que imitan la naturaleza. El estilo rococó es, propiamente, un estilo decorativo que se aplica a interiores, mueblería, porcelana, etc., y no se trata, por tanto, de un estilo estrictamente arquitectónico. Sin embargo, aunque no se trata de un estilo propiamente arquitectónico, estos elementos decorativos se aplican a las paredes y los techos con el fin de que las superficies sólidas arquitectónicas parecieran más ligeras, algo así como ilusiones pasajeras. Se trata del mismo elemento decorativo que observamos también en pintura.

Arte

El arte de la época transmitía este ambiente refinado, exótico y delicado. En arquitectura se recurre a la decoración fantástica y caprichosa, se usan tapices, porcelana y orfebrería, que a veces imitan el lujo oriental, islámico o chino. La pintura deja a un lado los temas religiosos o morales y muestra escenas de amor galante y de la vida cortesana. A la izquierda, Madame Bergeret, de François Boucher (1703-1770).

A la derecha, El columpio, de Jean-Honoré Fragonard (1732-1806): los pintores más importantes pintan escenas con un aire muy teatral y retratan a la sociedad parisina. Los colores de las obras son luminosos, claros y suaves.

EL PALACIO DE VERSALLES

En los siglos XVII y XVIII, los reyes tenían un poder sin límites: eran reyes absolutos. El ejemplo más conocido es Luis XIV de Francia, el rey Sol, que mandó construir un palacio majestuoso cerca de París. El majestuoso palacio de Versalles es el centro de la corte de Luis XIV y el ejemplo más característico de la arquitectura francesa, a medio camino entre barroco y neoclásico. Muchos palacios reales de Europa se construyeron en esa época imitando a Versalles.

En Versalles el poder y la gloria del rey se ven enaltecidos. Luis XIV dejó París y se mudó a Versalles en 1682. Allí su corte llegó a tener ¡más de 15 000 personas! A medida que iban llegando cortesanos, el palacio se iba ampliando con edificios anexos y nuevas decoraciones en las estancias, como la capilla o la impresionante galería de los espejos, donde tenían lugar las audiencias reales.

Caracterizado por la elegancia, los contornos fluidos y la introducción de elementos naturales, así como por representar temas a menudo relacionados con el amor, la belleza y la diversión, el estilo rococó surgió, en parte, como una reacción a los excesos del barroco. Pese a que el Rococó fue un estilo predominantemente francés, la veneciana Rosalba Carriera llegó a convertirse en una de las artistas con más éxito del movimiento y trabajó para prestigiosos mecenas en diversas ciudades de Europa. La mayoría de los pintores eran hombres como François Boucher (1703-1770), Jean-Antonie Watteau (1684-1721) y Jean-Honoré Fragonard (1732-1806), pero también hubo mujeres que trabajaron el estilo durante al menos una parte de su trayectoria y, además de Carriera, destacan Anna Dorothea Therbusch (1721-1782), Marie-Thérèse Reboul (1738-1806), Marguerite Gérard (761-1837), Adélaïde Labille-Guiard (1749-1803), Anne Vallayer-Coster (1744-1818), Élisabeth Vigée-Le Brun (1755-1842) y Marie-Suzanne Giroust (1734-1772).

La mayor parte de las mismas se ganaron la vida pintando retratos de sutil estilo rococó, aunque Gérard es más conocida por sus personales escenas de género y Vallayer-Coster por sus naturalezas muertas.

Minuto: 7:10

El arte Neoclásico

(1750-1830/50)(1750-mediados del siglo XIX)

A mediados del siglo XVIII se descubre Pompeya, la ciudad romana que fue sepultada por la erupción del Vesubio. Después de años de excesos del Barroco y el Rococó, la Antigüedad clásica vuelve a fascinar a los artistas. Pompeya fue una ciudad romana olvidada por completo durante más de 1000 años. En 1748 empiezan las excavaciones para recuperarla y todo el mundo queda fascinado.

Como en el Renacimiento, se redescubrió el mundo clásico griego y romano. El estilo de la Antigüedad griega y romana volverá a utilizarse de nuevo: vuelven el equilibrio, la armonía y la razón.Los edificios se llenan de columnas y esculturas que decoran la fachada. La arquitectura neoclásica también floreció fuera de Europa, como en el recién independizado Estados Unidos (1776). Los nuevos edificios de gobierno solían seguir este estilo. Por ejemplo, el Capitolio en Washington, donde está el parlamento: tiene aspecto de templo clásico.

Pintura

La pintura, de temática solemne y líneas definidas, también se inspira en la Antigüedad clásica y suele buscar temas de aquella época. El pintor más conocido de la época neoclásica es el francés Jaques Louis David (1748-1825).Se alejó de la frivolidad del Rococó y pintó escenas históricas y de la mitología clásica, como El juramento de los Horacios que ves de lado izquierdo.

Partidario de la Revolución Francesa, se hizo amigo de Napeolón, y lo pintó en uno de sus retratos más reconocidos: Napoleón atravesando los Alpes, de 1801. Allí lo representa como un gran héroe. El coleccionismo de obras de arte se pone muy de moda, así nacen algunos de los museos más conocidos como el Museo Británico (1753), el Museo de Louvre (1793) o el Museo del Prado (1819). Además, un conjunto de expertos de cada país funda las academias, que determinan las normas que tienen que seguir los artistas.

Mujeres pintoras

Los principios del orden y la razón se adaptaban a la perfección, a la moderación ilustrada, en marcado contraste con la ostentación y el hedonismo de los anteriores estilos barroco y rococó. Por medio de la utilización de contornos, líneas y superficies difuminadas, el arte neoclásico emulaba distintos aspectos del mundo clásico y enfatizaba el patriotismo y la nobleza. Por lo que respecta a las artistas femeninas del periodo, las mismas continuaron siendo relegadas y solo un pequeño número de mujeres lograron ser

admitidas en la prestigiosa Académie Royale de Peinture et de Sculpture francesa, si bien siguieron teniendo prohibida la asistencia a clases presenciales de dibujo. No obstante, algunas de ellas alcanzaron un gran éxito en París, dondel el neoclasicismo floreció con fuerza. Las obras de Angelica Kauffmann, Adélaïde Labille-Guiard y Elisabeth Vigée-Le Brun fueron muy apreciadas, a menudo por parte de mecenas femeninas pertenecientes a la nobleza, quienes deseaban retratos, naturalezas muertas y pinturas figurativas.

Minuto 25:27

El arte romántico

Históricamente, se puede ubicar en el último cuarto de Siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, aproximadamente, aunque hay teóricos que la ubican antes, desde los años sesenta del siglo XVIII. Los románticos de principios del siglo XIX son idealistas, sentimentales, dramáticos y apasionados defensores de las libertades humanas y de los pueblos. El arte romántico es un reflejo de este sentimiento. Hubo un amplio movimiento a favor de la libertad de los pueblos. Países como Bélgica, Hungría y Grecia se independizaron de los imperios que los sometían.

El Romanticismo es un movimiento general, que se da en toda Europa, y que renueva el lenguaje artístico. Los románticos se desmarcan de sus antecesores y sus normas neoclásicas, de la razón y del equilibrio. Por el contario, imaginan mundos fantásticos o reconstruyen e idealizan hechos históricos. Francia es el país precursor de este movimiento: Théodore Géricault (1791-1824) es su símbolo, ya que tuvo una vida corta y llena de aventuras, Eugène Delacroix lo llevó a su culminación.

Los artistas románticos buscan la inspiración en el pasado y en lugares exóticos. Por ello admiran la arquitectura medieval europea, con sus castillos y sus princesas; representan leyendas misteriosas, pintan paisajes tenebrosos y paraísos lejanos del orientes islámico. Las formas muestran un agitado movimiento, la iluminación es vibrante y el colorido, más colorido.

El Realismo

Después de la gran exploración de los ideales y la subjetividad humana del Romanticismo de finales del Siglo XVIII y mediados del XIX, el Realismo se manifiesta con el particular interés por reflejar la vida cotidiana y las costumbres lo más apegado a la realidad, así como de exponer las injusticias sociales.

El Realismo

El arte realista del siglo XIX evita los ambientes emotivos, exóticos o imaginarios del arte romántico, y pretende mostrar los hechos comunes y corrientes de la vida de la manera más real posible. La Revolución industrial dio paso a una nueva realidad social, que diferenciaba entre los propietarios de las fábricas, los burgueses, y los trabajadores, los obreros industriales.

Esta nueva realidad no dejó indiferentes a los artistas, que dejaron atrás la belleza ideal y la búsqueda del exotismo para centrarse en la vida cotidiana. A menudo criticaban a la sociedad burguesa y mostraban la dura realidad de las personas anónimas del pueblo, los olvidados del arte. Fueron años de grandes avances tecnológicos; el tren el teléfono, la fotografía... La fotografía impone un cambio radical en la historia del arte: unos artistas la aprovechan para captar la realidad y llevarla a sus lienzos, y otros para expresar sus emociones.

Naturalismo

El término "naturalismo" suele emplearse para describir un tipo de obras de tendencia realista a partir del siglo XVII; no obstante, el naturalismo como movimiento artístico es una corriente que tuvo lugar exclusivamente entre la década de 1820 y 1880. El estilo surgió en Francia y llegó a convertirse en la tendnencia dominante para varios grupos, entre ellos la Escuela de Norwich inglesa, la Escuela de Barbizon francesa, la Escuela del río Hudson estadounidense y el grupo de los Peredvízhniki (Vagabundos) ruso. El escritor francés Émile Zola (1840-1902) fue el primero en utilizar el término "naturalismo" en 1868 para describir la tendencia literaria y artística.

Los artistas que participaron en el movimiento tuvieron diversas maneras de trabajar, pero el denominador común de todos ellos fue el abandono de la idealización y la estilización del arte tradicional. Si bien la llegada de la fotografía tuvo una gran repercusión sobre el arte, los naturalistas se dedicaron a la creación de imágenes realistas en lugar de producir pinturas que contrastaran radicalmente con las fotografías. Así, las representaciones de personas, objetos y lugares se encontraban libres de artificios y de interpretaciones subjetivas, y presentaban muy pocas alteraciones. Entre las mujeres naturalistas destacan la finlandesa Helene Schjerfbeck (1862-1946), que también trabajó en Francia e Inglaterra, así como Amélie Beaury-Saurel (1849-1924), que produjo su obra en España y Francia. (1862-1946), que también trabajó en Francia e Inglaterra, así como Amélie Beaury-Saurel (1849-1924), que produjo su obra en España y Francia.

También destaca Marie Bashkirtseff (1858/60-1884), quien a su muerte (con algo más de veinte años), ya gozaba de un gran prestigio como pintora, escultora e intelectual. Nació en las inmediaciones de Pottava (en la actual Ucrania), aunque posteriormente se trasladó a París, donde cursó sus estudios. El encuentro es una de sus obras más conocidas y en ella aparece un grupo de seis niños conversando. Ha sido representada con una pincelada fluida y colores naturales.

Julia Margaret Cameron (1815-1879)

La fotógrafa británica Julia Margaret Cameron realizó algunas de las fotografías más innovadoras del siglo XIX. Sus composiciones fueron celebradas por sus preciosas escenografías. Abordó la práctica fotográfica como una forma artística en la que se combinaban lo real y lo ideal. Cameron nació en 1815 en Calcuta, donde su padre, James Pattle, trabajaba para la Compañía Británica de las Indias Orientales. De joven la enviaron a Francia y al Reino Unido para que se educara. En 1836, durante un período de convalecencia en el cabo de Buena Esperanza, Julia Margaret conoció a su futuro esposo, Charles Hay Cameron, jurista y hombre de negocios de mediana edad, viudo y residente en Ceilán (actual Sri Lanka). La pareja se casó a los dos años, tuvieron seis hijos y adoptaron a otros tantos.

En 1848, la familia Cameron se fue a vivir a Londres y, después, a Kent antes de instalarse en la isla de Wight. All, Cameron sufrió una profunda depresión provocada por las largas ausencias por trabajo de su esposo en Ceilán. Su hija mayor, en un intento de animar a su madre, le regaló una cámara de placas. Este regalo le dio, a sus cuarenta y ocho años, una nueva razón de ser e hizo que Cameron consagrase el resto de su vida a la fotografía. Cameron convirtió la carbonera en un cuarto oscuro y transformó el invernadero en un estudio. Aunque nunca llevó un estudio comercial, no tardó en darse a conocer por sus retratos de amigos, familiares y sirvientes, hábilmente escenificados como figuras bíblicas, mitológicas y literarias.

Los niños y los jóvenes adultos fueron algunos de los sujetos favoritos de la fotógrafa, y a menudo los empleaba para realizar sus representaciones enfáticamente coreografiadas de novelas y demás obras literarias. El dramatismo de sus fotografías se ve acentuado por el uso de poca luz y de unos prolongados tiempos de exposición. Intencionalmente desenfocadas y con restos de huellas dactilares, rayas y arañazos, las imágenes revelan un interés por mantener la presencia de su mano en la fotografía acabada.

Las fotografías de Cameron, de ambientación melancólica y meditabunda, se han comparado con las pinturas prerrafaelitas de la misma época, sobre todo con las de mujeres, como Ofelia (1851-1892), de John Everett Millas. Cameron se inspiró en sus contemporáneos y en el arte de los siglos anteriores. La obra de Giotto, Rafael y Miguel Ángel, que conocia por medio de grabados, ejercieron una especial influencia en ella. Cameron conoció a Millais y a otros miembros del grupo prerrafaelita entre ellos a Dante Gabriel Rossetti. En 1865, se celebró en Londres la primera exposición individual de Cameron, tras lo cual la artista pasó a vender sus fotografías por medio de la Colnaghi Gallery. En 1875 se marchó a vivir a Ceilán, donde tuvo dificultades para encontrar los materiales fotográficos. Cameron falleció alli en 1879, a los sesenta y tres años de edad.

OTRAS OBRAS DESTACADAS Paul y Virginia, 1864, Victoria and Albert Museum, Londres, Reino Unido Espero (Rachel Gurney), 1872, ). Paul Getty Museum, Los Ángeles, Estados Unidos ACONTECIMIENTOS RELACIONADOS 1865: el Victoria and Albert Museum, que en la actualidad ostenta una gran colección de fotografias y documentos de Cameron, adquiere siete copias fotográficas de la artista. 1875: Cameron ilustra los poemas de Alfred Tennyson recogidos en Idylls of the King (Los idilios del rey) con sus fotografías escenografiadas.

Rosa Bonheur (1822-1899)

OTRAS OBRAS DESTACADAS Labranza en Nivernés, 1849, Musée d´Orsay, París Brizo, el perro de un pastor, 1864, ). Wallace Collection, Londres ACONTECIMIENTOS RELACIONADOS 1832: Bonheur, a sus diez años de edad, se pasa muchas horas al día dibujando a los animales del aún silvestre parque parisino Bois de Boulogne. 1893: la obra de Bonheur figuara en el Woman´s Building de la Exposición Universal de Chicago.

Lección finalizada