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La Era Victoriana

Katerina Borisova

Created on February 5, 2021

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Transcript

La EraVictoriana

England, XVIII

#20 jun 1837 – 22 ene 1901

La Industria

La sociedad

La costumbre inglesa de venta de esposas era una de las formas de término de un matrimonio fracasado por acuerdo mutuo, cuando el divorcio era prácticamente imposible para todos excepto para los más ricos. Tras colocar a la mujer un ronzal alrededor de su cuello, brazo o pecho, el marido podía subastarla públicamente, vendiéndola al mejor postor

y sus diferencias entre las clases.

LA PROSTITUCIÓN

England, XVIII

¡QUE VERÁS HOY!

La Industria

01

04

LA SOCIEDAD

LA PROSTITUCIÓN

en la época victoriana

la apareción del Jack el Destripador

05

02

EL MATRIMONIO

DIFERENTES CLASES

el matrimonio civil

la alta sociedad, clase media y clase baja

06

03

LA MUJER

LA SEXUALIDAD

la mujer en el trabajo, casada y sus vestimentas

la masturbación y los métodos anticonceptivos

LA SOCIEDAD

epoca victoriana

Estuvo llena de contrastes, entre la opulencia, fruto del extraordinario poder económico del país, hasta la pobreza extrema. Esta desigualdad era justificada por los pensadores victorianos con argumentos de raigambre calvinista.

La prosperidad económica experimentada durante la época victoriana favoreció en líneas generales. Conformaron un modelo social en el que las clases medias fueron imponiendo conductas basadas en la sobriedad y discreción de las costumbres.

CLASE BAJA

CLASE MEDIA

Era la más numerosa de todas. La formaban personas que trabajaban en las fábricas, merced al desarrollo de la Revolución Industrial. También dentro de la clase existían divisiones, pues existían profesionales cualificados que estaban por encima de la mano de obra no cualificada. Dentro de las fábricas era también frecuente la presencia de niños. También solía incluir a los sirvientes de la clase media alta o de la clase alta.

Principalmente dedicados al comercio de mayoristas, profesiones de carácter liberal como podían ser los médicos o altos funcionarios. Esta fue la clase social que dio lugar a la característica sociedad victoriana, adoptando principios puritanos donde la vida ordenada y discreta, el metodismo religioso y las costumbres, unido a un fuerte sentimiento político conservador. Aunque también existía la clase media baja

fotografía de la Alta Sociedad

fotografía de la Clase Media

ALTA SOCIEDAD

Por un lado estaban las clases sociales más altas, compuestas por aquellos que tenían títulos nobiliarios o eran poseedores de grandes fortunas familiares. Pertenecían a esta clase alta los miembros de las monarquías, los sacerdotes, los aristócratas, etc. La nobleza seguía estando en lo mas alto de la sociedad, poseedoras de grandes fincas y sobre todo, los herederos de los valores sociales. La alta burguesía eran los dueños de los grandes negocios y de las grandes industrias, carentes de títulos pero con mucha necesidad de aparentar. Muchos de estos nuevos ricos, tenían tal obsesión que llegaban a adquirir sus títulos previo pago o bien a través de matrimonios de conveniencia. Las mujeres de las clases sociales más altas nunca trabajaban, ni siquiera en casa, ya que tenían sirvientes.

fotografía de la Clase Baja

fotografía de la Alta Sociedad

LA SEXUALIDAD

La sexualidad es un tema de importancia en los análisis de la sociedad victoriana y su moralidad. La época victoriana representa como ninguna otra la doble moral, por un lado una moralidad y sexualidad pública muy estricta, totalmente basada en una moral y en unos valores profundamente conservadores, y se vanagloriaban del desprecio al sexo como una forma de placer, dando lecciones de disciplina y moralismo. Consistía en mantener una fachada sobria y conservadora ante la mirada de los amigos y conocidos, pero en la vida privada transgredirla cometiendo los más increíbles actos sexuales. A menudo la insatisfacción femenina, especialmente en los asuntos del dormitorio, era tratada como una enfermedad, meritoria de pastillas, psicoanalistas o, en el caso de las mujeres adineradas, especialistas que las “estimulaban” con artefactos diseñados para ello o con sus propias manos. A estas mujeres se las tildaba de “histéricas” y era frecuente que estuvieran internadas en hospitales psiquiátricos, presa de las tensiones mentales de tener que lidiar a la vez con sus deseos sexuales y con la frigidez que la época imponía. Esta etapa está marcada por un puritanismo exagerado y una tremenda represión sexual, pero al mismo tiempo significa una infravaloración de la mujer como responsable de todos los males sociales de la época, como ejemplo de este puritanismo, que la reina Victoria ordenó mandar alargar los manteles de las mesas de palacio, para que cubrieran sus patas y así no se pudiera incitar a los hombres al ver las piernas femeninas, que era el gran tabú de la época..

LA MASTURBACIÓN

MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS

Cualquier práctica sexual que conlleve placer y no tuviera una finalidad reproductora era mal vista. Evidentemente, la masturbación en esa moral pública conservadora era muy mal vista. Se argumentaba que el exceso de masturbación en la mujer conllevaba que la misma se vuelva loca y además producía infertilidad. En estas teorías negacionistas de la masturbación se decía, que si la mujer se masturbaba desde muy joven, provocaría un menor desarrollo de sus órganos. En esta época proviene la enfermedad que se otorgaba a las mujeres y era conocida como “histeria femenina”. Esta enfermedad era siempre diagnosticada por médicos, cuyos principales síntomas serían el dolor de cabeza, insomnio, irritabilidad, pérdida de ganas de comer… Lo que hacían los médicos para curar esta situación era estimular los genitales de las mujeres, hasta que alcanzaran el orgasmo, para de esta forma liberar la libido reprimida. Se pensaba, que la masturbación se evitaba comiendo alimentos poco condimentados, evitando el consumo de mostaza, pimienta, cerveza, vino y fumar tabaco. Además de esta dieta se recomendaba una gran intensidad física, para que se agotara la energía y de esta forma se evitaba la masturbación. El médico británico Joseph Mortimer inventó el primer vibrador electromecánico en forma de pene en el año 1870. Lo hizo para no tener que aliviarlas personalmente y tuvo un gran éxito, porque de esta forma en diez minutos todas eran aliviadas.

Se pensaba, que para evitar los embarazos, la mujer después de realizado el coito debía montar a caballo e ir por un camino muy irregular. Otra cuestión que se planteaba para no quedar embarazada era ponerse a bailar inmediatamente. Se creía que el bebé se parecería a quien hubiera tenido el orgasmo más intenso durante el acto sexual. Otra cosa, que también se decía, era que si el coito se había realizado en una escalera el niño tendría la espalda torcida.

LA PROSTITUCIÓN

La regla general eran las relaciones de pareja dentro del matrimonio, ya que fuera de él sólo se encuentran las bajas pasiones. El hombre casado de la época debía buscar el consuelo de las prostitutas, esto hizo que la prostitución tuviera una gran importancia en esta época histórica. Era una actividad muy frecuente en todo el país a lo largo del siglo XIX. Habitualmente, los prostíbulos se situaban en los barrios bajos de las ciudades. Eran mujeres de nivel bajo las que lo hacían en la calle cobrando muy barato. Muchas de ellas se vieron forzadas a la prostitución como la única forma de poder tener dinero para vivir. Y sin embargo, por otro lado la prostitución era abundante, lucrativa y tolerada, así como el adulterio y las relaciones secretas. Mientras las mujeres se cubrían con largas faldas y se conducían con rígida castidad, los hombres hacían de las suyas en burdeles y tenían amantes, del sexo que más les gustase.

Otros sitios donde se situaban los prostíbulos era la cercanía a teatros o establecimientos de ocio masculino. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX comienzan a crearse distintos establecimientos que estaban diseñados para hacer espectáculos de variedades y normalmente presentaba actuaciones de alto contenido erótico. La prostitución homosexual también existía, pero se daba en burdeles mucho más discretos, ya que el tabú homosexual era todavía mucho mayor.

DATO: La apareción del Jack el Destripador en el verano de 1888 momento en que se producen muchos asesinatos de prostitutas en Londres. La histeria se apoderó no solo de Londres sino del país entero que leía las noticias en los periódicos con estupor e indignación de que ni toda la policía de la ciudad pudiera detener a un solo hombre. Provocó un gran miedo , pues todas las prostituidas eran asesinadas de igual manera, con un corte de garganta de izquierda a derecha. Además de ser el primer asesino en serie conocido y el que nunca fue encontrado.

EL MATRIMONIO

En esta sociedad victoriana el sexo es algo que hace el hombre a la mujer y esto significa que su papel es de mera receptora y no igual que la del hombre. En consecuencia, la mujer debe sacrificarse en darle placer a su esposo y no alcanzar ella su placer durante la relación. La sumisión sexual es uno de los deberes de la mujer. Esta falta de placer sexual acaba produciendo frigidez femenina. No todos los cambios sociales de la época fueron desfavorables a las mujeres y entre los favorables cabe destacar el derecho de propiedad después del matrimonio a través del Acta de propiedad de las Mujeres Casadas, el derecho a divorciarse y el derecho a pelear por la custodia de sus hijos al separarse de sus maridos.

El matrimonio civil reducía el enlace religioso a un mero contrato entre dos partes. Este compromiso otorgaba los derechos a la nueva sociedad formada: la custodia de los hijos, el pago de impuestos… La práctica habitual era la de los matrimonios arreglados, sin que los contrayentes tuvieran poco que decir, para luego intentar ensalzar el amor matrimonial, la felicidad y se buscaba el modelo de familia ideal. El hombre, que deseaba casarse, debía negociar con los padres de la novia. Si los padres aceptaban la petición, era el momento, en que se iniciaba el cortejo a ella, por supuesto siempre en casa y en presencia de algún familiar. Las mujeres no tenían ningún tipo de información sobre las relaciones sexuales, hasta que las comprobaban en la noche de bodas, normalmente con resultados traumáticos. La mujer en esta época ocupaba un lugar totalmente subordinado al hombre y solo debía obedecer sumisamente al marido. La ley dice que el hombre manda y la mujer obedece. “En nombre de la naturaleza, el Código civil establece la superioridad absoluta del marido en la pareja y del padre de familia, así como la incapacidad de la mujer y de la madre. La mujer casada deja de ser un individuo”.

LA MUJER

LA MUJER EN EL TRABAJO

Pocos trabajos había para las mujeres, ya que se les consideraba que estaban hechas para cuidar de la casa, de la familia y que debían estar cuidándose personalmente, siempre, para estar ideales consigo mismas y sus maridos. Pero entre la clase media baja, las mujeres debían encontrar un trabajo, porque el salario de su marido era más bien bajo. El trabajo para los que se las solicitaba era en su mayoría como sirvienta y tenía que estar bajo el techo de sus jefes, además de cobrar muy poco. Si no eran sirvientas, eran enfermeras, trabajaban el algodón o comerciantes, trabajos que sólo se les encargaba a ellas.

En esta época, sin duda, la mujer comenzó a evolucionar como ser humano, porque experimentó varios cambios en su forma de pasar el día a día, en comparación con las otras mujeres de más antigüedad. Como ya sabemos, en la Edad Media, una mujer, podía llega a ser poderosa, pero inexplicablemente, se le quitaron los poderes y se comenzó a moldear otro tipo de mujer. En la era victoriana, se puso de moda aspirar a un modelo de mujer al que la mayoría de las mujeres, aspiraban a ser, un modelo que luego, comenzó a evolucionar.

Con el paso del tiempo, las mujeres comenzaron a aspirar otros trabajos y se convirtieron en maestras y cuando apareció en 1876 el teléfono, se crearon puestos en una centralita, para las llamadas, que llevaban ellas. Por desgracia, las mujeres con menos formación o analfabetas, tenían que dedicarse la prostitución, que se exponían a problemas, porque se negaban a las reformas de la era. Cuando no trabajaban y su único cometido era llevar adelante la casa, podría verse un trato sexista, incrementado por la falta de independencia de la mujer, pero que según se las había educado, se mantenían sumisas y actuaban como representantes o secretarias de sus maridos.

LA MUJER CASADA

Era el objetivo principal por el que se les educaba. Desde pequeñas se les enseñaba a ser calladas, inocentes y delicadas, casi indefensas, para que el hombre se sintiese grande y protector. Pero aun así, tenían que mostrar gran inteligencia y gracia, para que también el marido, pudiese presumir de ellas. Se les entrenaba para que aprendiese a tocar uno o varios instrumentos, para que hablasen otras lenguas extranjeras y recibían clases de canto y de baile. De esta manera, conociendo las “características” de la aparecían muchos candidatos a ser sus maridos, para luego obedecer sus órdenes en la casa. Se esperaba de ellas que fueran obedientes y que siempre tuvieran la casa lista para su marido y que criaran a los niños ella sola. Le era victoriana no sólo trajo evolución poco a poco, para la mujer, sino que comenzó a considerársela como algo más, recuperando sus derechos como persona e implicándose más en una sociedad que estaba de cara al futuro. Puede que haya sido un poco cruda, la era victoriana, pero se ve que progresó adecuadamente.

MUJER Y VESTIMENTA FEMENINA

El comienzo de la pubertad en la mujer y la llegada de la primera regla era el inicio de una etapa restrictiva y llena de prohibiciones. Se recomendaba a las madres que tuvieran un seguimiento de la salud de sus hijas pues se creía que la llegada de la primera regla podría ocasionar graves problemas psicológicos y situaciones emocionales irreversibles. Como vemos, la dependencia de la mujer de la clase médica es uno más de los aspectos de la dependencia del hombre, del marido y del padre. La sociedad británica solo considera a la mujer por su función reproductora, por ello la protegía de todo tipo de riesgos. El pelo largo era considerado la clave de la sensualidad y feminidad de la mujer. Se lo rizaban, ataban con lazos o lo recogían con peinados elaborados, habitualmente estaban adornados con joyas, plumas y adornos variados Sin embargo, en las mujeres casadas el pelo debía estar recogido o colocado hacia arriba. Llevar un pelo mal apañado y descuidado significaba ser una mujer de mala vida. Las mujeres para provocar el morbo masculino se dejaban el pelo muy largo y suelto.

La higiene fue siempre muy escasa en la época victoriana. Había muy pocos baños y la inmensa mayoría de las casas carecía de ellos. Era costumbre de la época bañarse con ropa y además no con frecuencia. El siglo XIX tuvo abundantes pandemias por la falta de higiene. La ropa que la mujer se ponía en aquella época la pesaba entre cinco y quince kilos, por lo que cuando se producían relaciones sexuales, todo resultaba muy dificultoso. Era moda del momento tener una cintura muy pequeña, para lograrlo se usaban los conocidos corsés rígidos, que incluso provocaban falta de respiración por lo fuerte que se ataban. Además de los corsés, también se utilizaban las bombachas que eran conocidas como bloomers, que se encontraban adornadas de puntillas y encajes. La ropa interior de las mujeres llegaba a pesar hasta diez kilos y era muy exagerada y dolorosa llevarla. La mujer era presentada en los ciclos menstruales prácticamente como una enferma totalmente limitada por sus órganos sexuales. La ovulación era considerada una especie de limpieza del cuerpo femenino, y se producía la eliminación de las impurezas. La mujer debe dejar su cuerpo fuera de todo control, que impida la salida al exterior de su flujo menstrual, pero tiene que reprimir su deseo sexual. Los ginecólogos aplican descargas eléctricas en la pelvis, también aplican sanguijuelas en los órganos genitales e incluso dentro del útero.

La EraVictoriana

England, XVIII

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