Evelyn De Morgan
y su arte pacifista
Plan de Igualdad IES Miguel Fernández
Día Escolar de la Paz y la No Violencia 2020
Evelyn De Morgan y su arte pacifista
Entrar a la exposición
Evelyn De Morgan
y su arte pacifista
Mª Cristina Hernández González
Evelyn Pickering De Morgan (1855-1919) fue un artista excepcional, vinculada a las corrientes estéticas más importantes de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, como el Prerrafaelismo, el Simbolismo y el Esteticismo. Descendiente por vía materna del Conde de Leicester, pertenecía a una rica familia londinense y era sobrina del también artista John Roddam Spencer Stanhope. Evelyn disfrutó de una exquisita educación en su infancia, pero encontró en su familia un serio obstáculo para desarrollar su carrera como artista profesional. Pese a las circunstancias personales y las restringidas condiciones sociales de la época, estudió en la Slade School, destacando y obteniendo numerosos premios, y pronto empezó a exponer sus obras en la Grosvenor Gallery. Siempre independiente y decidida, comprometida con su trabajo, contrajo matrimonio con William De Morgan en 1887, escritor y artista del Arts & Crafts. Es a raíz de conocer a su familia política cuando Evelyn se convierte al Espiritismo, corriente esotérica que combinaba la filosofía neoplatónica de Swedenborg, el cristianismo y el darwinismo. El impacto de las creencias espiritistas se refleja en numerosas pinturas de la artista, mezclándose con su atracción por los nuevos descubrimientos científicos, sus preocupaciones feministas y su activismo pacifista.
Fundación De Morgan
Para saber más sobre Evelyn y William De Morgan, visita su Fundación.
La complicidad y la confianza con su marido fueron inusuales para las costumbres de la época. Se alentaban y apoyaban mutuamente, reconociendo la importancia que el arte tenía para sus vidas. Por motivos de salud, la pareja pasaba la mitad del año en Florencia; una de las características principales del arte de Evelyn es la influencia del Renacimiento italiano. Evelyn fue una activa pacifista que se manifestó contra cualquier tipo de violencia a través de sus obras, con imágenes feministas de sororidad, empatía, fortaleza y esperanza. Aunque la mayoría de sus cuadros reaccionan contra la Gran Guerra (1914-1918), previamente se sirvió de su arte para denunciar también la Guerra Anglo-Bóer (1899-1902). En sus lienzos antibelicistas, la oposición entre guerra/paz conlleva la dualidad masculino/femenino. Las mujeres son las víctimas de las guerras decididas por los hombres, pero también son las garantes de la concordia, el bienestar y la paz. Evelyn De Morgan creó un complejo pero hermoso mundo de imágenes, simbólico y hermético, poblado de mujeres que se enfrentan a la opresión, el cautiverio, la adversidad, apoyándose entre sí o liberándose espiritualmente de las cadenas del mundo material. Falleció en 1919, por nefritis e insuficiencia cardíaca, mientras trabajaba en sus últimas pinturas pacifistas.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Our Lady of Peace (1902)
Fundación De Morgan, Londres
Aunque terminado en 1902, el cuadro no llegó a exponerse hasta 1916. Evelyn lo pintó en su estudio florentino como respuesta a la Guerrra Anglo-Bóer y fue trasladado a Londres en plena Guerra Mundial. La pintura refleja su interpretación del papel de los géneros en el conflicto armado: la mujer como depositaria de la paz y mantenedora de la vida frente a la destrucción y la violencia de los hombres en guerra. Pero aquí, la artista muestra al caballero-soldado arrodillado ante la sagrada figura femenina -mezcla de la Virgen María y la diosa Atenea-, alzada y erguida, bendiciendo con sus manos y rodeada de las víctimas de las guerras. De Morgan muestra a la Señora de La Paz como una Madre Universal que intercede por los hijos sacrificados y como una diosa de la sabiduría y la sensatez, tan necesarias frente al caos y la irracionalidad de las guerras.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
A Scrap of Paper (1918)
Fotografía: Fundación De Morgan, Londres
El título del cuadro A Scrap of Paper (ca. 1918) hace referencia a la respuesta que el canciller alemán Theobald von Bethmann-Hollweg le dio a Sir Edward Goschen. Alemania le había declarado la guerra a Bélgica y los británicos decidieron lanzar un ultimátum exigiendo la retirada de los alemanes. Para el canciller, el gobierno de Su Majestad estaba a punto de dar un terrible paso solo por una palabra ("neutralidad") y solo por un "pedazo de papel", refiriéndose al Tratado de Londres (1839) que garantizaba la neutralidad de Bélgica. La figura femenina, desolada y abandonada entre ruinas, es una alegoría de Europa, de la civilización occidental a punto de desmoronarse con el inicio de la Gran Guerra.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
1914 o The Vision (1914)
Colección privada
Dos figuras femeninas (Irene o Paz y Justicia) y una criatura monstruosa masculina (Guerra) simbolizan la amenaza que se cierne sobre la vida, la riqueza y la abundancia al aproximarse la violencia. Evelyn De Morgan solía representar los males del patriarcado mediante seres demoniacos, semejantes a serpientes, dragones y murciélagos, sobre todo, para simbolizar la agresividad y la destrucción que conlleva todo conflicto bélico.. Al fondo, la puesta de sol anuncia el periodo de oscuridad que inaugura la Gran Guerra. La lectura del cuadro debe hacerse desde la diferencia entre los géneros: mientras las mujeres crean, producen, guardan, mantienen y protegen la vida, los varones destruyen, eliminan, rompen y aniquilan precisamente lo que las mujeres crearon, desde la concordia y la abundancia hasta los hijos que son sacrificados en el campo de batalla.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
S. O. S. (1914-1916)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
S. O. S. es el mensaje de ayuda o socorro en código Morse. Durante mucho tiempo se pensó que significaba “save our souls” o “save our ship”, lo que no es cierto. La solitaria figura femenina vestida de blanco y pálida piel simboliza las almas inocentes caídas en la guerra o sufridoras por la misma. El caos vivido en los campos de batalla son aquí transformados en un mar tormentoso. Las criaturas dragonescas y las serpientes marinas representan el poder destructor que puede alcanzar la humanidad. Pero Evelyn De Morgan incluye un mensaje de esperanza en el arco iris invertido hacia el que la mujer eleva sus brazos: como el arco iris del pacto entre Dios y Noé tras el diluvio, es un símbolo del puente hacia la salvación y un vínculo entre lo sensible y lo suprasensible.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Death of the Dragon (1916-1917)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
El símbolo del arco iris se combina de nuevo con el de los dragones. El centro de la escena la preside un imponente ángel femenino que acude al rescate de las cinco figuras humanas que representan distintos estados y condiciones de cautiverio y miseria. Fenómenos lumínicos como los arcos iris, las mandorlas y los halos resplandecientes son un símbolo de luminosidad espiritual pero también un guiño a la cantidad de experiencias narradas por pilotos durante la Primera Guerra Mundial, visiones de luces y auras multicolores que creían ver en pleno vuelo. Las cinco figuras, rodeadas por las criaturas monstruosas (la bestialidad y la violencia de la guerra) muestran diferentes posturas y actitudes provocadas por el terror: la resignación y la sumisión (las tres mujeres arrodilladas), la esperanza en la salvación (el anciano que reza) y la voluntad por alcanzar la liberación (la mujer levantada con las cadenas rotas).
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Search of Light (1914-1916)
Colección privada
En muchas alegorías antibelicistas, Evelyn De Morgan reunió tres de sus símbolos favoritos: el arco iris, el ángel femenino y las masculinas criaturas monstruosas. En esta pintura, la figura femenina alada acaba de hacer aparición para acudir al rescate de dos mujeres acosadas por una figura masculina de piel oscura, alas de murciélago y túnica de fuego. Está lanzando un potente rayo de luz (la luz ahuyentando a la oscuridad) contra esta criatura masculina, que simboliza la destrucción de la guerra, a la vez que baña con una cascada de arco iris a las cautivas, la paz que renueva y fecunda. La artista solía presentar a estos ángeles femeninos como mujeres liberadoras o rescatadoras de sus congéneres. Ella está expulsando a los “demonios de la guerra” que son a la vez los “demonios del patriarcado” y trae con su resplandor la esperanza de la reconstrucción de las ruinas.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Mourners (1917)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
El sufrimiento de las mujeres es representado mediante las Dolientes o Plañideras. En esta pintura observamos una composición coral formada por cuatro mujeres en diferentes posiciones y de distintas edades, en un paisaje rocoso y lagunas de líquido rojo. Ante ellas se abre un vórtice de arco iris que exhibe una escena luminosa y celestial, en suaves colores pastel, en la que hombres y mujeres danzan alegremente en las afueras de una ciudad. Se trata de la Nueva Jerusalén y sus habitantes son familiares de estas plañideras que sufren las consecuencias de la guerra en la árida tierra del dolor y de la pérdida. El paisaje recuerda a las descripciones del Apocalipsis de San Juan y al Infierno de Dante Alighieri. Estas mujeres dolientes están unidas en su dolor. Son madres, esposas, hermanas que han perdido a sus parientes y seres amados durante el conflicto bélico. Evelyn De Morgan retrata así el infierno diario que vivieron miles de mujeres desde 1914.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Field of Slain (1914-1916)
Fotografía: Sotheby’s, Nueva York
Un ángel femenino, vestido de marrón oscuro, alberga entre sus enormes alas un racimo de etéreas cabezas infantiles. La multiplicación de estas cabezas alude al extenso número de muertes inocentes durante la guerra y su aspecto infantil se debe a la creencia espiritista de la pintora del renacimiento del espíritu tras la muerte y tras abandonar su presidio material. La oscura vestimenta de esta figura alada, refuerza el tono melancólico y apenado del cuadro, así como el contexto histórico en que se halla ubicado. Ahora bien, el predominio de tonos marrones y ocres, que era el color habitual para el luto de las mujeres durante la guerra, junto con el negro y el gris, le sirve a Evelyn para sugerir el abrazo maternal de la Tierra, a quien regresan los muertos. Este Ángel femenino de la Muerte, de mirada piadosa y ademanes afectuosos, no es sino una particularísima interpretación que la artista está realizando de la Madre Tierra, quien abre sus brazos para cobijar los cuerpos de los fallecidos, a quienes recibe y protege. En consecuencia, el campo de los muertos al que remite el título del cuadro no es tanto el campo de batalla sembrado con los cadáveres, sino la tierra -como útero subterráneo- a la que regresan después de morir. El acto simbólico de volver con el manto, tan reiterado en la Biblia, deviene en ritual de amor y protección, pero a la vez de consagración y pertenencia a la Virgen. En el cuadro de Evelyn, por lo tanto, el manto que envuelve es señal de pertenencia a la Madre Tierra, a la que regresan los cuerpos, la materia. La articulación de ambas figuras, María y la Tierra, ambas por su maternidad, le permitió a Evelyn la construcción de una impactante imagen pacifista.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Red Cross (1916-1918)
Fundación De Morgan, Londres
La relación entre la existencia física y la existencia espiritual era una constante en las pinturas de la artista, sobre todo, en sus cuadros antibelicistas. Ahora nos hallamos ante la figura de Cristo, vestido con una túnica de intenso color rojo (símbolo de nuevo del martirio, del sacrificio, de la sangre), en postura de crucifixión, alzado por unos pequeños ángeles. The Red Cross lleva la inscripción "Bélgica después de 119 años de Cristiandad." El lienzo está dividido en dos planos bien diferenciados, aunque asociados por el símbolo de la cruz. El plano izquierdo está superpoblado y colorido por Cristo y los ángeles, un plano en el que predomina el color rojo. El color de la sangre. Sus estigmas se corresponden con las heridas causadas por la guerra y la sangre vertida en el sacrificio queda también señalada por el escarlata de sus vestiduras y las rojizas alas de los querubines. Esta cruz roja es el símbolo del sacrificio y de la redención. Una cruz que parece invadir las cruces anónimas del cementerio, un cementerio de tumbas apiñadas en el que se respira el oscuro anonimato de los cadáveres enterrados en un paisaje sombrío y yermo. Se trata de un paralelismo alegórico del sacrificio, el de Cristo y el de los soldados; un paralelismo articulado por la cruz (la de Cristo y la de las tumbas) y por la sangre (el martirio de Cristo, la derramada en la guerra).
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Coming of Peace (c. 1914-1918)
Fundación De Morgan, Londres
En manos de Evelyn De Morgan, la PAZ se encarna en cuerpo de mujer. No a la manera de las diosa griega Eiréne, ni de la Pax Augusta romana. La Paz que la artista crea es más cercana a una entidad divina y mesiánica, casi espectral, enmarcada en una inmensa mandorla arco iris. Este dibujo al pastel, inacabado por el fallecimiento de la artista, se basa en la iconografía de la Madonna Pacis y formaría parte del proyecto de pinturas antibelicistas de sus últimos años. Unas manos (sin especificar el género de la persona) emergen dramáticamente de una ensenada, rogando auxilio, en medio de un yermo paraje rocoso con una ciudad en llamas al fondo. Esta etérea figura femenina, símbolo de la paz, la concordia y la justicia, envuelta en tules transparentes, parece portar un pequeño brote de que emana la misma luz multicolor de su aureola. Evelyn representa así la naturaleza cíclica de las diosas de la pacificación, el orden y el equilibrio que acuden cuando las guerras de los hombres destruyen todo signo de humanidad y civilización. Porque ante el vacío y la nada, solo queda espacio para la nueva vida que comienza con la sororidad y la fortaleza de las mujeres.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Pro Patria Mori (1914-1919)
Fundación De Morgan, Londres
El cuadro final se quemó en un incendio. Se conserva el boceto preliminar. El título Pro Patria Mori procede de una cita de Horacio: “dulce et decorum est pro patria mori" (dulce y honorable es morir por la patria). La omisión de la primera parte de la cita nos demuestra el desacuerdo de Evelyn con esa supuesta dulzura y esa supuesta honorabilidad atribuidas a la guerra. El Ángel de la Muerte, que acude a recoger el alma del soldado caído en la batalla, ostenta unas dimensiones mayores que el resto de figuras, para subrayar la verticalidad de la ascensión. El espíritu del soldado muerto adopta la apariencia de un muchacho, casi infante, para representar el nuevo espíritu nacido a la nueva vida en el más allá. Las dos mujeres son un trasunto de la Virgen María y de María Magdalena. La más joven representa a la novia, por los cabellos sueltos y los brazos elevados y desnudos, y parece estar levantándose para abrazar el espíritu del soldado, esto es, la nueva vida espiritual. La madre, entregada al dolor y aferrada a la existencia corporal, no es capaz de ver el espíritu de su hijo, a diferencia de la novia que tiene acceso a esta revelación-contemplación de la existencia espiritual. Se entiende que Evelyn De Morgan intentaba exponer las dos maneras en que se podía afrontar el horror de la guerra. Evelyn realiza un análisis profundo acerca de las diversas perspectivas de las mujeres ante la guerra a la vez que ofrece una lectura esperanzadora.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Ignoto (1914-1919)
Fotografía: Fundación De Morgan, Londres
Dos figuras femeninas, que podemos identificar en principio como María y como Magdalena en el trágico momento de la crucifixión del hijo/amante, apoyan sus brazos la una sobre la otra (imagen de sororidad y de igualdad entre mujeres) ante una tumba con forma de cruz. La escena resulta familiar en los tiempos de la Gran Guerra; era la más frecuente en los cementerios de toda Europa durante este tiempo. Ambas se encuentran ante la tumba de un cuerpo desconocido. Entre ellas emerge un enorme lirio rojo que brota de la tumba, una versión del lirio blanco presente en las escenas de la Anunciación. La ausencia de figuras masculinas subraya la unión de estas mujeres en el dolor, el duelo y el luto y su sororidad ante la imposibilidad de tantas mujeres para poder identificar los cuerpos de sus hijos y esposos. Evelyn no solo critica la guerra, sino también la destrucción del fruto creado por las mujeres, la destrucción de los cuerpos provocada por las granadas y por los improvisados enterramientos en las trincheras, que quedaban sin identificar. El color rojo del lirio entonces es también un símbolo del Día de la Amapola o Día del Recuerdo (11 de noviembre) en honor a los caídos en la Primera Guerra Mundial.Evelyn parece estar diciendo que, ante el horror de la guerra, no habría que diferenciar entre géneros, porque hombres y mujeres son iguales a la hora de sufrir los nefastos resultados de cualquier guerra.
Evelyn De Morgan
y su arte pacificista
Plan de Igualdad IES Miguel Fernández
Día Escolar de la Paz y la No Violencia 2020
Evelyn De Morgan y su arte pacificista
Mª Cristina Hernández González
Created on January 22, 2021
Plan de Igualdad IES Miguel Fernández—Día Escolar de la Paz y la No Violencia
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Evelyn De Morgan
y su arte pacifista
Plan de Igualdad IES Miguel Fernández
Día Escolar de la Paz y la No Violencia 2020
Evelyn De Morgan y su arte pacifista
Entrar a la exposición
Evelyn De Morgan
y su arte pacifista
Mª Cristina Hernández González
Evelyn Pickering De Morgan (1855-1919) fue un artista excepcional, vinculada a las corrientes estéticas más importantes de los últimos años del siglo XIX y principios del XX, como el Prerrafaelismo, el Simbolismo y el Esteticismo. Descendiente por vía materna del Conde de Leicester, pertenecía a una rica familia londinense y era sobrina del también artista John Roddam Spencer Stanhope. Evelyn disfrutó de una exquisita educación en su infancia, pero encontró en su familia un serio obstáculo para desarrollar su carrera como artista profesional. Pese a las circunstancias personales y las restringidas condiciones sociales de la época, estudió en la Slade School, destacando y obteniendo numerosos premios, y pronto empezó a exponer sus obras en la Grosvenor Gallery. Siempre independiente y decidida, comprometida con su trabajo, contrajo matrimonio con William De Morgan en 1887, escritor y artista del Arts & Crafts. Es a raíz de conocer a su familia política cuando Evelyn se convierte al Espiritismo, corriente esotérica que combinaba la filosofía neoplatónica de Swedenborg, el cristianismo y el darwinismo. El impacto de las creencias espiritistas se refleja en numerosas pinturas de la artista, mezclándose con su atracción por los nuevos descubrimientos científicos, sus preocupaciones feministas y su activismo pacifista.
Fundación De Morgan
Para saber más sobre Evelyn y William De Morgan, visita su Fundación.
La complicidad y la confianza con su marido fueron inusuales para las costumbres de la época. Se alentaban y apoyaban mutuamente, reconociendo la importancia que el arte tenía para sus vidas. Por motivos de salud, la pareja pasaba la mitad del año en Florencia; una de las características principales del arte de Evelyn es la influencia del Renacimiento italiano. Evelyn fue una activa pacifista que se manifestó contra cualquier tipo de violencia a través de sus obras, con imágenes feministas de sororidad, empatía, fortaleza y esperanza. Aunque la mayoría de sus cuadros reaccionan contra la Gran Guerra (1914-1918), previamente se sirvió de su arte para denunciar también la Guerra Anglo-Bóer (1899-1902). En sus lienzos antibelicistas, la oposición entre guerra/paz conlleva la dualidad masculino/femenino. Las mujeres son las víctimas de las guerras decididas por los hombres, pero también son las garantes de la concordia, el bienestar y la paz. Evelyn De Morgan creó un complejo pero hermoso mundo de imágenes, simbólico y hermético, poblado de mujeres que se enfrentan a la opresión, el cautiverio, la adversidad, apoyándose entre sí o liberándose espiritualmente de las cadenas del mundo material. Falleció en 1919, por nefritis e insuficiencia cardíaca, mientras trabajaba en sus últimas pinturas pacifistas.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Our Lady of Peace (1902)
Fundación De Morgan, Londres
Aunque terminado en 1902, el cuadro no llegó a exponerse hasta 1916. Evelyn lo pintó en su estudio florentino como respuesta a la Guerrra Anglo-Bóer y fue trasladado a Londres en plena Guerra Mundial. La pintura refleja su interpretación del papel de los géneros en el conflicto armado: la mujer como depositaria de la paz y mantenedora de la vida frente a la destrucción y la violencia de los hombres en guerra. Pero aquí, la artista muestra al caballero-soldado arrodillado ante la sagrada figura femenina -mezcla de la Virgen María y la diosa Atenea-, alzada y erguida, bendiciendo con sus manos y rodeada de las víctimas de las guerras. De Morgan muestra a la Señora de La Paz como una Madre Universal que intercede por los hijos sacrificados y como una diosa de la sabiduría y la sensatez, tan necesarias frente al caos y la irracionalidad de las guerras.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
A Scrap of Paper (1918)
Fotografía: Fundación De Morgan, Londres
El título del cuadro A Scrap of Paper (ca. 1918) hace referencia a la respuesta que el canciller alemán Theobald von Bethmann-Hollweg le dio a Sir Edward Goschen. Alemania le había declarado la guerra a Bélgica y los británicos decidieron lanzar un ultimátum exigiendo la retirada de los alemanes. Para el canciller, el gobierno de Su Majestad estaba a punto de dar un terrible paso solo por una palabra ("neutralidad") y solo por un "pedazo de papel", refiriéndose al Tratado de Londres (1839) que garantizaba la neutralidad de Bélgica. La figura femenina, desolada y abandonada entre ruinas, es una alegoría de Europa, de la civilización occidental a punto de desmoronarse con el inicio de la Gran Guerra.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
1914 o The Vision (1914)
Colección privada
Dos figuras femeninas (Irene o Paz y Justicia) y una criatura monstruosa masculina (Guerra) simbolizan la amenaza que se cierne sobre la vida, la riqueza y la abundancia al aproximarse la violencia. Evelyn De Morgan solía representar los males del patriarcado mediante seres demoniacos, semejantes a serpientes, dragones y murciélagos, sobre todo, para simbolizar la agresividad y la destrucción que conlleva todo conflicto bélico.. Al fondo, la puesta de sol anuncia el periodo de oscuridad que inaugura la Gran Guerra. La lectura del cuadro debe hacerse desde la diferencia entre los géneros: mientras las mujeres crean, producen, guardan, mantienen y protegen la vida, los varones destruyen, eliminan, rompen y aniquilan precisamente lo que las mujeres crearon, desde la concordia y la abundancia hasta los hijos que son sacrificados en el campo de batalla.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
S. O. S. (1914-1916)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
S. O. S. es el mensaje de ayuda o socorro en código Morse. Durante mucho tiempo se pensó que significaba “save our souls” o “save our ship”, lo que no es cierto. La solitaria figura femenina vestida de blanco y pálida piel simboliza las almas inocentes caídas en la guerra o sufridoras por la misma. El caos vivido en los campos de batalla son aquí transformados en un mar tormentoso. Las criaturas dragonescas y las serpientes marinas representan el poder destructor que puede alcanzar la humanidad. Pero Evelyn De Morgan incluye un mensaje de esperanza en el arco iris invertido hacia el que la mujer eleva sus brazos: como el arco iris del pacto entre Dios y Noé tras el diluvio, es un símbolo del puente hacia la salvación y un vínculo entre lo sensible y lo suprasensible.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Death of the Dragon (1916-1917)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
El símbolo del arco iris se combina de nuevo con el de los dragones. El centro de la escena la preside un imponente ángel femenino que acude al rescate de las cinco figuras humanas que representan distintos estados y condiciones de cautiverio y miseria. Fenómenos lumínicos como los arcos iris, las mandorlas y los halos resplandecientes son un símbolo de luminosidad espiritual pero también un guiño a la cantidad de experiencias narradas por pilotos durante la Primera Guerra Mundial, visiones de luces y auras multicolores que creían ver en pleno vuelo. Las cinco figuras, rodeadas por las criaturas monstruosas (la bestialidad y la violencia de la guerra) muestran diferentes posturas y actitudes provocadas por el terror: la resignación y la sumisión (las tres mujeres arrodilladas), la esperanza en la salvación (el anciano que reza) y la voluntad por alcanzar la liberación (la mujer levantada con las cadenas rotas).
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Search of Light (1914-1916)
Colección privada
En muchas alegorías antibelicistas, Evelyn De Morgan reunió tres de sus símbolos favoritos: el arco iris, el ángel femenino y las masculinas criaturas monstruosas. En esta pintura, la figura femenina alada acaba de hacer aparición para acudir al rescate de dos mujeres acosadas por una figura masculina de piel oscura, alas de murciélago y túnica de fuego. Está lanzando un potente rayo de luz (la luz ahuyentando a la oscuridad) contra esta criatura masculina, que simboliza la destrucción de la guerra, a la vez que baña con una cascada de arco iris a las cautivas, la paz que renueva y fecunda. La artista solía presentar a estos ángeles femeninos como mujeres liberadoras o rescatadoras de sus congéneres. Ella está expulsando a los “demonios de la guerra” que son a la vez los “demonios del patriarcado” y trae con su resplandor la esperanza de la reconstrucción de las ruinas.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Mourners (1917)
Mansión Wightwick, Wolverhampton
El sufrimiento de las mujeres es representado mediante las Dolientes o Plañideras. En esta pintura observamos una composición coral formada por cuatro mujeres en diferentes posiciones y de distintas edades, en un paisaje rocoso y lagunas de líquido rojo. Ante ellas se abre un vórtice de arco iris que exhibe una escena luminosa y celestial, en suaves colores pastel, en la que hombres y mujeres danzan alegremente en las afueras de una ciudad. Se trata de la Nueva Jerusalén y sus habitantes son familiares de estas plañideras que sufren las consecuencias de la guerra en la árida tierra del dolor y de la pérdida. El paisaje recuerda a las descripciones del Apocalipsis de San Juan y al Infierno de Dante Alighieri. Estas mujeres dolientes están unidas en su dolor. Son madres, esposas, hermanas que han perdido a sus parientes y seres amados durante el conflicto bélico. Evelyn De Morgan retrata así el infierno diario que vivieron miles de mujeres desde 1914.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Field of Slain (1914-1916)
Fotografía: Sotheby’s, Nueva York
Un ángel femenino, vestido de marrón oscuro, alberga entre sus enormes alas un racimo de etéreas cabezas infantiles. La multiplicación de estas cabezas alude al extenso número de muertes inocentes durante la guerra y su aspecto infantil se debe a la creencia espiritista de la pintora del renacimiento del espíritu tras la muerte y tras abandonar su presidio material. La oscura vestimenta de esta figura alada, refuerza el tono melancólico y apenado del cuadro, así como el contexto histórico en que se halla ubicado. Ahora bien, el predominio de tonos marrones y ocres, que era el color habitual para el luto de las mujeres durante la guerra, junto con el negro y el gris, le sirve a Evelyn para sugerir el abrazo maternal de la Tierra, a quien regresan los muertos. Este Ángel femenino de la Muerte, de mirada piadosa y ademanes afectuosos, no es sino una particularísima interpretación que la artista está realizando de la Madre Tierra, quien abre sus brazos para cobijar los cuerpos de los fallecidos, a quienes recibe y protege. En consecuencia, el campo de los muertos al que remite el título del cuadro no es tanto el campo de batalla sembrado con los cadáveres, sino la tierra -como útero subterráneo- a la que regresan después de morir. El acto simbólico de volver con el manto, tan reiterado en la Biblia, deviene en ritual de amor y protección, pero a la vez de consagración y pertenencia a la Virgen. En el cuadro de Evelyn, por lo tanto, el manto que envuelve es señal de pertenencia a la Madre Tierra, a la que regresan los cuerpos, la materia. La articulación de ambas figuras, María y la Tierra, ambas por su maternidad, le permitió a Evelyn la construcción de una impactante imagen pacifista.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Red Cross (1916-1918)
Fundación De Morgan, Londres
La relación entre la existencia física y la existencia espiritual era una constante en las pinturas de la artista, sobre todo, en sus cuadros antibelicistas. Ahora nos hallamos ante la figura de Cristo, vestido con una túnica de intenso color rojo (símbolo de nuevo del martirio, del sacrificio, de la sangre), en postura de crucifixión, alzado por unos pequeños ángeles. The Red Cross lleva la inscripción "Bélgica después de 119 años de Cristiandad." El lienzo está dividido en dos planos bien diferenciados, aunque asociados por el símbolo de la cruz. El plano izquierdo está superpoblado y colorido por Cristo y los ángeles, un plano en el que predomina el color rojo. El color de la sangre. Sus estigmas se corresponden con las heridas causadas por la guerra y la sangre vertida en el sacrificio queda también señalada por el escarlata de sus vestiduras y las rojizas alas de los querubines. Esta cruz roja es el símbolo del sacrificio y de la redención. Una cruz que parece invadir las cruces anónimas del cementerio, un cementerio de tumbas apiñadas en el que se respira el oscuro anonimato de los cadáveres enterrados en un paisaje sombrío y yermo. Se trata de un paralelismo alegórico del sacrificio, el de Cristo y el de los soldados; un paralelismo articulado por la cruz (la de Cristo y la de las tumbas) y por la sangre (el martirio de Cristo, la derramada en la guerra).
Evelyn De Morgany su arte pacifista
The Coming of Peace (c. 1914-1918)
Fundación De Morgan, Londres
En manos de Evelyn De Morgan, la PAZ se encarna en cuerpo de mujer. No a la manera de las diosa griega Eiréne, ni de la Pax Augusta romana. La Paz que la artista crea es más cercana a una entidad divina y mesiánica, casi espectral, enmarcada en una inmensa mandorla arco iris. Este dibujo al pastel, inacabado por el fallecimiento de la artista, se basa en la iconografía de la Madonna Pacis y formaría parte del proyecto de pinturas antibelicistas de sus últimos años. Unas manos (sin especificar el género de la persona) emergen dramáticamente de una ensenada, rogando auxilio, en medio de un yermo paraje rocoso con una ciudad en llamas al fondo. Esta etérea figura femenina, símbolo de la paz, la concordia y la justicia, envuelta en tules transparentes, parece portar un pequeño brote de que emana la misma luz multicolor de su aureola. Evelyn representa así la naturaleza cíclica de las diosas de la pacificación, el orden y el equilibrio que acuden cuando las guerras de los hombres destruyen todo signo de humanidad y civilización. Porque ante el vacío y la nada, solo queda espacio para la nueva vida que comienza con la sororidad y la fortaleza de las mujeres.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Pro Patria Mori (1914-1919)
Fundación De Morgan, Londres
El cuadro final se quemó en un incendio. Se conserva el boceto preliminar. El título Pro Patria Mori procede de una cita de Horacio: “dulce et decorum est pro patria mori" (dulce y honorable es morir por la patria). La omisión de la primera parte de la cita nos demuestra el desacuerdo de Evelyn con esa supuesta dulzura y esa supuesta honorabilidad atribuidas a la guerra. El Ángel de la Muerte, que acude a recoger el alma del soldado caído en la batalla, ostenta unas dimensiones mayores que el resto de figuras, para subrayar la verticalidad de la ascensión. El espíritu del soldado muerto adopta la apariencia de un muchacho, casi infante, para representar el nuevo espíritu nacido a la nueva vida en el más allá. Las dos mujeres son un trasunto de la Virgen María y de María Magdalena. La más joven representa a la novia, por los cabellos sueltos y los brazos elevados y desnudos, y parece estar levantándose para abrazar el espíritu del soldado, esto es, la nueva vida espiritual. La madre, entregada al dolor y aferrada a la existencia corporal, no es capaz de ver el espíritu de su hijo, a diferencia de la novia que tiene acceso a esta revelación-contemplación de la existencia espiritual. Se entiende que Evelyn De Morgan intentaba exponer las dos maneras en que se podía afrontar el horror de la guerra. Evelyn realiza un análisis profundo acerca de las diversas perspectivas de las mujeres ante la guerra a la vez que ofrece una lectura esperanzadora.
Evelyn De Morgany su arte pacifista
Ignoto (1914-1919)
Fotografía: Fundación De Morgan, Londres
Dos figuras femeninas, que podemos identificar en principio como María y como Magdalena en el trágico momento de la crucifixión del hijo/amante, apoyan sus brazos la una sobre la otra (imagen de sororidad y de igualdad entre mujeres) ante una tumba con forma de cruz. La escena resulta familiar en los tiempos de la Gran Guerra; era la más frecuente en los cementerios de toda Europa durante este tiempo. Ambas se encuentran ante la tumba de un cuerpo desconocido. Entre ellas emerge un enorme lirio rojo que brota de la tumba, una versión del lirio blanco presente en las escenas de la Anunciación. La ausencia de figuras masculinas subraya la unión de estas mujeres en el dolor, el duelo y el luto y su sororidad ante la imposibilidad de tantas mujeres para poder identificar los cuerpos de sus hijos y esposos. Evelyn no solo critica la guerra, sino también la destrucción del fruto creado por las mujeres, la destrucción de los cuerpos provocada por las granadas y por los improvisados enterramientos en las trincheras, que quedaban sin identificar. El color rojo del lirio entonces es también un símbolo del Día de la Amapola o Día del Recuerdo (11 de noviembre) en honor a los caídos en la Primera Guerra Mundial.Evelyn parece estar diciendo que, ante el horror de la guerra, no habría que diferenciar entre géneros, porque hombres y mujeres son iguales a la hora de sufrir los nefastos resultados de cualquier guerra.
Evelyn De Morgan
y su arte pacificista
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