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La cebra Camila

ANDREA REYES LOPEZ

Created on January 9, 2021

Cuento de la cebra Camila con audio

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Transcript

La cebra Camila

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Allá donde se acaba el mundo, en el país donde da la vuelta el viento, vivía una pequeña cebra llamada Camila. Como en aquel lugar el viento era tan travieso, Camila tenía que andar con mucho cuidado para no perder su vestimenta.

Su madre le decía siempre que no saliera de casa sin calzones ni tirantes,pero Camila cada día era más grande y los tirantes y los calzones ya empezaban a molestarle.

Camila soñaba con acostarse en la hierba sin aquellas prendas ajustadas.También soñaba que el viento la llevaba rodando por los campos.

Un día, Camila salió de casa sin atender a los consejos de su madre y... ¿Sabéis qué fue lo que pasó?

Por arte de los malos vientos, Camila dejó de ser una cebra listada y se convirtió en algo parecido a una mula blanca con camiseta de rayas. Al verse así, Camila se echó a llorar.

Camila lloró 7 lágrimas de pena por las 7 rayas perdidas. Después, se quedó pasmada, mirando a una serpiente que estaba mudando la piel.

- ¿Por qué lloras? -le preguntó la serpiente.- Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido. -respondió ella, sollozando. - Acércate (dijo la serpiente), te daré un anillo para que lo pongas en una pata.

Camila siguió andando con un anillo en la pata... y un poco menos de pena. Se le cayeron 6 lágrimas por las rayas que le faltaban.

Después se quedó pasmada, mirando para un caracol que asomaba los cuernos al sol. - ¿Por qué lloras? -le preguntó el caracol. -Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido -respondió ella, sollozando.

- Acércate (dijo el caracol). Me subiré a tu panza y trazaré alrededor una rayita de plata que te irá que ni pintada.

Camila siguió caminando, con un anillo en la pata, una rayita de plata... y un poco menos de pena. Como estaba preocupada, sintió ganas de llorar y derramó otras 5 lágrimas.

Después se quedó pasmada, contando los colores del arco iris. - ¿Por qué lloras? -le preguntó el arco iris. - Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido. -respondió ella, sollozando. - Acércate. Te echaré un remiendo azul, fresquito como una seda de primavera.

Camila siguió andando, con un anillo en la pata, una rayita de plata, un lindo remiendo azul... y un poco menos de pena.Salpicó 4 lágrimas más por las rayas que le faltaban.

Después se quedó pasmada, mirando a una araña que estaba bordando un paño.-¿Por qué lloras? -le preguntó la araña. - Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido. -respondió ella, sollozando. - Acércate. Tejeré para tí una puntilla de tul y tu traje será más elegante.

Camila volvió a ponerse en camino, con un anillo en la pata, una rayita de plata, un lindo remiendo azul, una puntilla de tul... y un poco menos de pena. Lloriqueó 3 lágrimas por las rayas que le faltaban.

Después, se quedó pasmada, escuchando a una cigarra que estaba tocando una melodía.-¿Por qué lloras? -le preguntó la cigarra. - Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido. - respondió ella, sollozando. - Acércate. Te daré una cuerda de mi violín y tendrás un aire musical.

Después se quedó pasmada, mirando para una oca que cojeaba de una pata porque le apretaba un botín.

-¿Por qué lloras? -le preguntó la oca. - Porque el viento bandido se ha llevado las rayas de mi vestido -respondió ella, sollozando. - Acércate. Ataré a tu espalda el cordón de mi botín e iremos las dos mucho mejor.

Camila ya había andado mucho cuando, por fin, llegó a su casa con un anillo en la pata, una rayita de plata, un lindo remiendo azul, una puntilla de tul, una cuerda de violín, un gran cordón de botín...y un casi nada de pena.

Mamá cebra estaba sentada en la puerta de su casa. Camila se acercó a ella con 1 lágrima resbalando por la mejilla.

- ¿Dónde te habías metido, Camila? -dijo su mamá. - Es que el viento... - ¡Escúchame! Camila... Ya estás muy grande, así que va siendo hora de olvidar los tirantes y los calzones. Pero al descubrir la lágrima que le escurría de un ojito, mamá intentó consolarla: - No llores, te he hecho una trenza muy larga para que adornes tu melena.

Camila, se puso de puntillas y le dió a su madre un abrazo grande grande. Y se estiró mucho, para que su madre la viera bien, con un anillo en la pata, una rayita de plata, un lindo remiendo azul, una puntilla de tul, una cuerda de violin, un gran cordón de botín, una trenza en la melena... y... ¡¡¡NI UNA GOTA DE PENA!!!

Camila siguió andando, con un anillo en la pata, una rayita de plata, un lindo remiendo azul, una puntilla de tul, una cuerda de violín...y un poco menos de pena. Casi llegando a casa, se le saltaron 2 lágrimas, por las rayas que le faltaban.