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Concurso narrativo "Un día con mi personaje favorito"

Carmen del Pino Martinez

Created on November 20, 2020

"Un día con mi personaje favorito"

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Transcript

UN DÍA CON...DARTH VADER

Acabábamos de aterrizar, la lanzadera imperial nos había dejado en la estación de servicio de la Estrella de la Muerte, todos sus soldados estaban en fila formando un pasillo, Darth Vader y yo pasamos revista a las tropas. En ese momento, me sentía como si fuera el emperador de la estación espacial. Mientras cruzábamos los pasillos, escuchaba el ruido de la máscara de Darth Vader, el de los soldados al cruzar los pasillos y, de pronto...un inmenos silencio que se rompió con el ruido de la sirena de la alarma. un ataque de los rebeldes se había iniciado, todos los soldados acudieron a sus cazas correspondientes e iniciaron un contraataque. Yo le pedía a Darth Vader que si podía subir a un caza y él me lo permitió. Debíamos concentrar el fuego en el Crucero Estelar para así ganar esta batalla y, a la vez, defender los destructores estelares. La batalla era

bastante emocionante, destruí unos cuantos cazas y Darth Vader, el Crucero Estelar con ayuda de su escuadrón de la muerte y los destructores estelares. Empezó a hacer un frío invernal, como si la compuerta principal se hubiera abierto. La sirena de la alarma volvió a sonar, pero esta vez ningún soldado fue a su caza y sentí como la Estrella de la Muerte se movía como si un terremoto la estuviera sacudiendo. Me desperté, todo fue un sueño, vi a mi madre abriendo la ventana y el despertador sonando...en ese momento entendí todo. José Barranquero Martínez, 1ºESO

Un día con...mi personaje favorito

Hoy voy a contaros uno de los mejores días de mi vida, el día que pasé con Sid (El Caballero Blanco) en el bosque encantado, donde me mostró cómo preparó el lugar y creó las circunstancias para encontrar el Trébol Mágico de la Suerte Ilimitada. Ese día aprendí que nada es imposible. Sid me estaba esperando sobre su caballo, había traído otro para mí y emprendimos nuestro viaje al bosque. Aquel lugar era magnífico y el contacto con la naturaleza espectacular. Primero fuimos a ver al Gnomo, el Príncipe de la Tierra, un ser muy amable que mostraba su alegría al volver a ver a Sid. Conversamos sobre cómo Sid entendió a la primera que debía cambiar las circunstancias y cuando ya nos disponíamos a irnos nos dijo: "No olvidéis que solo se obtienen cosas nuevas cuando se hacen cosas diferentes".

Nuestra segunda visita fue a ver a la Dama del Lago, una mujer bellísima que estaba muy agradecida a Sid por paherla liberado de aquella carga que le suponía que sus nenúfares cantaran y así poder evaporar el agua del lago. También me dijo: "Jesús, crear circunstancias para que también ganen otros atrae la Buena Suerte". Cada vez me gustaba más aquel lugar. Nuestra siguiente visita fue a la Secuoya, Reina de los Árboles, quien había recomendado a Sid que no dejara para mañana lo que podía hacer ese mismo día, indicación que Sid ejecutó sin perder tiempo, quitando las hojas y ramas secas, pues hay que eliminar lo que no nos aporta nada para así dar paso a la luz.

LLegó la última visita a los seres del bosque. Allí estaba Stone, la Madre de las Piedras, aquella que le dio a Sid la clave para que su objetivo se hiciera realidad. Tenía que quitar las piedras de su parcela. Y, por fin, Sid me llevó a su terreno, aquel lugar que había preparado confiando en sí mismo y sin perder la esperanza de que su Trébol Mágico naciera allí, pues él había creado todas las circunstancias para hacer que eso sucediera. Si ya estaba yo fascinado, lo que ocurrió fue maravilloso. El viento, Señor del Destino y de la Suerte, hizo de las suyas. Sid me había invitado ese día porque era el día en que caía la lluvia de semillas. Me sentía un privilegiado de poder vivir aquel momento. La Buena Suerte también me cubría a mí, nunca podré olvidar este día.

Gracias, Sid. Siempre serás mi referente. Jesús García Hernández, 2º ESO

VISITA A FAIRY OAK

Como cada noche después de cenar y terminar mis deberes, aprovecho para leer un rato, ahora estoy leyendo una trilogía que se llama Fairy Oak. Estoy tan entretenida con mi lectura que no me doy cuenta que uno de mis libros de la estantería se abre un poco y una pequeña cabeza asoma entre las páginas. De pronto, oigo un golpe y me asusto: uno de los libros de mi colección se ha caido y ha quedado abierto por la primera página donde aparece el mapa del pueblo. Me agacho para cogerlo y una pequeña hada sale corriendo, chocando con mi zapatilla. Al golpearse se cae y se queda muy quieta. La cojo con mucho cuidado y la llevo a mi cama para poder verla bien. Observo que tiene los ojos cerrados pero está respirando. Echo un poco de agua en un trocito de papel y se lo coloco en la frente. Al poner el papel frío, se mueve un poco, abre los ojos y me mira asustada. - No te asustes- le digo muy bajito- ¿Estás bien? - Me duele las cabeza, me dice, ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? - Soy Cristina y estás en mi casa, pero realmente no sé que ha pasado. - Soy "Sifelizyoseredecirosloquerré", pero me conocen por Felí. Soy un hada niñera de las gemelas de Fairy Oak, Vainilla y Pervinca. -¡Ya sé quién eres! Estoy leyendo esos libros. Me explicó que muchas noches cuando los humanos dormimos, algunos seres tienen la capacidad de salir de los libros para realizar algún trabajo en nuestro mundo. Ella

era la primera vez que venía y lo había hecho por un reto con otras hadas. Había descubierto el portal de salida por casualidad y como era muy atrevida, lo había cruzado. - Ahora necesitaré tu ayuda para volver a Fairy Oak, ¿me ayudarás? - Por supuesto. Dime cómo puedo ayudarte. Me indicó que tenía que abrir el libro por el mapa, me pidió que la acompañara, me dio una pulsera de hilos multicolor trenzada con un pequeño cristal enganchado. De una bolsita que llevaba colgando cogió unos polvos plateados brillantes y los sopló sobre mí. En ese momento sentí un cosquilleo en el cuerpo y ganas de estornudar. Mi cuerpo se fue reduciendo hasta quedar tan pequeña como una goma de borrar. La seguí hasta el libro y una vez sobre el mapa dijo algo en un idioma que no entendí. Me agarró de la mano y todo se volvió negro y giramos muy rápido. Noté un golpe al caer sobre algo duro. Al abrir los ojos estaba tumbada sobre la raíz de un gran árbol. - "¡Ya estoy de vuelta!", les estaba diciendo Feli a sus amigas, "y traigo compañía. Es Cristina. Gracias a ella he podido volver. Saludo tímidamente a las hadas que me observan curiosas. - "¿Por qué no le enseñamos el valle?" propone una de las hadas. - "Me parece muy bien", dice Felí, "pero tendremos que echarle polvos voladores para que no se haga muy tarde. Ella tiene que volver a su lugar." De nuevo me soplan con polvos, ahora son de color azulado brillante. Vuelvo a

sentir el cosquilleo y las ganas de estornudar, poco a poco voy elevándome. Me sujetan de las manos para que pueda controlar el equilibrio y me enseñan primero a mantenerme en el aire y, poco a poco, me van soltando para que comience a moverme yo sola. Al principio vamos muy despacio porque es muy difícil mantener la altura. Poco a poco podemos ir volando más rápido aprovechando las corrientes del aire. El valle es precioso, todo está verde y está el límite de un pueblo donde viven humanos. Deciden llevarme a su instituto. Aunque ahora no tienen clases está abierto. Es un edificio antiguo muy grande y con varias plantas. Me explican que van seres diferentes, no solo hadas. También hay elfos, gnomos, ... Pasamos por las distintas aulas. Está el taller de experimentos, parece un laboratorio; la sala de magia blanca; el aula de biología; la de lengua está dividida en tres salas: lenguas muertas, élfico e idiomas humanos; el aula de vuelo es enorme, con ventiladores y chorros de agua para simular vendavales y tormentas para poder practicar por si en algún vuelo les sorprende mal tiempo. - "Felí, tengo que marcharme, seguro que ha pasado mucho tiempo desde que entré en el libro." - "Yo te acompaño", dijo Felí. Al llegar a mi cuarto es ya casi la hora de levantarme, así que me visto, desayuno y proparo mi mochila con los libros del instituto. Cojo una pequeña riñonera que tengo y ahí acomodo con ucho cuidado a Felí para que me acompañe al instituto.

- "Yo te acompaño", dijo Felí. Al llegar a mi cuarto es ya casi la hora de levantarme, así que me visto, desayuno y proparo mi mochila con los libros del instituto. Cojo una pequeña riñonera que tengo y ahí acomodo con mucho cuidado a Felí para que me acompañe al instituto. Cuando llegamos se lo cuento a Paula. Al principio, no me cree hasta que abro la riñonera y Felí asoma la cabeza. Paula se queda muy sorprendida. Ese día las clases terminan antes porque nos llevan de excursión al teatro y después nos dejan irnos a casa. Nos despedimo proque Felí tenía que marcharse. Volvemos a mi cuarto y proeparo el libro. - "Felí, estoy encantada de haberte conocido. Ha sido una experiencia maravillosa, seguro que volveré de visita, tengo ganas de conocer a las gemelas que cuidas". Cogió una pequeña bolsita con algo dentro y lo colgó junto al cristal de la pulsera. - "Menos mal que cuando crucé el portal llegué a tu cuarto. Gracias por haberme ayudado a volver a mi casa. Cuando quieras volver solo tienes que abrir el libro y agitar la pulsera para avisarme. Cuando golpea con la bolsita que he colgado, me avisa y yo me iré junto al portal y lo atravesaré para poder echarte los polvos mágicos plateados, encogerte y que puedas viajar conmigo". Nos despedimos y ella cruza a Fairy Oak. Yo, con mucho cuidado, guardo el libro

a mi cama para que no se me pierda. Cristina Cazorla Zapata, 3º ESO

MI VIAJE A HOGWARTS

Rondaba el año 1990 cuando me encontraba en una fría cabaña una mañana de invierno. De repente, escuché un golpe en la ventana mientras estaba sentada enfrente de la chimenea. Me levanté de un golpe, salí a la puerta y no había nadie. Volví a entrar cuando escuché otro golpe y salí corriendo fuera de la cabaña, donde me encontré una lechuza con una carta y la dejó en mis pies. al ver la carta me entró curiosidad por abrirla y corrí dentro de la cabaña a leerla detenidamente. Al abrirla pude ver que era una invitación para la escuela de magia y hechicería y estaba muy emocionada. Creía que nunca me llegaría esa carta que llevba mucho tiempo esperando. Estaba anocheciendo y tenía mucho sueño. Me fui a dormir cuando de repente, escuché un ruido en la cocina. Me

asomé y vi otra vez la misma lechuza cuando me percaté de que tenía otra carta pero esta vez del señor director. Cuando cogí la carta, la lechuza seguía ahí. Parecía que era mía. al abrir la carta encontré unos polvos mágicos y una carta que indicaba qué pasos seguir: - Meterse dentro de una chimenea. - Decir: "al callejón, Dragón". Enseguida me metí dentro de la chimenea y grité con todas mis fuerzas "callejón Dragón". La lechuza me siguió y desaparecimos las dos. Cuando llegué, no conocía a nadie pero alguine me reconoció y gritó. Yo no sabía quién era pero ellos sí. Me dijeron que para encontrar mi dinero tenía que ir a Gringotts donde había unos duendes que se encargaban de proteger el banco. Fui y un gringot me atendió. Fuimos a mi caja fuerte. Sacamos dinero pero había algo raro ahí. Había alguien que me resultaba familiar. No le dí importancia. Los chicos que había conocido no me habían

dicho sus nombres, hasta que una de ellas dijo que se llamaba Luna Lovegood y, a partir de ahí, se presentaron todos: Hermione, Ron, Harry Potter y la hermana de Ron y novia de Harry, Ginny. Después de que se presentaran, me preguntaron mi nombre. les dije que pronto se enterarían. Me dijeron que me metiera en el andén 9 3/4. Pregunté si sabían dónde estaba pero nadie sabía nada, hasta que vi a alguien colarse entre unos muros. Le seguí y lo crucé con todas mis fuerzas. Aparecí en el andén y ahí estaban todos. Subí al vagón, me senté en un sitio en el que no había nadie. Un rato después mientras me ponía la túnica de bruja, entró la persona que había visto en el banco. De repente un ruido fuerte hizo que me despertase y vi que todo había sido un sueño. Stephanie Matute Alcívar, 4º ESO