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La obra de Juan Bautista Maíno

juanjis2000

Created on November 8, 2020

Corpus comentado de las obras del pintor español

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Transcript

La obra de Juan Bautista Maíno

Juan José Apolinar Romero - 201816985

El problema del estilo

No existe un factor determinante para señalar cambios estilísticos en la pintura de Juan Bautista Maíno (ca. 1581 - 1649) que permitan una periodización clara de su obra: ya lo indica la imprecisión de la mayoría de dataciones que en casi todos los casos parten de un criterio documental y no formal. A esta dificultad contribuyen varios problemas:

- De Maíno sobreviven hoy menos de cincuenta cuadros, de los que solamente cinco están firmados. - Los pocos datos biográficos de Maíno no permiten establecer un contacto con otros artistas que se refleje decisivamente sobre su obra más allá de su aprendizaje en Italia, y todas sus obras conocidas son posteriores a ese evento. - Como todas las atribuciones se basan en rasgos "italianos" presentes en las obras seguras de Maíno, el corpus total es particularmente homogéneo y la mayor parte de las dataciones corresponden a un lapso breve (1610 - 1625). - No se conocen retratos tempranos ni obras religiosas tardías, por lo que las posibles diferencias pueden deberse más a convenciones de género que a cambios estilísticos profundos.

¿Cómo abordar entonces la obra de Maíno?

Naturalmente, los cuadros de Maíno no son todos copias de uno solo: las diferencias existen aunque sea difícil vincularlas a un año o lugar específico. Quizá sea más útil hablar en este caso no de períodos estilísticos, sino de un conjunto de facetas constantes que intervienen en cada obra de manera diferente según el género, el formato y la función de la obra. Para subrayar esto, y atendiendo a la incertidumbre de las dataciones, las obras no están presentadas aquí en un orden estrictamente cronológico (aunque en general sí busca cumplirse). De lo presentado a continuación pueden vincularse los grandes retablos al comienzo de su carrera en Pastrana y Toledo y los retratos cortesanos a su estancia en Madrid, y quizá se intuya una atenuación de los oscuros que sigue estando muy lejos del tipo veneciano adoptado por otros pintores. Sin embargo, los elementos básicos son constantes: la base de marrones y grises, la inclusión de paisajes, la línea clásica de Carracci y las figuras humanas (y angelicales) de Caravaggio.

Retablo de la Trinidad

Encarnación

Pintado para el Convento de las Franciscanas de Pastrana (pueblo natal de Maíno) hacia 1611, presumiblemente entre su regreso de Roma y su partida a Toledo. Obra temprana y poco estudiada, presenta ya figuras caravaggescas con colores vivos y sin el claroscuro más dramático y envolvente del tenebrismo. Su relación con el Retablo de las Cuatro Pascuas es innegable.

Trinidad

Encarnación

Hacia 1611 76 x 60,5 cm Óleo sobre lienzo Convento de San José, Pastrana Esta Encarnación o Anunciación muestra los modelos de María y Ángel caravaggescos, la composición diagonal y las referencias arquitectónicas que se repiten en el Retablo de las Cuatro Pascuas, así como un cielo nublado muy típico del pintor.

Trinidad

Hacia 1611 165,5 x 130 cmÓleo sobre lienzoConvento de San José, Pastrana El Espíritu Santo de este lienzo es el centro y foco principal del retablo. Se trata de una obra muy luminosa que invierte el contraste entre los vestuarios rojo y amarillo con respecto al lienzo de arriba. La rica tela de Dios Padre remite directamente al vestuario de los Reyes Magos en el Retablo de las Cuatro Pascuas, y el Cristo Resucitado sirve como tema para otras obras de Maíno.

Retablo de las cuatro pascuas

Es la principal obra del pintor, y en ella se despliegan los diferentes elementos que se hacen reconocibles en el resto de su obra.

Incluye diez óleos encargados a Maíno en 1612 para el Convento de San Pedro Mártir de Toledo, en donde el pintor ingresaría a la Orden de Predicadores poco después. Los cuatro cuadros principales representan las fiestas litúrgicas más importantes de la iglesia. Las obras se conservan hoy por separado en el Museo del Prado, pero es importante considerar la interdependencia temática y compositiva de las piezas en su contexto original.

Reconstrucción digital del retablo original.

Santa Catalina de Siena

Santo Domingo de Guzmán

Magdalena penitente en la gruta de Sainte-Baume

San Antonio Abad en un paisaje

La Resurrección

Pentecostés

La adoración de los Reyes Magos

Adoración de los pastores

San Juan Evangelista en Patmos

San Juan Bautista en un paisaje

Pentecostés

1612 - 1614Óleo sobre lienzo285 x 163 cm Museo del Prado, Madrid Como las otras pascuas, este lienzo muestra una zona superior y una zona inferior en su composición, y es un gran ejemplo de la forma contenida en la línea y del uso vivo pero moderado del color.

La Resurrección

1612 -1614Óleo sobre lienzo295 x 174 cm Museo del Prado, Madrid Se relaciona con el Cristo del Retablo de la Trinidad y con la Resurrección sobre lámina de cobre de Dresde. Frente a esta última presenta un contraste menos marcado y colores más sólidos que armonizan con los otros lienzos del retablo. El modelo de abajo es una vista trasera del pastor de la Adoración del mismo retablo, y entre ambos puede trazarse una diagonal.

Adoración de los pastores

1612 - 1614Óleo sobre lienzo 314,4 x 174,4 cm Museo del Prado, Madrid Aquí Maíno combina los modelos de tipo caravaggesco (particularmente los ángeles y los pastores) con un claroscuro más pronunciado, incorporando un asomo de paisaje y una columna romana al fondo, testimonio de su viaje y señal de la renovación en la Natividad.

La adoración de los Reyes Magos

1612 - 1614Óleo sobre lienzo 315 x 174,5 cm Museo del Prado, Madrid Es quizá el lienzo más llamativo del retablo, y el único del conjunto que está firmado. Ubica la Epifanía en el Coliseo de Roma, incluye un probable autorretrato y demuestra la enorme habilidad técnica de Maíno en la representación de telas y metales.

San Antonio Abad en un paisaje

1612 - 1614Óleo sobre tabla 61 x 155 cm Museo del Prado, Madrid Es aquí y en los otros paisajes del retablo donde Maíno demuestra con más claridad su contacto con el clasicismo boloñés de Carracci, y posiblemente con la pintura del norte de Adam Elsheimer. Los cuatro santos con paisajes se relacionan directamente con temas de cuadros individuales de Maíno y proponen una atmósfera más íntima que los lienzos de las pascuas.

Magdalena penitente en la gruta de Saint-Baume

1612 - 1614Óleo sobre tabla 60,6 x 154,8 cm Museo del Prado, Madrid

La Magdalena penitente es un tema recurrente en la obra de Maíno, vinculada siempre a un paisaje y a un erotismo modesto. Aquí sigue el formato horizontal de los otros paisajes del retablo y, al igual que en los demás , orienta el paisaje hacia el centro y el santo hacia el exterior.

San Juan Bautista en un paisaje

1612 - 1614Óleo sobre lienzo74 x 163 cm Museo del Prado, Madrid Al igual que la Magdalena, Juan Bautista es un tema visitado en varias ocasiones por Maíno. Aquí el paisaje alcanza una apertura total, con un cielo de un azul intenso que toca ambos extremos del cuadro. Se aprecia muy bien el contraste entre el contorno de la figura humana y la fluidez difuminada del paisaje.

San Juan Evangelista en Patmos

1612 - 1614Óleo sobre lienzo 74 x 163 cm Museo del Prado, Madrid

A diferencia de los demás santos, San Juan Evangelista dirige su mirada hacia arriba, en dirección al cielo y hacia la virgen del retablo. La línea del horizonte, como en los demás paisajes del retablo, está sobre el centro y coincide con la del paisaje opuesto.

Santo Domingo de Guzmán

1612 - 1614 Óleo sobre tabla118 x 92 cmMuseo del Prado, Madrid Santo Domingo y Santa Catalina ejemplifican en el Retablo de las Cuatro Pascuas un tipo de representación individual del santo que se repite claramente en el San Jacinto y el San Ágabo del mismo autor. Santo Domingo mira hacia el espectador, y sus facciones, como las de muchas figuras en los cuadros de Maíno, indican que podría estar basado en un modelo real.

Santa Catalina de Siena

1612 -1614 118 x 92 cmÓleo sobre tablaMuseo del Prado, Madrid En el retablo original, Santa Catalina estaría mirando con devoción al Cristo crucificado. Aunque su frente sangra, su expresión no es de dolor y Maíno actúa con diligencia en la sobriedad y el decoro, algo que caracteriza toda su obra.

Adoración de los pastores

Hacia 1613Óleo sobre lienzo 143,5 x 100,5 cm Museo del Hermitage, San Petersburgo Su parecido con la versión del Retablo de las Cuatro Pascuas es evidente. Aquí, sin embargo, hay un paisaje crepuscular más notorio en el fondo, y el modelo acostado corresponde al de la Resurrección y no al de la adoración.

Adoración de los pastores

1615 - 1620Óleo sobre lienzo 160 x 119,4 cm Meadows Museum, Dallas Esta versión muestra solamente un ángel en el rompimiento de gloria que no corresponde al modelo usual de Maíno, pero los demás elementos son propios de otras obras suyas: el paisaje crepuscular, la figura humana, los colores sólidos y sobrios y hasta la representación de los animales.

Pentecostés

1615 - 1620Óleo sobre lienzo 324 x 246 cm Museo del Prado, Madrid Sus semejanzas con el Pentecostés del Retablo de las Cuatro Pascuas es indudable, ya que los modelos y la indumentaria coinciden. Esta versión, pintada para el Convento de Carmelitas descalzos de Toledo, ofrece una composición distinta en un formato más amplio, otorgándole a la Virgen María una posición central.

La conversión de San Pablo

Hacia 1614Óleo sobre lienzo 243 x 157 cm Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona Es un lienzo restaurado y atribuido a Maíno recientemente del que se conocía una versión más pequeña sobre el que probablemente se basa. Sigue una composición diagonal y la relación de las figuras y el paisaje con otras obras de Maíno es indudable.

Las lágrimas de San Pedro

Hacia 1612Óleo sobre lienzo141 x 109 cm Colección particular, Barcelona Probablemente se trate del San Pedro Arrepentido que, según Palomino, fue pintado por Maíno para el convento de San Pedro Mártir en Toledo. La gama de colores es sencilla y está dominada por los tonos ocre. El modelo de San Pedro es básicamente el mismo que aparece en los dos lienzos de Pentecostés.

San Juan Bautista

1608 - 1610Óleo sobre lienzo 130 x 102 cm Museo de Arte de Basilea Esta obra es de atribución controvertida y durante algún tiempo se consideró un Caravaggio. De ser correcta la atribución a Maíno, sería el tenebrismo más acentuado de su producción y posiblemente una de sus obras más tempranas. Los colores resultan muy sobrios incluso para Maíno, pero el tratamiento del tema y de las telas guardan una relación indudable con el San Pedro en Lágrimas y con otras obras sobre San Juan Bautista pintadas por él.

Magdalena penitente

Hacia 1615Óleo sobre lienzo 160 x 124 cm Colección particular Se conoce al menos otra versión de esta obra. El claroscuro marcado permite ver una vez más la influencia de Carvaggio y Orazio Gentileschi, y no falta el paisaje habitual de Maíno. La riqueza de la tela y el juego entre monumentalidad y senicllez la asocian claramente con otros santos individuales del pintor.

San Juan Bautista

Antes de 1613Óleo sobre lámina de cobre 19,3 x 14,4 cm Museo del Prado, Madrid Es otra de las pocas obras firmadas por el artista y ejemplifica un medio de pequeño formato conocido por él en Roma: el óleo sobre cobre. El paisaje crepuscular tiene una deuda con el clasicismo y la figura del Bautista es sin duda caravaggesca. Su postura diagonal es similar a la de la Magdalena y la del pastor en el Retablo de las Cuatro Pascuas.

San Jacinto

1620 - 1624Óleo sobre lienzo Convento de San Pedro Mártir (Hoy UCLM) Es una obra atípica que fue probablemente ideada primero como pintura mural para el Convento de San Pedro Mártir. Aunque el cielo es similar a los usuales en Maíno, un fondo narrativo reemplaza el paisaje habitual. La relación con Maíno, además de la ubicación de la pieza, puede establecerse por la volumetría de las telas, por el contorno lineal del sujeto contra el fondo difuso y por asociación con el Santo Domingo del Retablo en el mismo convento.

San Ágabo con hábito de carmelita

1620-1630Óleo sobre lienzo110,5 x 90,2 cm The Bowes Museum, Condado de Durham Se trata de una obra restaurada en varias ocasiones que probablemente fue originalmente de cuerpo entero. La predominancia del azul sobre los marrones es poco frecuente en Maíno, pero tiene un antecedente seguro en el Juan Bautista del Retablo de las Cuatro Pascuas y el santo se puede asociar al Santo Domingo que allí aparece.

Resurrección de Cristo

1610 - 1615 Óleo sobre lámina de cobre35 x 28,5 cmGemäldegalerie Alte Meister, Dresde Es otra obra de pequeño formato pintada sobre cobre que ha sido atribuida también a Onofrio Palumbo. Aunque el dramatismo de este cielo parece inusual en Maíno, la composición general puede vincularse con la Resurrección del Retablo de las Cuatro Pascuas y los modelos en el primer plano resultan también muy propios del artista.

Santo Domingo en Soriano

Hacia 1629Óleo sobre lienzo 228 x 124 cm Museo del Prado, Madrid Se trata de un tema que Maíno ayudó a difundir en su condición de Dominico al pintarlo en varias ocasiones. El tratamiento de la luz, las telas y el color permiten asociarlo directamente con los lienzos del Retablo de las Cuatro Pascuas.

Santo Domingo en Soriano

Hacia 1630Óleo sobre lienzo203,5 x 134 cm Museo del Hermitage, San Petersburgo Muestra la misma composición de la versión del Prado, probablemente inspirada en un grabado italiano, mostrando un muro en lugar de un retablo en el fondo.

Retablo de los Miranda o de la Anunciación

Este retablo estaba originalmente en el Convento de San Francisco de Pastrana y hoy se conserva en la Iglesia Colegiata. La atribución a Maíno de los retratos de los Miranda, a los costados de los evangelistas, es un evento reciente que los convierte en los únicos encargos devocionales que se conocen del pintor. Además, su datación hacia 1628 lo vinculan con su pueblo natal en un periodo posterior de su vida.

Doña Ana Hernández y San Juan Bautista

Don Juan de Miranda y San Francisco de Asís

Don Juan de Miranda y San Francisco de Asís

1628 Óleo sobre tabla 35 x 36 cm Iglesia Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, Pastrana Pese a su mal estado de conservación, permite identificar la calidad de retratista del pintor y un paisaje muy característico de él.

Doña Ana Hernández y San Juan Bautista

1628Óleo sobre tabla 35 x 36 cm Iglesia Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, Pastrana La monumentalidad del santo y el tratamiento de su anatomía permiten su asociación con los otros Bautistas y santos penitentes de Maíno. Otros retratos femeninos de Maíno están documentados, pero este es el único que sobrevive.

Retrato de Caballero

1618 - 1623Óleo sobre lienzo 96 x 76 cm Museo del Prado, Madrid Aunque Maíno está documentado como gran retratista, este es su único retrato pictórico firmado que se conoce hoy. Su sobriedad y composición pueden vincularse a retratos típicos del Greco y de artistas holandeses sin que sea posible señalar una ruptura con el estilo habitual de Maíno, puesto que se trata de un género distinto a las obras religiosas. Otros retratos atribuidos a Maíno siguen las características básicas de este y se vinculan a su período final en la corte de Madrid.

Retrato de dominico

1625 - 1640 Óleo sobre lienzo47 x 33,3 cmAshmolean Museum, Oxford Este cuadro se encuentra inacabado y ha tenido numerosas atribuciones. Guarda cierto parecido con el Retrato de caballero del Prado, y la aparente semejanza del sujeto con el peregrino de la Adoración de los Reyes Magos ha llevado a que sea postulado como un autorretrato.

Retrato de Fray Alonso de Santo Tomás

1648 - 1649Óleo sobre lienzo 90,5 x 61,5 cm Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona Se trata del cuadro más tardío atribuido a Maíno. El tratamiento de la línea y la sutileza de los colores permiten apreciar la constancia del estilo del pintor en la representación humana y corroboran que, a diferencia de otros artistas españoles en la corte, nunca llegó a abrazar el estilo veneciano de Tiziano.

La recuperación de Bahía de Todos los Santos

1634 - 1635Óleo sobre lienzo 309 x 381 cm Museo del Prado, Madrid Este lienzo, pintado para el Salón de Reinos del Buen Retiro, resulta tan típico como atípico en la obra de Maíno. Es su única obra histórica, la de mayor formato y seguramente su composición más compleja para un lienzo individual.

Si bien no presenta sombras tan pronunciadas como otras obras suyas, son más las continuidades que muestra: la división en planos con un paisaje crepuscular, los modelos caravaggescos del primer plano y la inclusión de un retrato del rey revelan una obra en la que el pintor despliega todos sus recursos técnicos de manera coherente y magistral.

Bibliografía

  • Ceán Bermúdez, Juan Agustín. Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas artes en España. Tomo III. Madrid: Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800. https://bibliotecavirtual.asturias.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=2739, Biblioteca Virtual del Principado de Asturias.
  • Martínez, Jusepe. Discursos practicables del nobilísimo arte de la pintura. Zaragoza: M. Peiro, 1853. https://books.google.es/books?id=sX5BAQAAIAAJ&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false, Google Books.
  • Palomino, Antonio. El Parnaso español, pintoresco y laureado. Madrid: Imprenta de Sancha, 1793.
  • Pérez de Guzmán, Juan. “Fray Juan Bautista Mayno en un proceso de la inquisición de Toledo”. Arte español 3, n.° 2 (1914): 55-72.
  • Pérez Sánchez, Alfonso. “Sobre Juan Bautista Maíno”. Archivo español de arte 70, n.° 278 (1997): 113-125.
  • Ruiz, Leticia. "La exposición Juan Bautista Maíno (1581 - 1649), conferencia. Video subido a Youtube por "Museo Nacional del Prado" el 16 de marzo de 2011. https://www.youtube.com/watch?v=CQtdE7xYfwQ