Adaptaciones al cine de la obra teatral Bodas de sangre, de Federico García Lorca
Prof. Veronica AlcaldeLenguaje Cinematográfico Escuela Regional Cuyo de Cine y Video
Primero, algo sobre el texto literario
Federico García Lorca escribió Bodas de sangre (1931) basándose en una historia real que tuvo lugar el 22 de julio de 1928 en las proximidades del llamado Cortijo del Fraile, en Nijar (Almería).
Si quisieran conocer más sobre esta historia, cliquear sobre la imagen
El texto dramático en verso y prosa cuenta la historia de un triángulo amoroso entre jóvenes de familias enemistadas. La tragedia se desarrolla en algún lugar de Andalucía y comienza unos días antes del casamiento. Continúa con la boda e inmediata fuga de la Novia con su amante, la persecución a la pareja y la muerte de ambos muchachos. Conocemos, a través de parlamentos de la Madre del Novio, una pre-historia de enfrentamientos y muertes entre ambas familias, el sino que, inexorablemente, empujará a los personajes a un destino de sangre.
Uno de los temas que atraviesa toda la obra de Lorca, y esta no es la excepción, es el de la mujer sometida en un mundo de hombres. La mujer es en tanto logra conseguir un marido y darle descendencia. "Mi hija es ancha y tu hijo es fuerte", dice el Padre de la Novia a la Madre del Novio. Esto asegura la continuidad de su estirpe, la prosperidad de sus tierras, y, aparejado, el sometimiento al macho. “¿Tú sabes lo que es casarse criatura?”, pregunta la Madre a la Novia, “Un hombre, unos hijos y una pared de dos varas de ancho para todo lo demás”. Engendrar mujeres para que continúen procreando, y engendrar hombres para que trabajen la tierra, sean infieles, y finalmente se maten en enfrentamientos con otros hombres. Luego de sus muertes, la vida de esas mujeres se consume en el duelo.
"Tú, a tu casa. Valiente y sola a tu casa. A envejecer y a llorar. Pero la puerta cerrada”, le dice la Suegra a la Mujer de Leonardo luego de su muerte.
La muerte es el castigo por la pasión irrefrenable ante la que se dejan arrastrar los amantes, y, a la vez, la muerte de ambos muchachos es un castigo para la Novia que se ha revelado a su condición pasiva de mujer en espera de un hombre para ser fecundada.
Bodas de sangre en el cine
Haciendo click en las estrellitas podrán acceder a más información y a las películas completas.
2016
1938
1977
1981
Dirigida por Edmundo Guibourg
Dirigida por Souheil Ben-Barka
Dirigida por Carlos Saura
Dirigida por Paula Ortiz
¿Quién es Paula Ortiz?
Cliqueando acá accederán a una entrevista donde cuenta cómo llegó al cine, su trabajo como guionista y directora, su mirada sobre la industria cinematográfica, y más.
Si prefieren pasar directamente al análisis de la película, sigamos adelante.
En septiembre de 2014, después de 4 años de intenso trabajo, Paula Ortiz terminó de rodar en España y Turquía su segunda película, La novia, adaptación libre de la obra Bodas de sangre, de Federico García Lorca, la que estrenará en el 2015.
Si quisieran consultar la ficha técnica y algunas de las críticas especializadas que recibió la película, hagan click sobre esta imagen:
Los símbolos de Federico García Lorca en la película de Ortiz
La escena que sigue al prólogo y presentación del título nos muestra con un plano detalle los cascos de un caballo negro que se acerca hacia la cámara al galope. Es decir que el desarrollo de la película comienza con uno de los símbolos lorquianos más recurrentes en su literatura.
Colocando el cursor sobre las palabras de color, verás su significado
El caballo, solo o con su jinete, está presente en toda la obra del escritor granadino. Su simbología no es unívoca: potencia sexual, virilidad, pasión desbordada, muerte o presagio de muerte.
Si les interesara profundizar sobre este tema y disfrutar de algunos pasajes de la obra de Lorca, dando click en la imagen podrán acceder a un ensayo de la colombiana Maruja Vieira
Si no, avancemos...
El caballo es negro y aparece siempre exaltado, brioso, llamativamente enérgico. Tanto en Bodas de sangre como en La novia, el caballo es una extensión de Leonardo. “Yo no soy hombre para ir en carro”, le dice a su esposa tanto en el texto dramático como en su translación al cine. En su caballo recorrerá largos tramos hasta el secano para intentar ver a la Novia a lo lejos, y en este huirán luego de la boda. El caballo es su atributo, su continuidad.
El novio, en cambio, se traslada durante la película en una moto, inclusive en el momento de la persecución de los amantes. Esto refuerza dos características fundamentales de ambos personajes: los distintos niveles económicos (como sucede en la tragedia, Leonardo no dispone de suficientes riquezas para poder pretender a la novia), y la contraposición entre la frialdad de una máquina (poderosa, pero máquina al fin) y lo sanguíneo de una bestia.
Si contrastamos las imágenes, comprobaremos cómo Ortiz logra, a través del plano detalle y del plano general, plasmar el concepto de fuerzas opuestas en tensión.
El símbolo del caballo aparece también en la canción de cuna escrita e incluida por Lorca en Bodas de sangre, "Nana del caballo grande".
Podés disfrutar esta nana interpetada por el famoso cantaor Camarón de la Isla
En el texto literario es cantada por la Mujer de Leonardo y la Suegra; en La novia, en cambio, solo por la mujer de Leonardo y apenas los tres primeros versos. Pero más adelante su inclusión es extradiegética y sirve de acompañamiento a la escena posterior al primer encuentro entre la novia y la mendiga que viene a traerle un consejo (“No te cases. Si no lo amas, no te cases”) y un regalo (dos puñales de cristal).
Les recomiendo, para un mejor análisis, hacer click en el ojo para repasar la secuencia en la que la música funciona como hilo conductor de distintos episodios
En las dos secuencias encadenadas y ralentizadas que acabamos de ver, advertimos la presencia de imágenes metafóricas. En la primera secuencia, los cristales con sangre que la novia expulsa cuando la mendiga se va. En el flashback de la segunda secuencia, la sangre que brota de las manos de la muchacha cuando los dos amigos la sueltan para correr hacia sus hermanos heridos de muerte. El sentido es claro: el sino, el destino trágico, metafóricamente representado como estigmas refuerza la carga simbólica del caballo del que habla la nana.
Acá quisiera, a riesgo de alargar demasiado este encuentro asincrónico, que hagamos una disgresión. Esta nana está interpretada por Carmen París, una cantaora de flamenco y música andalusí. El dato parece anecdótico, es cierto, pero nos sirve para advertir que siempre son solistas femeninas las que interpretan los temas musicales en la pelìcula. En este caso no resulta extraño, ya que las nanas tradicionalmente han sido cantadas por las madres para arrullar a sus hijos, pero sí llama la atención que sea también una mujer la que interpreta la versión en español de Take this Waltz durante el enfrentamiento final entre los dos hombres. Recordemos que este tema es una musicalización que Leonard Cohen realizó del poema de su admirado García Lorca, "Pequeño vals vienés", y lo cantaba de maravillas tanto en inglés como en español, por lo que hubiera sido esperable que incluyera su interpretación. Pero Ortiz desde la elección del título de su película se ha pronunciado claramente: hablará de la pasión, del destino, del amor, del rencor, pero sobre todo hablará de las mujeres, y en este contexto no parece fortuito que ellas sean las voces (en todos los sentidos) de su historia.
Si quisieran escuchar la versión de Leonard Cohen y conocer por él cómo llegó a la literatura de Lorca, hagan click acá:
Sigamos ahora con otras formas en las que el el caballo aparece. Una de estas es la pieza de cristal que el padre de la novia está realizando en el momento en el que ella visita su taller.
Es interesante que esta pieza aparezca, en una toma posterior de la misma secuencia, en una botella circular, en el momento en el que padre e hija hablan sobre la boda y se abrazan.
Si observamos el encuadre en el siguiente fotograma, vemos que la botella que contiene al caballo de cristal ha sido dispuesta en un punto cercano a la cámara, creando una simetría visual (marcada con azul en la imagen) entre la figura del padre que abraza a la joven y el caballo contenido por la botella.
La imagen anterior, que representa la actitud paternal de proteger a su hija de la pasión que puede arrastrarla al peligro, se reitera una vez más en el zoótropo (pequeño homenaje al cine dentro del cine) que ha fabricado con la imagen de un caballo y su jinete
Recordemos que el zoótropo fue la primera experiencia del hombre para producir la ilusión de movimiento a través de una caja cilíndrica giratoria con unas figuras dibujadas en el interior. Las figuras vistas, al girar el aparato, a través de unas rendijas producen la ilusión óptica de una sola figura que se mueve.
El zoótropo produce en la joven cierto poder hipnótico. Lo llamativo es que nunca lo vemos girando con la suficiente velocidad como para crear la ilusión de galope. Pareciera que el aparato fuera impulsado solo por una breve brisa, esto, además, subrayado por una ralentización de la imagen.
Nuevamente tenemos al caballo (pasión, desenfreno, peligro, muerte; todo lo que la atracción entre ella y Leonardo implica) contenido indirectamente por la figura paterna en un círculo que no le permite desbordarse, liberarse.
Es significativo que momentos antes de la fuga, la novia, que gira impulsada por el baile de los invitados y el novio, entre en un estado alucinatorio en el que, a través del montaje y en una focalización interna, vemos como flashes del zoótropo con la imagen del caballo, de la mendiga, de una muchacha (¿ella?) y de un hombre con los brazos extendidos (¿Leonardo?).
Nuevamente lo circular, pero esta vez más claramente como representación de las imposiciones sociales (el baile es colectivo) y del destino del que no es posible liberarse.
Otra secuencia interesante por su carga simbólica, su ambiente onírico/alucinatorio, y el esteticismo en la construcción de la imagen, es la que sigue al momento en que la novia, al enterarse de que Leonardo ha vendido la tierra y se marchará con su mujer y su hijo, tose nuevamente expulsando cristales con sangre. La secuencia inmediata la muestra ingresando al taller de su padre. Por medio de un dolly zoom se subraya el ingreso a otro estado de conciencia. La novia avanza mientras el espacio se cierra, hipnotizada por el zoótropo que gira lentamente. La musicalización acompaña el tránsito, reemplazando la música intradiegética por otra extradiegética.
Veamos esta secuencia con atención para descubrir algunos detalles, y no tan detalles, muy relevantes.
Esta secuencia fue filmada a las cinco de la mañana sin utilizar ningún tipo de iluminación artificial. La luz de la luna reflejada en los cristales ayuda a la construcción de un ambiente surrealista, y genera un gran efecto visual en el momento en el que todos los cristales estallan.
Aquí vemos representado, a través de una metáfora que nos recuerda a las sorprendentes imágenes lorquianas, el momento en el que la novia cede y se deja llevar por sus impulsos pasionales. Todo estalla, inclusive el zoótropo. En el siguiente fotograma se puede observar, señalado en azul, la figura del caballo con su jinete "liberados" en el estallido.
En esta secuencia narrativa hace su aparición la imagen de luna, personaje que aparece en la obra teatral y uno de los símbolos más poderosos del universo lorquiano.Como el caballo, el significado de la luna a lo largo de su obra no es unívoco; pero la mayor parte de las veces representa a la muerte.
Basta con recordar el "Romance de la luna luna", acá interpretado por Carmen París.
La novia se ve reflejada en un espejo de agua. Observemos cómo el resplandor en el contorno del pozo sugiere la forma de la luna. La composición de la imagen nos invita a la relación con un verso del “Romance sonámbulo”: “Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua” Para avanzar en el análisis, no pasemos por alto que luego la imagen reflejada será la de la mendiga. .
¡No se priven del placer de leerlo y escuchar su adaptación musical!
A continuación, escuchamos una voz en off diciendo el parlamento del personaje de la Luna de Bodas de sangre, pero pronto el texto en La novia es interpretado por la mendiga.
Esta es la propuesta más audaz de la transducción de paula ortiz: luna, mendiga y novia conforman una misma entidad.
A medida que la trama se desarrolla, se sumarán indicios de que la novia, la mendiga y la luna son una. La mendiga representa a la muerte, al igual que la luna, y es a su vez proyección futura de la novia. Se presenta, entonces, como partícipe actual de la historia y como supervisora de la ejecución de los hechos fatídicamente determinados.
En distintas ocasiones observamos que las palabras de Leonardo o la novia son replicadas al unísono por la mendiga, lo que nos permite advertir que ella conoce la historia, la ha vivido.
Les recomiendo repasar las últimas escenas: la novia trae a sus dos hombres muertos sobre el caballo de Leonardo (ya no es necesario insistir en su simbología), se los entrega a su suegra y se aleja hacia el desierto.
Aquí alternan un traveling que acompaña su desplazamiento tomándola de perfil, con primeros planos. La cámara realiza una toma a través de unos cristales, y observamos, al volver a la imagen nítida, que la novia se ha “transformado” en la mendiga. Un primer plano de su rostro seguido por un plano fijo de ella alejándose, son las tomas de cierre.
En esta confluencia de identidades se subraya la presencia femenina como naturaleza destructora. Ella es instrumento, artífice y desencadenante de la tragedia.
El tiempo
Ortiz ha ido urdiendo la trama para lograr reunir en un presente y en una sola imagen toda la potencia femenina, y para esto era necesario que el receptor no pudiera anclar con precisión el tiempo de la historia.
La historia tiene lugar durante el siglo XX, pero el vestuario y la escenografía no nos permiten precisar las décadas. Modelos de autos y moyos de distintas épocas, vestimentas que responden a distintas modas…
Los distintos atuendos y objetos lejos de resultar disonantes en la composición, se funden armoniosamente el cuadro a través de tonos sepias y estratégicos ángulos adoptados por la cámara. Paula Ortiz nos sitúa muy sutilmente en el no-tiempo de las obras clásicas.
El espacio
La filmación se realizó en algunos sitios del sur de Aragón y en la Capadocia, Turquía. Con el desplazamiento del paisaje andaluz hacia estos otros, Ortiz consigue, aunque parezca a priori una paradoja, recrear un ambiente aún más acorde a la esencia de la obra trágica. La magnificencia y belleza de los paisajes cargados de resonancias atávicas encarnan a la perfección el poder de la naturaleza. El espacio actúa como un personaje más de la trama: es la fuerza directriz que somete a los protagonistas de esta historia.
Veamos el espacio que recorre Leonardo cuando cabalga hacia la casa de la novia: un imponente paisaje de inmensas formaciones rocosas de formas fálicas (recordemos la recurrencia de símbolos fálicos en la literatura de García Lorca)
La potencia sexual desbordada está magistralmente representada con la nueva imagen que podemos crear a partir de la unión de estos dos elementos: paisaje y jinete. Sin duda Ortiz sabe aprovechar el mecanismo de la metáfora lorquiana: de la asociación de elementos provenientes de distintos campos semánticos se crea una sorprendente nueva imagen en la mente del lector.
Hasta acá, el recorrido compartido por algunos territorios de La novia que nos muestran que cuando Paula Ortiz se aleja del texto literario es cuando más nos acerca universo lorquiano y logra materializar con una excepcional belleza lo oscuro, lo luminoso, lo ingenuo, lo profundamente poético y lo trágico.
¡GRACIAs!
Bodas de sangre en el cine. La novia
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Created on October 29, 2020
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Adaptaciones al cine de la obra teatral Bodas de sangre, de Federico García Lorca
Prof. Veronica AlcaldeLenguaje Cinematográfico Escuela Regional Cuyo de Cine y Video
Primero, algo sobre el texto literario
Federico García Lorca escribió Bodas de sangre (1931) basándose en una historia real que tuvo lugar el 22 de julio de 1928 en las proximidades del llamado Cortijo del Fraile, en Nijar (Almería).
Si quisieran conocer más sobre esta historia, cliquear sobre la imagen
El texto dramático en verso y prosa cuenta la historia de un triángulo amoroso entre jóvenes de familias enemistadas. La tragedia se desarrolla en algún lugar de Andalucía y comienza unos días antes del casamiento. Continúa con la boda e inmediata fuga de la Novia con su amante, la persecución a la pareja y la muerte de ambos muchachos. Conocemos, a través de parlamentos de la Madre del Novio, una pre-historia de enfrentamientos y muertes entre ambas familias, el sino que, inexorablemente, empujará a los personajes a un destino de sangre.
Uno de los temas que atraviesa toda la obra de Lorca, y esta no es la excepción, es el de la mujer sometida en un mundo de hombres. La mujer es en tanto logra conseguir un marido y darle descendencia. "Mi hija es ancha y tu hijo es fuerte", dice el Padre de la Novia a la Madre del Novio. Esto asegura la continuidad de su estirpe, la prosperidad de sus tierras, y, aparejado, el sometimiento al macho. “¿Tú sabes lo que es casarse criatura?”, pregunta la Madre a la Novia, “Un hombre, unos hijos y una pared de dos varas de ancho para todo lo demás”. Engendrar mujeres para que continúen procreando, y engendrar hombres para que trabajen la tierra, sean infieles, y finalmente se maten en enfrentamientos con otros hombres. Luego de sus muertes, la vida de esas mujeres se consume en el duelo.
"Tú, a tu casa. Valiente y sola a tu casa. A envejecer y a llorar. Pero la puerta cerrada”, le dice la Suegra a la Mujer de Leonardo luego de su muerte. La muerte es el castigo por la pasión irrefrenable ante la que se dejan arrastrar los amantes, y, a la vez, la muerte de ambos muchachos es un castigo para la Novia que se ha revelado a su condición pasiva de mujer en espera de un hombre para ser fecundada.
Bodas de sangre en el cine
Haciendo click en las estrellitas podrán acceder a más información y a las películas completas.
2016
1938
1977
1981
Dirigida por Edmundo Guibourg
Dirigida por Souheil Ben-Barka
Dirigida por Carlos Saura
Dirigida por Paula Ortiz
¿Quién es Paula Ortiz?
Cliqueando acá accederán a una entrevista donde cuenta cómo llegó al cine, su trabajo como guionista y directora, su mirada sobre la industria cinematográfica, y más.
Si prefieren pasar directamente al análisis de la película, sigamos adelante.
En septiembre de 2014, después de 4 años de intenso trabajo, Paula Ortiz terminó de rodar en España y Turquía su segunda película, La novia, adaptación libre de la obra Bodas de sangre, de Federico García Lorca, la que estrenará en el 2015.
Si quisieran consultar la ficha técnica y algunas de las críticas especializadas que recibió la película, hagan click sobre esta imagen:
Los símbolos de Federico García Lorca en la película de Ortiz
La escena que sigue al prólogo y presentación del título nos muestra con un plano detalle los cascos de un caballo negro que se acerca hacia la cámara al galope. Es decir que el desarrollo de la película comienza con uno de los símbolos lorquianos más recurrentes en su literatura.
Colocando el cursor sobre las palabras de color, verás su significado
El caballo, solo o con su jinete, está presente en toda la obra del escritor granadino. Su simbología no es unívoca: potencia sexual, virilidad, pasión desbordada, muerte o presagio de muerte.
Si les interesara profundizar sobre este tema y disfrutar de algunos pasajes de la obra de Lorca, dando click en la imagen podrán acceder a un ensayo de la colombiana Maruja Vieira
Si no, avancemos...
El caballo es negro y aparece siempre exaltado, brioso, llamativamente enérgico. Tanto en Bodas de sangre como en La novia, el caballo es una extensión de Leonardo. “Yo no soy hombre para ir en carro”, le dice a su esposa tanto en el texto dramático como en su translación al cine. En su caballo recorrerá largos tramos hasta el secano para intentar ver a la Novia a lo lejos, y en este huirán luego de la boda. El caballo es su atributo, su continuidad.
El novio, en cambio, se traslada durante la película en una moto, inclusive en el momento de la persecución de los amantes. Esto refuerza dos características fundamentales de ambos personajes: los distintos niveles económicos (como sucede en la tragedia, Leonardo no dispone de suficientes riquezas para poder pretender a la novia), y la contraposición entre la frialdad de una máquina (poderosa, pero máquina al fin) y lo sanguíneo de una bestia.
Si contrastamos las imágenes, comprobaremos cómo Ortiz logra, a través del plano detalle y del plano general, plasmar el concepto de fuerzas opuestas en tensión.
El símbolo del caballo aparece también en la canción de cuna escrita e incluida por Lorca en Bodas de sangre, "Nana del caballo grande".
Podés disfrutar esta nana interpetada por el famoso cantaor Camarón de la Isla
En el texto literario es cantada por la Mujer de Leonardo y la Suegra; en La novia, en cambio, solo por la mujer de Leonardo y apenas los tres primeros versos. Pero más adelante su inclusión es extradiegética y sirve de acompañamiento a la escena posterior al primer encuentro entre la novia y la mendiga que viene a traerle un consejo (“No te cases. Si no lo amas, no te cases”) y un regalo (dos puñales de cristal).
Les recomiendo, para un mejor análisis, hacer click en el ojo para repasar la secuencia en la que la música funciona como hilo conductor de distintos episodios
En las dos secuencias encadenadas y ralentizadas que acabamos de ver, advertimos la presencia de imágenes metafóricas. En la primera secuencia, los cristales con sangre que la novia expulsa cuando la mendiga se va. En el flashback de la segunda secuencia, la sangre que brota de las manos de la muchacha cuando los dos amigos la sueltan para correr hacia sus hermanos heridos de muerte. El sentido es claro: el sino, el destino trágico, metafóricamente representado como estigmas refuerza la carga simbólica del caballo del que habla la nana.
Acá quisiera, a riesgo de alargar demasiado este encuentro asincrónico, que hagamos una disgresión. Esta nana está interpretada por Carmen París, una cantaora de flamenco y música andalusí. El dato parece anecdótico, es cierto, pero nos sirve para advertir que siempre son solistas femeninas las que interpretan los temas musicales en la pelìcula. En este caso no resulta extraño, ya que las nanas tradicionalmente han sido cantadas por las madres para arrullar a sus hijos, pero sí llama la atención que sea también una mujer la que interpreta la versión en español de Take this Waltz durante el enfrentamiento final entre los dos hombres. Recordemos que este tema es una musicalización que Leonard Cohen realizó del poema de su admirado García Lorca, "Pequeño vals vienés", y lo cantaba de maravillas tanto en inglés como en español, por lo que hubiera sido esperable que incluyera su interpretación. Pero Ortiz desde la elección del título de su película se ha pronunciado claramente: hablará de la pasión, del destino, del amor, del rencor, pero sobre todo hablará de las mujeres, y en este contexto no parece fortuito que ellas sean las voces (en todos los sentidos) de su historia.
Si quisieran escuchar la versión de Leonard Cohen y conocer por él cómo llegó a la literatura de Lorca, hagan click acá:
Sigamos ahora con otras formas en las que el el caballo aparece. Una de estas es la pieza de cristal que el padre de la novia está realizando en el momento en el que ella visita su taller.
Es interesante que esta pieza aparezca, en una toma posterior de la misma secuencia, en una botella circular, en el momento en el que padre e hija hablan sobre la boda y se abrazan.
Si observamos el encuadre en el siguiente fotograma, vemos que la botella que contiene al caballo de cristal ha sido dispuesta en un punto cercano a la cámara, creando una simetría visual (marcada con azul en la imagen) entre la figura del padre que abraza a la joven y el caballo contenido por la botella.
La imagen anterior, que representa la actitud paternal de proteger a su hija de la pasión que puede arrastrarla al peligro, se reitera una vez más en el zoótropo (pequeño homenaje al cine dentro del cine) que ha fabricado con la imagen de un caballo y su jinete
Recordemos que el zoótropo fue la primera experiencia del hombre para producir la ilusión de movimiento a través de una caja cilíndrica giratoria con unas figuras dibujadas en el interior. Las figuras vistas, al girar el aparato, a través de unas rendijas producen la ilusión óptica de una sola figura que se mueve.
El zoótropo produce en la joven cierto poder hipnótico. Lo llamativo es que nunca lo vemos girando con la suficiente velocidad como para crear la ilusión de galope. Pareciera que el aparato fuera impulsado solo por una breve brisa, esto, además, subrayado por una ralentización de la imagen.
Nuevamente tenemos al caballo (pasión, desenfreno, peligro, muerte; todo lo que la atracción entre ella y Leonardo implica) contenido indirectamente por la figura paterna en un círculo que no le permite desbordarse, liberarse.
Es significativo que momentos antes de la fuga, la novia, que gira impulsada por el baile de los invitados y el novio, entre en un estado alucinatorio en el que, a través del montaje y en una focalización interna, vemos como flashes del zoótropo con la imagen del caballo, de la mendiga, de una muchacha (¿ella?) y de un hombre con los brazos extendidos (¿Leonardo?).
Nuevamente lo circular, pero esta vez más claramente como representación de las imposiciones sociales (el baile es colectivo) y del destino del que no es posible liberarse.
Otra secuencia interesante por su carga simbólica, su ambiente onírico/alucinatorio, y el esteticismo en la construcción de la imagen, es la que sigue al momento en que la novia, al enterarse de que Leonardo ha vendido la tierra y se marchará con su mujer y su hijo, tose nuevamente expulsando cristales con sangre. La secuencia inmediata la muestra ingresando al taller de su padre. Por medio de un dolly zoom se subraya el ingreso a otro estado de conciencia. La novia avanza mientras el espacio se cierra, hipnotizada por el zoótropo que gira lentamente. La musicalización acompaña el tránsito, reemplazando la música intradiegética por otra extradiegética.
Veamos esta secuencia con atención para descubrir algunos detalles, y no tan detalles, muy relevantes.
Esta secuencia fue filmada a las cinco de la mañana sin utilizar ningún tipo de iluminación artificial. La luz de la luna reflejada en los cristales ayuda a la construcción de un ambiente surrealista, y genera un gran efecto visual en el momento en el que todos los cristales estallan.
Aquí vemos representado, a través de una metáfora que nos recuerda a las sorprendentes imágenes lorquianas, el momento en el que la novia cede y se deja llevar por sus impulsos pasionales. Todo estalla, inclusive el zoótropo. En el siguiente fotograma se puede observar, señalado en azul, la figura del caballo con su jinete "liberados" en el estallido.
En esta secuencia narrativa hace su aparición la imagen de luna, personaje que aparece en la obra teatral y uno de los símbolos más poderosos del universo lorquiano.Como el caballo, el significado de la luna a lo largo de su obra no es unívoco; pero la mayor parte de las veces representa a la muerte.
Basta con recordar el "Romance de la luna luna", acá interpretado por Carmen París.
La novia se ve reflejada en un espejo de agua. Observemos cómo el resplandor en el contorno del pozo sugiere la forma de la luna. La composición de la imagen nos invita a la relación con un verso del “Romance sonámbulo”: “Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua” Para avanzar en el análisis, no pasemos por alto que luego la imagen reflejada será la de la mendiga. .
¡No se priven del placer de leerlo y escuchar su adaptación musical!
A continuación, escuchamos una voz en off diciendo el parlamento del personaje de la Luna de Bodas de sangre, pero pronto el texto en La novia es interpretado por la mendiga.
Esta es la propuesta más audaz de la transducción de paula ortiz: luna, mendiga y novia conforman una misma entidad.
A medida que la trama se desarrolla, se sumarán indicios de que la novia, la mendiga y la luna son una. La mendiga representa a la muerte, al igual que la luna, y es a su vez proyección futura de la novia. Se presenta, entonces, como partícipe actual de la historia y como supervisora de la ejecución de los hechos fatídicamente determinados.
En distintas ocasiones observamos que las palabras de Leonardo o la novia son replicadas al unísono por la mendiga, lo que nos permite advertir que ella conoce la historia, la ha vivido.
Les recomiendo repasar las últimas escenas: la novia trae a sus dos hombres muertos sobre el caballo de Leonardo (ya no es necesario insistir en su simbología), se los entrega a su suegra y se aleja hacia el desierto.
Aquí alternan un traveling que acompaña su desplazamiento tomándola de perfil, con primeros planos. La cámara realiza una toma a través de unos cristales, y observamos, al volver a la imagen nítida, que la novia se ha “transformado” en la mendiga. Un primer plano de su rostro seguido por un plano fijo de ella alejándose, son las tomas de cierre.
En esta confluencia de identidades se subraya la presencia femenina como naturaleza destructora. Ella es instrumento, artífice y desencadenante de la tragedia.
El tiempo
Ortiz ha ido urdiendo la trama para lograr reunir en un presente y en una sola imagen toda la potencia femenina, y para esto era necesario que el receptor no pudiera anclar con precisión el tiempo de la historia. La historia tiene lugar durante el siglo XX, pero el vestuario y la escenografía no nos permiten precisar las décadas. Modelos de autos y moyos de distintas épocas, vestimentas que responden a distintas modas…
Los distintos atuendos y objetos lejos de resultar disonantes en la composición, se funden armoniosamente el cuadro a través de tonos sepias y estratégicos ángulos adoptados por la cámara. Paula Ortiz nos sitúa muy sutilmente en el no-tiempo de las obras clásicas.
El espacio
La filmación se realizó en algunos sitios del sur de Aragón y en la Capadocia, Turquía. Con el desplazamiento del paisaje andaluz hacia estos otros, Ortiz consigue, aunque parezca a priori una paradoja, recrear un ambiente aún más acorde a la esencia de la obra trágica. La magnificencia y belleza de los paisajes cargados de resonancias atávicas encarnan a la perfección el poder de la naturaleza. El espacio actúa como un personaje más de la trama: es la fuerza directriz que somete a los protagonistas de esta historia.
Veamos el espacio que recorre Leonardo cuando cabalga hacia la casa de la novia: un imponente paisaje de inmensas formaciones rocosas de formas fálicas (recordemos la recurrencia de símbolos fálicos en la literatura de García Lorca)
La potencia sexual desbordada está magistralmente representada con la nueva imagen que podemos crear a partir de la unión de estos dos elementos: paisaje y jinete. Sin duda Ortiz sabe aprovechar el mecanismo de la metáfora lorquiana: de la asociación de elementos provenientes de distintos campos semánticos se crea una sorprendente nueva imagen en la mente del lector.
Hasta acá, el recorrido compartido por algunos territorios de La novia que nos muestran que cuando Paula Ortiz se aleja del texto literario es cuando más nos acerca universo lorquiano y logra materializar con una excepcional belleza lo oscuro, lo luminoso, lo ingenuo, lo profundamente poético y lo trágico.
¡GRACIAs!