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POLICIAL CLÁSICO VS. POLICIAL NEGRO

Paula

Created on October 1, 2020

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el relatopolicial: clasificación

EL POLICIAL CLÁSICO O DE ENIGMA

El relato policial clásico sentó las bases del género. Su auge en el siglo XIX se produjo de la mano de tres aspectos centrales: el crecimiento de las ciudades, en las que existe una gran concentración de personas y aparecen cuestiones como la angustia, el anonimato, la marginalidad, etc; el periodismo sensacionalista, que destaca lo morboso y lo extraordinario, y el positivismo científico: la investigación, la lógica y la deducción racional son sinónimos de claridad e inteligencia.

En los relatos policiales, toda la historia gira en torno a un enigma que debe ser resuelto. Generalmente, se trata de un hecho delictivo o de un crimen: un robo, una estafa o una muerte no violenta. La víctima no sufre y muchas veces conoce o conocía a su victimario, quien lleva a cabo el delito o el crimen tomando todos los recaudos para no ser descubierto, pero dejando pistas, casi invisibles, que solo pueden ser recuperadas por la aguda inteligencia del detective y el lector atento.

En general, el detective suele ser un aficionado que investiga por placer y desinteresadamente, examina los hechos buscando pistas y datos, elabora una hipótesis y deduce lo que pasó. La policía, a menudo, está caracterizada como ineficaz, y suele haber también un ayudante, que no es tan inteligente ni sagaz como el detective, lo que resalta aún más la figura de este último.

Además, los ambientes en los que suceden los hechos son en general suntuosos y suele recurrirse también a espacios cerrados, a partir de lo cual se lo explota al máximo la artificialidad del relato: un solo hecho, un solo lugar, una sola explicación que solo puede ser demostrada por el más inteligente de los investigadores.

HISTORIA Y RELATO

En el caso del relato policial, el encadenamiento de las acciones es fundamental, ya que eso le dará al investigador las claves para la explicación del caso, al narrador le dará la posibilidad de jugar con el suspenso en la narración y al lector le dará las herramientas para analizar y resolver el caso.

El narrador del relato policial, generalmente, comienza por el final de la cadena de acciones (el delito o crimen), para luego reconstruir, paso a paso, los hechos que se sucedieron hasta llegar a este momento del relato. Por lo tanto, se puede decir que la historia o argumento, es decir, el orden cronológico de los hechos, no coincide con el relato o trama, o sea, el orden en el cual el autor decide presentar la secuencia narrativa. Aquí, el encadenamiento causal y el orden cronológico presentan una ruptura, en función del suspenso y la narración.

EL NARRADOR EN LOS DISTINTOS TIPOS DEPOLICIALES

La función del narrador en el relato policial clásico es crucial, y la selección del punto de vista y la focalización son determinantes a la hora de presentar los hechos. Si se presenta un narrador externo omnisciente, que todo lo sabe y todo lo conoce, la tensión se diluye: el crimen ya está resuelto y la función del narrador es contar los hechos para intentar atrapar al lector. En cambio, el narrador personaje, como en el caso del cuento de QUIROGA “El triple robo de Bellamore”, entra en el mismo juego narrativo que el investigador y el lector: los indicios van apareciendo a medida que avanzan los hechos, y siempre existe una duda en relación con el crimen.

EL POLICIAL NEGRO

Como se indicó antes, una de las características del relato policial clásico es su artificialidad: todos los elementos del cuento encajan perfectamente en la explicación del detective, quien es tan prolijo e intachable como toda su investigación.

Si bien este tipo de relato siguió en crecimiento, en las décadas de 1920 y 1930 comenzaron a aparecer en los Estados Unidos relatos policiales que mantenían los elementos básicos del policial clásico pero que comenzaron a mostrar los escenarios y los personajes más sórdidos del mundo criminal. Algunas de las características del policial negro son las siguientes:

  • En el delito o el crimen aparecen motivaciones más personales y profundas, acompañadas por un momento de la violencia: asesinatos a sangre fría, venganzas, embocadas, etc.
  • La víctima y el victimario pueden intercambiar sus roles, ya que aquí la dicotomía del relato policial clásico entre el bien y el mal queda desdibujada. Tanto la víctima como el victimario pueden tener móviles e historias cargadas de violencia y de pensamientos viles.
  • Los espacios urbanos inundan las narraciones. En las ciudades modernas, todos son sospechosos y todos son potenciales víctimas. Existen una fascinación por los espacios más alejados y oscuros de la ciudad, como los barrios periféricos o los lugares frecuentados por los criminales y los policías corruptos.
  • El detective característico es también brutal y despiadado. No posee ningún método de investigación y logra deducir los hechos a partir de la acción. Se sumerge en el mismo mundo criminal que pretende combatir, o en muchos casos ya forma parte de él.
  • El desenlace no siempre significa una restitución del orden, ya sea por la no resolución del caso o por la imposibilidad de dar una solución favorable a las víctimas.
  • La focalización se encuentra desplazada. Mientras que en los relatos policiales clásicos la narración se centra en la investigación, en el policial negro puede centrarse en la víctima, en el victimario o en los lugares y los ambientes propios del delito o crimen.
  • La secuencia narrativa no mantiene el orden establecido por el relato policial clásico, en el que se narra el crimen para luego reconstruir el encadenamiento de sucesos que llevaron a ese punto de la historia. En el policial negro puede suceder que un crimen acontezca en paralelo a la investigación o que la misma investigación sea interrumpida o intervenida por los personajes.