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Autobiografia escolar . .
Vane Loyola
Created on August 17, 2020
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Transcript
Presentación
- Autobiografia escolar -
Vanessa Janet Loyola
Nunca te quejes por lo que tus padres no te dieron, porque probablemente era todo lo que tenian para ofrecerte.
Reflexión de la vida
Nací el 8 de mayo 1994 en Capital de la ciudad cordobesa. Soy la mayor de cinco hermanos, de sobrinos y nietos, mal acostumbrada a la sobreprotección de los demás y cumplir mis caprichos, cada tropiezo o triunfo, es una batalla ganada o perdida para mis familiares en general. En un tiempo pasado no me daba cuenta de tal importancia, pero al paso del tiempo, cada día, se hizo más difícil por el peso que sentía.
Comencé mi ciclo educativo a los 5 años en el jardín de infantes Grecia, situado en barrio San Vicente, de la mano de mi seño Carolina y directora Susana, ellas lo eran todo, un amor por su vocación, una paciencia, un cariño brindaban, y todos éramos iguales, no hacían diferencia como se suele ver, como será de “loco” que para mí quedó como anécdota, escribir con el pie como mi compañero, porque él tenía una enfermedad en sus manos, desde el primer día que lo hicimos, y cada vez con mayor complejidad, era un orgullo saber que todos somos iguales a pesar de las distintas capacidades que podamos poseer. Mi despedida de jardín fue muy emotivo, lloraba por miedo a lo que me esperaría en otro nivel, donde todo parecía ser terrorífico, gigante, llenos de “brujas”, ese último día nos despedimos como murga, alrededor de las calles de donde se situaba el establecimiento. Pasaron las vacaciones, la espera tenía una fecha de vencimiento, y se aproximaba cada día más, ya tenía mi guardapolvo blanco, mi mochila de Barbie, mis familiares ansiosos por ese primer día al colegio primario…
Desde pequeña, fui esa niña aplicada, educada, compañera, pero mi mamá desde muy niña me enseñó a independizarme, era muy cruel para mí aprender hacer tareas de la casa, por ejemplo, levantar la ropa del baño luego de bañarme, hacer mi cama, poner la mesa y demás, a diferencia de mis amigas que no lo solían hacer porque tenían todo servido, era lo ideal para mí!
Foto de mi despedida de jardín con mi seño Carolina.
Y así fue, comencé ese ciclo ...
llegaron algunos de mis hermanos a mi vida, y por distintos motivos nos tuvimos que mudar a barrio Matienzo, dejar mis amigos con los que compartía la merienda, almuerzos, salidas a la plaza, juegos, tareas y demás, ahí fue donde percibí distintos sentimientos.Ya todo trascurría 4to grado, con escuela nueva, gente desconocida, caras de seños “raras”, turno distinto, hábitos diferentes, estructuras diferentes (colegio y aula). Nada fue fácil, sufrí bastante el distanciamiento y la zona de confort que ya había formado, estos nuevos compañeros que tenia, se burlaban de mí por ser estudiosa, por usar lentes, por compartir, que para mí, era de lo más normal. Llegó a tal punto esta burla que sentía, que me dieron una semana para hacer en casa las actividades y estos niños, también, como una manera de suspensión.
que tanto miedo le tenía, pero al final, nada era como me decían, me di cuenta, que me hacían tener esa angustia para ser una niña más responsable y cumplir con mis deberes. Con el transcurso de los años y al final de cada uno, mis informes escolares eran un orgullo para mis padres, era una exhibición a cada uno que llegaba a casa, una muestra de la educación que ellos me brindaban con tanto orgullo.
Pasaron los tiempos,
Al regreso, todo cambió, yo pude entender que nada lo que me hacían sentir era cierto, que me peleaban porque éramos niños, y era algo “natural de los edad”. Los años fueron corriendo, mis notas siempre pude mantener, y en 5to año al final del ciclo, me dieron un sobre que se lo tenía que dar a mi mamá sin abrirlo, tenía un miedo, una angustia, pensaba si alguna vez me había portado mal o si había peleado, no sabía lo que me esperaba en ese sobre, pero finalmente, fue algo bueno, un nuevo triunfo en mi etapa estudiantil, había sido abanderada nuevamente, en jardín también lo había sido.
Era algo nuevo porque lo viví de otra manera, perdía horas de clases por horas de ensayos, por salidas a actos escolares con demás establecimientos, actos académicos por ejemplo en el Chateu por el día del Himno, había periodistas, bandas militares, espectadores y demás.
Pero sucesivamente, no todo era bueno, la angustia nuevamente llegaba a mí porque quería mantener mis amistades que tanto me había costado adaptarme, y nuevamente tenía que enfrentar otro nivel educativo, el secundario. Este progreso lo asimilé un poco más “madura”, con menos temor e impotencia que a los años anteriores aunque también fue algo nuevo, un uniforme más estricto, más cantidad de materias y profes, “puntitos” por llegadas tardes, amonestaciones y demás. Cada año que pasaba, era un obstáculo vencido en mi etapa escolar, no solía conocer el fracaso escolar, hasta que esa palabra rara llegó a mi trayecto. Durante mi último año de trayectoria estudiantil, donde en casa todo el peso de “buena alumna, buena hija” caía sobre mí, quedé embarazada de mi primer hija.
Fue desde ese momento, que por diferentes circunstancias dejé ese establecimiento que tan bien me había hecho sentir, el apoyo de las profes, la paciencia, los “signos más” en cada clase que nos animaba y valoraba el esfuerzo realizado en la participación en clases y evaluaciones, la contención pero no todo giraba alrededor de ellas/os, también dependía de demás personas que compartía un aula 6hs diarias por día. Es ahí, donde mi fracaso escolar, se empezó hacer presente. Fue algo raro, culpa, miedos, angustia, decepción por parte de mis padres hacia mí, dolor, llanto, consternación, alegría, ansiedad y miles de sentimientos que me trasmitía por segundos.
Mi ciclo escolar
1994
2020
Los errores NO son fracasos, son señal que estamos intentando ...
2011
1999
2005
Finalmente, fui mamá, pero ese peso de “zoquete” recargaba sobre mí, retomé mis estudios secundarios, amplié mis conocimientos en distintos cursos para una buena salida laboral, trabajé hasta que me decidí quien quisiera ser y ahí fue donde me decidí de elegir nuevamente el papel de estudiante, pero esta vez, con un futuro para enseñar, y así es en donde hoy me encuentro, en un terciario, con una modalidad totalmente nueva, amigas nuevas que comparten su solidaridad para estar unas para las otras, con apoyo y ganas de un mejor futuro.
Fin.