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MODELO DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

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MODELO DE SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

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La Organización territorial y social después de 1930 La implementación de este modelo también implicó cambios en la localización de las principales actividades y, como consecuencia, de la mano de obra empleada en ella. Entre las décadas de 1930 y 1960, fue muy notorio el despoblamiento rural, en especial en las zonas agrícolas de la llanura pampeana, debido a distintos factores. Hasta 1950, aproximadamente, esto se vinculó con un periodo de estancamiento en la producción agrícola pampeana destinada al mercado extremo. La etapa 1950-1970 fue un período de incorporación de tecnología que redujo el número de trabajadores rurales. Para los grandes productores agrícolas fue menos el impacto porque ellos lograron reinvertir sus ganancias, incluso manteniendo su actividad agropecuaria; pero, los más perjudicados fueron los pequeños productores, que no contaban con un excedente que les permitiera cambiar de rubro y a quienes la caída de la demanda los obligó a vender sus tierras y emigrar hacia las zonas urbanas. Esta situación produjo una nueva concentración de tierras.

En el área extrapampeana, unas zonas se despoblaron más que otras. Algunas de las causas del mayor despoblamiento fueron la falta de recursos económicos de los productores y las dificultades para colocar sus productos en el mercado. Es el caso de zona de Santiago del Estero, Catamarca y Corrientes. En cambio, la población rural disminuyó menos allí donde los cultivos exigían mayor cantidad de mano de obra y eran más demandados en el mercado interno. Algunos ejemplos son las áreas productoras de vino, en Mendoza y San Juan; de azúcar, en Tucumán, Salta y Jujuy; de algodón, en Formosa y Chaco; de yerba mate, en Misiones; y de frutas, en Río Negro. El desplazamiento del campo también se explica por el atractivo cada vez mayor que ejercían las ciudades: más oportunidades de ocupación, mejores condiciones de vida, con mayor variedad de bienes y servicios para consumir. De ese modo, simultáneamente se dio un proceso de urbanización y de crecimiento de las ciudades. (De esta manera se repetía el mismo fenómeno que había ocurrido en Europa durante su crecimiento industrial.). El crecimiento urbano implicó que las ciudades crecían en cantidad de población y por ello se expandían el territorialmente. Esa expansión dio lugar a los conurbanos, que son esas áreas suburbanas o adyacentes a la estructura urbana.

Desde 1930 hasta fines de la década de 1960, las ciudades que sobresalieron por aumento de su población fueron las que tuvieron un importante crecimiento de la actividad industrial. Las nuevas empresas industriales necesitaron gran cantidad de obreros y personal administrativo y, además, estimularon el surgimiento de comercios y servicios vinculados con la actividad industrial. Esto sucedió en la Ciudad de Buenos Aires y en las demás ciudades con puerto entre Rosario y La Plata, y en la ciudad de Córdoba. Entre ellas, se destaca Buenos Aires, que dio lugar al área urbana más extensa del país, el AMBA. En gran medida, el crecimiento de estas ciudades se debió a las migraciones internas, tanto de zonas rurales como de otros centros urbanos. También es necesario tener en cuenta que hacia la década de 1950 se produjo la última oleada importante de inmigración europea y en la de 1960 y parte de la de 1970 hubo una importante atracción para los migrantes de los países vecinos. Sin embargo, no toda la población migrante pudo insertarse satisfactoriamente. Solo un sector consiguió mejorar su condición de vida e integrarse en una franja de población urbana cada vez más numerosa que compartía los mismos hábitos de consumo. En este sector se encontraban, en general, los obreros, empleados de servicios y propietarios de pequeñas industrias y comercios. La posibilidad de acceder a una vivienda fue un elemento importante para su integración social. Estos grupos se asentaron en las zonas periféricas de las ciudades, formando barrios residenciales, algunos de ellos, barrios obreros. La formación de estos barrios residenciales contribuyó a la expansión de la superficie urbana del AMBA. Otra parte de la población encontró grandes dificultades para insertarse en las actividades económicas y formó un agrupamiento suburbano muy pobre, que se caracterizó por vivir en asentamientos precarios o “villas miserias”

También hubo una gran transformación social, quizás la de mayor impacto fue el surgimiento de una clase social que hasta entonces no existía en la Argentina: la clase obrera industrial. Su organización tardó en afianzarse La presión que significaba el desempleo durante los primeros años de la década de 1930 le permitió crecer en número, pero no fortalecer sus organizaciones sindicales o gremiales. Si bien la Confederación General de Trabajo (CGT) surgió en 1930, la ola de reclamos y huelgas más importante se registró hacia 1940, ya que el crecimiento del sector industrial estuvo acompañado durante un tiempo por las ideas socialistas, comunistas y anarquistas provenientes de Europa. En un primer momento del modelo, en los espacios rurales predominaron los grandes y medianos productores, vinculados a las actividades industriales, mientras que los más pequeños debieron en su mayoría vender sus tierras y emigrar. Otro sector perjudicado fue el de los arrendatarios, ya que este sistema quedó suspendido durante los años de la crisis. Pero a medida que las exportaciones se recuperaron, los productores rurales volvieron a tener importantes ganancias. Sin embargo, los adelantos tecnológicos impidieron que los trabajadores fueran reabsorbidos en la misma cantidad.

Localización Industrial: El desarrollo del modelo de industrialización por sustitución de importaciones tuvo importantes efectos sobre la organización del territorio. En particular, las inversiones de la actividad económica y la ampliación de los desequilibrios regionales. Varios factores influyeron para que las industrias se concentraran en el área pampeana. Por un lado en esa área ya se encontraban los principales mercados de consumidores debido a que allí se concentró una parte importante de la población. La instalación cerca de los consumidores disminuía los costos de transporte de las empresas. Por otro lado, en esa área también se encontraban los principales puertos de importación. Muchos de los insumos que utilizaban las industrias eran importados, por lo tanto la ubicación cerca del puerto también permitía disminuir el costo de transporte. Esta circunstancia fue particularmente crítica en momentos en que se compraba al exterior el carbón empleado para abastecer a las fábricas. El área pampea disponía también de suficiente mano de obra con los niveles de calificación requeridos por las industrias, al tiempo que sus ciudades ofrecían una variedad de servicios que las empresas precisaban para funcionar. Todos estos factores, que se relacionan mutuamente, aumentaron el atractivo de Buenos Aires, del litoral fluvial (entre Sana Fe y La Plata) y de Córdoba, como áreas industriales.

Las principales excepciones a este patrón locacional estuvieron dadas por aquellas industrias que se orientaron hacia las fuentes de materias primas. Un caso notorio es el de la industria azucarera, debido a que la caña de azúcar debe ser industrializada rápidamente después de cortada para que no pierda sus propiedades. Así es como coincide el área de producción de la caña de azúcar (Tucumán, Jujuy y Salta) con el área de localización de los ingenios. En el caso de la industria vitivinícola también se produce esta asociación entre área de producción de la materia prima y área de transformación industrial. Durante este periodo tuvo lugar el desarrollo de la red vial a partir de la sanción de la ley de vialidad, que creó un fondo para la construcción de caminos. Los primeros caminos tendieron a superponerse al tendido de las vías férreas, que ya unían a los principales centro urbanos. Comenzó a producirse una situación de competencia entre ambos modos, anulándose la posibilidad de generar un esquema complementario entre el transporte automotor y el ferroviario. Con la instalación de las primeras industrias automotrices a fin de la década de 1950, se produjo un fuerte crecimiento del parque automotor y una mayor derivación de las inversiones hacia las rutas en detrimento del sistema ferroviario.

Producción Vitivinícola: Durante el modelo agroexportador, las economías de Mendoza y San Juan habían logado un importante desarrollo en el mercado interno. A partir de 1930, la caía de la demanda externa afectó también el precio del vino en el mercado internacional. En el mercado interno, bajó la demanda originando una sobreproducción en algunas bodegas. Muchas de ellas debieron deshacerse de los productos y cerrar los establecimientos. El Estado decidió intervenir creando la Junta Reguladora de Vino, que compró los excedentes de baja calidad para evitar una caída mayor del precio y pasó a controlar cuánto se producía. Por ello, se redujeron las hectáreas desinadas al viñedo y, si bien el sector sufrió una gran retracción, de a poco se estabilizaron las pérdidas. A principios de 1940, comenzaba a recuperarse la actividad y crecía el número de hectáreas destinas a ella. Con el tiempo se introdujeron mejoras en el tipo de semilla para mejorar la calidad del producto y hacerlo competitivo en el mercado internación: las Bodegas Giol. De esta manera, pudo regular el pecio en el mercado. Por último, hacia 1960 se creó el Instituto de Vitivinicultura que continúo la acción de la Junta Reguladora de Vinos.

FORDISMO

El término fordismo se refiere al modo de producción en cadena que llevó a la práctica Henry Ford; fabricante de coches de Estados Unidos. Este sistema que se desarrolló entre fines de la década del 30 y principios de los 70, supone una combinación de cadenas de montaje, maquinaria especializada, altos salarios y un número elevado de trabajadores en plantilla. Este modo de producción resulta rentable siempre que el producto pueda venderse a un precio bajo en una economía desarrollada. El fordismo promovió la especialización, la transformación del esquema industrial y la reducción de costos. La razón es que si hay mayor volumen de unidades (debido a la tecnología de ensamblaje) y su costo es reducido (por la razón tiempo/ejecución) habrá un excedente que superaría numéricamente a la élite, tradicional y única consumidora de tecnologías en la modernidad. Aparece un obrero especializado con un status mayor al proletariado de la industrialización y también surge la clase media del modelo norteamericano.

La idea de sumar la producción en cadena a la producción de mercancías no sólo significó las transformaciones sociales antes mencionadas sino también transformaciones culturales que podemos resumir en la idea de cultura de masas. Como prototipo se puede hablar de la creación de automóviles en serie, luego esto giraría al aumento de las ciudades, autopistas y bienes como televisores, lavadoras, etc. Esto se entiende a través de la expansión interclasista del consumo que deviene en nuevos estímulos y códigos culturales mediados por el capital. También hay que advertir que el modelo madura bajo esquema económico del keynesianismo (que lleva al Estado de bienestar) lo que promueve un protagonismo histórico de las clases subordinadas y el amarre del capital a consideraciones sociales y de clase. Influido todo esto por el ascenso de los socialismos reales y el miedo a su expansión global por parte del liberalismo capitalista.

En resumen, los elementos centrales del modelo fordista: • Organización del trabajo diferenciada (aumento de la división del trabajo) • Profundización del control de los tiempos productivos del obrero (vinculación tiempo/ejecución) • Reducción de costos y aumento de la circulación de la mercancía (expansión interclasista de mercado) e interés en el aumento del poder adquisitivo de los asalariados (clases subalternas a la élite) • Políticas de acuerdo entre obreros organizados (sindicato) y el capitalista