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ANTOLOGÍA DE POEMAS DE AMOR EN ESPAÑOL

Idoia Rubio

Created on June 2, 2020

Breve selección, desde la Edad Media hasta hoy en día

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Transcript

ANTOLOGÍAde poemas de amor en lengua castellana

Breve selección, desde la Edad Media hasta hoy en día

Índice

Lírica popular

Quevedo

Lope de Vega

Bécquer

Juan Ramón Jiménez

Ángela Figuera

Federico García Lorca

Luis Cernuda

Rafael Alberti

Pedro Salinas

Índice

Vicente Aleixandre

Gerardo Diego

Miguel Hernández

Pablo Neruda

Fernando Pessoa

Gabriel CelayaBlas de Otero Ángel González Antonio Gamoneda

Ramón Irigoyen

Marcz Doplacié (Miguel Brieva)

Lírica popular

¡Merced, amigo mío!sola no me dejarás. hermoso, besa mi boquita: yo sé que no te irás. Anónimo

Tanto amar, tanto amar,amigo, tanto amar, enfermaron mis ojos claros y duelen de tanto mal. Anónimo

S. XVII

Amor constante más allá de la muerte Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera: mas no, de esotra parte, en la ribera, dejará la memoria, en donde ardía: nadar sabe mi llama la agua fría, y perder el respeto a ley severa. Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, medulas que han gloriosamente ardido, su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado. Francisco de Quevedo

Desmayarse Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso: no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso: huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor suave, olvidar el provecho, amar el daño: creer que el cielo en un infierno cabe; dar la vida y el alma a un desengaño, ¡esto es amor! quien lo probó lo sabe. Lope de Vega

S. XIX

Por una mirada, un mundo;por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso. G.A.Bécquer

S. XX

Adolescencia En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. Desde la dulce mañana de aquel día, éramos novios. El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño. Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien pierde un tesoro. Caían las hojas muertas, en el jardín silencioso, y en el aire erraba aún un perfume de heliotropos. No se atrevía a mirarme; le dije que éramos novios, …y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos. Juan Ramón Jiménez

La otra orilla A la orilla del río, en una orilla, miro la otra: juncos, hierba suave, troncos erguidos, ramas en el viento, cielo profundo, vuelos desiguales... ¿Y esta orilla?... Mirarla, verla, verme, estando aquí y allí; completa, ubicua... Cuando te miro, amado -amor en medio- también quisiera estar en la otra orilla. Ángela Figuera Aymerich

S. XX

En la mañana verde,quería ser corazón. Corazón. Y en la tarde madura quería ser ruiseñor. Ruiseñor. Alma, ponte color de naranja. Alma, ponte color de amor.

En la mañana viva,yo quería ser yo. Corazón. Y en la tarde caída quería ser mi voz. Ruiseñor. ¡Alma, ponte color naranja! ¡Alma, ponte color de amor!

Federico García Lorca

S. XX

TE QUIERO

Te lo he dicho con el viento jugueteando tal un animalillo en la arena o iracundo como órgano tempestuoso; te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; te lo he dicho con las plantas, leves caricias transparentes que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta; más allá de la vida quiero decírtelo con la muerte, más allá del amor quiero decírtelo con el olvido.

Luis Cernuda

S.XX

Subes del mar, entras del mar ahora.Mis labios sueñan ya con tus sabores. Me beberé tus algas, los licores de tu más escondida, ardiente flora. Conmigo no podrá la lenta aurora, pues me hallará prendido a tus alcores, resbalando por dulces corredores a ese abismo sin fin que me devora. Ya estás del mar aquí, flor sacudida, estrella revolcada, descendida espuma seminal de mis desvelos. Vuélcate, estírate, tiéndete, levanta, éntrate toda entera en mi garganta, y para siempre vuélame a tus cielos. Rafael Alberti

S.XX

QUÉ ALEGRÍA VIVIR

La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia de lo que son mis actos, que ella hace, en que ella vive, doble, suya y mía. Y cuando ella me hable de un cielo oscuro, de un paisaje blanco, recordaré estrellas que no vi, que ella miraba, y nieve que nevaba allá en su cielo. Con la extraña delicia de acordarse de haber tocado lo que no toqué sino con esas manos que no alcanzo a coger con las mías, tan distantes. Y todo enajenado podrá el cuerpo descansar, quieto, muerto ya. Morirse en la alta confianza de que este vivir mío no era solo mi vivir: era el nuestro. Y que me vive otro ser de la no muerte. Pedro Salinas

Qué alegría vivir sintiéndote vivido. Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos me está viviendo. Que cuando los espejos, los espías, azogues, almas cortas, aseguran que estoy aquí, yo, inmóvil, con los ojos cerrados y los labios, negándome al amor de la luz, de la flor y de los nombres, la verdad transmisible es que camino sin mis pasos, con otros allá lejos, y allí estoy besando flores, luces, habo. Que hay otro ser, por el que miro el mundo, porque me está queriendo con sus ojos. Que hay otra voz con la que digo cosas no sospechadas por mi gran silencio; y sé que también me quiere con su voz.

S.XX

Si me llamaras

Y aún espero tu voz: telescopios abajo, desde la estrella, por espejos, por túneles, por los años bisiestos puede venir. No sé por dónde. Desde el prodigio, siempre. Porque si tú me llamas -¡si me llamaras, sí, si me llamaras!- será desde un milagro, incógnito, sin verlo. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde a voz que dice: "No te vayas."

¡Si me llamaras, sí,si me llamaras! Lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos, el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor. Tú, que no eres mi amor, ¡si me llamaras!

Pedro Salinas

S.XX

Se querían de día, playa que va creciendo, ondas que por los pies acarician los muslos, cuerpos que se levantan de la tierra y flotando... Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo. Mediodía perfecto, se querían tan íntimos, mar altísimo y joven, intimidad extensa, soledad de lo vivo, horizontes remotos ligados como cuerpos en soledad cantando. Amando. Se querían como la luna lúcida, como ese mar redondo que se aplica a ese rostro, dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida, donde los peces rojos van y vienen sin música. Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios, ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas, mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal, metal, música, labio, silencio, vegetal, mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Se querían Se querían. Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, labios saliendo de la noche dura, labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz. Se querían como las flores a las espinas hondas, a esa amorosa gema del amarillo nuevo, cuando los rostros giran melancólicamente, giralunas que brillan recibiendo aquel beso. Se querían de noche, cuando los perros hondos laten bajo la tierra y los valles se estiran como lomos arcaicos que se sienten repasados: caricia, seda, mano, luna que llega y toca. Se querían de amor entre la madrugada, entre las duras piedras cerradas de la noche, duras como los cuerpos helados por las horas, duras como los besos de diente a diente solo.

Vicente Aleixandre

S.XX

Sucesiva

Déjame acariciarte lentamente,déjame lentamente comprobarte, ver que eres de verdad, un continuarte de ti misma a ti misma extensamente. Onda tras onda irradian de tu frente y mansamente, apenas sin rizarte, rompen sus diez espumas al besarte de tus pies en la playa adolescente. Así te quiero, fluida y sucesiva, manantial tú de ti, agua furtiva, música para el tacto perezosa. Así te quiero, en límites pequeños, aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa, y tu unidad después, luz de mis sueños.

Gerardo Diego

S.XX

Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios, y son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos.. No me encuentro los labios sin tus rojos, que me llenan de dulces campanarios, sin ti mis pensamientos son calvarios criando nardos y agostando hinojos. No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina. Los olores persigo de tu viento y la olvidada imagen de tu huella, que en ti principia, amor, y en mí termina.

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Miguel Hernández

s.xx

Soneto XXV Antes de amarte, amor, nada era mío: vacilé por las calles y las cosas: nada contaba ni tenía nombre: el mundo era del aire que esperaba. Yo conocí salones cenicientos, túneles habitados por la luna, hangares crueles que se despedían, preguntas que insistían en la arena. Todo estaba vacío, muerto y mudo, caído, abandonado y decaído, todo era inalienablemente ajeno, todo era de los otros y de nadie, hasta que tu belleza y tu pobreza llenaron el otoño de regalos.

Pablo Neruda

S.XX

Todas las cartas de amor sonridículas. No serían cartas de amor si no fuesen ridículas. También escribí en mi tiempo cartas de amor, como las demás, ridículas. Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas.

Pero, al fin y al cabo,sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor sí que son ridículas. Quién me diera el tiempo en que escribía sin darme cuenta cartas de amor ridículas. La verdad es que hoy mis recuerdos de esas cartas de amor sí que son ridículos. (Todas las palabras esdrújulas, como los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas).

Fernando Pessoa

s.xx

DEDICATORIA FINAL (Función de Amparitxu) Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca! Muerdes una manzana. Y la manzana existe. Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo. Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo, y me das la manzana mordida que muerdo. ¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso que -¡basta!- te beso! ¡Y al diablo los versos, y Don Uno, San Equis, y el Ene más Cero! Estoy vivo todavía gracias a tu amor, mi amor, y aunque sea un disparate todo existe porque existes, y si irradias, no hay vacío, ni hay razón para el suicidio, ni lógica consecuencia. Porque vivo en ti, me vivo, y otra vez, gracias a ti, vuelvo a sentirme niño.

Gabriel Celaya

s.xx

MADEMIOSELLE ISABELMademoiselle Isabel, rubia y francesa, con un mirlo debajo de la piel, no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle Isabel, canta en él o si él en esa. Princesa de mi infancia; tú, princesa promesa, con dos senos de clavel; yo, le livre, le crayon, le...le..., oh Isabel, ¡Isabel!, tu jardín tiembla en la mesa. De noche, te alisabas los cabellos, yo me dormía, meditando en ellos y en tu cuerpo de rosa: mariposa rosa y blanca, velada con un velo. Volada para siempre de mi rosa -mademoiselle Isabel- y de mi cielo.

Blas de Otero

s.xx

ME BASTA ASÍ

la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando -luego- callas... (Escucho tu silencio. Oigo constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta.)

entonces,si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar que si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día, a que sorprendas todas las mañanas

Si yo fuera Diosy tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea, tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño -de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso;

Ángel González

S.XX

ESO ERA AMOR Le comenté: —Me entusiasman tus ojos. Y ella dijo: —¿Te gustan solos o con rimel? —Grandes, respondí sin dudar. Y también sin dudar me los dejó en un plato y se fue a tientas.

Ángel González

S.XX-XXI

AMOR Mi manera de amarte es sencilla: te aprieto a mí como si hubiera un poco de justicia en mi corazón y yo te la pudiese dar con el cuerpo. Cuando revuelvo tus cabellos algo hermoso se forma entre mis manos. Y casi no sé más. Yo sólo aspiro a estar contigo en paz y a estar en paz con un deber desconocido que a veces pesa también en mi corazón

Antonio Gamoneda

S.XX-XXI

FOSFENOS Y CERILLAS

Podrán no ser hermosos mis poemaspero lo eres tú y me basta. He ido tras de ti por todos los caminos, como de cerro en cerro el cazador jadeante persigue a una bandada de alocadas perdices, suaves de carnes prietas y rosadas, y no ve el brinco ciego del chortal ni repara en que pisa hierbas niñas y no oye el bullicio de los pájaros ni se fija en la gracia del lagarto con facha de gitano mujeriego, sino que él corre en pos de su presa y, hasta que no la alcanza, ya no vive, porque su amor, su gloria y su alegría cifró en una perdiz de ojos de garza.

Te busqué en todas partes, amor mío.Te he buscado en los ríos y en los campos y en pueblos que no existen en la tierra. Muchas veces miré hasta en la basura. Pregunté por ti en todas las puertas y al fin me dio esperanzas un viejito que me mandó mirar en el tabaco. Meses y meses destripé cigarros, en mi furia auñé miles de filtros y, cuando ya te daba por perdida, me sonreíste dulce desde un fósforo. Por eso ahora canto a las cerillas, sólo quiero cerillas en mi casa, sólo cerillas cenaré contigo y dormiremos juntos, vida mía, en la cajita llena de palitos.

Ramón Irigoyen

S.XXI

AMOR Gente análogaen momentos análogos teniendo profundos sentimientos análogos de manera análoga y creyéndose únicos.

Marcz Doplacié (Miguel Brieva)

Selección de poemas:

PATRICIA ALONSO DE LECIÑANA

¡Gracias!

Presentación creada con GENIALLY por Idoia Rubio