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Frankenstein, reflexiones
eresedna
Created on May 17, 2020
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Transcript
FRANKENSTEIN
Reflexiones
Mayo 2020
C Í R C U L O
DE LECTURA
FRANKENSTEIN
Soy un malvado porque no soy feliz.
captando el ruido y la inquietud de mantener la distancia, como también la personalidad que proyecta la voz entre sus propias líneas. Si has leído esta novela, esperamos que estas reflexiones se conviertan en un diálogo íntimo y un detonante para volver a pensar la obra. Si no, te invitamos a conocer lo que se aborda en ella. Y si te interesa leerla, te dejamos el PDF para que lo descargues.
En esta ocasión, la obra sobre la cual reflexionamos será "Frankenstein o El Moderno Prometeo" de Mary Shelley (1818). Abordaremos de manera subjetiva, algunos de los temas que nos hicieron sentido. Cada autor elegirá uno o hasta dos. Las frases vertidas no son nuestras, son muestras de lo que una época refleja desde una vista extraordinaria. Experimentamos con el uso del podcast,
05 Editorial
30 Autocompasión
06 Monstruosidad
31 Frustración / Envidia
09 Aceptación
32 Desesperanza
10 Abandono
Índice
33 Abominación
14 Apego / Venganza
35 Empatía
19 Soledad
23 In-Existencia
38 Fuentes de imágenes
24 Conocimiento
41 Derechos de autor
28 Ego
Editorial del Círculo
El ejercicio creativo que deviene de este curso, al exponer un tema, recoge lo que nos significa, para reforzarlo como un conocimiento propio, aunque en continuo desarrollo, nunca acabado al cien por ciento, en una palabra, abierto. Eso quiere decir que lo que un autor expone, a la vez se complementa con su encuentro con los demás autores, al aprender deellos, mediante el texto,
Esta propuesta no nació sola, su espontaneidad vibró o surgió de un interés en común, porque la ficción, nos damos cuenta, es una experiencia personal que se vive desde la trama de la novela y se vuelve colectiva en la medida en que los protagonistas, o sea, los lectores, comparten su propia interpretación, y su propia manera de reactualizarla.
Eso es actualizar la lectura de 1818, cuando la escuchamos con nuestra propia voz, usando palabras prestadas de Mary Shelly, siendo ella quien nos cuenta una historia de otra época, de otra región, desde su sexualidad, desde sus circunstancias, para convivir con las nuestras, y entonces darles un nuevo significado aquí y ahora.
la forma como analizan y penetran en la misma obra, lo que hace todavía más rica su experiencia. El resultado es generoso para nosotros y para quienes nos leen, más aún, para los que se identifican con la literatura como una forma de relacionarnos con el mundo y con los demás, como un camino para reconocernos y aceptarnos -con nuestro pasado-, pero sabiéndolo reinventar.
Edna Rodríguez
Monstruosidad
Con su irrupción, el miedo se apodera de ti, es un miedo irrefrenable y primitivo, que no puedes gobernar (…) has perdido el control de ti mismo y necesitas huir, alejarte y escapar de él, porque el mayor miedo que te produce es que te toque y te convierta en uno igual, que altere tu cuerpo y quedes deforme, mutilado, o que acabes muerto, con el cascarón de tu cuerpo como signo del horror, siendo tú, involuntariamente, el monstruo. Pero supón que no mueres, sino que renaces siendo un monstruo, cuya humanidad a nadie le importa, y que el nivel de aislamiento al que te han obligado a adaptarte, se vuelve un refugio que convierte a la sombra en tu aliada, siendo tú su contenido, por lo que ya no necesitas verificar qué hay en ella, sino que, con una especie de «tercer ojo» te cuestionas: ¿En qué momento lo que parecemos alteró lo que somos? Y descubres, así, la alteración de lo que de cotidiano se ve a la luz: Es el odio con el que te perciben lo que te hace monstruo.
Tengo un deseo aún por satisfacer... Echo muy en falta un amigo.
Imagina que de la sombra viene hacia a ti un cuerpo cuya silueta es parecida a un humano, pero al salir a la luz descubres despavorido que tu vista te ha engañado y que no lo es, verificas que es muy parecido, pero tiene alguna alteración que lo hace totalmente extraño a tu cotidianidad, afectando inevitablemente tu orden interno, tan hecho de leyes y costumbres.
Monstruosidad
Con su irrupción, el miedo se apodera de ti, es un miedo irrefrenable y primitivo, que no puedes gobernar (…) has perdido el control de ti mismo y necesitas huir, alejarte y escapar de él, porque el mayor miedo que te produce es que te toque y te convierta en uno igual, que altere tu cuerpo y quedes deforme, mutilado, o que acabes muerto, con el cascarón de tu cuerpo como signo del horror, siendo tú, involuntariamente, el monstruo. Pero supón que no mueres, sino que renaces siendo un monstruo, cuya humanidad a nadie le importa, y que el nivel de aislamiento al que te han obligado a adaptarte, se vuelve un refugio que convierte a la sombra en tu aliada, siendo tú su contenido, por lo que ya no necesitas verificar qué hay en ella, sino que, con una especie de «tercer ojo» te cuestionas: ¿En qué momento lo que parecemos alteró lo que somos? Y descubres, así, la alteración de lo que de cotidiano se ve a la luz: Es el odio con el que te perciben lo que te hace monstruo.
Tengo un deseo aún por satisfacer... Echo muy en falta un amigo.
Imagina que de la sombra viene hacia a ti un cuerpo cuya silueta es parecida a un humano, pero al salir a la luz descubres despavorido que tu vista te ha engañado y que no lo es, verificas que es muy parecido, pero tiene alguna alteración que lo hace totalmente extraño a tu cotidianidad, afectando inevitablemente tu orden interno, tan hecho de leyes y costumbres.
Te mantienes en la sombra porque sabes y sientes que tu grado de monstruosidad que has creado de ti mismo es unánime y que no hay especie semejante en el mundo que te dé soporte, a pesar de tu humanidad. Y cuando sales decidido de la sombra, no es en busca de una amistad, sino de la criatura que te ha creado monstruo para acabar con ella, para que así, de una vez y para siempre, se te conceda tu única o última felicidad.
¿Quién es entonces el monstruo en la novela de Mary Shelly? ¿La criatura innombrable o Víctor Frankenstein, su creador? Yo pienso que no importa, en tanto que el amor se (co-) rompe y el odio es un sentimiento en común que los mata a los dos.
No hay debilidad en buscar un par con quien hacer empatía; por el contrario, es una conquista del ser humano amoroso el aceptarse a sí mismo y saber cultivar una amistad.Pero imagina, ya para terminar este ejercicio, que eres Víctor Frankenstein, y que has perdido toda esperanza de reencontrarte con los seres extraordinarios que tuviste: ¡Oh, sí! ¡Eres el espejo de tu criatura y ahora estás comple-tamente desolado!
Pero tú, mejor que nadie, te sabes monstruo para los demás, aunque eso aún no altere tu capacidad de amar, y mientras no se altere, tu energía anhela salir de la sombra, no porque busques aceptación de aquellos que te rechazan por lo que aparentas, sino solo para reconocer tu lugar en el mundo, volviendo a la sombra, si y solo si, es por gusto.
Edna Rodríguez
Yo también puedo sembrar la desolación; mi enemigo no es invulnerable.
Aceptación
La soledad que siente al no ser aceptado por quién es realmente, la búsqueda del amor, la manera de recorrer lugares sin ser querido, siendo rechazado, sabiendo que tiene múltiples cualidades que van mucho más allá de lo que el ojo humano puede captar, que su belleza es diferente, que solo una pequeña oportunidad marcaría la diferencia entre seguir así y vivir de manera miserable toda su vida, es una expresión de lo que mucha gente siente o ha sentido en algún momento de su vida y debemos aprender esta lección para no sacar juicios tan pronto con personas que no conocemos, porque en realidad no sabemos lo que ellos quieren, necesitan y realmente tienen en su corazón y sus mentes, que por decir poco, aun cuando no sean precisamente afines a nosotros, podemos tener la oportunidad de aprender, solo dar ese paso, podría dejar que las personas se sientan más libres, más queridas, justamente tratadas y quizá, solo quizá, podríamos evitar muchas desgracias sociales.
Había nacido para ser feliz.
..A veces al leer los pensamientos del monstruo lo construyo en mi mente como un muchacho, como un adolescente, como aquel que está buscando desesperadamente su lugar en el mundo, el que está tristemente buscando una identidad y la forma de encajar en un mundo donde la belleza física lo es todo.
Mónica Molina
Abandono
El abandono está presente a lo largo de la novela: El de los progenitores, de Elizabeth por su padre; el de este mundo por enfermedad, de la madre de Frank; el de la criatura, por la familia educada; el abandono forzado, con las muertes que hace la criatura. Aquí abordaré el abandono de Frankenstein, por su trabajo, que más que pasión se convirtió en su delirio. Dar vida hizo que él se perdiera, que dejara de cuidarse, que pusiera en peligro su vida por ese abandono a su persona. En varias ocasiones estuvo enfermo producto de su abandono, lo cual es un reflejo de la poca estima que se tuvo: no se amó, no se cuidó, no se respetó. Se abandona… ¿Eso es amor? Frankenstein pierde la capacidad de amar. No ama lo que crea, él fue el artífice de esa forma tan grotesca y desproporcionada a los ojos de los hombres, pero no es su aspecto: Había una inquietud en ello. Frankesntein unió las partes, él lo trabajó y, posteriormente, su obra le asusta.
Lo había observado cuando aún estaba incompleto, y ya entonces era repugnante; pero cuando sus músculos y articulaciones tuvieron movimiento, se convirtió en algo que ni siquiera Dante hubiera podido concebir.
Sólo de ti podía recabar piedad y desagravio, y en ti decidí buscar esa justicia que en vano trataba de obtener de cualquier ser con forma humana. Sólo de ti podía esperar socorro, aunque no me despertaba otro sentimiento que el del odio.
Es como si se hubiera desconectado, o perdido de la realidad, al estar absorto en su trabajo, al grado de que desconoce lo que creó. Se desconecta de la realidad al quedarse trabado en el pasado o en el futuro, pero no es capaz de estar presente, tanto así, que su creación lo toma por sorpresa, ¿no lo vio venir?
Pierde sentido la vida cuando muere Frankenstein, ya no hay persecución: lo abandonó nuevamente y ahora es para siempre. Él ya no encuentra sentido, se perdió con la muerte. Lo que buscaba estaba fuera, y ese «fuera» se fue. Solo buscará la muerte, la vida ha dejado de tener sentido. Fincar las expectativas fuera de uno es abandonarse, es no aceptarse en lo que uno es. Él se mira en el agua, le espanta lo que ve, no le gusta lo que es. Hay rechazo.
Y responde corriendo, abandona la criatura, un abandono físico, que no es emocional, porque él no logra sacarlo de su pensamiento, le tortura y se abandona, cae enfermo. La criatura ha sido abandonada a su suerte por Frankenstein. Es rechazado por su apariencia, causa horror a la gente. Inicia una serie de matanzas, busca llamar la atención de su creador. Quiere una compañera para no sentir ese abandono y rechazo.
Ese abandono se convierte en esa cacería, cuando él persigue a Frankenstein y deja migas de él en las muertes, deja su sello, las huellas de los dedos en el cuello de su víctima. Posteriormente, cambian los papeles, llama la atención de Frankenstein y ahora la criatura es perseguida, es pensado, logra su objetivo. Ese abandono ya no existe, ahora es perseguido por quien siente que lo abandonó, y deja pistas. No quiere ser abandonado, hace solo lo necesario.
Hay la idea de que ya no se sentirá solo, porque alguien más de su misma especie estará con él, sin embargo, eso no garantiza que esa compañera sea lo que él espera. Finca su felicidad fuera de él o en el no sentirse abandonado en alguien más. Es mucha carga la que le espera a alguien que llega con una persona que padece abandono. Tiene ciertas expectativas su no-sentirse-abandonado, es el no-sentirse-abandonado-por-su-creador, no por cualquiera.
El abandono no es unidireccionalidad, es bidireccional como lo indica la RAE, “es la acción y efecto de abandonar o abandonarse”.
En la vida, en ocasiones, cargamos muchas carencias y se vuelven una búsqueda en el exterior, y puede llegar el amor, solo que existe una incapacidad y no podremos ver lo que nos ofrecen, tenemos unas expectativas que no serán cubiertas, no son de este tiempo y este espacio, se quedaron atrás y no hemos logrado traspasar al ahora: el cuerpo está presente y el pensamiento se queda atrapado, abandonado en un ayer.
¡Cómo me horroricé al verme reflejado en el estanque transparente!
Leticia Camacho
Apego / Venganza
Uno de los temas que me llamó mucho la atención de la lectura son los sentimientos y las emociones, principalmente de parte de la Criatura. El apego, en especial, un asunto muy ligado al campo de la psicología. Asirse a alguien es también parte de la sobrevivencia. La alimentación, los cuidados, no se diga el amor, el afecto, el cariño que se requieren para cuidar a un ser humano, son muy importantes en estadios muy tempranos de nuestra existencia. No quiero pensar en las consecuencias de la escasez de todos estos factores («la corrupción», diría Edna Rodríguez). Si es así, casi nos acercamos a explicar la actitud de la Criatura de Frankenstein. Es curioso que a pesar del raciocinio que logra adquirir la Criatura, esos sentimientos, la necesidad de afecto, de reconocimiento, incluso de amor, lo encadenan fuertemente con Víctor Frankenstein y no lo dejan dormir, si es que puede dormir y cuenta con la capacidad de hacerlo (me parece no haber encontrado algún rastro de esto en la novela que lo contradiga).
Si no he de inspirar amor, inspiraré terror.
prácticamente un superhombre (la Supercriatura), recuerden, con la capacidad de escalar, saltar fácilmente, soportar el frío, etcétera. Obviamente no puede superar ni soportar el abandono, la falta de reconocimiento, de afecto de parte de Víctor. Ni tampoco no tener un amor, ni tampoco la soledad.Estamos diciendo que ¿la criatura necesitaba un psicólogo para superar sus problemas existenciales de apego? Ciertamente nadie
Lo que la psicología nos aconseja es olvidar lo pasado, olvidar esas carencias y desprecios y seguir adelante, eso y hacerse responsable cada quien de su vida propia. Esto cuesta, déjenme decírselos, lo cual también claramente se ve con la Criatura. Después de los 18 años dirían que uno es responsable de su vida, lo cual no estoy muy de acuerdo, porque primero, en todo momento tenemos que ser responsables de nuestras vidas. Ahora, lo que pasó en etapas previas,
encontraría psicólogo dispuesto a atenderlo. Víctor no querría ir.El hecho de que la Criatura le pida a Víctor una compañera me provoca dos pensamientos. Uno, de su necesidad muy básica de follar, de ser amado, de no estar solo, de tener cariño. Lo otro, que por su egoísmo Víctor no le conceda a su compañera. Aquí se aparece Víctor como el salvador de la raza humana, que teme que la posible descendencia de la Criatura y su amada, puedan amenazar la
siempre te perseguirá en la edad adulta, y quién sabe si logre uno superar todo eso. Echarle la culpa a alguien, ya no aplica, por lo menos así me lo han dicho los psicólogos. Pero yo me pregunto, ¿uno puede vivir tranquilamente sin acordarse de lo que sucedió en el pasado? Si fue feliz, bien, ¿y si no? La mente a veces no puede entender eso. Por eso digo que me resulta increíble que la Criatura se enganche o se encadene a esos sentimientos muy mundanos, siendo él
¿Quieres matarme? ¿Cómo te atreves a jugar así con la vida y la muerte?
Inconscientemente sí lo puede, en principio por la irracional forma de reproducirse, de contaminar, etcétera. ¡Ya cuántos somos! La responsabilidad de la vida no es un asunto menor y esta es su magnitud. La responsabilidad de la vida junto con el entorno. El respeto a otras vidas. Por eso, eso de crear vida de cuerpos muertos no me sorprende, lo que me sorprende es cómo crear muerte de la propia vida. No digo de experimentos nazistas, sino de algo consciente, como quien
existencia de los seres humanos. Siento que existe un sentimiento inconsciente o consciente de la necesidad de la sobrevivencia y la permanencia de la raza humana por toda la “eternidad”. La no existencia nunca se plantea, ni siquiera en los peores casos, incluso hasta en el simple ejercicio del pensamiento. La humanidad no se puede suicidar (no engendrar es uno de esos suicidios), por lo menos no conscientemente.
platico con mi mamá de su muerte, no por culero, sino como un hecho que va a ocurrir y estar preparado. Cuando te mueras ¿quieres que te lleven huapango? Ella dice que no, pero le digo, “ya vas a estar muerta y no te vas a dar cuenta”. Si venimos a la vida y nos reciben alegres, ¿por qué no irnos alegres también? y no con esa lloradera que caracteriza a los funerales. Por otro lado, la criatura no proviene de un entorno social, pero quiere ser reconocido como un ser social más.
La Criatura, a pesar de no haber sido engendrado en un ambiente familiar, con padres, hermanos…, de cualquier manera añora todos los sentimientos que a cualquier ser humano se le dan en los primeros años de su existencia. ¿Estamos dando justificantes para que la escasez o la falta de ello provoque la corrupción del ser o de esa criatura? Si bien, uno puede ser integrante de una familia y recibir los mismos tratos y sentimientos, al final uno asimila de diferente manera, de ahí
va a una clínica y dice conscientemente: “oye, quiero morirme mañana”, sin tanto pedo. Eso me parecería más sano y ecológico, por cierto.Aquí también nos remite al hecho de que no podemos deshacernos de los sentimientos que nos atan a la tierra y nos ligan con otros seres. Los que están anclados a la tierra y a la vida, es difícil, porque tienen que mantener la vida de sus hijos y vivir para ellos. Qué fácil sería irse sin apego a ningún sentimiento. A veces
deriva la originalidad de cada persona. Personalmente me sentí ligado a la Criatura por el desprecio que recibe de la sociedad. De hecho, no tenemos que ir tan lejos. Los indígenas, como los totonacos, cultura a la que pertenezco, hemos sido despreciados públicamente y todavía sucede. Muchos todavía se tambalean en la pregunta filosófica de «ser o no ser». Si siendo lo que eres te desprecian, la reacción lógica es no ser. Por eso en la actualidad muchos totonacos quieren “no
VENGANZALa venganza es otro de esos sentimientos con los que se engancha la Criatura. ¡Pudiendo libremente irse a alguna playa “escondida” a contemplar el mar!, ¡Pasear ociosamente en algún bosque en algún país nórdico o incluso, acá por la Sierra Norte de Puebla! Pero no, prefiere estar persiguiendo o hacerse perseguir por Víctor Frankenstein, en esa persecución sin sentido, que sólo alguien con medios suficientemente
cubiertos para la sobrevivencia, puede darse el lujo. Ya lo dijo, el gran Chavo del Ocho, la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena. Esto me recuerda a mi madre Rosa Salazar, que luego me dice, “tú tienes que ser bueno, no tienes que ser como ellos”, es decir, mantener cierta originalidad al reaccionar ante la adversidad o ante lo que otros te hagan, no dejarte corromper por sentimientos corrientes, que provienen del impulso, más que del
razonamiento. ¿Debió dejar entonces la Criatura su sed de venganza? ¿Y qué onda con Víctor? Él, que no descansó, ni en sus últimos días, por su deseo de venganza.
ser” y compran la idea del “mexicano ideal”, blanco, que habla español y que quiere aprender inglés, que celebra sus fiestas cívicas, pero que no sabe que culturalmente pertenece a una cultura indígena. Un familiar que vive en México, también totonaco, me decía, “cuando pasó el INEGI a censar, yo ya no dije que hablo totonaco”. O sea que, estadísticamente, los totonacos también estamos desapareciendo.
Miguel Ángel Bautista Salazar
Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo: ¡Obedece!
Soledad
Si seres tan hermosos eran desdichados, no era de extrañar que yo, criatura imperfecta y solitaria, también lo fuera.
Con el relato de Frankenstein, evoqué lo referido en Kant en su obra “Lo bello y lo sublime”, escribió: “Lo sublime conmueve, lo bello encanta… Una soledad profunda es sublime, pero de naturaleza terrorífica”. Las ideas vienen a mí por un evento en específico, que se puede decir, aumentaron mi miedo a la soledad, o lo magnificó, por lo que aprendí a valorar más la compañía de las personas, de las mascotas, de todo lo que no me hiciera sentir abstraída de este vasto Universo. Trataré de resumir la anécdota que tuve como médico en formación, durante la rotación en un consultorio de psiquiatría: al escuchar “siguiente”, el médico de base y yo esperamos la entrada del nuevo paciente; esperamos cerca de dos minutos, cuando vimos asomarse a una chica de buen ver (delgada, bien vestida) con ojos tristes…, tomó asiento y le preguntó el doctor «¿y tú, por qué estás aquí?» -esa pregunta estaba un poco de más, porque él ya había leído la nota de referencia de su médico familiar, en la que con letras grandes, y hasta arriba, casi con plumón fluorescente decía: INTENTO DE SUICIDIO-,
perder ese amor, en fin, lo que no se me olvida es que ella se levantó rápido de su silla y llorando se hincó ante mí, me rogó que le dijera el nombre de alguna medicina que le quitara la vida, que lo hiciera por piedad, insistió que yo, que era médico, debía saber algo que ella pudiera tomar…, esto tardó menos de un minuto, cuando entró el doctor y ella recobró su compostura, se volvió a sentar en su lugar y yo me quedé absorta, sin imaginar que lo que
había pasado rondaría mi cabeza por mucho tiempo, hasta el día de hoy que lo puedo compartir. Si me preguntan, hoy encuentro gran gozo en la compañía que he elegido, la que considero el núcleo básico, lo único que me recuerda nuestra naturaleza humana, lo que me mantiene actuando dentro de los límites establecidos entre la libertad y el respeto, es el más sublime regalo del Universo, el canto del silencio, eso es; somos la
que firmara por ella el consentimiento de internamiento en el hospital, ya que todos los intentos de suicidio que llegan al consultorio de psiquiatría deben de ser internados para recibir tratamiento médico y evitar que cometan suicidio… Así que nos quedamos solas la paciente y yo, las dos teníamos la misma edad y quizás habíamos pasado por lo mismo, no sé, tal vez todas las mujeres que amamos aun hombre hemos sentido la angustia de
Ella le contó que estaba muy triste porque su esposo la había dejado por octava vez, y que ella no podía soportar la vida sin él. Mi mente se ocupó en la tristeza de ese ser humano, que teniendo “TODO”, NO TENÍA NADA, estaba vacía por dentro, y el suicidio era un pensamiento recurrente en ella.En algún momento de la consulta, que duró muy poco, el Doctor salió a solicitar la ayuda de una trabajadora social, para que le llamara a algún familiar de la paciente y
de todo ser que se encuentra, y más si se trata de tu “creador” -madre, padre-…. por eso, quizás para él, no había esperanza. En cambio, para algunos solitarios, acompañados, queda la esperanza, que es como una pequeña luz al final del túnel de la soledad, ellos continuarán caminando hacia esa luz, y paso a paso se hará más visible, sólo se requiere paciencia, y si se me permite, dejar de ser ególatra, dejar de creer que “nadie nos comprende”.
vibración del Universo en compañía, escogido por nosotros mismos - dejando de lado las incongruencias suscitadas con motivo de las aglomeraciones-, por lo que, lo demás, es sólo la cereza del pastel, aunque sin esa cereza, el pastel estaría incompleto y feo. Mi piedad es para los seres que, como la creación de Frankenstein, y como aquella paciente, sienten una soledad terrible, estén o no estén acompañados, porque existe algo que los separa de los demás, ese vacío
interno que se quiere llenar con mucho y todo; mi piedad, porque puedo comprender el sufrimiento, me aterra, es una difícil prueba para un ser.Aunque la creación de Frankenstein no era tan “humana”, su soledad crece por su “condición” única y solitaria, de esa manera, qué esperanza puede tener alguien como Frankenstein, quien ve resignado la muerte como la única manera de librarse del sufrimiento; es imposible lograr un equilibrio si se tiene el rechazo absoluto
No pude seguir evocando recuerdos. Mil sentimientos se agolparon dentro de mí, y lloré con amargura.
externo vale para ellos, viven su vida sin remordimiento, hacen sus propias reglas y no esperan pertenecer a nada ni a nadie, son los “ególatras”. La unión de una con la otra es catastrófica, alguien saldrá con desventaja y no podrá crecer en su existencia: es el caso Frankenstein, que resultó fatal (padre -creador- insensible e hijo
Por otro lado, y sin entrar en el dilema de que si la esencia precede a la existencia o viceversa, identifico que hay personas que por esencia son muy “sensibles”, o muy reactivas a los sentimientos y acciones de los demás, supeditando la afirmación propia en la opinión ajena; en cambio, hay personas “insensibles” que nada
sensible), aquí la soledad fue la única presencia, la cual resulta tolerada por los insensibles y sufrida por los sensibles.
Nereida Soriano
In-Existencia
dependencia son reales, como muchas de las percepciones o sensaciones humanas, ya que estas están influidas por el entorno desde su nacimiento hasta la muerte, y tal vez esta última, si lo reflexionamos un poco, tampoco existe. «Lo que piensas lo serás, lo que sientes lo atraerás y lo que imaginas lo crearás», versa una reflexión filosófica cuyo origen se pierde en la inmensidad del tiempo, pero al igual que la anterior es otra realidad. Nosotros conceptualizamos un mundo y le damos vida, en medio de miles de mundos que se reflejan en los ojos que miramos cada uno enfrente de nosotros, cada uno teniendo sus razones muy propias, cada uno construyendo sus realidades, no mejores ni peores, sino otra realidad. Así, en medio de tanta vida, de tanta compañía, y estando en la eternidad, en lo personal concluyo que, la sensación del yo y el mío, de la soledad y el apego, son solo eso, sensaciones, muchas de ellas inexistentes, en cambio, para poder ver lo real, como lo comenté ya, para que pueda yo comprender todo, tengo que olvidarme de todo, aquí y ahora, no ayer, no mañana, porque es en la eternidad, donde no hay tiempo.
muchos, desde eruditos hasta ignorantes, se han cuestionado. Comprender el ser -y el motivo de una existencia- trasciende lo intelectual, lo económico e incluso lo social, ya que estos últimos, como inventos humanos, adolescen de muchas imperfecciones. «Para comprender todo, tienes que olvidarte de todo»; se dice que lo dijo Buda hace más de 2300 años, y no son sólo palabras si las logra uno comprender, es una reflexión sobre el ser. Ni la soledad ni la
Los temas a reflexionar, como la soledad, el egoísmo y la perte-nencia, implican la existencia. Es una cuestión filosófica que desde hace miles de años,
Sergio Soriano
En El moderno Prometeo, el conocimiento científico se vuelve para Víctor una obsesión temprana; a los once años descubre un libro con las teorías de Cornelio Agrippa y esta pasión por la llamada "filosofía natural" empieza como descubrimiento de su vocación, movida por el interés genuino de hallar el "elixir de la vida", un objetivo filantrópico que mueve al aspirante a científico, con la fama, por supuesto, que puede traerle un descubrimiento de tal magnitud. Su interés por la ciencia va aumentando conforma avanza la historia. A los catorce años, como consecuencia de la electricidad, descubre un árbol carbonizado por el trueno. Acude a un curso de filosofía natural, pero se decepciona antes de terminarlo porque el profesor sólo expone la terminología química y no su aplicación:
Conocimiento
...hablaba con gran convicción (de) unos términos a los que yo no podía asociar idea alguna: me desagradó profundamente una ciencia que, a mi entender, sólo consistía en palabras.
Un año entero dedica por completo a la tarea de dar vida a otro ser, olvidándose de su familia y de todo lo que sucede afuera, incluidos los "encantos de la naturaleza".
A los diecisiete años, es enviado a la Universidad de Ingolstadt donde estudia bajo la tutela de los profesores Krempe y Waldman. A pesar de encontrar en este último un amigo y consejero, quien advierte a su pupilo del beneficio que la filosofía científica aporta a la humanidad, Víctor parece olvidar su vínculo con ella:
Mi imaginación estaba demasiado exaltada por mi gran triunfo como para permitirme dudar de mi capacidad para dar vida a un animal tan complejo y maravilloso como un hombre.
El apellido de Víctor lo conocemos después de crear y abandonar a su creatura. Después, cuando Henry Clearval, su amigo, lo visita en Ingolstadt y lo saluda como Dr. Frankenstein. A partir de acá ambos son uno solo: Víctor/ Frankenstein.
Cuanto más me adentraba en la ciencia, más la buscaba sólo por ella misma.
...sus ojos, si es que pueden llamarse ojos, se clavaron en mí. Abrió la mandíbula y susurró algunos sonidos incomprensibles al tiempo que una mueca arrugó sus mejillas. Puede que dijera algo, pero yo no lo oí.
Le viene una discusión sobre la responsabilidad de las muertes que el creador/creación deja a su paso; hay un cuestionamiento sobre el saber científico: ¿Cómo es posible que, de pensar en evitar el sufrimiento, se desencadene la muerte de la gente cercana al científico? ¿El conocimiento científico está apartado de las pasiones humanas? Lo que sugiere Shelley no es gratificante. Frankenstein, en principio, promete remediar su falta
accediendo a su petición.Tiempo después se olvida de ello, al fin y al cabo es un asesino a quien no le debe nada, o eso cree, pues olvida su responsabilidad con la creatura y los humanos a quienes pensaba liberar del sufrimiento que trae aparejada la muerte. El científico, incapaz de separarse del humano/demonio, se lamenta por el destino final que imagina para su especie a manos de la descendencia que pueda concebir la pareja.
La creatura aprende a hablar gracias a que, a distancia, conoce a una familia. Con el lenguaje adquiere la conciencia de que es un humano más, pero su aspecto no es el mismo de quienes lo rodean. Es rechazado por todas las personas que se cruzan en su camino: Está solo y la única manera de obtener compañía es asesinando a los familiares y amigos del científico, con el propósito de atraerlo para que conciba una compañera para él.
Cegado por el odio, Frankenstein no puede reconocer la singularidad de aquel "demonio", el experimento se le fue de las manos y esto lo desconcierta. La autora británica deja ver en un texto de ficción, los riesgos de una ciencia que no admite sus límites, cuya dirección se ha perdido en la pasión del conocimiento sin fin y parece decirnos que el ser humano, dotado de razón, parece incapaz de hacer a un lado sus instintos primitivos. No en balde, Mary Shelley añade al título de su novela el moderno Prometeo. Como en el mito, Frankenstein tiene la misión de proteger a la humanidad tomando aquello que le está prohibido, no por los dioses, sino por la condición que de antemano condena a su especie. "Yo debería ser vuestro Adán...", grita el ángel caído a su creador, otro mito para decirnos que nuestra plegaria jamás será atendida. Prometeo es encadenado a una roca y Frankenstein está atado a la vida. Finalmente, lo que aprendemos de Shelley es que ningún saber nos inmuniza contra el dolor, ninguno nos explica nuestra muerte.
Federico Flores
Ego
Después de cierta e importante dosis, el ego se convierte en monstruo. Se hace monstruosidad deformadora y negadora de lo Humano. Sustancia de reafirmación de sus rasgos más abyectos: autodestrucción de la virtud, insensibilidad agudizada, guerra total al conjunto conocido como Humanidad y Sociedad. Los monstruos del Dr. Frankenstein reafirman el ego de su creador: su atrevimiento no es asumirse deidad. La osadía divina, usurpadora de la autorrealización humana, le es impuesta a la consciencia de poder producir y producirse. De tener consciencia transformadora. ¿El ego es el disfrute del privilegiado? ¿Todo mundo corre a esparcirlo en un sinsentido sin límites? Pero el ego humano se retrata en espejos convexos y fabrica monstruos con su propia egolatría: rendida ante el recuerdo de ser social, la criatura producida acude a exigir su propia compañía al científico dador de vida a partir de miembros muertos de otros seres. Su imperio son paisajes yermos, plenos de relámpagos en el cielo y en ser interior.
¿Acaso el hombre podía ser tan despiadado, tan virtuoso y magnífico, y al mismo tiempo tan despiadado y malvado?
La razón es impostada por el ego: el derecho a existir por sobre los demás, a costa de sus necesidades, de su gozo y de su procreación. Rechazo a la monstruosidad de la Criatura, se torna ecuación sin solución, pues el Monstruo se rebela al repudio a su existencia morfológica tal como se revela en la superficie. Si en el monstruo se abrigan elevados deseos: son sólo el eco, el ego de la civilización dominante. Y pone su pie sobre otras civilizaciones, negándolas y destruyéndolas. Se extermina, saquea y violenta no por ser diferente. La sinrazón del ego gobierna al colonizador, para hacerse de las cosas y el trabajo de los negados a hacerse monstruos. Al negar estas abyecciones, se puede reconocer lo humano perteneciente a cada época, en sus materializaciones útiles, pero también en las recreaciones estéticas (estas no son necesariamente utilitarias). Se libera al trabajo para poder dejar de producir monstruosidad opresora y expoliadora. Por algo los trabajos de Hércules se enfrentaban a los monstruos de la mitología. Quedará en pie el proceso creativo del sueño, de la terrenalidad lejana a la producción de egos monstruosos. Eso será Revolución.
Quien no haya experimentado la seducción que la ciencia ejerce sobre una persona, jamás comprenderá su tiranía.
Jorge Álvarez Méndez
Autocompasión
veces deseaba desterrar de mí todo pensamiento, todo afecto; pero entendí que solo había una manera de imponerse al dolor y esa era la muerte (…)
¿Qué habrá pensado el monstruo con su primera víctima? ¿Cuando puso sus manos correosas sobre aquel frágil cuello infantil? Él dijo que actuó movido por la venganza, que en cuanto escuchó el nombre de su enemigo hirvió en rabia. Pero quizá fue más que un pretexto, el monstruo ya parecía esbozar el deseo de sangre en cuanto vio la reacción del niño, cuando le escupió la cara con maldiciones y desprecio. En ese momento sólo requería un pequeño empujón, por eso al enterarse del lazo sanguíneo, en vez de explotar en rabia, parece haber sentido una especie de placer, de haberse alegrado con el descubrimiento porque de esa forma podía justificar su deseo. No hubo remordimiento, más bien representó un triunfo, el darse cuenta que quitar la vida era un poder similar al de crearla. Y esa idea ya se había gestado en él desde antes, aunque de una forma melancólica y autocompasiva:
¡Qué extraña naturaleza la del conocimiento! Se aferra a la mente, la invade toda, como el liquen a la roca. A
Rogelio Silva Cerna
visible depresión del Félix, debió sentir mariposas con la belleza y la amabilidad de Agatha. Todas esas emociones que nacen y se perciben en los órganos internos, emociones que despiertan el deseo. Ver aquello que otros disfrutan y no puedes poseer es otro de los signos del marginado, y cuando se pasa demasiado tiempo deseando lo que hay tras las vitrinas y ese deseo es obsesivo hasta la intranquilidad, nace la frustración y la envidia.
cuando estuvo oculto en aquel cobertizo, espiando a la familia ideal a través de aquel hoyo en el muro, tuvo nuevos deseos, algunos de apariencia primitiva que se sienten en las tripas, como un hueco que indica una carencia, la sensación desoladora de estar excluido y estar condenado al anonimato. Su corazón también debió subir o bajar su ritmo con cada escena que presenciaba en aquella vitrina. Como conmoverse con la música del viejo y con la
Si el monstruo no tuviera necesidades, quizá la historia habría sido diferente. La necesidad hace el deseo y el deseo obsesivo casi siempre trae consecuencias trágicas. El primer deseo del monstruo fue el más básico, ese que exigían sus órganos internos como recuerdo de lo que fueron: saciar el hambre, llenarse de aire y palpitar de emoción al moverse de forma ágil por el bosque. Era un animal que podía ser feliz con sólo saciar esos deseos primarios. Sin embargo,
Frustración /Envidia
Rogelio Silva Cerna
Desesperanza
El monstruo fue ingenuo hasta que se sumaron decepciones a la cadena de sucesos. Entre más ingenuo era, más esperanza albergaba en su interior. Cada vez que su ingenuidad e inocencia se veían golpeadas, un poco de su esperanza iba muriendo. Murió un poco con el recibimiento a pedradas por parte de los pobladores. Siguió muriendo cuando obtuvo conocimiento y supo de la naturaleza del hombre, cuando escuchó que la belleza física era una virtud y su reflejo mostraba que carecía de ella. Pero el evento que determinó la muerte de su espíritu fue cuando depositó su última esperanza en que aquella familia lo aceptara. Las palabras de aliento del anciano ciego y el haber tocado su mano, hizo crecer tanto su esperanza que llegó a creer que los nietos iban a aceptarlo, volverse su familia, darle amor y comprensión. Tocar la mano del anciano fue el único contacto físico sincero y
amoroso que tuvo. De ahí en adelante, cualquier acercamiento fue para causar dolor, aunque aún tuviera un resquicio agonizante de esperanza. Siguió muriendo cuando intentó ser héroe y recibió un disparo; y finalmente cuando de forma ingenua creyó que podría moldear la aceptación de un niño. Las manos del monstruo se volvieron instrumentos para causar daño y las piernas medios de transporte para huir o perseguir a sus presas.
Rogelio Silva Cerna
Abominación
duelos a muerte, lo inusual es que una mujer tenga el mismo destino. Al final, lo más simple era recrear vida a partir de retazos de hombres, que como cadáveres existen en abundancia. Mientras Víctor observa el sexo de su proyecto, siente un impulso vigoroso, el éxito está cada vez más cerca. La esperanza ligada a la ingenuidad parecía haberse esfumado en el monstruo, pero en un acto de desesperación y como último intento por escapar de su naturaleza
pensó como una cuestión de cualidades, ni por interés anatómico específico. Fue algo que se dio por sentado, de lo contrario no habría existido el impulso de sus acciones, si tan sólo hubiera contemplado trabajar con cuerpos femeninos, la sola idea se presentaría como una abominación. El impulso estaba permeado por las normas patriarcales. Lo común es ver cuerpos masculinos destrozados por la guerra, por las peleas de cantina y los
Cierra el cuaderno y toma un descanso en una silla del laboratorio. No piensa quedarse dormido, es sólo un receso para relajar el pulso de su mano y luego seguir adelante. Desde el sitio donde reposa, observa el sexo de su proyecto. Desde que hizo su primer hallazgo y gestó la idea de dar vida a algo “más complejo”, nunca reparó en que ese algo sería de sexo masculino, no lo
En la bitácora de sus avances, el Dr. Frankenstein anota de forma meticulosa cada procedimiento que realiza en el cuerpo de su proyecto. Apenas termina de cauterizar los finísimos nervios, de unir membranas y músculos del cuello con el torso, toma la pluma y registra sus impresiones, está entusiasmado, logró la parte más difícil con aparente buen éxito.
existencia, por su capricho traería al mundo a otra criatura que sería perseguida y acosada hasta el cansancio. En ese punto cabe preguntarse cómo habrían sido las cosas si el Dr. Frankenstein hubiera creado primero una mujer en vez de un hombre.Si conocía bien la historia bíblica y sabía que Dios falló irremediablemente con su proyecto de hombre, aún habiéndolo hecho a imagen y semejanza, por qué no invertir los roles. Si el monstruo hubiera sido mujer, habría nacido
monstruo, volvió a confiar en el juicio del hombre. A esas alturas tenía que conocer que un marginado como él no podía obtener algo de felicidad, ni siquiera haciendo el mayor de los sacrificios. Al exigir una compañera, el monstruo cedió aún más al impulso de los deseos. Se volvió puro impulso, un ser irracional. Si sabía bien que su existencia había sido miserable, que el rechazo era la constante de su sufrimiento, cómo esperaba que otro ser igual de aborrecible a él lo aceptara, esa compañera viviría recriminándole su
mujeres, ella estaría más condenada a la soledad. Apenas conociera la naturaleza del hombre, habría perdido toda esperanza. O tal vez su esperanza se hubiera enfocado en otras cuestiones, en ser tan noble y amable como Agatha o tan audaz y valiente como Safie. Tal vez hubiera querido experimentar la maternidad o quizá su deseo de encontrar una pareja no habría sido tan egoísta y narcisista como el del monstruo hombre.
condenada doblemente desde el principio, por su condición de monstruo y su condición femenina. Es posible imaginar a la mujer monstruo huyendo después de despertar desnuda en el laboratorio. Las primeras personas con las que tuviera un encuentro no sólo le lanzarían piedras, es casi seguro que intentarían atraparla o hacerle daño de otras maneras. Una mujer monstruo tendría más dificultades, quizá se sentiría aún más lastimada con su apariencia física, porque en una sociedad en la que la belleza es una virtud y más en las
Rogelio Silva Cerna
Podía ser de día o de noche, es decir no importaba el momento en que retomara la lectura: la impresión y el ánimo que me impregnaba siempre era de soledad; sólo de cuando en cuando, se entre mezclaba con miedo o angustia, pero la soledad estaba ahí, una y otra vez en la obra. Los personajes principales, por carta o por narración, hablaban en la novela, con tanto fervor, a sus familiares y amigos, los acontecimientos de sus vidas, de un modo tan elocuente y descriptivo; pero todas ellas terminan pareciendo más una confesión, que una intención de entablar un diálogo. En especial el Monstruo y el Dr. Frankenstein, los encontré a menudo en estas disertaciones sobre su vida y el sentido de ésta. Como si fuera necesario el explicar el porqué de sus acciones, como si estas acciones tuvieran que justificarse en todo momento a los demás; porque para ellos son injustificables. Son, por tanto, ellos mismos, los más férreos críticos y jueces de su propia vida. Es su proceder lo que les atormenta, para el cual necesitan la aprobación o comprensión de los otros, aun cuando a sus ojos, sus acciones parecen no tener perdón. Y para muestra dos de las mejores frases en la obra :
Empatía
“Nada hay que tranquilice tanto la mente, como un propósito claro, una meta en la cual el alma pueda fiar su aliento intelectual” (Robert Balton)
En ambos hay una batalla del ser, en ambos hay mucho de monstruosidad y de incomprensión. Es la individualidad que enmarca esta relación y se traduce en soledades individuales, proviene precisamente de la ruptura, de la negación o repulsión entre dos seres, que bien pudieron ser complemento uno en la vida del otro. Creador y creación se necesitaban para explicar, cada cual, su propia existencia y la valía de ésta.
Y aquellos personajes que, en su obra, como bien lo resalta Mary Shelley, son más felices y completos, a pesar de las vicisitudes, son aquellos que como Elizabeth Y Henry Clerval, no están desprovistos de conocimiento, ni de reflexiones; pero sí poseen, la capacidad de verse reflejados en los otros y en sus problemas.
El ser humano perfecto debe conservar, siempre la calma y la paz de espíritu y no permitir que la pasión o el deseo fugaz, turben su tranquilidad, la búsqueda del saber no es una excepción. (V. Frankenstein)
Que extraña naturaleza la del saber, se aferra a la mente de la cual ha tomado posesión.(El Monstruo)
Y así, la obra se desarrolla con estos dos seres atormentados e incompletos. En la que uno busca el conocimiento y el dominio de este (Dr. Frankenstein), para sobresalir; el otro (El monstruo) busca el conocimiento, para sentir que pertenece a algo.
Son por ello estos personajes los antagónicos a Frankenstein y al Monstruo, pues nunca están ajenos a las situaciones que acontecen, y por ende, parecen estar abiertos a las soluciones de lo cotidiano, pero no a su manera, sino a la manera que el infortunado necesita. EMPATÍA, se le llama.
Así, cuando Elizabeth se encuentra en la situación del juicio a Justine, exclama haciendo notar, en esta frase, toda su amargura y desilusión por una realidad desprovista de justicia. Y es ella la que, armándose de coraje, pretende defender la causa justa de Justine, causa a la que todos han abandonado, por lo irrefutable de las pruebas - no así en correspondencia al carácter y comportamiento de la enjuiciada- ni siquiera el Dr. Frankenstein, que a pesar de tener la certeza de que ella es inocente, y estar casi seguro de conocer al asesino, pretende esbozar ante los demás un mínimo esfuerzo por defenderla.
Cuando la mentira se parece tanto a la verdad, quien puede creer en la felicidad...
BACG
Fuentes de imágenes
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