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Periódico La Voz Tipos de satisfactores según Max N

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Created on April 16, 2020

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DIARIO

Economia Solidaria

#0120

LA VOZ

por y para la gente

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Contextos

¿Por qué y para qué fomentar una organización solidaria?

Se debe fomentar una organización solidaria porque desde su esencia promueve una construcción social, es decir aporta a una ciudadanía solidaria, donde prevalecen los intereses comunes desarrollando un papel central en la sociedad

El contexto económico, social, cultural y ambiental que vivimos

Es importante tener en cuenta la realidad social, económica, política y ambiental para el desarrollo de la organización solidaria. conoce más acerca de este contexto en la siguientes paginas

Para comenzar

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La ley 454 del 1998, artículo 4º, igualmente establece los principios de la Economía Solidaria

Principios, valores y fines de la economía solidaria

Conoce las necesidades del ser humano según Abraham Maslow.

Necesidades del ser humano y sus soluciones

Tipos de satisfactores Teoria Max Neef

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El economista chileno Max Neef establece una clasificación de satisfactores sumamente interesante desde el punto de vista de la sostenibilidad. Los satisfactores son diferentes según satisfagan una o varias necesidades y según se relacionen con la resolución de las otras necesidades.

Satisfactores singulares

Satisfactores ecológicos y los antiecológicos

Satisfactores sinérgicos

Satisfactores inhibidores

Satisfactores violadores o destructores

Las necesidades humanas más que tratarlas como ‘carencias’, habría que asignarles un papel dinamizador entre lo biológico y lo cultural. Las necesidades entonces se viven y satisfacen de manera continua y renovada de acuerdo a las características y condiciones del ciclo vital. La vida humana adquiere un papel central, en consecuencia, se viviría la existencia como un cuidado de la vida misma. Y así, la tarea principal desde el punto de vista de la especie humana, que aparece a la luz de esta formulación, es literalmente política y consiste en poner en marcha

Un nuevo modelo para satisfacer las necesidades

Las necesidades humanas fundamentales de un individuo que pertenece a una sociedad consumista son las mismas del que pertenece a una sociedad ascética. Lo que cambia es la cantidad y calidad de los satisfactores elegidos, y o las posibilidades de tener acceso a los satisfactores requeridos. Lo que está culturalmente determinado no son las necesidades humanas, sino los satisfactores de esas

necesidades. El cambio cultural es consecuencia – entre otras cosas- de abandonar satisfactores tradicionales para reemplazarlos por otros nuevos y diferentes. El desarrollo de una calidad de vida aceptable por todas las personas, sería un concepto que

abarcaría no solo la satisfacción de las necesidades biológicas y sociales sino también aquellas necesidades emocionales y afectivas. Desde una perspectiva integral abarcaría aspectos como el cariño, la afectividad, la identidad, la participación, las relaciones sociales, la creatividad, el conocimiento, el ocio, la libertad, etc.

mecanismos para la elección colectiva de aquellos satisfactores que, sin poner en riesgo el adecuado mantenimiento de las variables metabólicas y vegetativas básicas, es decir, sin generar impactos en el entorno que hagan crecientemente difícil tal mantenimiento, y haciendo disminuir el nivel general de sufrimiento de la totalidad de seres humanos presentes y futuros, respondan de la forma más placentera posible al mayor número de deseos y anhelos generados desde la memoria y la imaginación en el ámbito de la vida inmaterial.

Naturalmente, una de las mayores dificultades para llevar a cabo esta tarea es la carga profundamente adictiva inherente al modelo de consumo dominante, cuya lógica exige el continuo incremento en el consumo de bienes y productos crecientemente banales y perecederos (obsolescencia programada) y la inducción de satisfactores (enmascarados como necesidades) en función de los intereses del mercado dentro de un marco de sobrecarga estimular (medios de comunicación y publicidad agresiva dirigidos a la fidelización del consumidor).

La miseria de la vida cotidiana, interpretada como ausencia de significado, generada por este modelo contribuye a fortalecer el carácter adictivo de la relación entre el ser humano (noosfera-biosfera) y sus realizaciones (tecnosfera).

La propuesta de la economía feminista de poner en el centro el mantenimiento de la vida es más sostenible puesto que el consumo deja de ser el motor de la sociedad. Además va de la mano de la propuesta del decrecimiento, que aboga por reducir el mercado, la producción y el consumo, para vivir mejor con menos y valorar las pequeñas cosas de la vida que nos dan alegría.

Este contexto dificulta enormemente el éxito de aquellos vectores de cambio que vinculen desde una visión laica y materialista conceptos como contención, austeridad, frugalidad con objetivos como calidad de vida, placer y belleza, pero resulta imprescindible instituir las bases de un nuevo imaginario hedonista concebido y construido desde la perspectiva ecológica.

No hay que exigir el pleno empleo, sino la redistribución de los trabajos remunerados y sobre todo, los no remunerados.

El decrecimiento propone construir otras formas de vida basándose en las relaciones sociales, la cercanía, la austeridad, la vida en común y la ralentización del tiempo. Elementos que lejos de ser limitantes son los que enriquecen la vida y la llenan de alegría. No son nuevos los estudios que apuntan que la felicidad subjetiva no está asociada al consumo y al dinero sino más bien a la vida comunitaria donde prima la relación.

El feminismo añade que además se trata de construir formas de vida que tienen como sustrato el cuidado colectivo, reconociendo que las personas somos seres vulnerables e interdependientes. La propuesta de la ciudadanía permite entender los trabajos de cuidados más allá de las prácticas que generan una vida sostenible. Es reconocer que “la vida vivible está por construir en la interacción con otros,

que la vida se dirime en la vida misma y que no puede procurarse fuera de la vida (en los mercados)”. La ciudadanía implica un derecho a cuidar, a no cuidar por obligación y ser cuidada o, sin que esto signifique subordinación para las mujeres.

autogestionados de consumo de productos ecológicos, los bancos de tiempo, las tiendas sin costes, el disfrute de la naturaleza de una forma respetuosa, la construcción de comunidades de convivencia, de comunidades de aprendizaje o los grupos de crianza, son sólo algunos

El decrecimiento y la ciudadanía reclaman el derecho y las posibilidades de reorganizar nuestra sociedad de forma colectiva y de crear colectivamente nuestra propia vida de forma sostenible. Aparte de las propuestas teóricas, existen propuestas concretas, que podemos llevar a cabo en nuestro día a día. Los grupos

ejemplos de llevar a la práctica el decrecimiento y la ciudadanía. https://ssociologos.com 2016 06 23 la-satisfacción-las-necesidades-humanas