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Escuela Familias - Límites naturales

marinalabrador

Created on November 10, 2019

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Transcript

¿LÍMITES? ¿CASTIGOS?

BUSCANDO CONSECUENCIAS NATURALES PARA EDUCAR EN POSITIVO

MARINA LABRADOR | COLEGIO MADRIGAL | ESCUELA DE FAMILIAS

01 Observando a nuestros hijos

06 Aprender del error

02 Creando límites con empatía

07 Las consecuencias naturales

Índice

03 Los tres niveles de obediencia

08 Las consecuencias lógicas

04 Los castigos

09 Educación emocional

05 Las recompensas

10 Gracias

1. Observando

"El énfasis en la libertad es para el desarrollo de la individualidad. El énfasis en la disciplina es para el beneficio del individuo y de la sociedad." - María Montessori

Ventajas

Cuando escucho a los padres hablar de sus hijos, las palabras que oigo siempre están llenas de orgullo. Sin embargo, a veces la vida cotidiana nos estresa y ser padres se convierte en algo que no nos gusta demasiado.

de observar

Empatizar

Aprender

Descubrir

y comprender sus dificultades

sus gustos y habilidades

que puede haber otra forma de hacer las cosas

Ver

Ser testigos

¡Mind fullness!

la motivación interior que tienen para hacer ciertas cosas

de sus pequeños progresos

Mientras tus hijos juegan o hacen deberes

5 minutos

Observando con plena atención

Nos ayudarán a descubrir la parte oculta del iceberg que es su comportamiento.

Mediante la observación podremos adivinar qué hay realmente detrás de una conducta inadecuada y eso me permitirá centrarme en la solución del problema.

2. Creando límites

con empatía

Durante mucho tiempo la palabra límite no me gustó. Me parecía que los límites eran algo que solo se utilizaba con los niños. Sin embargo, un día me di cuenta de que en realidad me pasaba la vida poniendo límites a los demás. ¿Cuáles?

Al comprender que todas estas acciones son límites me reconcilié con el término. No es la palabra "límite" lo que impide una relación horizontal, si no pensar que los límites son solo para los niños. Todos tenemos límites, todos los ponemos y normalmente todos los acatamos siempre que los comprendamos.

¿Qué actividades le permito?

Actividades que nosotros mismos hacemos (o no)

Actividades que quieren y pueden hacer solos

Actividades naturales en su desarrollo

Los niños son sensibles a las influencias externas. Es difícil pedirles que no hagan algo que nosotros sí hacemos, o que hagan algo que nosotros no hacemos.

Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo. y para que alcance la independencia. Debemos preguntarnos si es necesario hacerlo por ellos.

Si el niño mete la mano en el vaso de agua, si salta en la cama, si se pasa la tarde entera hablando con sus amigos... Son conductas naturales en su desarrollo.

Tres límites fundamentales

Límite 2

Límite 3

Límite 1

Respetar el ambiente

Respetar a los demás

Respetarse a uno mismo

Romper objetos, utilizarlos de forma incorrecta o dañina para otras personas, descolocar algo que no es nuestro, no valorar lo que tenemos, etc.

Insultar, pegar, obligar a hacer algo o actuar de forma irrespetuosa con otras personas, sobre todo si son otros adultos, profesores, policías, ancianos, etc.

Realizar una actividad que pone en riesgo su seguridad, como jugar con los enchufes, con algo cortante, desde una altura considerable, en la carretera, etc.

No existen soluciones mágicas para que acaten un NO sin conflicto

Hay algo que SÍ podemos hacer: cambiar nuestro lenguaje

El "no" pone a la amígdala de nuestros hijos en tensión, los incita a defenderse en lugar de a cooperar. Seguramente habrá enfados, rabietas y discusiones, pero el objetivo no es evitarlos, al contrario, es aprender de ellos.

Redirigir y decir lo que sí pueden hacer, dar opciones, y usar mucho el humor (¿te imaginas que...?, ¿qué pasaría entonces?) No debemos tener miedo a decir "Te quiero, pero la respuesta es no".

3. Los tres niveles de obediencia

"Es un error pensar que la voluntad de un niño debe ser destruida para que pueda obedecer (...) Debemos dejar que desarrollen plenamente su voluntad, pero que en algunos momentos decidan seguir la nuestra por su propia elección" - María Montessori Si imponemos la obediencia, acabaremos consiguiendo adultos que se resignan ante cualquier hecho, que es lo más opuesto a lo que nos gustaría que hicieran nuestros hijos en el futuro.

La obediencia es similar a una democracia

Tercer nivel de obediencia

Segundo nivel de obediencia

Primer nivel de obediencia

Educación Secundaria (12-...)

Educación Primaria (6-12)

Educación Infantil (0-6)

Logran dominar su voluntad y adecuarla a la vida social. Reconocen nuestra experiencia y sabiduría y deciden voluntariamente hacernos caso. Y por supuesto pueden cambiar de opinión y dejar de hacerlo.

Pueden controlar su voluntad y tomar dcisiones contrarias a sus impulsos vitales. Obedecerán varias veces, pero no siempre... no con la intención de retarnos sino porque están aprendiendo esta habilidad.

La voluntad de los niños parece obedecer a un impulso natural. Es la llamada época de las rabietas, en las que se reafirma su voluntad.

Cuando los hijos son pequeños los límites deben ser concretos. A medida que se hacen mayores es preciso que esos límites se extiendan y se les de la opción de colaborar a la hora de establecerlos.

4. Los castigos

Si yo preguntara qué es lo mejor de ser padre o madre, estor segura de que nadie contestaría "Castigar a mi hijo, es lo que más me gusta del mundo. Me levanto por la mañana y pienso con qué voy a chantajearlo para que me haga caso." Sin embargo, el castigo es una práctica muy extendida entre los padres. ¿Por qué crees que puede ser?

¿Qué conseguimos

con el uso de castigos?

Precisamente vamos derechos hacia el miedo ("Si me pillan haciendo esto, me castigarán"), la vergüenza ("luego se lo van a contar a la profe/a mis amigos/a los abuelos") y la culpa ("soy malo/a").

"Los tres grandes enemigos de la felicidad son el miedo, la vergüenza y la culpa".

Una pregunta: ¿resualmente son tan efectivos los castigos cuando se trata de modificar el proceso de aprendizaje de nuestros hijos? A corto plazo tal vez sí, pero ¿y a largo plazo? Cuando uno de un paso atrás y observa la situación, se da cuenta de que está castigando la misma conducta una y otra vez.

Jorge Bucay

Las

Jane Nelsen ("Disciplina positiva, cómo educar con firmeza y cariño"), afirma que los castigos terminan provocando cuatro sentimientos fundamentales...

cuatro R

Retraimiento

Rebelión

Revancha

Resentimiento

"Soy una mala persona"

"No tengo por qué hacer lo que ellos dicen"

"En otro momento, lo haré"

"No es justo"

5. Las recompensas

Aunque no lo parezca, son la cara B de los castigos. Entre adultos, en el marco de unas relaciones personales horizontales y respetuosas, no utilizamos las recompensas en modo alguno. ¿Te imaginas a ti mismo diciéndole a tu pareja "como has llevado hoy el coche al taller, te haré tu comida favorita"?. No, ¿verdad? Además, como sucede con los castigos, la responsabilidad del niño desaparece, y es sustituida por la del adulto. Los premios se convierten en algo más importante que aprender de verdad cuál es el comportamiento adecuado.

Los premios y los castigos no dejan a los niños experimentar cómo funciona la vida realmente, porque somos los adultos los que marcamos el camino que deben seguir. Los niños deben ver los errores como aprendizajes, siguiendo a su maestro interior y desarrollando su espíritu crítico.

A vivir se aprende viviendo, y eso implica cometer errores.

6. Aprender del error

"El niño, desde que nace, tiene una relación natural y espontánea con el error. Practica y practica para hacer algo, por ejemplo coger un objeto cuando descubre que puede controlar sus manos. Fallará, fallará y acertará. (...) El error es el amigo del niño, porque lo ayuda a dominar el mundo al que ha venido a adaptarse." - María Montessori

¿Cómo podemos enseñar

el aspecto positivo del error?

En primer lugar modelando: predicando con el ejemplo. Y en segundo lugar con las preguntas de curiosidad:

Los errores nos aproximan, nos hacen más humildes y humanos. Intentar evitarlos sólo provocará miedo y rigidez.

¿Qué...? ¿Cómo...?

Las preguntas de curiosidad les permiten explorar las posibles consecuencias de sus actos sin que estos lleguen a producirse: ¿qué crees que pasaría si salieras a la calle sin paraguas con esta tormenta?, ¿cómo crees que se sentiría tu hermano si le perdieras su juguete favorito? Si el error ya se ha producido en vez de sermonear podemos aplicar las tres R para reparar el error.

7. Las consecuencias naturales

Emplear las consecuencias consiste en dejar que suceda lo que tenga que suceder, de forma natural, sin intervención del adulto. Son muy sencillas de ver y comprender: "Si te dejas el abrigo en casa, pasarás frío en la calle", "si te olvidas del desayuno, te dará hambre a media mañana", "si no coges la bolsa de deporte, esta tarde no harás nada en judo" o "si te acuestas tarde, mañana tendrás sueño". Sólo debemos seguir dos reglas de oro...

8. Las consecuencias lógicas

Hay veces en las que no podemos dejar que experimenten las consecuencias naturales:

  • Cuando implicarían saltarse los tres límites del principio (respeto material, personal e interpersonal).
  • Cuando los niños no perciben un problema (no bañarse, no vacunarse, no lavarse los dientes...)

En estos casos debemos sentarnos a negociar y exponerles cuál será la consecuencia lógica si no realiza esa conducta.

La consecuencia lógica

El castigo

Si no te duchas, no te leeré un cuento antes de dormir.

Si te duchas olerás bien. ¿Qué podemos hacer para que ducharte te guste más? (poner música, comprar un champú que le resulte atractivo...)

9. Educación emocional

Las emociones se generan en el sistema límbico. No son meros impulsos que invaden nuestro cerebro, sino que son útiles, necesarias y sanas. Sin embargo, la corteza prefrontal, la parte del cerebro responsable de regular las emociones, no está compleramente madura hasta que cumplimos los 25-30 años. Por eso es tan difícil comprender y gestionar lo que sentimos. Cuando establecemos límites, cuando utilizamos consecuencias, cuando decimos "no", se producen muchas emociones diferentes en nuestros hijos. No debemos intentar que las dominen (no pueden), debemos centrarnos en que las verbalicen, darles su espacio, y favorecer su autorregulación. Pero de eso... ya hablamos otro día.

Gracias

MARINA LABRADOR | COLEGIO MADRIGAL | ESCUELA DE FAMILIAS