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Cuento policial

macarena.arrieta.19

Created on October 23, 2019

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Cuento Policial

Definición de cuento policial

El cuento policial de enigma es un género literario que agrupa las narraciones breves de hechos ficticios o reales, o directamente con criminales y con la justicia, generalmente teniendo como tema principal la resolución de un misterio, la persecución de un delincuente, o temáticas similares. Estructura básica del relato policial: PLANTEO DE UN ENIGMA POR RESOLVER, se ha cometido un delito(un asesinato, un robo, un secuestro). Se desconocen los motivos y quién ha sido el culpable. A partir de este dilema, se desarrolla la historia que se cuenta en el relato. NARRACIÓN DEL PROCESO DE INVESTIGACIÓN que permite aclarar el interrogante planteado al comienzo.

LA RESOLUCIÓN DEL ENIGMA SE LOGRA MEDIANTE el examen y la observación de hechos mariales físicos y psicológicos (indicios) sobre la base de los cuales se sacan conclusiones; El razonamiento a partir de posibles hipótesis, en estos casos, el investigador nisiquiera necesita observar el escenario del crimen. EL NARRADOR puede presentarse en tercera o en primera persona. Puede narrarse en presente o en pasado. LOS PERSONAJES El investigador, es el héroe del relato, puede ser o no un policía. Los investigadores más famosos de los relatos policiales suelen actuar independientemente y muestran gran sagacidad y efectividad. Son los que ven detalles que otros no han percibido y pueden sacar

conclusiones inesperadas. EL ACOMPAÑANTE: es un amigo que asiste y escucha al investigador; a veces no entiende y necesita que su compañero le explique; se asombra ante las conclusiones y , en algunos casos, escribe las historias vividas. LOS SOSPECHOSOS: pueden ser uno o varios, y el investigador los va descartando porque no hay pruebas válidas. En el relato policial tradicional (clásico) el verdadero culpable suele ser el que en un prime momento no aparece como sospechoso. La sagacidad del investigador lo pone en evidencia.

ELEMENTOS DEL POLICIAL CLÁSICO: Delito, un problema l que se enfrenta el detective, el enigma que debe resolver puede tratarse de un robo, un asesinato, una falsificación, etc. Pistas, los indicios, objetos o detalles que el detective considera para resolver el caso. Pueden ser pistas verdaderas y conducir a la resolución del enigma, o pistas falsas con el fin de distraer tanto a los personajes como al lector. Detective, no es un policía sino un aficionado. Posee grandes capacidades deductivas y cada caso es un desafío para su inteligencia, en general, no es un hombre de acción sino que resuelve los conflictos mentalmente y en ocasiones desde la comodidad de su escritorio.

Ayudante, el detective muchas veces cuenta con un ayudante. Colabora con el detective en cada caso y es testigo atento en la resolución propuesta por su compañero, aunque no cuenta con su inteligencia. Otros personajes, la vistima como los sospechosos, el culpable y los investigadores oficiales (como la policía) que suelen equivocarse y así resaltan el ingenio del detective.

Actividades 1)A continuación presentaremos un cuento para poder identificar los elementos y/o características de un relato policial. "La araña no tenía patas" 2) ¿Qué tipo de investigador (detective o polocía) resuelve el enigma? 3)¿Cuáles fueron las pitas que llevaron a identificar al delincuente? 4)Una vez adquiridas las herramientas necesarias que constituyen al relato policial, realicen en parejas un relato breve de este género.

LA ARAÑA NO TENÍA PATAS El edificio Natokami era tan alto que parecía construido con la ambición de mirar frente a frente a la Luna. Me demoré unos instantes en contemplar su gigantesca fachada de cristal y sentí, por un momento, un mareo anticipador del vértigo que previsiblemente me invadiría. Entré en el inmaculado edificio y me recibió un corpulento y musculoso vigilante, que me informó que el inspector y los demás agentes me esperaban en la azotea del edificio. No pude dejar de maravillarme cuando observé que el vigilante llevaba unos guantes de cuero puestos, a pesar de que las mangas de su camisa no le cubrían ni los codos. Demasiadas películas norteamericanas, pensé. El ascensor, en un tiempo increíblemente rápido, me subió hasta la azotea, justo por encima del piso treinta y tres. Cuando las puertas se abrieron, un frío extraño y denso me obligó a subirme el cuello de la chaqueta. Sin pensarlo dos veces, encendí un cigarrillo y contemplé la noche. El inspector me hizo una seña para que me acercara hasta el balcón que le separaba del abismo. Cuando llegué, me agarré a la barandilla de tal manera que ni un luchador de sumo lograría soltarme. Mis piernas comenzaban a flaquear. —¡Borges, Borges, Borges! Me sigue resultando extraño que alguien con su sangre fría se asuste tanto de las alturas. Además… —Señor inspector, si continúa usted haciendo observaciones gratuitas me veré en la obligación de o bien retirarme o bien caer desmayado y mortalmente pálido. Ninguna de las dos opciones me es particularmente atractiva; así que, por favor, hábleme del asunto. El inspector me miró divertido y comenzó a relatarme lo ocurrido: —Verá, este edificio se diseñó con un propósito bien claro: evitar los robos. Las puertas de los departamentos son prácticamente inexpugnables, y hay cámaras custodiando cada pasillo. Sin embargo, nadie pensó que los ladrones podrían subir hasta el piso treinta y tres por la fachada, romper el cristal de la ventana y hacerse con una importante colección de joyas. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido esta noche. Un par de hombres llevaron a cabo tan increíble plan, pero salió mal.

Cuando descendía el segundo, un hombre excepcionalmente pequeño, la cuerda se desprendió de la terraza y el ladrón se precipitó hacia el vacío. Su cómplice, supongo que horrorizado, huyó, pero, eso sí, llevándose el botín. Hasta aquí todo está muy claro. Pero hay varias cosas que no entiendo. Por ejemplo: no hay marcas en la fachada de pisadas o señales de ningún tipo que delaten el hecho de que alguien ha escalado por ella. Tampoco logro comprender cómo pudieron desde allá abajo lanzar una cuerda de la que sí hemos encontrado muestras en esta azotea, y asegurarla para emprender la escalada. Y todo ello sin hacer ruido alguno… ¿Cómo es todo esto posible? —Creo que todas esas preguntas, y alguna más, se las podrá contestar el vigilante… —Tenía usted razón en pensar que el robo lo cometieron dos personas, pero equivocó las perspectivas. En primer lugar, tal y como usted ha señalado, ¿cómo es posible arrojar una cuerda desde tanta distancia y asegurarla en una barandilla? La respuesta es simple: alguien ata la cuerda a la barandilla y la desciende lentamente, para evitar golpes, hasta el suelo. Una vez allí, el ladrón se la ata a su cintura y espera. Su cómplice en la terraza, un hombre muy vigoroso, va tirando de la cuerda hasta que su compañero, un sujeto excepcionalmente pequeño, como usted indicó, le hace una señal que lo detiene a la altura indicada. Abre la ventana, entra en la casa, lo que da un descanso a su forzudo amigo, y vuelve a colocarse la cuerda para salir al exterior. Pero durante el descenso ocurre un accidente. La cuerda se desliza demasiado deprisa por las manos del hombre fuerte, quemándole dolorosamente las palmas, y deja caer a su cómplice. Baja corriendo, sale del edificio y recupera el botín antes de dar la alarma. De resultas de las quemaduras, nuestro hombre tiene que ponerse unos guantes que oculten las heridas a la policía, que está a punto de llegar… Pregúntele al vigilante de este edificio por qué lleva guantes de cuero en pleno verano… Y ahora, si me lo permite, quisiera regresar a tierra firme. Buenas noches, inspector.