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Restauración cuadro Gustavo de Maeztu 'Los siete niños de Écija'

María Puy Portillo

Created on April 10, 2019

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EL ARTE DE RESTAURAR UN CUADRO

LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA

Título 1

Gustavo de Maezu

Durante meses, y con el museo cerrado al público, un equipo de profesionales ha llevado a cabo un largo proceso de restauración para poner a punto Los siete niños de Écija, un lienzo de casi 3 x 4 metros que aguardaba su momento de ser expuesto enrollado en los almacenes de la pinacoteca estellesa.

Pintado en 1928

«Los siete niños de Écija» es el último cuadro de gran formato de Maeztu que quedaba por restaurar. Se trata de un óleo sobre lienzo de 395 x 288 cm que el alavés pintó en 1928 y presentó en el VIII Salón de Otoño de Madrid celebrado ese mismo año, con gran éxito de crítica y público.

Restaurado en 2019

Los trabajos de recuperación se llevaron a cabo, mientras el museo permanecía cerrado al público, por la empresa navarra Conservación y Restauración del Patrimonio, bajo la dirección de Alicia Ancho Villanueva —responsable de Restauración y jefa de Registro, Bienes Muebles y Arqueología del Gobierno de Navarra—.

Enrollado desde 1985

El óleo ha permanecido enrollado 34 años y se desconocía el estado de conservación en el que se guardó entonces. Cuando se desplegó, las restauradoras hallaron un cuadro en el que la pintura de los márgenes se encontraba casi levantada por completo y pegada al papel protector.

Retirar el papel protector

Unos meses antes, se habían realizado pruebas sobre cómo se podrían fijar al óleo los pigmentos pegados en el papel, con el fin de volver a adherir esa pintura levantada a su lugar de origen y corregir deformaciones del tejido. Casi todo el proceso de restauración se invirtió, pues, en retirar este papel. Se optó por ayudarse de cola animal, orgánica, para lograrlo.

Nuevo bastidor

Era necesario, además, sujetar el cuadro, para lo que se encargó fabricar un bastidor sobre el que colocarlo. El procedimiento de colocación del bastidor supuso de nuevo servirse de papel para proteger el óleo de los movimientos —se tuvo que volver a enrollar para desplazarlo desde la sala de exposiciones temporales, donde las restauradoras tenían su zona de trabajo, hasta el zaguán— y del suelo del museo. No olvidemos que, simultáneamente, las obras de instalación del ascensor seguían su curso.

Limpiar del óleo

Una vez colocado en el bastidor, se despegó el papel y se corrigió algún pequeño levantamiento que no se había contemplado. El siguiente paso fue limpiar el óleo: se eliminaron las capas superficiales de barniz, que en su día sirvieron de protección pero que, con el paso del tiempo, se habían oxidado y adquirido un tono amarillento.

Completar el color

Se comprobó la existencia de faltas de color, que se estucaron para más tarde reintegrar los pigmentos. Para ello se emplearon acuarelas, al tratarse de un material reversible (si en el futuro se decidiera dejar el óleo en su estado original o trabajar esas faltas de color de otra manera, la acuarela podría retirarse fácilmente).

El cuadro luce ya expuesto

Terminado el proceso de restauración, fue el momento de elevar «Los siete niños de Écija» a su nueva ubicación como parte de la exposición permanente del museo. Ayudándose de poleas y un andamio, se colocó en la pared frontal del zaguán, sobre las escaleras que conducen a la Planta Noble.