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Revolución neolítica; Desgracia o suerte

iesifach.gfernandez

Created on January 24, 2019

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REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Desgracia o Suerte

La revolución digital es consecuencia de la neolítica que provocó guerras y desigualdades

“El crecimiento demográfico constante, que se encuentra todavía fuera de control, provocó concentraciones humanas, tensiones sociales, guerras, crecientes desigualdades” “Creo que es la única verdadera revolución de la historia de la humanidad”, “La revolución digital que estamos viviendo actualmente no es más que una consecuencia a largo plazo de aquella. Pero curiosamente es la que menos se enseña en la escuela. Arrancamos con las grandes civilizaciones, como si fuesen obvias, pero es muy importante preguntarse por qué hemos llegado hasta aquí, por qué tenemos gobernantes, ejércitos, burocracia. Creo que en nuestro inconsciente no queremos hacernos esas preguntas”.

Arqueólogo francés, profesor emérito de la Universidad París I-Sorbona. Ensayo "Les dix millénaires oubliés qui ont fait l’histoire. Quand on inventa l’agriculture, la guerra et les chefs" (Fayard, 2017) [Los diez milenios olvidados que hicieron historia. Cuando inventamos la agricultura, la guerra y los jefes].

Jean-Paul Demoule

La revolución neolítica fue el mayor fraude de la historia al hacer la vida más difícil

“En lugar de anunciar una nueva era de vida fácil, la revolución agrícola dejó a los agricultores con una vida por lo general más difícil y menos satisfactoria que la de los cazadores-recolectores”

Ensayista israelí que dedica al Neolítico un capítulo llamado El mayor fraude de la historia, en su célebre libro Homo Sapiens. De animales a dioses (Debate, 2014).

Yuval Noah Harari

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Desgracia o Suerte

“Podemos decir sin problemas que vivíamos mejor como cazadores-recolectores. Hemos estudiado cuerpos de zonas donde se estaba introduciendo el Neolítico y encontramos signos de estrés nutricional en agricultores que no hallamos en cazadores-recolectores. Es incluso peor en las mujeres, donde hemos identificado una clara falta de hierro. La dieta anterior era sin duda más nutritiva. También encontramos muchas enfermedades que no existían hasta que los humanos vivieron más concentrados y con los animales. Además, siempre que se han producido asentamientos de poblaciones han estallado guerras”. Scott se dio cuenta de que todas las ideas que tenía sobre el Neolítico estaban equivocadas mientras preparaba un curso sobre la domesticación de las plantas y los animales. “Pasé tres años estudiando todo lo que se había publicado, tratando de entender lo que había ocurrido realmente” “La versión que contamos en los colegios del Neolítico, de que aprendimos a domesticar las plantas y entonces creamos las ciudades y se acabó el hambre es falsa”, asegura Scott.Los habitantes de las sociedades agrícolas sufrían más estrés nutricional que los cazadoresSu lectura de aquel periodo es la más revolucionaria y no todos los estudiosos coinciden con su interpretación, pero sí podemos hablar de un replanteamiento general de aquellos milenios, provocado entre otros motivos porque el estudio del ADN antiguo ha permitido conocer las poblaciones del pasado como nunca hasta ahora. En su ensayo, Scott sostiene que ya se utilizaba la agricultura o la irrigación antes del nacimiento de los Estados, y que diferentes catástrofes, como las epidemias o la deforestación y la salinización del suelo, hicieron que el Neolítico fuese un proceso de ida y vuelta, y que sociedades agrícolas diesen marcha atrás para volver a ser cazadores-recolectores. “Durante 5.000 años pasaban de un estado a otro dependiendo de las condiciones climáticas. Hubo mucha fluidez entre estas dos formas de vida”, señala.Preguntado sobre si esto esconde lecciones para el presente, el profesor asegura que es una cuestión que le plantean todo el rato, pero que no quiere “ser un profeta”. Como lector resulta muy difícil abstraerse de esa tentación: la idea de que el avance de la humanidad puede ser reversible si jugamos a los aprendices de brujo, al poner en marcha procesos que no somos capaces de controlar, resulta muy inquietante. Sobre todo porque vivimos un momento en el que estamos rodeados de fenómenos (desde los plásticos en el mar hasta los avances en inteligencia artificial o el calentamiento global) cuyas consecuencias a largo plazo apenas empezamos a vislumbrar. Tampoco podían hacerse una idea de la que se les venía encima aquellas primeras poblaciones que dejaron el nomadismo para asentarse y vivir de la agricultura y la ganadería.

Los primeros agricultores padecieron estrés nutricional cosa que no hallamos en cazadores-recoletores. No sabían lo que se les venía encima.

Yale James C. Scott

Antropólogo de la Universidad estadounidense de Yale James C. Scott, profesor de estudios agrícolas. Escribió Against the Grain: A Deep History of the Earliest States (Yale University Press, 2017) [Contra las semillas: una historia en profundidad de los primeros Estados]

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Desgracia o Suerte

El Neolítico permitió alimentar a un mayor número de bocas pero el deseo del hombre por dominar a sus semejantes dió origen a las desigualdades sociales.

“El Neolítico nos ha dejado un mensaje claro: un entorno natural transformado y bien regulado puede alimentar un gran número de bocas”, “Pero este mensaje sublime ha sido también pervertido por el hombre, ávido de dominar a sus semejantes: explotación irracional del medio, acumulación de semillas, desigualdades sociales, espíritu de supremacía sobre los más débiles. La esperanza de una sociedad en armonía con la nueva economía fracasó por el rechazo a compartir”.“

Los historiadores siguen buscando respuestas a muchas preguntas; la primera de ellas consiste en saber por qué se inventó la agricultura si nos alimentábamos mejor cuando éramos cazadores-recolectores. Lo que está claro es que coincidió con un periodo de calentamiento global del planeta tras la última glaciación, hace unos 10.000 años, y que se trató de un proceso gradual que se dio en diferentes puntos a la vez y que desembocaría en algunos lugares, como Europa, en el florecimiento de civilizaciones como la etrusca o la romana. A la introducción de la agricultura y la ganadería siguieron el trabajo con los metales, la fundación de ciudades, el surgimiento de aristocracias…

Jean Guilaine

El Neolítico es la gran revolución que inaugura nuestro mundo histórico”. “Es un periodo sobre el que tenemos muchos datos, pero que se explica mucho peor que otros momentos. Nos gusta más enseñar los orígenes del hombre, porque plantea problemas filosóficos, o las civilizaciones de la antigüedad, consideradas brillantes a causa de sus logros arquitectónicos. Podemos encontrar impresionantes las pirámides o el Partenón, ¿pero qué representan si los comparamos con el paso de toda la humanidad a la agricultura?”.

Referente de los estudios de la prehistoria en Europa y que actualmente es profesor emérito del Collège de France. Les chemins de la protohistoire. Quand l’Occident s’éveillait (Odile Jacob, 2017) [Los caminos de la protohistoria. Cuando Occidente se despertaba].

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Desgracia o Suerte

Somos neolíticos con ordenador. En el Neolítico «se materializa el castigo del Génesis: ganarás el pan con el sudor de tu frente».

Han pasado más de 10.000 años, pero el hombre no ha cambiado demasiado. «En una grandísima medida seguimos siendo neolíticos». La historia se mide en millones o cientos de miles de años, así que apenas una decena de miles de años no es para suponer que el hombre ha llegado al tope de su civilización. Sentencia que en el Neolítico «se materializa el castigo del Génesis: ganarás el pan con el sudor de tu frente». El profesor de Historia mantiene que la manipulación genética es una contribución neolítica: «Cuando hace 8.000 o 10.000 años un campesino privilegiaba unas gramíneas frente a otras, estaba interviniendo en el medio. Modifica, por ejemplo, los procesos de regadío, y en ese proceso progresivo de interacción sobre la especie se hace una primera manipulación genética, porque de una gramínea salvaje llega al cereal, al trigo doméstico». La explicación es sencilla, pero el proceso se prolonga durante miles de años. Una gramínea podía ser silvestre en el 14.000 antes de Cristo y ser trigo doméstico 7.000 años después. «La Revolución Industrial es la consecuencia de todo lo ocurrido en el Neolítico». «Somos neolíticos hasta el momento en que pisamos la Luna», dice el experto. El hombre sólo pisó la Luna en una ocasión, así que seguimos siendo neolíticos, porque, en definitiva, «neolítica es la civilización, porque seguimos comiendo cereales y las mismas carnes. «Es más, el Estado del bienestar y el futuro de la sociedad humana están en la capacidad de alimentarnos intensificando la producción agraria» Así que no queda otra, y, como sentencia final: «Somos neolíticos con ordenador».

Miguel Ángel de Blas

Profesor de la Universidad de Oviedo y experto en el Neolítico

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Ya casi nadie cree que hubiese una única revolución neolítica que estalló en Oriente Próximo con la domesticación del trigo y que de ahí se propagó a todo el planeta. La idea más extendida es que hubo varios puntos de partida más o menos simultáneos, en China con el arroz o en América con el maíz. En cambio, sí existe la certeza, gracias a la genética, de que a Europa llegó a través de migraciones de los primeros campesinos, en un momento de grandes movimientos de población.

Desgracia o Suerte

El Neolítico es un movimiento de personas desde Oriente Próximo a Europa

“Si algo es el Neolítico es un movimiento de personas desde Oriente Próximo, porque es un tipo de economía que provocó un crecimiento demográfico que hasta entonces no existía”. Estas técnicas “han supuesto un cambio revolucionario”, explica, “porque ahora estamos en disposición de estudiar el genoma de los protagonistas de los acontecimientos del pasado. Cuando nos interrogamos si un horizonte cultural u otro implicó migraciones de personas o movimientos de ideas, ahora podemos preguntarles directamente a las personas que vivieron dichos procesos”.

Genetista español, profesor de investigación en el Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) Una nueva visión del pasado de las poblaciones humanas (Universitat de Barcelona Edicions, 2018)

Carles Lalueza-Fox

“ A través de la arqueología podemos saber si las poblaciones eran cazadoras-recolectoras o agrícolas-ganaderas, mediante el estudio de los restos arqueozoológicos del yacimiento, de la tipología lítica, del tipo de asentamiento. Sin embargo, estas técnicas no poseen la suficiente resolución para decirnos cómo se ha producido el proceso de transición; es decir, si grupos locales de cazadores-recolectores aprendieron a cultivar o si la agricultura ha sido llevada por inmigrantes desde otras regiones, y si dichos inmigrantes sustituyeron completamente a la población autóctona o se mezclaron con ella y en qué proporción. Este tipo de información es únicamente accesible a través de la genética. Gracias a ella, poseemos hoy día una buena representación de la información genética de los individuos involucrados en el proceso de transición al Neolítico”.”.

La genética es clave para contestar preguntas

Profesora asociada del Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham (Reino Unido), donde dirige el laboratorio de ADN arqueológico, y experta en el proceso de transición al Neolítico en la península Ibérica y Oriente Próximo.

Eva Fernández-Domínguez