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AHORA HABLAMOS NOSOTRAS

Departamento de griegogriego I y II

IES Castro Alobre. Vilagarcía de ArousaCurso 2018-2019

Gea

Atrapados en mi seno, por el cielo esclavizada,creé en mi cuerpo metales, de ellos forjé arma sagrada. Pedí ayuda a mis hijos, y el menor, Crono, voluntario se prestaba para con hoz en mano castrar al cielo, que un infierno me hacía pasar. Por fin libres fuimos todos, hijos, madre, y mundo por igual, de este hombre, hijo tirano, que me sometía a un gran pesar. Urano, al cosmos condenado, nosotros libres, para vivir y obrar.

Es bien sabido que en la nada, Caos era, Caos reinaba. Y de la nada fui creada, Madre tierra, diosa aislada. De mí surgieron cielo y tierra, mares, ríos y montañas; Madre de la creación, de ningún hombre acompañada. Y entonces Eros intervino, y por su fuerza influenciada, unida a Urano, mi hijo, poblamos de vida la nada. Pero poco yo sabía, que en esa unión moraba un mal tan grande, que me ataba, y a mis hijos vida les negaba.

Rea

Hestia, Hera y Deméter, también Hades, y Poseidón. de Crono han sido alimento, para su reino del terror. A Zeus logré salvar, obrando con subterfugios. A Amaltea di a amamantar, al rey de los dioses futuro. Ahora solo espero el día, en el que nos ha de salvar de este tirano final; pues se repite la tragedia, que Crono, con su mano, fue a acabar.

No hay mal que cien años dure, ni hay cuerpo que lo resista. Pues mi madre es prueba viviente, de que esta ley se aplica. Pero hay males muy fuertes, capaces de resurgir. Y si mi madre no fue suficiente, yo lo he de recibir. Aunque Crono fue un héroe, un valiente, un salvador. El poder nubló su mente, enturbió nuestra relación. A mis hijos ha privado, de ver la luz del sol. Yo me veo sofocada, presa suya y del temor.

Hera

Prolongó la unión por tres días y tres noches, y al muy vividor no hay quien le reproche. Danae, la cautiva, por miedo a Zeus encerrada. Más, por este, fue reducida, en forma de una lluvia dorada. A Sémele hice pasar, por la mayor de las torturas. Pues por Zeus en su gran fulgor, se vio así fulminada. El joven Ganímedes sufrió, por su tanta belleza. Pues Zeus con su amor, le hizo de este hogar una pieza. A Io y Leto castigué, a cada una con un gran tormento. A la primera, la ternera, tábanos. A la segunda, la madre, que a la luz del sol no pudiera nacer su descendencia. También a los bastardos castigué, con la muerte o con locura, pues no podía permitir lo que de estas uniones emergía.

Admito y acepto con arrepentimiento,que mis actos vengativos no fueron lo correcto. Consumida por el odio, cegada por el dolor. Tomé represalias sin compasión, Fueron tantas las personas, que castigué con dolor; pues no podía castigar al descarado traidor. No me basta con pedirles mil veces perdón, por lo que a sus historias doy trascendencia, con el poder de mi voz. La joven Europa fue engañada por un animal majestuoso, que en su lomo de toro llevó a Creta a esta joven tan ingenua. A Leda, la reina, también engañó, con sus metamorfosis y gran satisfacción. Mientras a su esposo se unía, Zeus la fecundó. En forma de cisne realizó esta unión. Alcmena fue víctima inocente, del cruel engaño de este abusador, que tomó forma e imagen de su marido, Anfitrión.

Deméter

Deméter:¡Oh, Sol! De nuevo me toca despedirme de ti. Echaré de menos tus abrazos en las costas de mi playa. Echaré de menos tu sonrisa. También sé que con nuestro adiós echaré de menos a mi hija.Por favor, intenta que no se mueran las cosechas, hazlo por los hombres y mujeres que habitan esta tierra de la que hoy, también yo me despido.Perséfone:¡Oh, Luna! Es tu turno. Tu llegada hace que recuerde a mi madre, en cuyos brazos pronto me podré posar. Aquí siempre es de noche, pero hasta que llegas tú, mi corazón no se siente a gusto para dormir. No sé si tú me querrás tanto como yo a tí, porque desde que estás conmigo mi nombre ha dejado de ser mío para ser tuyo. Perséfone, tinieblas, oscuridad. Quien me iba a decir que gracias a Hades, al final, me adaptaría a tí. ¡Oh, Luna! Es nuestro turno.

Afrodita

¿Belleza?¿Amor?Soy una diosa, y aun así solo se me valora por mis romances y mi hermosura.Lucharé lo que haga falta por conseguir que me vean como realmente soy.

ATENEA

Su semen deseché, y de la tierra surgió carne.Erictonio, vil serpiente, de Atenas fue su gobernante. Desde entonces permanecí virgen, totalmente pura. No vale la pena compañía, de quien solo trae tortura. Poseidón, de Zeus hermano, contra mí compitió. Por ser venerado en Atenas, lugar de mi protección. Pero al dios, tan salado, le ha fallado la razón. Y con el olivo he ganado su amor y devoción.

Mi nacimiento casi fuepor mi padre, impedido,por temor a ser destronado, pues una profecía lo había vaticinado. Sin duda alguna, el muy cobarde se tragó a Metis, la sabiduría, mi madre. Pero no duró mucho su impedimento pues, desde el interior, le causé gran tormento. Un buen día, a su cabeza causé gran dolor y le socorrió Hefestó, sin dilación. Con hacha en mano, un buen golpe dio abriendo su cabeza, de la que surgí yo. De gran sabiduría, guardiana de los oficios, soy diosa de la guerra, de las artes y de los conocimientos. A Hefesto me enfrenté, ante su intento de forzarme. No logró su cometido, y ningún hombre ha de tocarme.

Artemisa

Soy aquella de gran pureza, casta diosa de la luna.Protectora de la caza, y de la naturaleza, gran fortuna. Castigada en la penumbra, por Hera, estuvo mi madre. Pero otra diosa, conmovida, de piedad hizo alarde. Quién, sino yo, salió primero de mi madre. Pues a mi hermano Apolo, a nacer tuve que ayudarle. Entre tantas cosas, orgullosa y arisca me ha llamado, por no mostrar caridad hacia quien nos ha despreciado. Y por esta y otras razones, en la soledad he morado. No habrá dios ni mortal que por mí se vea acompañado. Acteón, pobre inocente, a causa de un acto muy osado. Hombre tan impertinente, de humano a ciervo fue transformado.

Hebe

Juventud divino tesoro, dicen las malas lenguas.Diosa de la juventud y criada de dioses y diosas, Hebe fue desprestigiada por todo el Olimpo, durante toda su vida.Relegada a limpiar durante toda una vida.A desperdiciar su mocedad eterna.

Pandora

Caos. Todo fue, es y será caos.Fue caos que Prometeo, un titán, se confundiera a sí mismo, como un humano, y se atreviera a retar al mismísimo dios, robándole el fuego sagrado y entregándoselo a los hombres. Fue caos que Zeus lo encadenara solo por esto; solo por intentar contribuir a la vida de los mortales. Y yo misma, fui caos. Nacer y saber que no fuiste, no eres ni serás más que un castigo de ojos verdes, es muy doloroso. Pero el problema no reside en que las cosas sean caos. El problema es que, desde que Hermes introdujo en mí la maldad, fui, soy y seré caos. Así que sí. Mientras camino con pies de plata hacia la caja, sé que soy puro caos. Pero… Para qué engañarnos. Aunque sepa que está mal, tengo que abrirla. Tú que me ves, lees o escuchas también la abrirías... Tinieblas. Maldad. Dolor. Ira. Pobreza. Hambre. Muerte. ¿Cómo una simple mortal ha podido hacer esto? ¿Cómo una simple mujer ha podido hacer esto? Os prometo que no era mi intención. No me dediquéis todos vuestros reproches, por favor. Sin duda, lo que más pena me da, más aún que las tinieblas, la maldad, el dolor, la ira, la pobreza, el hambre o la muerte que ahora pueblan el mundo, es que por mi curiosidad todas seréis malditas. Os dirán que abristeis todas las cajas de Pandora. Lo único que os pido es que me perdonéis y que no dejéis que os conviertan en caos. Yo fui caos, pero vosotras no lo seréis.

Europa

La joven Europa fue engañada por un animal majestuoso, que en su lomo de toro llevó a Creta a esta joven tan ingenua.

Leda

A Leda, la reina, también engañó, con sus metamorfosis y gran satisfacción. Mientras a su esposo se unía, Zeus la fecundó. En forma de cisne realizó esta unión..

Dánae

Danae, la cautiva, por miedo aZeus encerrada. Más, por este, fue reducida, en forma de una lluvia dorada.

Alcmena

Alcmena, fue víctima inocente, del cruel engaño de este abusador, que tomó forma e imagen de su marido, Anfitrión. Prolongó la unión por tres días y tres noches, y al muy vividor no hay quien le reproche.

Sémele

A Sémele hice pasar, por lamayor de las torturas. Pues por Zeus en su gran fulgor, se vio así fulminada.

Eurídice

Ahora mismo, solo recuerdo tres sonidos:El primero, los gritos que el hombre que me perseguía vociferaba detrás de mí, obligándome a detener mi carrera.El segundo, el “auxilio” que salía de mi garganta y me devolvieron intacto los cipreses de aquel bosque,Y el tercero, el sonido de mi cuerpo impactando contra el suelo.Desde entonces, solo recuerdo esos tres sonidos.Aunque no voy a mentir, a veces también soy capaz de imaginar la voz de Orfeo acompañada por la música de su lira jurándome que me va a sacar de aquí.

ARACNE

Al nacer fui bendecida, con un don para tejer. Y no encontraba sentido, para tal don en un simple ser. Era toda una eminencia, no tenía paragón. Pero fue tal mi insolencia que reté a Atenea en competición. Demostré gran maestría, y le causé gran desazón, pues mi tejido mostraba a los dioses y su transformación. También sus amoríos, que causaron gran impresión. Y Atenea, derrotada, desgarró mi creación. Celosa y enfurecida, la diosa, me llenó de gran dolor. Y sucumbí, desesperada, ante la muerte y su tentación. Pero al final cambió el semblante, y gran piedad mostró, pues de mi cuerpo inerte, una araña resurgió.

ÍO Y LETO

A Io y Leto castigué, a cada una con un gran tormento. A la primera, la ternera, tábanos. A la segunda, la madre, que a la luz del sol no pudiera nacer su descendencia.

DAFNE

Muy tranquila reposaba, refrescando alma y cuerpo, por los hombres observada, y por los dioses y los ciervos. Ninfa era yo de aquella, época que amé y odié. Por Apolo fui perseguida, y convertida fui en laurel. Por suerte o infortunio, al llorar me hacía crecer. Y a todo aquel que al dios honrase, se le otorgaría un laurel.

ARIADNA

Era pues esta doncella, de gran pureza y corazón. Hija de Minos, padre del toro, y de Pasífae, quien lo engendró. Rendida a manos de Teseo, en espíritu, por amor, fue tan fuerte el sentimiento, que a Minos desobedeció. Con gran presteza y un ovillo, ayudó a Teseo en su misión. El se adentró en el laberinto, al Minotauro venció, y gracias a Ariadna y su ovillo, de allí, presto escapó. Huyeron, pues, los amantes, del colérico padre y gobernador. Mas el uno dejó a la otra, entre sueños y desolación. Llegó Dioniso, enamorado, y cautivado por su belleza, decidió salvar a la dama y pedir su mano con presteza. Por el dios fue conducida, al gran reino del Olimpo. De oro fue coronada, por su nuevo amante, Dioniso.

JUICIO DE PARIS

AFRODITA: Esta boda es casi un chiste, ¿habéis visto los manteles?ATENEA: Si llego a saber que esta ceremonia iba a ser tan desastrosa no hubiera venido.HERA: Y total todos sabemos que a Peleo y Tetis le quedan dos semanas.ATENEA: ¡Que va! Si ni van a llegar.AFRODITA: ¿Y el vestido? ¿Podría haber ido más zarrapastrosa?Entonces, tras una larga velada, llegó el momento del banquete y de la nada apareció Eris, diosa de la discordia, y dejó encima de una bandeja de manzanas una de oro en la que escribió : “Para la más hermosa”.Al leer esto, las tres diosas, Atenea, Afrodita y Hera, decidieron que una de ellas debía ser la elegida.Tras una larga discusión, pidieron a los dioses que votaran por cuál de ellas era la más bella, pero ninguno se atrevió a llevarles la contraria, así que decidieron que fuera el humano París el que eligiera quién era la diosa más hermosa. Las tres diosas le ofrecieron diferentes tributos para así conseguir la victoria, pero fue la oferta de Afrodita la que convenció al mortal. Le prometió que conseguiría que Helena se enamorara de él y cumplió su promesa. Así que fue esta la que se llevó la manzana.

HERA

Hermana y esposa de Zeus, ¡qué ironía ser la diosa del matrimonio y sufrir, constantemente, el desprecio y la infidelidad del olímpico! Amante tras amante, fulminadas, enloquecidas y transformadas, y todo por vengarme de algún modo. Sintiéndome apartada e inútil, impotente, y sin valor alguno para el dios de dioses. Todos me temen y, sin embargo, no consigo que el más importante de ellos me escuche. Cualquier sugerencia o petición que le hago es en vano. Me aparta de cada decisión, me reprime y amenaza. ¿Qué hacer con toda esta furia si no me quedan opciones? Ni siquiera me permite vengarme de Paris, ese estúpido pastor que no sabe apreciar lo que tiene delante. Esa manzana era mía. ¿Afrodita, la más bella? ¡Por favor! Lo que daría por ver los campos inundados de sangre troyana. Merecen ser aplastados. Aniquilados. Masacrados. Pero aquí seguiré, callando y asintiendo mientras mi esposo obra según le place (cómo no, apartándose lo máximo posible de mis intereses). ¿Y qué hacen los demás ante esta injusticia? Nada. Pedirme que no remueva las aguas. Algún día se darán cuenta de lo que han hecho y vendrán a rogarme, abrazándome las rodillas.

TETIS

¡Oh, Aquiles, hijo mío! Por ti ascendí al Olimpo y, abrazada a las rodillas del Cronida, le pedí que te vengara ante las afrentas de Agamenón. Supliqué para que los aqueos te rindieran honores, para que la batalla te trajera la gloria, y que así fueras recordado mucho después del fin de los días, ¡oh, fruto de mi vientre!, abocado a un final tan temprano. Con mi ruego, he enzarzado a Zeus y a Hera en otra de sus tantas disputas, y quién sabe qué consecuencias podría tener eso para dioses y humanos. Pelida, el mejor de los griegos, decidiste tener una vida breve y reconocida, antes que una larga existencia sin nombre.

HELENA DE TROYA

Todo a mi alrededor es guerra. Desde mi alcoba, solo se escuchan los gritos y el fragor de la batalla. Yo soy la culpable. Me separaron de mi familia, en Esparta, desatando así un conflicto que se alimenta de odio, sudor y sangre. Ahora, no puedo hacer más que contemplar la tragedia, impotente, inútil, un simple trofeo para Paris, y un símbolo de su orgullo herido para Menelao. Maldita la hora en la que me dejé seducir, llevada lejos, soportando diez años que bien podrían ser un único día interminable. Siendo a la par intrusa y detonante, pasto de la culpa y, al mismo tiempo, víctima del destino. Conviviendo con un “cara de perro” inaguantable, puesto que así lo ha decidido la deidad. Hubiese preferido morir. Hubiese preferido ahogarme, ser arrastrada por el viento hasta una tierra inhóspita donde no me encontraran jamás, antes que verme en esta situación. Y es al escuchar a las sirvientas por los pasillos, una década de conversaciones plagadas de muerte y llantos (en realidad, mi única fuente de noticias) que sé que todo podría haberse evitado, si no hubiera abandonado a mi esposo Menelao. Pero, al fin y al cabo, ¿qué podría hacer yo si así lo han decidido las deidades? No se puede luchar contra el sino.

ANDRÓMACA

Después de diez años de preocupación por quedar viuda, finalmente he visto a mi esposo muerto a manos de Aquiles. Día tras día, mi miedo se acrecentaba. La idea de la pérdida se me aparecía a cada segundo que no estábamos juntos. ¡Héctor!, padre, madre, hermano y esposo; pues quedé desprovista de todos ellos a causa de la ira del Pelida. Ahora no queda nada más que aguardar a que me apresen, a ser convertida en esclava; y a nuestro hijo solo le espera la deshonra o la espada. El pequeño Astianacte se verá desamparado, vejado, despreciado por todos aquellos que una vez le mostraron afecto. Si alguno se llegara a apiadar de él, sería todavía insuficiente, pues esto no cambiaría los hechos.: Únicamente nos quedan la incertidumbre y el miedo. ¿Acaso la muerte? ¡Cruel soledad!

HÉCUBA

Una vez soñé que engendraba una antorcha, y esta arrasaba la ciudad de Troya hasta reducirla a cenizas. Al nacer mi hijo Paris, supe que su destino era destruirla. Mi esposo el rey, Príamo, decidió matar al fruto de mi vientre para proteger la ciudad. Apenada, llevé al niño al monte Ida, a fin de salvarle la vida, y allí lo abandoné para que lo criasen los pastores. Ahora, descansa en la habitación contigua, junto a aquella mujer que raptó, sabiendo que ha provocado una guerra; una guerra que nos asola desde hace ya diez largos años. En un intento de conseguir la piedad divina, mi hijo Héctor me ha enviado al templo de la diosa Atenea con mi mejor manto como ofrenda. Esperamos la tan ansiada tregua; sin embargo, no hay respuesta. Y en el campo de batalla, los hombres sangran y la guerra continúa.

MELPÓMENE

Al igual que sus hermanas, musa es, de las artes. Encargada de narrar, las muertes y los desastres. Señora de la tragedia, dará pues la bienvenida a otras tantas mujeres con gran sufrimiento en su vida.

YOCASTA

¡Desdichada de mí! ¿Por qué no tuve en cuenta las advertencias y las señales que me llegaban hasta que no hubo vuelta atrás? Intenté sortear lo que el oráculo había anunciado, pero todo fue en vano. puesto que por no obedecer la orden de asesinar a mi hijo, se cumplió la terrible predicción. Tras ignorar los avisos, las circunstancias empeoraron cuando Edipo volvió a la ciudad, habiendo matado a Layo. ¡Tonta de mí! En ese momento no supe ver el fatídico desenlace que se iba anunciando lentamente ante mis ojos. Nunca hubiera esperado que aquel estúpido oráculo convirtiese todo en tragedia. ¡Vivir a la aventura! Qué irónicas suenan ahora estas palabras que yo misma, en mi obstinación, pronuncié. Por mi culpa, soy dos veces desgraciada. Di a luz de un esposo a otro esposo e hijos de hijos. No puedo pensar tan siquiera en lo que he hecho. Ahora, lo único que quiero es acabar con todo el sufrimiento. Mi desazón es tan grande como las penurias que he causado; tanto, que soy incapaz de cargar con ella en lo que me queda de vida. ¿Qué me ha llevado a ser tan necia? Pues incluso cuando todo se desmoronaba, he hecho caso omiso a los acontecimientos que se sucedían a mi alrededor. Digo adiós a este mundo en el que solo he sido infeliz, esperando encontrar el castigo eterno que me merezco en el Hades.

CLITEMNESTRA

Esposa y compañera del mayor de los reyes,pues se encontraba en unión con Agamenón. Mas muy dura fue aguantar su partida; la guerra puso a prueba cuán fiel sería. Pero Egisto, el traidor, socabó su entereza y le hizo caer en su red con vileza. La reina le otorgó el poder y el reino, mientras que en la guerra, Agamenón, vivía sin saberlo. Egisto planeaba deshacerse del gran rey, arrastrando a la reina a cumplir con este deber. Ambos acabaron con la vida del gobernante, y con el botín de guerra, Casandra, la princesa del reino contrincante.

ANTÍGONA

Hija de Edipo, el rey malditoque, ignorante, a su reino trajo dolor infinito. Culpable de muchos crimenes y pecados por igual, el destierro fue el castigo que debía enfrentar. Mas Antígona se mantuvo junto a él día y noche hasta su muerte. Pero no sería solo esta pena la que soportaría esta princesa doliente. Pues sus hermanos se enfrentaron en una lucha de ideales. Ganó Eteocles, el patriota. Murió Polinices, el supuesto traidor. Renegaron de este y le negaron el sepulcro, mas Antígona, decidida, discrepó en el asunto. Quiso enterrar a su hermano, como bien lo merecía y por un acto noble, al destierro marcharía. Murieron con ella su prometido, su hijo lleno de dolor, y la esposa de este fallecido.

ELECTRA

Madre, jamás te perdonaré que nos separaras.Padre, aún recuerdo tu voz.Madre, me has alejado de la persona que más quería.Padre, nunca te olvidaré.Madre, lucharé contra ti.Padre, lucharé por ti.

MEDEA

Toda mi vida he luchado por mi amor, y por todo lo que he hecho por amor me llaman bruja.Sí, soy fuerte. Sí, soy independiente.Sí, soy apasionada.Sí, soy mujer.Así que si todo esto me convierte en un bruja, estoy orgullosa de poder decir, que soy una bruja.

ALCESTIS

¿Para qué?¿Para qué luchar si solo van a valorarme por mi esposo?Parece que amar a mi marido es casi un castigo, pues solo soy su mujer.