Hace miles de años, nuestros antepasados evolutivos vivían de la recolección de frutos y raíces, tanto como de la caza y la pesca de animales de fácil captura.
A medida que pasaba el tiempo, las técnicas de caza se fueron perfeccionando y se comenzaron a fabricar armas cada vez más eficaces. Por lo tanto, se desarrollaron mejores estrategias para cazar.
A medida que el tiempo se tornaba más frío, los animales que ellos cazaban migraban hacia zonas más cálidas, por lo tanto, los hombres debían seguir a las manadas, a veces durante semanas. Las inclemencias del tiempo, la desertización de algunas regiones, la escasez de alimento, entre otras fueron razones para que el hombre desarrollara la agricultura.
La agricultura permitió al hombre almacenar alimentos, esto es muy importante, ya que al asentarse también desarrolló la crianza de animales domésticos. Lo que posibilitó que pudieran relacionarse de otro modo y crear sociedades más organizadas, donde se establecieron reglas comunes de supervivencia y convivencia, patrones culturales y lenguajes compartidos.
Hasta entonces, el impacto que el hombre provocó sobre la naturaleza fue prácticamente nulo, o no muy distinto al del resto de los seres vivos. Sin embargo, a medida que las tribus crecían fue necesario ampliar las áreas cultivadas. Para cumplir con este propósito, el hombre "limpió" grandes zonas valiéndose del fuego. A medida que la población aumentaba, se necesitaba más madera para construir casas, graneros, refugios y templos, y así la explotación de los recursos naturales fue cada vez mayor.
Más cerca en nuestro tiempo (siglo XVIII), podemos reconocer que otro paso muy importante en la evolución de las relaciones del hombre con su ambiente ha sido la Revolución Industrial, a partir de la cual la explotación de los recursos aumentó enormemente. La familia rural se desplazó a las ciudades buscando las oportunidades que la fábrica le ofrecía. De este modo, empezaron a superpoblarse las ciudades. Aumentó el desarrollo de nuevas y más eficientes estrategias científicas y técnicas para explotar más cantidad y variedad de recursos naturales, con el fin de cubrir las crecientes necesidades de la ciudad
Las consecuencias de esta nueva forma de relacionarnos con el ambiente y la sobreexplotación de los recursos naturales trajeron un gran impacto ambiental: no solo en lo que refiere a la contaminación del aire, el agua y la tierra o la desertización de grandes zonas del planeta, afectando todas las formas de vida, sino también causando un gran impacto en la esfera social, lo que implica, entre otras cosas, una desigual distribución de los recursos entre países desarrollados y subdesarrollados. Esto provocó que hoy más de la mitad de los habitantes del planeta vivan en condiciones infrahumanas, sobre todo en aquellos países relegados del desarrollo industrial.
La relación del hombre con el ambiente CENMA Naturales 6
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Created on December 10, 2018
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Hace miles de años, nuestros antepasados evolutivos vivían de la recolección de frutos y raíces, tanto como de la caza y la pesca de animales de fácil captura.
A medida que pasaba el tiempo, las técnicas de caza se fueron perfeccionando y se comenzaron a fabricar armas cada vez más eficaces. Por lo tanto, se desarrollaron mejores estrategias para cazar.
A medida que el tiempo se tornaba más frío, los animales que ellos cazaban migraban hacia zonas más cálidas, por lo tanto, los hombres debían seguir a las manadas, a veces durante semanas. Las inclemencias del tiempo, la desertización de algunas regiones, la escasez de alimento, entre otras fueron razones para que el hombre desarrollara la agricultura.
La agricultura permitió al hombre almacenar alimentos, esto es muy importante, ya que al asentarse también desarrolló la crianza de animales domésticos. Lo que posibilitó que pudieran relacionarse de otro modo y crear sociedades más organizadas, donde se establecieron reglas comunes de supervivencia y convivencia, patrones culturales y lenguajes compartidos.
Hasta entonces, el impacto que el hombre provocó sobre la naturaleza fue prácticamente nulo, o no muy distinto al del resto de los seres vivos. Sin embargo, a medida que las tribus crecían fue necesario ampliar las áreas cultivadas. Para cumplir con este propósito, el hombre "limpió" grandes zonas valiéndose del fuego. A medida que la población aumentaba, se necesitaba más madera para construir casas, graneros, refugios y templos, y así la explotación de los recursos naturales fue cada vez mayor.
Más cerca en nuestro tiempo (siglo XVIII), podemos reconocer que otro paso muy importante en la evolución de las relaciones del hombre con su ambiente ha sido la Revolución Industrial, a partir de la cual la explotación de los recursos aumentó enormemente. La familia rural se desplazó a las ciudades buscando las oportunidades que la fábrica le ofrecía. De este modo, empezaron a superpoblarse las ciudades. Aumentó el desarrollo de nuevas y más eficientes estrategias científicas y técnicas para explotar más cantidad y variedad de recursos naturales, con el fin de cubrir las crecientes necesidades de la ciudad
Las consecuencias de esta nueva forma de relacionarnos con el ambiente y la sobreexplotación de los recursos naturales trajeron un gran impacto ambiental: no solo en lo que refiere a la contaminación del aire, el agua y la tierra o la desertización de grandes zonas del planeta, afectando todas las formas de vida, sino también causando un gran impacto en la esfera social, lo que implica, entre otras cosas, una desigual distribución de los recursos entre países desarrollados y subdesarrollados. Esto provocó que hoy más de la mitad de los habitantes del planeta vivan en condiciones infrahumanas, sobre todo en aquellos países relegados del desarrollo industrial.