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Infografia_GomaBorrar

prensa

Created on November 14, 2018

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La aliada del lápiz

La goma de borrar es la aliada inseparable del lápiz de grafito que surgió a mediados del siglo XVII. Después del descubrimiento de este mineral en Cumberland (Inglaterra, cerca de la frontera con Escocia) se encontraron en él propiedades que lo hacían apto para la escritura, debido a que dejaba una marca bien visible sobre una hoja de papel y a su vez no era indeleble como la tinta, sino que podía ser borrado con relativa facilidad.

Primero fue la miga de pan

Sin embargo, la tecnología utilizada para borrar aquellos primeros trazos era muy básica: miga de pan. Este sistema planteaba algunos inconvenientes: era necesario que el pan fuera fresco, puesto que la miga no servía si se secaba y, además, no permitía borrar con precisión y exigía reescribir los trazos mal borrados. A pesar de sus falencias se utilizó masivamente ante la ausencia de alternativas.

Made in Imperio Azteca

Los soldados de Hernán Cortés que arribaron a América se sorprendieron por las propiedades de un material que los aztecas extraían del jugo de los árboles de hule y mezclaban con otras plantas para endurecerlo. Muestras de este extracto fueron llevadas a Europa y la demanda despertó el afán por hallar árboles capaces de producirlo en grandes cantidades. La respuesta la encontraron en Brasil: el caucho.

Santo remedio

El científico y clérigo británico Joseph Priestley tenía un profundo interés por las propiedades del caucho, y a mediados del siglo XVIII descubrió que se podía usar para borrar marcas del lápiz de grafito sólo frotando la goma contra el trazo. No obstante, su hallazgo no se tradujo en un emprendimiento comercial, y la fabricación de las gomas de borrar en cantidades industriales debió esperar veinte años.

Olor a podrido

Fue el ingeniero Edward Nairne el que, en 1770, comenzó a producir y vender gomas de caucho en su tienda de Londres al precio de siete por una libra -un valor que las convertía en un artículo de lujo para la época-. Pero estas gomas tenían un inconveniente: el caucho fermentaba y emitía un olor nauseabundo que se impregnaba en las manos. La solución llegaría del otro lado del océano.

Goodyear, el rey del caucho

El estadounidense Charles Goodyear, el mismo que levantó un imperio con la fabricación de neumáticos, había descubierto que calentando la goma natural con azufre, esta se curaba, se volvía menos pegajosa, más firme y duradera. A partir de su descubrimiento conocido como vulcanización y patentando en 1844 fue posible fabricar gomas de borrar permanentes, que no se pudrían.

La llegada del caucho sintético

Una vez se conoció la composición química del látex, las gomas de borrar fueron elaboradas con material sintético con lo que adquirieron mayor dureza y maniobrabilidad. Con esta particularidad fue posible fabricar minigomas para colocar en el extremo superior de los lápices y tener así lo que las empresas llamarían hoy un producto “todo en uno”.

Goma para tinta

¿Cómo borrar la tinta que se impregna en la trama de la hoja? Se creó una goma especial que contenía minúsculos trozos de metal o piedra pómez que en lugar de levantar el trazo, rasga la capa más superficial del papel donde está el dibujo. A pesar que dañaban las hojas, fueron muy populares hasta la llegada de los correctores por superposición.