Juana de América
Sus 10 poemas más cautivadores
¿Sueño?
Rebelde
Fusión
Lo que soy para tí
La hora
Enredadera
Millonarios
Regreso
Luna fría
Supremo triunfo
Rebelde
Caronte: yo seré un escándalo en tu barca
Mientras las otras sombras recen, giman o lloren,
Y bajo sus miradas de siniestro patriarca
Las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,
Yo iré como una alondra cantando por el río
Y llevaré a tu barca mi perfume salvaje
E irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
Como una azul linterna que alumbrara en el viaje.
Por más que tu no quieras, por más guiños siniestros
Que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.
Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
Cuando quieras dejarme a la orilla del río,
Me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.
Inicio
¿Sueño?
¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca
con su mordedura que hasta el alma toca!
¡Beso que me sorbe lentamente vida
como una incurable y ardorosa herida!
¡Fuego que me quema sin mostrar la llama
y que a todas horas por más fuego clama!
¿Fue una boca bruja o un labio hechizado
el que con su beso mi alma ha llagado?
¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó
el que entre sus labios mi alma estrujó?
calzaré sandalias de bronce e iré
adonde esté el mago que cura me dé.
¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida
que por ella en fuga se me va la vida!
Inicio
Lo que soy para tí
Cierva,
Que come en tus manos la olorosa hierba.
Can
Que sigue tus pasos doquiera que van.
Estrella Para ti doblada de sol y centella.
Fuente
Que a tus pies ondula como una serpiente.
Flor
Que para ti solo da mieles y olor.
Todo eso yo soy para ti.
Mi alma en todas sus formas te di.
Cierva y can, astro y flor,
Agua viva que glisa a tus pies,
Mi alma es
Para ti,
Amor.
Inicio
Fusión
Amor secreto, gracia esclarecida,
calor de luna en la apretada sombra;
dulce se hace el labio que te nombra
y albea de nuevo la agrisada vida.
Nos torna a dar la rosa ya vencida
ternura y mimo –vegetal paloma–
y anda en cielo y en mar, vuelo y aroma,
la cifra de la senda ya elegida.
Se ata en la sangre indestructible lazo
apretado en el sueño y el abrazo,
por tibio pulso y realizada suerte.
En sólo un cauce dos ardientes ríos.
En campo ya de los luceros fríos,
un solo ritmo y una sola muerte.
Inicio
Enredadera
Seré benéfica y mínima
como la flor de la salvia
si tú me dejas seguirte
y estar contigo en tu casa.
Cuando tú quieras silencio
seré silencio yo misma.
Haré más lentos mis pulsos,
haré callada la risa,
¡y he de ser como una sombra
que a tu costado se ovilla!
Cuando vuelvas de la calle
hastiado, amargo, sediento,
como agua clara del río
será para ti mi cuerpo.
Y almohada de trébol nuevo,
mi brazo para tu nuca,
sobre tus sienes ardientes,
frescas, mis manos desnudas.
Deja que sea a tu lado
como una sombra ligera,
una sombra que tuviese
fragancia de madreselva.
¡Sueño ceñirme a tu vida
igual que una enredadera!
Inicio
La hora
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.
Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?
Inicio
Millonarios
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia
Descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas,
Con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia
Oblicua, refrescante y menuda, del agua.
¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes
Y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia,
Vamos a ser felices con el gozo sencillo
De un casal de gorriones que en la vía se arrulla.
Más allá están los campos y el camino de acacias
Y la quinta suntuosa de aquel pobre señor
Millonario y obeso, que con todos sus oros
No podría comprarnos ni un gramo del tesoro
Inefable y supremo que nos ha dado Dios:
Ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.
Para formar la venda de su boca, rasgad!
Inicio
Regreso
He de tener mis sauces, mis mastines
Mis rosas y jacintos como antes.
Han de volver mis duendes caminantes
Y mi marina flota de delfines.
Retornarán los claros serafines,
Mis circos con enanos y elefantes,
Mis mañanas de abril, alucinantes
En mi caballo de alisadas crines.
He de beber la vida hasta en la piedra
Y hasta el menguado zumo de la hiedra
Y en sal de la lágrima furtiva,
Porque regreso de la muerte y tengo
El terror del vacío de que vengo
Y la embriaguez hambrienta de estar viva.
Inicio
Supremo triunfo
Estoy ahora impregnada toda yo de dulzura.
Desde que me besaste, toda yo soy amor.
Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura,
ya no seré otra cosa que amor, amor, amor....
En la carne y el alma, en la sombra y los huesos,
ya no tendré más nunca otro olor y sabor,
que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos;
me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor.
Hasta el último átomo de mi piel es aroma,
¡oh mortal podredumbre, te he vencido talvez!
Eres mi hermano , ¡Oh lirio! Eres mi hermana ¡oh poma!
Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.
Inicio
Luna fría
¡Oh la luna, la luna que cantan los poetas!
¡Oh la luna brillante de tristeza tremenda!
¡La luna que no sabe ni del frescor del agua
ni del viento que tacta, como un fauno, las selvas!
¡La luna que no tiene ni un árbol, ni una brizna,
ni una mujer y un hombre que se quieran en ella,
ni un puñado de polvo que dance en remolinos,
ni un río que haga ruido saltando entre sus piedras!
Parece tan hermosa, tan nueva, tan luciente,
y no es más que una pobre vieja desposeída,
frente a frente a la tierra millonaria de dones
una muerta consciente frente a frente a una viva.
¡Piedad para la luna! ¡Piedad para la luna!
No beséis vuestras novias, ¡oh novios!, ante ella.
¡Dios sabe de qué envidias y angustias está llena
la luz que nos envían la luna y las estrellas.
Inicio
JUANADEAMERICAPOEMAS
notimerica
Created on July 9, 2018
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Sus 10 poemas más cautivadores
¿Sueño?
Rebelde
Fusión
Lo que soy para tí
La hora
Enredadera
Millonarios
Regreso
Luna fría
Supremo triunfo
Rebelde
Caronte: yo seré un escándalo en tu barca Mientras las otras sombras recen, giman o lloren, Y bajo sus miradas de siniestro patriarca Las tímidas y tristes, en bajo acento, oren, Yo iré como una alondra cantando por el río Y llevaré a tu barca mi perfume salvaje E irradiaré en las ondas del arroyo sombrío Como una azul linterna que alumbrara en el viaje.
Por más que tu no quieras, por más guiños siniestros Que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros, Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo. Y extenuada de sombra, de valor y de frío, Cuando quieras dejarme a la orilla del río, Me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.
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¿Sueño?
¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida como una incurable y ardorosa herida! ¡Fuego que me quema sin mostrar la llama y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado el que con su beso mi alma ha llagado? ¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó el que entre sus labios mi alma estrujó? calzaré sandalias de bronce e iré adonde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida que por ella en fuga se me va la vida!
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Lo que soy para tí
Cierva, Que come en tus manos la olorosa hierba. Can Que sigue tus pasos doquiera que van. Estrella Para ti doblada de sol y centella. Fuente Que a tus pies ondula como una serpiente. Flor Que para ti solo da mieles y olor. Todo eso yo soy para ti. Mi alma en todas sus formas te di. Cierva y can, astro y flor, Agua viva que glisa a tus pies, Mi alma es Para ti, Amor.
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Fusión
Amor secreto, gracia esclarecida, calor de luna en la apretada sombra; dulce se hace el labio que te nombra y albea de nuevo la agrisada vida. Nos torna a dar la rosa ya vencida ternura y mimo –vegetal paloma– y anda en cielo y en mar, vuelo y aroma, la cifra de la senda ya elegida. Se ata en la sangre indestructible lazo apretado en el sueño y el abrazo, por tibio pulso y realizada suerte. En sólo un cauce dos ardientes ríos. En campo ya de los luceros fríos, un solo ritmo y una sola muerte.
Inicio
Enredadera
Seré benéfica y mínima como la flor de la salvia si tú me dejas seguirte y estar contigo en tu casa. Cuando tú quieras silencio seré silencio yo misma. Haré más lentos mis pulsos, haré callada la risa, ¡y he de ser como una sombra que a tu costado se ovilla! Cuando vuelvas de la calle hastiado, amargo, sediento, como agua clara del río será para ti mi cuerpo. Y almohada de trébol nuevo, mi brazo para tu nuca, sobre tus sienes ardientes, frescas, mis manos desnudas. Deja que sea a tu lado como una sombra ligera, una sombra que tuviese fragancia de madreselva. ¡Sueño ceñirme a tu vida igual que una enredadera!
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La hora
Tómame ahora que aún es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aún es sombría esta taciturna cabellera mía. Ahora que tengo la carne olorosa y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligera la sandalia viva de la primavera. Ahora que en mis labios repica la risa como una campana sacudida aprisa. Después..., ¡ah, yo sé que ya nada de eso más tarde tendré! Que entonces inútil será tu deseo, como ofrenda puesta sobre un mausoleo. ¡Tómame ahora que aún es temprano y que tengo rica de nardos la mano! Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca. Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés?
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Millonarios
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia Descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, Con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia Oblicua, refrescante y menuda, del agua. ¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes Y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, Vamos a ser felices con el gozo sencillo De un casal de gorriones que en la vía se arrulla. Más allá están los campos y el camino de acacias Y la quinta suntuosa de aquel pobre señor Millonario y obeso, que con todos sus oros No podría comprarnos ni un gramo del tesoro Inefable y supremo que nos ha dado Dios: Ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor. Para formar la venda de su boca, rasgad!
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Regreso
He de tener mis sauces, mis mastines Mis rosas y jacintos como antes. Han de volver mis duendes caminantes Y mi marina flota de delfines. Retornarán los claros serafines, Mis circos con enanos y elefantes, Mis mañanas de abril, alucinantes En mi caballo de alisadas crines. He de beber la vida hasta en la piedra Y hasta el menguado zumo de la hiedra Y en sal de la lágrima furtiva, Porque regreso de la muerte y tengo El terror del vacío de que vengo Y la embriaguez hambrienta de estar viva.
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Supremo triunfo
Estoy ahora impregnada toda yo de dulzura. Desde que me besaste, toda yo soy amor. Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura, ya no seré otra cosa que amor, amor, amor.... En la carne y el alma, en la sombra y los huesos, ya no tendré más nunca otro olor y sabor, que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos; me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor. Hasta el último átomo de mi piel es aroma, ¡oh mortal podredumbre, te he vencido talvez! Eres mi hermano , ¡Oh lirio! Eres mi hermana ¡oh poma! Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.
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Luna fría
¡Oh la luna, la luna que cantan los poetas! ¡Oh la luna brillante de tristeza tremenda! ¡La luna que no sabe ni del frescor del agua ni del viento que tacta, como un fauno, las selvas! ¡La luna que no tiene ni un árbol, ni una brizna, ni una mujer y un hombre que se quieran en ella, ni un puñado de polvo que dance en remolinos, ni un río que haga ruido saltando entre sus piedras! Parece tan hermosa, tan nueva, tan luciente, y no es más que una pobre vieja desposeída, frente a frente a la tierra millonaria de dones una muerta consciente frente a frente a una viva. ¡Piedad para la luna! ¡Piedad para la luna! No beséis vuestras novias, ¡oh novios!, ante ella. ¡Dios sabe de qué envidias y angustias está llena la luz que nos envían la luna y las estrellas.
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