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REINADO DE ISABEL II Y SEXENIO DEMOCRÁTICO

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El Reinado de Isabel II y El Sexenio Democrático

Etapas

El Sexenio Democrático(1868-1874)

Reinado de Isabel II(1833-1868)

REGENCIA DE MARIA CRISTINA

Tras la muerte de Fernando VII en 1833, se incia una etapa de transición marcada por una guerra civíl, la primera guerra carlista y la Regencia de Maria Cristina.Maria Cristina llamó a Martinez de la Rosa, un liberal moderado, a formar un gobierno que hiciera frente a la insurrección carlista. Por otro lado, los progresistas solo gobernaron cuando la situación social y política amenazó la estabilidad de la monarquía.

PRIMERA GUERRA CARLISTA(1833-1840)

Su rechazo a las reformas liberales iniciadas en las cortes de Cádiz fue total, y en especial las que afectaron a la Iglesia. Sus bases sociales fueron el clero, el campecino pobre, gran parte de la nobleza y sectores de las clases medias defensores de los fueros.

Del mismo modo, tras la muerte de Fernando VII, los sectores más absolutistas, se conjuraron en torno a Carlos María Isidro, hermano del rey, para tomar el poder.El programa ideológico del carlismo se resumía en la defensa de la religión, el absolutismo monárquico, el foralismo y los privilegios del Antiguo Régimen.

PROMULGACIÓN DEL ESTATUTO REAL

Con el comienzo de la guerra carlista se hizo inevitable el cambio de gobierno y en Enero de 1834 la reina gobernadora llamó a Martinez de la Rosa para formar un nuevo gobierno integrado por destacados políticos del trienio liberal.El estatuto era una convocatoria de cortes con dós camaras: el estameno de Proceres y el Estamento de Procuradores. Sin embargo, esta reforma constitucional no satisfacía a los liberales doceañistas, que reclamaban mayor participación ciudadana.

REVOLUCIÓN DE 1835

El conde de Toreno sustituyó a Martínez de la Rosa al frente del Gobierno en 1835. Durante su mandato aplicó importantes reformas con ayuda de Juan Álvarez Mendizábal. Este gobierno disolvió los conventos con menos de 12 religiosos y la Compañía de Jesús. La Milicia Nacional, de ideología progresista, protagonizó las revueltas en Barcelona, Zaragoza, Valencia, Málaga o Cádiz donde se formaron juntas locales. Posteriormente, se produjo la exclaustración de todos los frailes, que dejaron sus conventos.Esta revolución de 1835 supuso la ruptura de relaciones con la Santa Sede y que el clero regular apoyara a la causa carlista.

DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZABAL

Los planes de Mendizábal no dieron resultado, pues la guerra continuó y la deuda no se saneó. Además, como medida social, el proceso no tuvo efecto igualitario alguno, pues el método de subasta dirigía los bienes hacia los que disponían de capital. No se formó en España ninguna burguesía agraria, pues sólo la nobleza terrateniente se interesó por las grandes pujas. La reforma acrecentó el latifundismo en el sur y atomizó los minifundios del norte. Tampoco logró el flujo de capital deseado, pues el proceso de venta fue lento y el dinero llegó con cuentagotas. Bien es cierto que se liberaron miles de hectáreas para su explotación, pero al no venir acompañada de una reforma agraria, sus consecuencias fueron limitadas.

SUPRESIÓN DE MAYORAZGOS Y GREMIOS

La abolición de los señoríos o abolición del régimen señorial en España fue un proceso histórico realizado a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, desde que se aprobó por primera vez en las Cortes de Cádiz el 1 de julio de 1811 hasta su definitiva puesta en vigor el 26 de agosto de 1837.La abolición del régimen señorial no una revolución social que diera la propiedad a los campesinos. Para el caso de los señores laicos, la confusa distinción entre señoríos nobles y jurisdiccionales terminó llevando a un masivo reconocimiento judicial de la propiedad plena a los antiguos señores, que únicamente vieron alterada su situación jurídica y quedaron desprotegidos ante el mercado libre por la desaparición de la institución del mayorazgo. Es decir, que quedaban libres para vender o legar a su voluntad, pero también expuestos a perder su propiedad en caso de contraer deudas.

MOTÍN DE LOS SARGENTOS DE LA GRANJA

Este episodio, dio lugar a un cambio de Gobierno progresista. El nuevo gobierno restableció parte de la legislación de las Cortes de Cádiz y del trienio liberal sobre propiedad señorial y desamortización, y sobre los gobiernos municipales. Los ayuntamientos pasaron a ser elegidos por sufragio universal masculino, lo que significaba democratizar la visa política a nivel local. Pero lo más importante dier la convocatoria de unas Cortes que elaborarían una nueva Constitución.

LA CONSTITUCIÓN DE 1837

La Constitución de 1837 de carácter progresista, recuperaba algunos aspecto de 1812, aunque pretendía el consenso entre las dos corrientes liberales. Los cambios más destacados respecto a 1812 fueron:• Se reforzó el poder de la corona. Reconocía el principio de soberanía nacional, pero esta se atribuyó conjuntamente a las Cortes y al rey. La corona también tenía derecho de voto, por lo que podía rechazar una ley y tenía potestad para disolver las Cortes.• Las Cortes pasaron a ser bicamerales. El parlamento se dividió en dos cámaras, que se llamaron Congreso de los Diputados y Senado.Otros aspectos de la Constitución de 1812 se mantuvieron, como la separación de poderes y la importancia concedida los derechos individuales.Por otro lado, la ley electoral de 1837 tuvo un carácter moderado. El sufragio universal masculino de la Constitución de Cádiz se sustituyó por un sufragio censitario, por lo que solo los mayores contribuyentes tenían derecho a voto. Esta ley además inauguró una práctica común y extendida a lo largo del siglo XIX: el falseamiento de los resultados electorales y el control del proceso por el gobierno.

CONVENIO DE VERGARA: FIN DE LA GUERRA CARLISTA

De octubre de 1837 a agosto de 1839 tuvo lugar la tercera fase, la contienda se decanta a favor de los gubernamentales. El 15 de octubre de 1837, D. Carlos se repliega, pasa el Ebro, frontera del carlismo, y se produce una disensión interna en el carlismo entre los partidarios del pacto, dirigidos por el general Maroto, y los Apostólicos del general Cabrera, y acabó con el triunfo de las tropas gubernamentales. Dentro del carlismo surgió una división entre los más conservadores (apostólicos) y los menos radicales, partidarios de negociar.Triunfó esta última postura, lo que permitió la firma del Convenio de Vergara (1839) entre los generales Espartero, del ejército isabelino, y Maroto, de las fuerzas carlistas. En él se prometía el mantenimiento de los fueros vascos, que Espartero incumplió.El rechazo a este acuerdo por el sector apostólico y del propio dos Carlos prolongó la guerra en Cataluña y Aragón hasta la derrota definitiva en Morella de las tropas del General Cabrera, por su resistencia en ese territorio.

OFENSIVA CARLISTA

Desde finales de septiembre de 1833: En principio, son partidas rebeldes, con escasa estructura militar que Zumalacarregui organizará en un verdadero ejército, frente al ejército regular cristiano, hubo brotes armados en Valencia, Castilla, Navarra y las provincias vascas. Además, se produce una relativa delimitación de zonas de influencia que tienden a ser limpiadas de los enemigos, se formaron dos zonas de guerra abierta: las provincias vascas y el norte de Cataluña, a las que se sumaron partidas de guerrerillos en Aragón, Galicia, Asturias o la Mancha. Esta fase finaliza con la muerte del General Zumalacárregui en el asedio de Bilbao el 23 de julio de 1835.

REPLIEGUE CARLISTA

La segunda etapa de la guerra discurrió de julio de 1835 a octubre de 1837, la guerra sale del ámbito regional al nacional. Luis Fernández de Córdoba toma el mando del ejército cristiano, posteriormente lo hará Espartero. En estos años tienen lugar las principales acciones del carlismo fuera de su zona de influencia. El general Gómez atraviesa España desde el País Vasco hasta Cádiz y Don Carlos dirige la expedición real hasta las puertas de Madrid. Espartero rompe el sitio de Bilbao, que se inició en junio de 1835 y que se mantuvo mucho tiempo por el afán de ocupar una ciudad y la necesidad de prestigio internacional del carlismo por razones financieras. Las guerrillas carlistas no son fáciles de reducir y éstas obtienen una clara victoria en el Maestrazgo. La marcha del conflicto fue variando entre uno y otro bando

EL TRIENIO MODERADO (1839-1840)

Las elecciones de 1837 dieron el triunfo a los moderados, que gobernaron hasrta 1840 y pusieron fin al espíritu de conciliación de la Constitución de 1837. En estos años, los gobiernos moderado se vieron condicionados por el poder militar, encarnado en los generales más prestigiosos: Narváez, en el liberalismo moderado, y Espartero, en el progresista. La rivalidad entre ambos se prolongó durante todo el reinado de Isabel II.El motín progresista en Madrid, con la invasión del Congreso en 1839, obligó a cambiar el gobierno. Pero los moderados iniciaron una ofensiva legislativa para recuperar el poder, con el apoyo de la corona.

REGENCIA DE ESPARTERO (1840-1843)

Década Moderada En septiembre Salamarón dejaba la presidencia del poder ejecutivo, le sustituyó Emilio Castelar quien defendía una república centralista y movilizó a los reservistas para acabar con el problema cantonal y continuar las dos guerras vigentes, carlista y cubana. Postergó la discusión del proyecto constitucional. En 1874, Castelar planteó en las Cortes la necesidad de separa Iglesia y Estado, y presentó un proyecto de abolición de la esclavitud en Cuba, pero nada dijo del proyecto de constitución, que parecía ya olvidado. El general Pavía, capitán general de Madrid, había preparado un golpe de Estado de que el mismo Castelar tenía conocimiento. Pero tras negar la confianza a Castelar, este dimitió.El 3 de enero, Pavía rodeó el Congreso con tropas del ejército y de la Guarda Civil, después del asalto a tiros, los diputados huyeron sin resistencia, aunque habían jurado morir antes que abandonar sus escaños.De este modo, sin resistencia, ni en el Congreso ni en la capital, finalizaba la República.

LA CRISIS DE REGENCIA

En 1842 comenzó la crisis de la regencia de Espartero, que tenía un reducido apoyo parlamentario y basaba su gobierno en su influencia sobre el ejército y la Milicia Nacional. Además, sufría un aislamiento internacional propiciado desde París por la conspiración de los moderados y María Cristina, con la ayuda del general Narváez. Asimismo, se produjeron los sucesos de Barcelona, más de 15.000 milicianos se manifestaron contra el regente y ordenó el bombardeo de Barcelona. Este grave incidente redujo los apoyos del regente. Tras perder las elecciones de 1843, Espartero afrontó una etapa de gran inestabilidad y disolvió las cortes mientras la rebelión se extendía por toda España. Progresistas y moderados, con el apoyo de Narváez, se enfrentaron al ejército esparterista. De este modo, Espartero renunció a la regencia y se exilió en Londres. Esta situación obligó a adelantar la mayoría de edad de la reina, de tan solo 13 años.

LA CRISIS DE REGENCIA Y MAYORÍA DE EDAD DE ISABEL II

Posteriormente, se nombró jefe de gobierno a Olágaza, diputado progresista y preceptor de la reina, quien profundizó en las reformas. Pero fue acusado falsamente por los moderados de forzar a la reina que firmase la disolución de las Cortes. Su carrera política acabó y tuvo que huir.Narváez nombró presidente del gobierno a González Bravo, un periodista moderado, quien reprimió con dureza los levantamientos progresistas. Del mismo modo, aumentó el número de policías y creó la Guardia Civil. Con el regreso de María Cristina en 1844, cesó este gobierno y el propio Narváez tomó el poder en ese año.

Tras nombrar a Isabel II reina, Narváez, moderado, fue nombrado capitán general de Madrid, y Joaquín María López ocupó la presidencia del gobierno, convocó elecciones, disolvió la milicia Nacional, anuló las juntas revolucionarias y formó nuevos ayuntamientos. Para evitar el regreso de María Cristina, el presidente López y el general Prim, progresistas, propusieron adelantar la mayoría de edad de Isabel II. Con la aprobación de Narváez, Isabel juró como reina constitucional. De este modo, comenzaba definitivamente su reinado efectivo con solo 13 años y sin preparación política.

EL SISTEMA DE PARTIDOS

Los cinco grandes partidos del reinado de Isabel II fueron desde la izquierda a la derecha: el demócrata, el progresista, la Unión Liberal, El moderado y el carlista.Los partidos políticos del siglo XX se basaban en agrupaciones de personas influyentes y poderosas (notables), con un fuerte componente individualista, lo qe les llevaba a la división interna y al enfrentamiento entre sus líderes. Además, estaban muy unidos a la prensa afín, que era un instrumento al servicio del partido.Las características de este sistema eran las siguientes:• Una práctica electoral sometida a la corrupción y el arreglo.• La gran influencia de los líderes.• El retratamiento o renuncia a participar en elecciones.• El uso de elementos simbólicos de raíz histórica, muchos de la etapa gaditana o del trienio.Estos partidos no tenían contacto con la realidad social a la que ignoraban. La escasa participación en las elecciones hacía del pueblo, analfabeto y sumido en la pobreza, mero espectador de la vida política, centrada en Madrid.Por consecuente, en el sistema electoral solo participaban los mayores contribuyentes. El porcentaje de votantes osciló entre el .1 y el 25% de los españoles entre 1834 y 1868. En ese periodo hubo alrededor de 20 votaciones, donde triunfaba el gobierno convocante.La maquinaria electoral estuvo siempre al servicio del gobierno, gracias a las leyes electorales, que daban mucho poder a los jefes políticos locales (llamados caciques). Estos negociaban los resultados a cambio de favores mediante la creación de una densa red de clientela.

ABSOLUTISTAS: PARTIDO CARLISTA

El carlismo es un movimiento político tradicionalista y legitimista de carácter antiliberal y contrarrevolucionario que apoyaba al retorno del Antiguo Régimen. Asimismo, pretendían establecer un reinado absolutista y una soberanía real. Prometía restaurar los privilegios forales y estamentales así como restaurar la Inquisición. Este partido contó con el apoyo de la nobleza reaccionaria y de campesinos temerosos del liberalismo.

PARTIDO MODERADO

Esta ideología parte del Liberalismo Doctrinario tradicional del liberalismo conservador francés de 1830, y el partido conservador británico. No es un partido político estrictamente ya que no tiene amplia base electoral ni afiliados, responde más a un grupo de interés político, concentrados en los periodos electorales y unidos en torno a un líder, casi siempre un jefe militar. El líder más importante del partido moderado fue el General Narváez. Este partido político defendía:• La soberanía nacional residía en la Monarquía y en las Cortes, negaban la idea de soberanía nacional.• El poder legislativo también estaba en poder de la Corona y las Cortes. (es decir la Corona tenía iniciativa legislativa: podía proponer leyes). • Cortes Bicamerales.• Congreso elegido por sufragio censitario muy reducido.• Senado elegido por la Corona.• Defendía una política centralista con un rígido control sobre Diputaciones y Ayuntamientos.• Mantenimiento de la religión católica como única y oficial, y mantenimiento del culto y del clero. • Limitación de los derechos individuales como expresión reunión.• Desde el punto de vista económico defiende el “proteccionismo”. • Ante todo prevalecía el ‘orden’.• Estado y administración muy centralizado.• Censo electoral del 1-3% de la población.• Representaban a las clases más ricas.

LA UNIÓN LIBERAL

La Unión Liberal fue un partido político español de la segunda mitad del siglo XIX fundado por Leopoldo O'Donnell en 1858 con la intención de unir en torno al mismo a los moderados no absolutistas del reinado de Isabel II y a los progresistas menos exaltados en un intento por ocupar el centro político de la época.Por sus características que sólo se pueden deducir de la acción política cotidiana, no era un partido de ideales, sino pragmático, cuyos principios básicos fueron conservar la Monarquía como forma de gobierno pero alejándola de las tentaciones absolutistas, reformar la administración pública en un sentido centralista y ofrecer cierto grado de multipartidismo a los Moderados y Progresistas. Junto a ello pretendía la reforma de la ley de prensa y el mantenimiento de una política económica de fuertes inversiones públicas.

PARTIDO PROGRESISTA

Surgen de una línea del liberalismo más abierta, como respuesta al excesivo conservadurismo del partido moderado. Tienen influencia del partido Liberal inglés. Surgió en 1834 como oposición liberal extremista al régimen de la regente María Cristina de Borbón y fue disgregándose paulatinamente tras el inicio de la Restauración en España en 1874. De él surgieron el Partido Constitucional, el Partido Demócrata-Radical y el Partido Democrático.Esta división entre progresistas y moderados, va a caracterizar la ideología del siglo XIX y XX en España. Los progresistas van a ser partidarios de la Milicia Nacional, el jurado popular, la soberanía nacional, la ampliación del sufragio censitario y el laicismo. Además, pretendían robustecer los poderes locales así como, basarse en el librecambismo como dogma económico.

PARTIDO DEMÓCRATA

El Partido Democrático fue una formación política surgida en España en abril de 1849 como desgajamiento del Partido Progresista. Demandaba el pleno reconocimiento de los derechos ciudadanos y las libertades individuales, el sufragio universal, la desamortización de todos los bienes de la Iglesia, incluidos los bienes civiles y la abolición de las quintas.Actuó de manera parcialmente clandestina hasta la llegada del Bienio Progresista durante el reinado de Isabel II. En este momento unió a algunos militares descontentos, al incipiente

LA CONSTITUCIÓN DE 1845

La Constitución de 1845, de carácter moderado, se presenta como una simple reforma de la de 1837. Mantiene los mismos títulos, pero su sentido político es muy diferenteSu objetivo es conformar un régimen político liberal de tendencia moderada, para garantizar el gobierno de ese partido y asegurar el dominio político y social de la oligarquía agraria y financiera. Impone la ideología, las instituciones y el orden de los moderados. Mantiene en segundo plano a la burguesía y permite una explotación ilimitada de la pequeña burguesía, el proletariado y el campesinado. Por otro lado, se basan en el liberalismo conservador que estableció la soberanía compartida (Rey- Cortes), la unidad católica de España, el sufragio censitario y la supresión de la Milicia Nacional. Además, el Senado pasó a ser enteramente por designación real: el monarca elegía libremente a los senadores, con carácter vitalicio, de entre los miembros de la Iglesia, el ejército y la oligarquía.

COMPARACIÓN DEL ESTATUTO REAL

El Estatuto Real impuesto en 1834 vigente del año 1834 a 1836, se presenta más como una ¨carta otorgada¨ que como una constitución, presentando una ideología muy moderada a diferencia de la constitución de 1837 que presenta una constitución de consenso con un carácter progresista.Por otro lado, el Estatuto Real posee una soberanía real donde el Rey con ayuda de las Cortes establece el poder legislativo y sin ningún tipo de separación de poderes. Sin embargo, la constitución de 1837 presenta una soberanía nacional donde el poder legislativo lo conforman las Cortes con el Rey, el ejecutivo únicamente el Rey y el Judicial los Tribunales y Juzgados; por lo que observamos que existe una colaboración entre los poderes.Un rasgo común que presentan es que ambas presentan un sufragio censitario aunque, en el Estatuto Real es más restringido que en la de 1837. Y una de las diferencias de gran importancia es que en el estatuto Real no existe una mención a derechos y por el contrario, en la constitución de 1837 se pueden declarar.Del mismo modo, se puede establecer una breve comparación del Estatuto Real con la Constitución posteriormente creada, la de 1845. Esta constitución crea una involución creando una constitución moderada al igual que el Estatuto Real. La soberanía del 45 lo realizaban las Cortes con el Rey, mantuvo la división de poderes, con algunas modificaciones y al igual que en el Estatuto Real, no existía separación de poderes.

SEGUNDA GUERRA CARLISTA (1846-1849)

La segunda guerra carlista más que una guerra civil fue una insurrección durante la Década Moderada, pues los carlistas seguían siendo la mayor fuerza opositora al liberalismo. Se centró en la zona de los Pirineos, en Cataluña “guerra dels matiners” y fue fácilmente sofocada. Su origen, al menos teóricamente, se debió al fracasar los intentos de casar a Isabel II con el pretendiente carlista, Carlos Luis de Borbón, que había sido pretendido por distintos sectores moderados de Isabel, singularmente Jaime Balmes y Juan Donoso Cortés y del carlismo. Sin embargo, Isabel II terminó casándose con su primo Francisco de Asís de Borbón.

REVOLUCIONES DE 1848

La oleada revolucionaria de 1848 se inició en Francia y se extendió a continuación por gran parte de Europa. Es conocida con el nombre de "primavera de los pueblos". Sus causas fueron:• Liberalismo y nacionalismo: al igual que en 1830, se pretende acabar con el absolutismo y el autoritarismo de las monarquías.• Ideales democráticos: en 1848 irrumpe con fuerza la reivindicación de la democracia, claramente separada de los planteamientos liberales. Se pide el sufragio universal, se exige un mayor contenido en las libertades constitucionales, se propugna una igualdad no sólo legal, sino social, y se defiende la República como forma de Estado.• La crisis económica desatada en Francia en 1847 como consecuencia de una serie de malas cosechas, alimentos básico para las clases populares. La crisis agraria influyó en los sectores industrial y financiero, llevando al paro a muchos obreros.Además de su condición de revoluciones liberales, las revoluciones de 1848 se caracterizaron por la importancia de las manifestaciones de carácter nacionalista y por el inicio de las primeras muestras organizadas del movimiento obrero

BRAVO MURILLO Y EL CONCORDATO DE 1851

Desde enero de 1851 hasta 1852, Juan Bravo Murillo presidió el gobierno y fue ministro de Hacienda. Su principal objetivo consistió en sanear la deuda pública. Además intentó modernizar la administración creando una burocracia moderna.Por otro lado, las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español en los años anteriores al Concordato de 1851 habían sufrido un gran deterioro, donde hubo momentos en los que, prácticamente, se pudo hablar de una ruptura de relaciones entre ambas instituciones.En el año 1845, después de intensas negociaciones, se llegó a un primer acuerdo entre los diplomáticos españoles y los cardenales, en el que diseñaron soluciones a las dos cuestiones que generaban más fricciones: la provisión de las sedes vacantes y la dotación económica de la Iglesia. Pero no se firmó el Concordato por la presión de los progresistas en el Congreso de los Diputados, porque consideraban que era muy favorable para los intereses de la Iglesia. Por fin, el 16 de marzo de 1851 se firmó el Concordato.

LA REVOLUCIÓN DE 1854

La Iglesia obtuvo el reconocimiento como única religión de la nación española, así como el carácter católico de la enseñanza en todos los niveles, permitiendo a las autoridades eclesiásticas velar e inspeccionar esta cuestión en los centros de enseñanza.El Concordato consagraba la paralización de la venta de los bienes de la Iglesia, aunque, a cambio, debía renunciar a reclamar la restitución de los bienes ya vendidos. El Estado debía sostener el culto y a sus ministros. Para ello, se destinaría el producto de los bienes no vendidos, de la bula de Cruzada y de los territorios de las Órdenes Militares, más lo que resultase de un impuesto sobre la riqueza rústica y urbana, ya que, el diezmo no se recuperó. La Iglesia tendría derecho a acumular un patrimonio propio, aunque, desde entonces, pasó a depender de la asignación presupuestaria del Estado español.

DESAMORTIZACIÓN DE MADOZ

El gran problema que padecía España desde hacía varios siglos era el mal reparto de la tierra y el hecho de que estuviera concentrada en muy pocas manos. Para solucionar este problema y de paso lograr otros objetivos, los gobiernos liberales progresistas pusieron en marcha una de las grandes medidas en materia económica del siglo XIX: las desamortizaciones.