Boletín Trayectos
Programa de Egresados
Publicación No 5, octubre de 2020
Adriana Uribe Múnera Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
“Cuando termínanos, en éste caso, cuando nos graduamos, es sin lugar a dudas la mayor incertidumbre para todo estudiante, o por lo menos ese fue mi sentir aquel31 de enero de 2017, un día de emociones por dar otro gran paso en mi vida”.
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Jennifer Johanna Taborda Muñoz Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
Laura María Giraldo Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
“Fue un reto muy grande permanecer en la Universidad. Esta es una oportunidad para agradecer a todas las personas que entendieron mi situación y me impulsaron para alcanzar mi sueño”.
"Toda vez que narrarse, tiene que ver con exponer a otros lo que nos ha hecho convertirnos en lo que somos, como sujetos y como profesionales: nuestra identidad. Quiero compartir en estas breves líneas, algunos apartes de mi propio viaje de formación”.
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Wilson Pérez Uribe Egresado de la Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Humanidades, Lengua Castellana.
"Revisitar los pliegues que se han –plegado- en capas sobre el corazón, advierte una cierta conciencia del pasado. Son formas de la memoria las que todavía nos constituyen. Ir hacia atrás, desandar los pasos, no es otra cosa que recordar las experiencias formativas en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia".
Lilibed Maryori Ospina Rodríguez Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil .
Para iniciar deseo aclarar que no me remontaré al análisis sobre el concepto de docente, maestro o profesor, solo deseo transmitirles a ustedes la plena satisfacción y orgullo que siento de ser la profe de preescolar.”
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Paula Andrea Echavarría Durán Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
Siguenos en:
“Invito a los que están en el proceso de formarse como maestros a que no desfallezcan, ser maestro es sin duda una elección maravillosa. La educación es la herramienta para transformar vidas.”
.
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Copyright © 2020 Facultad de Educación. Universidad de AntioquiaTodos los derechos reservados.
Calle 67 No. 53 - 108
- Medellín, Colombia.
Empezar es de valientes
Cuando termínanos, en éste caso, cuando nos graduamos, es sin lugar a dudas la mayor incertidumbre para todo estudiante, o por lo menos ese fue mi sentir aquel 31 de enero de 2017, un día de emociones por dar otro granpaso en mi vida, sería la primer persona de mi núcleo familiar en graduarme como Licenciada en Pedagogía Infantil de la Universidad de Antioquia.
Ahora ya tenía otras preocupaciones, conseguir empleo sería un nuevo reto y desafío por no contar con experiencia en el área, ya que durante mi período en la Universidad sólo había sido auxiliar administrativo en la Escuela de Idiomas, especialmente en el Programa Multilingua y, para muchas empresas educativas, esa no es una experiencia que aporte al cargo especifico.
Así con todo mi ánimo de aprender y voluntad de ir por el camino de ejercer como docente, empezó la gran tarea de enviar y enviar hojas de vida, tanto que podrían creer que mí correo ya era un virus, algo había que hacer, entonces al no conseguir respuesta empecé a laborar en la Litografía “Impresiones rápidas”, allí aprendí a hacer cuadernos y, a contar y a contar papel, cada día tenía la esperanza de una llamada para entrevista, pero los días pasaban y nada…por necesidad me sostuve allí un par de meses, pero con el paso del tiempo decidí viajar al Municipio de Mutatá, especialmente a la vereda de Pavarando Grande donde vivían mis padres, allí me resultó empleo como pedagoga y empecé a laborar con la Fundación las Golondrinas en la modalidad familiar en Belén de Bajirá, allá aprendí mucho sobre el saber y las necesidades que tienen los madres comunitarias en dichos hogares, los cuales están muy alejados de contar con el apoyo de una pedagoga que las visite una vez por semana.
Luego viaje nuevamente a Medellín a trabajar con la misma fundación en la modalidad institucional en el CDI Pequeños Genios ubicado en el Municipio de Itagüí, al principio fue muy duro, comencé con un grupo de niños y niñas de 2 años, allí mi mayor aprendizaje fue sobre la Pedagogía Reggio Emilia y la importancia del ambiente como un tercer educador, aunque fue difícil seguir las rutinas, aprendí que el ambiente es primordial en el aprendizaje y trabajar con primera infancia propone sus propios desafíos personales, laborales e institucionales.
Ahora estoy laborando en el Colegio José María Berrío ubicado en la vereda María Auxiliadora en Sabaneta, la vida me ha brindado una de las mejores oportunidades de aprendizaje, allí empecé con el gran reto de ser directora de grupo de tercero de Básica Primaria y a cargo de las áreas de Ciencias Naturales, Ética y Educación Religiosa Escolar, al principio no fue fácil pero la voluntad de aprender y la alegría de ejercer en un ambiente escolar me llenó de motivación. Actualmente estoy en el área de Ciencias Sociales hasta el grado cuarto, en ésta disciplina me he sentido muy cómoda y feliz, cada día me sorprendo más con todo lo que he podido generar en los estudiantes durante la virtualidad, incluso sentí la necesidad de volver a la Universidad a través de la participación en el semillero de investigación del grupo Diverser.
Aquí voy, en un tren que no quiero detener, ya que soy amante de aprender para brindar experiencias que alegren las clases en casa, pues ahora todos tenemos un compromiso mayor y es transformarnos cada día en lo que es verdaderamente es esencial para nuestros estudiantes. Por todo lo anterior, es posible afirmar que todos necesitamos ese impulso y motivación para empezar sin importar los desafíos, pues son ellos los que te demuestran que ser valiente requiere voluntad.
Con cariño para todos aquellos que se han tomado el tiempo de leer una parte de mí, una parte de lo que soy, una parte de mi historia.
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Trayectos de formación
Toda vez que narrarse, tiene que ver con exponer a otros lo que nos ha hecho convertirnos en lo que somos, como sujetos y como profesionales: nuestra identidad. Quiero compartir en estas breves líneas, algunos apartes de mi propio viaje de formación, como licenciada en Pedagogía Infantil. Iniciando en primer lugar, por supuesto, como estudiante del programa de esa misma Licenciatura, en Universidad de Antioquia, donde de tantas cosas por decir y agradecer, destaco que luego de grandes esfuerzos personales y académicos, me fue otorgada en el 2012 la matrícula de honor, asunto que me hizo sentir satisfecha de ser estudiante del Alma Mater y de haber contado con maestros y maestras de amplia experiencia académica e investigativa. Tuve también la oportunidad de ser parte del semillero de investigación SISCCO (Semillero de Investigación Saberes Curriculares y Contextos).
Egresé de la Universidad de Antioquia en el 2014 siendo parte de un importante proyecto de investigación relacionado con los espacios educativos, proyecto que fue respaldado por el grupo de investigación FORMAPH de la Facultad de Educación y financiado por el CODI (Comité para el Desarrollo de la Investigación). Desde ese momento, mi interés académico y profesional se centró en los espacios y el currículum como objetos de estudio.
Alcanzado el grado tuve varias experiencias laborales, primero con el programa Buen Comienzo del Municipio de Medellín, donde sentimientos ambivalentes de tristeza, impotencia frente a diversas situaciones con niños, niñas y colegas; cuestionamientos respecto a la docencia y a la educación me asaltaron, y de muchos de ellos sigo aprendiendo. Igualmente, tuve la oportunidad de acompañar un maravilloso grupo de estudiantes del grado primero en el colegio Barbara Micarelli. Una experiencia con 39 niñas, que me permitieron hacer una lectura de la educación en el sector privado que, para mi sorpresa, no era tan distinta a lo que ocurría en lo público. Y así, con 78 ojos y varias manos levantadas, interrogando por los temas de la clase y los deberes a realizar en torno al tema del día, sin saber a quién darle voz, recordaba entre tanta teoría estudiada, a Phlip Jackson en su texto Vida en las Aulas, cuando se pregunta por el significado de la persistencia de los estudiantes al pedir palabra, incluso buscando apoyo con su otra mano, diciendo sórdidamente a mi como maestra “yo también quiero ser escuchada”.
Ya en el 2016, quiero contar que me fue otorgada una beca académica de la Universitat D´Alcant y el Banco Santander, para realizar estudios posgraduales en España, concretamente en la histórica ciudad de Alicante, tierra de vinos mediterráneos, de Castillos, cuna del poeta Miguel Hernández y originada en la leyenda de “Ali y de la princesa Cántara”. Allí tuve la oportunidad de estudiar la maestría en Investigación Educativa, materializada en el proyecto: “Representaciones conceptuales de los (as) maestros (as) de infantil entorno a la organización espacial del aula”, indagación que terminaría siendo publicada en la Revista del currículum y formación del profesorado. Oportunidades académicas y profesionales, espacios y tiempos en España, Francia y Polonia, donde mi proceso de formación se acentuaba mucho más al conocer personas, comidas, música y diversas costumbres, que operaron como texto curricular, y tal como diría Freire, me permitían una lectura del mundo mucho más inclusiva. Viajes, experiencias, paisajes y conocimientos situados.
De regreso a mi tierra y posterior a valiosas experiencias laborales, con maestros y maestras del municipio de Envigado en el marco de proyectos sobre currículum de la Universidad Pontificia Bolivariana, quiero nombrar a la Universidad Católica de Oriente, institución que me abrió sus puertas, y a la cual acompañe durante 2 años en el programa de Licenciatura en Educación para la Primera Infancia, participando así, en la formación de formadoras de infantes, continuidad de mi propia trayectoria, iniciada en la querida Universidad de Antioquia, donde ahora tengo el placer de estar nuevamente, en su Facultad de Educación y Escuela de Idiomas, al frente de cursos relacionados con la práctica pedagógica, trabajo grado y teorías curriculares, respectivamente.
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Trayectos del egresado
Revisitar los pliegues que se han –plegado- en capas sobre el corazón, advierte una cierta conciencia del pasado. Son formas de la memoria las que todavía nos constituyen. Ir hacia atrás, desandar los pasos, no es otra cosa que recordar las experiencias formativas en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. En ese estar siendo se modelaba, de una forma precisa, la amalgama de voces que ahora me habitan. Sin duda, esa aglutinación de lenguajes cotidianos se enriquece día a día. Sin duda, también, el diálogo entre cada pliegue de la memoria y el mí que se confronta en el ahora, reafirman la posibilidad de reconocernos en la derrota, la siembra, el desacierto y la cosecha.
En mi caso, la trayectoria de egresado se compone de dos planos: un primer que alude a la formación profesional; otro que madura en consonancia con un proyecto de vida claro.
El cultivo de sí, en tanto maestro de lenguaje y literatura, reside en el darse a los otros. Es decir, en la grata posibilidad de mirar el mundo con ojos plurales. La Universidad de Antioquia ha sido morada, refugio, cabaña –todos los sinónimos son posibles-. Luego de mi graduación, hace un año y medio, tuve la feliz oportunidad de trabajar como docente de cátedra modalidad investigación en proyecto sobre emociones políticas y subjetividades. El compartir con maestros estudiantes de Maestría en Educación, desde de la perspectiva de la literatura en favor del proyecto de investigación, suscitó experiencias vitales de lectura, escritura y posicionamiento crítico en torno a la educación colombiana. Podría hablar, entonces, del cultivo de una narrativa que acentuaba el color y la forma del Ser Maestro.
La experiencia en la Universidad de Antioquia se enriqueció con una propuesta formativa para el Sistema de Bibliotecas. El hecho de ofrecer a otras personas un ciclo de conferencias sobre mujeres escritoras en el siglo XX, resultó grato y oportuno. Significó, de esta manera, otra extensión del Ser Maestro, cuya apuesta va más allá del aula de clase.
Sin embargo, el hecho que ha habitado, de una manera vívida, ha sido la posibilidad de trabajar en mi tierra, el municipio de Entrerríos, Norte de Antioquia. Ese mundo cercano de la continuidad urbana, aun en la educación privada, no hecho más que subrayar la pasión por la interacción con jóvenes y niños. Desde este contexto la vida cobra otros matices relacionados con los diversos textos que habitan la escuela. Los retos no han sido menores: el aprendizaje del discurso científico y humanístico que pervive en estas instituciones sacude el cuerpo, lo desacomoda, lo fastidian. Son asuntos que se reciben con gratitud y atención. Gratitud porque posibilitan la formación, el desaprender y el aprender. Atención porque tras ellos se erige visión de la educación con la que, a ratos, no comulgo. Intento viajar, trazar aventuras, hilar discursos que trasciendan hacia los Mundos de la Vida de cada estudiante.
Ahora, cuando menciono la idea de un proyecto vida, sin duda hablo de la lectura y la escritura como prácticas para cultiva de un estar y un permanecer en el mundo. De algo, sin duda, nos sostenemos. Escribir, sobre todo, permite devolverle a la vida ese silencio necesario para restituir las relaciones afectivas que se tiene con el paso fugaz y entrañable de los años. Escribir ensayo y poesía me ha permitido la conversación con lectores cercanos y distantes en el espacio y en el tiempo. Algo, una pequeña porción del planeta, en esa curiosa habitancia que supone la escritura, se ha abierto de manera generosa.
Este año, España, con la editorial Pre-Textos, abrió las puertas a mi libro de poesía, titulado, Libro de la mirada. Sentir que mi voz se anuda junto a las aguas del Mediterráneo, que un curioso lector, allende estas tierras colombianas ha descubierto en alguna línea una resonancia, me siento justificado.
Estos son solo algunos esbozos de los trayectos como egresado que he ido cultivando con parsimonia y sana lentitud. El trayecto siempre apunta a lugares de los que no sabemos. Quizá, lo más sabio, sea aprender el arte del vuelo: el abandono sostenido, únicamente, por el amor.
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"Las limpia mocos"
Para iniciar deseo aclarar que no me remontaré al análisis sobre el concepto de docente, maestro o profesor, solo deseo transmitirles a ustedes la plena satisfacción y orgullo que siento de ser la “profe de preescolar”. Sé que nuestra labor es denigrada y subvalorada por muchos, dado a las expresiones equivocas y despectivas dirigidas hacia nosotr@s tales como “estudiaron para limpiar mocos”, “ser docente de preescolar es muy fácil... solo cantan y juegan”, “se ganan la plata de ojo, jugando todo el día”, no niego que en esos instantes siento algo de enojo, pero fácilmente me calmo y pienso en ese dicho popular “la ignorancia es atrevida”.
Por lo anterior, es mi deseo dar mis primeros pasos en ese largo camino que conlleva a la reivindicación de la profesión docente, es este caso a la dedicada a la primera infancia y preescolar.Para iniciar quiero que imaginen o evoquen la construcción más imponente y hermosa conocida por cada uno de ustedes, piensen en el proceso llevado a cabo para llegar al producto final. Ahora les pregunto ¿acaso lo primero que se debe tener en cuenta no es un terreno firme? pensemos en él como si fuera cada uno de nuestros niños y niñas, luego enfoquémonos en su futuro, en que deseamos para sus vidas, estoy segura que uno de esos pensamientos gira en torno a la educación. Es allí donde la escuela o ahora llamadas Instituciones Educativas empiezan a tener un lugar importante en la vida, no solo de los niños y las niñas sino también de sus familias. Son en esos primeros años de vida , donde l@s docentes de primera infancia y preescolar hacemos nuestro importante aporte, cumplimos con nuestra labor de formadoras, de “constructoras de vidas” somos quienes en esas primeras experiencias de vida como estudiantes , miembros de una familia, de una comunidad, fomentamos y reforzamos los valores traídos por cada uno de ellos en tanto que nuestro mayor deseo es devolverle a la sociedad niños y niñas con fuertes principios morales, espirituales, con conocimientos que aporten no solo al desarrollo personal sino también al crecimiento social. Lo descrito con anterioridad se asemeja las bases, zapatas y columnas de esa imponente construcción pensada en un principio. A lo que quiero llegar con todo esto es que, en la educación inicial y preescolar, es donde se cimientan y refuerzan los valores individuales, familiares, comunitarios, sociales, es en donde se aprende por medio del juego, la lúdica, la recreación y la experimentación, créeme no es fácil planear una clase que cumpla con estos estándares, no jugarnos por jugar, lo hacemos con metas y objetivos claros. Para finalizar, quiero que te preguntes ¿Qué pasaría si ese edificio hermoso e imponente no tuviera uno cimientos, bases y columnas fuertes? ¿Qué sería de nuestros niños y niñas si desde la educación inicial se denotan debilidades, falencias y no se hiciera nada por corregirlas o fortalecerlas? En el caso del edificio se cae, o habría que derrumbarlo destruirlo, ¿pero en el caso de los niños que haríamos? . continuar construyendo una vida llena de falencias y vacíos? Creo que la labor del docente de preescolar es tan importante como la de un médico, un ingeniero, es tan significativa como la labor que cumplen los padres de familia en cada uno de sus hogares, nosotros no solo limpiamos mocos y jugamos, también estamos aportando en la construcción de una vida, de una sociedad, de un mejor país.
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Boletín Trayectos. Programa de Egresados. Número 5. Septiembre de 2020
Facultad de Educació
Created on December 5, 2016
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Boletín Trayectos
Programa de Egresados
Publicación No 5, octubre de 2020
Adriana Uribe Múnera Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
“Cuando termínanos, en éste caso, cuando nos graduamos, es sin lugar a dudas la mayor incertidumbre para todo estudiante, o por lo menos ese fue mi sentir aquel31 de enero de 2017, un día de emociones por dar otro gran paso en mi vida”.
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Jennifer Johanna Taborda Muñoz Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
Laura María Giraldo Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
“Fue un reto muy grande permanecer en la Universidad. Esta es una oportunidad para agradecer a todas las personas que entendieron mi situación y me impulsaron para alcanzar mi sueño”.
"Toda vez que narrarse, tiene que ver con exponer a otros lo que nos ha hecho convertirnos en lo que somos, como sujetos y como profesionales: nuestra identidad. Quiero compartir en estas breves líneas, algunos apartes de mi propio viaje de formación”.
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Wilson Pérez Uribe Egresado de la Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Humanidades, Lengua Castellana.
"Revisitar los pliegues que se han –plegado- en capas sobre el corazón, advierte una cierta conciencia del pasado. Son formas de la memoria las que todavía nos constituyen. Ir hacia atrás, desandar los pasos, no es otra cosa que recordar las experiencias formativas en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia".
Lilibed Maryori Ospina Rodríguez Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil .
Para iniciar deseo aclarar que no me remontaré al análisis sobre el concepto de docente, maestro o profesor, solo deseo transmitirles a ustedes la plena satisfacción y orgullo que siento de ser la profe de preescolar.”
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Paula Andrea Echavarría Durán Egresada de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.
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“Invito a los que están en el proceso de formarse como maestros a que no desfallezcan, ser maestro es sin duda una elección maravillosa. La educación es la herramienta para transformar vidas.” .
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Empezar es de valientes
Cuando termínanos, en éste caso, cuando nos graduamos, es sin lugar a dudas la mayor incertidumbre para todo estudiante, o por lo menos ese fue mi sentir aquel 31 de enero de 2017, un día de emociones por dar otro granpaso en mi vida, sería la primer persona de mi núcleo familiar en graduarme como Licenciada en Pedagogía Infantil de la Universidad de Antioquia.
Ahora ya tenía otras preocupaciones, conseguir empleo sería un nuevo reto y desafío por no contar con experiencia en el área, ya que durante mi período en la Universidad sólo había sido auxiliar administrativo en la Escuela de Idiomas, especialmente en el Programa Multilingua y, para muchas empresas educativas, esa no es una experiencia que aporte al cargo especifico. Así con todo mi ánimo de aprender y voluntad de ir por el camino de ejercer como docente, empezó la gran tarea de enviar y enviar hojas de vida, tanto que podrían creer que mí correo ya era un virus, algo había que hacer, entonces al no conseguir respuesta empecé a laborar en la Litografía “Impresiones rápidas”, allí aprendí a hacer cuadernos y, a contar y a contar papel, cada día tenía la esperanza de una llamada para entrevista, pero los días pasaban y nada…por necesidad me sostuve allí un par de meses, pero con el paso del tiempo decidí viajar al Municipio de Mutatá, especialmente a la vereda de Pavarando Grande donde vivían mis padres, allí me resultó empleo como pedagoga y empecé a laborar con la Fundación las Golondrinas en la modalidad familiar en Belén de Bajirá, allá aprendí mucho sobre el saber y las necesidades que tienen los madres comunitarias en dichos hogares, los cuales están muy alejados de contar con el apoyo de una pedagoga que las visite una vez por semana. Luego viaje nuevamente a Medellín a trabajar con la misma fundación en la modalidad institucional en el CDI Pequeños Genios ubicado en el Municipio de Itagüí, al principio fue muy duro, comencé con un grupo de niños y niñas de 2 años, allí mi mayor aprendizaje fue sobre la Pedagogía Reggio Emilia y la importancia del ambiente como un tercer educador, aunque fue difícil seguir las rutinas, aprendí que el ambiente es primordial en el aprendizaje y trabajar con primera infancia propone sus propios desafíos personales, laborales e institucionales. Ahora estoy laborando en el Colegio José María Berrío ubicado en la vereda María Auxiliadora en Sabaneta, la vida me ha brindado una de las mejores oportunidades de aprendizaje, allí empecé con el gran reto de ser directora de grupo de tercero de Básica Primaria y a cargo de las áreas de Ciencias Naturales, Ética y Educación Religiosa Escolar, al principio no fue fácil pero la voluntad de aprender y la alegría de ejercer en un ambiente escolar me llenó de motivación. Actualmente estoy en el área de Ciencias Sociales hasta el grado cuarto, en ésta disciplina me he sentido muy cómoda y feliz, cada día me sorprendo más con todo lo que he podido generar en los estudiantes durante la virtualidad, incluso sentí la necesidad de volver a la Universidad a través de la participación en el semillero de investigación del grupo Diverser. Aquí voy, en un tren que no quiero detener, ya que soy amante de aprender para brindar experiencias que alegren las clases en casa, pues ahora todos tenemos un compromiso mayor y es transformarnos cada día en lo que es verdaderamente es esencial para nuestros estudiantes. Por todo lo anterior, es posible afirmar que todos necesitamos ese impulso y motivación para empezar sin importar los desafíos, pues son ellos los que te demuestran que ser valiente requiere voluntad. Con cariño para todos aquellos que se han tomado el tiempo de leer una parte de mí, una parte de lo que soy, una parte de mi historia.
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Toda vez que narrarse, tiene que ver con exponer a otros lo que nos ha hecho convertirnos en lo que somos, como sujetos y como profesionales: nuestra identidad. Quiero compartir en estas breves líneas, algunos apartes de mi propio viaje de formación, como licenciada en Pedagogía Infantil. Iniciando en primer lugar, por supuesto, como estudiante del programa de esa misma Licenciatura, en Universidad de Antioquia, donde de tantas cosas por decir y agradecer, destaco que luego de grandes esfuerzos personales y académicos, me fue otorgada en el 2012 la matrícula de honor, asunto que me hizo sentir satisfecha de ser estudiante del Alma Mater y de haber contado con maestros y maestras de amplia experiencia académica e investigativa. Tuve también la oportunidad de ser parte del semillero de investigación SISCCO (Semillero de Investigación Saberes Curriculares y Contextos).
Egresé de la Universidad de Antioquia en el 2014 siendo parte de un importante proyecto de investigación relacionado con los espacios educativos, proyecto que fue respaldado por el grupo de investigación FORMAPH de la Facultad de Educación y financiado por el CODI (Comité para el Desarrollo de la Investigación). Desde ese momento, mi interés académico y profesional se centró en los espacios y el currículum como objetos de estudio. Alcanzado el grado tuve varias experiencias laborales, primero con el programa Buen Comienzo del Municipio de Medellín, donde sentimientos ambivalentes de tristeza, impotencia frente a diversas situaciones con niños, niñas y colegas; cuestionamientos respecto a la docencia y a la educación me asaltaron, y de muchos de ellos sigo aprendiendo. Igualmente, tuve la oportunidad de acompañar un maravilloso grupo de estudiantes del grado primero en el colegio Barbara Micarelli. Una experiencia con 39 niñas, que me permitieron hacer una lectura de la educación en el sector privado que, para mi sorpresa, no era tan distinta a lo que ocurría en lo público. Y así, con 78 ojos y varias manos levantadas, interrogando por los temas de la clase y los deberes a realizar en torno al tema del día, sin saber a quién darle voz, recordaba entre tanta teoría estudiada, a Phlip Jackson en su texto Vida en las Aulas, cuando se pregunta por el significado de la persistencia de los estudiantes al pedir palabra, incluso buscando apoyo con su otra mano, diciendo sórdidamente a mi como maestra “yo también quiero ser escuchada”. Ya en el 2016, quiero contar que me fue otorgada una beca académica de la Universitat D´Alcant y el Banco Santander, para realizar estudios posgraduales en España, concretamente en la histórica ciudad de Alicante, tierra de vinos mediterráneos, de Castillos, cuna del poeta Miguel Hernández y originada en la leyenda de “Ali y de la princesa Cántara”. Allí tuve la oportunidad de estudiar la maestría en Investigación Educativa, materializada en el proyecto: “Representaciones conceptuales de los (as) maestros (as) de infantil entorno a la organización espacial del aula”, indagación que terminaría siendo publicada en la Revista del currículum y formación del profesorado. Oportunidades académicas y profesionales, espacios y tiempos en España, Francia y Polonia, donde mi proceso de formación se acentuaba mucho más al conocer personas, comidas, música y diversas costumbres, que operaron como texto curricular, y tal como diría Freire, me permitían una lectura del mundo mucho más inclusiva. Viajes, experiencias, paisajes y conocimientos situados. De regreso a mi tierra y posterior a valiosas experiencias laborales, con maestros y maestras del municipio de Envigado en el marco de proyectos sobre currículum de la Universidad Pontificia Bolivariana, quiero nombrar a la Universidad Católica de Oriente, institución que me abrió sus puertas, y a la cual acompañe durante 2 años en el programa de Licenciatura en Educación para la Primera Infancia, participando así, en la formación de formadoras de infantes, continuidad de mi propia trayectoria, iniciada en la querida Universidad de Antioquia, donde ahora tengo el placer de estar nuevamente, en su Facultad de Educación y Escuela de Idiomas, al frente de cursos relacionados con la práctica pedagógica, trabajo grado y teorías curriculares, respectivamente.
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Trayectos del egresado
Revisitar los pliegues que se han –plegado- en capas sobre el corazón, advierte una cierta conciencia del pasado. Son formas de la memoria las que todavía nos constituyen. Ir hacia atrás, desandar los pasos, no es otra cosa que recordar las experiencias formativas en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia. En ese estar siendo se modelaba, de una forma precisa, la amalgama de voces que ahora me habitan. Sin duda, esa aglutinación de lenguajes cotidianos se enriquece día a día. Sin duda, también, el diálogo entre cada pliegue de la memoria y el mí que se confronta en el ahora, reafirman la posibilidad de reconocernos en la derrota, la siembra, el desacierto y la cosecha.
En mi caso, la trayectoria de egresado se compone de dos planos: un primer que alude a la formación profesional; otro que madura en consonancia con un proyecto de vida claro. El cultivo de sí, en tanto maestro de lenguaje y literatura, reside en el darse a los otros. Es decir, en la grata posibilidad de mirar el mundo con ojos plurales. La Universidad de Antioquia ha sido morada, refugio, cabaña –todos los sinónimos son posibles-. Luego de mi graduación, hace un año y medio, tuve la feliz oportunidad de trabajar como docente de cátedra modalidad investigación en proyecto sobre emociones políticas y subjetividades. El compartir con maestros estudiantes de Maestría en Educación, desde de la perspectiva de la literatura en favor del proyecto de investigación, suscitó experiencias vitales de lectura, escritura y posicionamiento crítico en torno a la educación colombiana. Podría hablar, entonces, del cultivo de una narrativa que acentuaba el color y la forma del Ser Maestro. La experiencia en la Universidad de Antioquia se enriqueció con una propuesta formativa para el Sistema de Bibliotecas. El hecho de ofrecer a otras personas un ciclo de conferencias sobre mujeres escritoras en el siglo XX, resultó grato y oportuno. Significó, de esta manera, otra extensión del Ser Maestro, cuya apuesta va más allá del aula de clase. Sin embargo, el hecho que ha habitado, de una manera vívida, ha sido la posibilidad de trabajar en mi tierra, el municipio de Entrerríos, Norte de Antioquia. Ese mundo cercano de la continuidad urbana, aun en la educación privada, no hecho más que subrayar la pasión por la interacción con jóvenes y niños. Desde este contexto la vida cobra otros matices relacionados con los diversos textos que habitan la escuela. Los retos no han sido menores: el aprendizaje del discurso científico y humanístico que pervive en estas instituciones sacude el cuerpo, lo desacomoda, lo fastidian. Son asuntos que se reciben con gratitud y atención. Gratitud porque posibilitan la formación, el desaprender y el aprender. Atención porque tras ellos se erige visión de la educación con la que, a ratos, no comulgo. Intento viajar, trazar aventuras, hilar discursos que trasciendan hacia los Mundos de la Vida de cada estudiante. Ahora, cuando menciono la idea de un proyecto vida, sin duda hablo de la lectura y la escritura como prácticas para cultiva de un estar y un permanecer en el mundo. De algo, sin duda, nos sostenemos. Escribir, sobre todo, permite devolverle a la vida ese silencio necesario para restituir las relaciones afectivas que se tiene con el paso fugaz y entrañable de los años. Escribir ensayo y poesía me ha permitido la conversación con lectores cercanos y distantes en el espacio y en el tiempo. Algo, una pequeña porción del planeta, en esa curiosa habitancia que supone la escritura, se ha abierto de manera generosa. Este año, España, con la editorial Pre-Textos, abrió las puertas a mi libro de poesía, titulado, Libro de la mirada. Sentir que mi voz se anuda junto a las aguas del Mediterráneo, que un curioso lector, allende estas tierras colombianas ha descubierto en alguna línea una resonancia, me siento justificado. Estos son solo algunos esbozos de los trayectos como egresado que he ido cultivando con parsimonia y sana lentitud. El trayecto siempre apunta a lugares de los que no sabemos. Quizá, lo más sabio, sea aprender el arte del vuelo: el abandono sostenido, únicamente, por el amor.
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"Las limpia mocos"
Para iniciar deseo aclarar que no me remontaré al análisis sobre el concepto de docente, maestro o profesor, solo deseo transmitirles a ustedes la plena satisfacción y orgullo que siento de ser la “profe de preescolar”. Sé que nuestra labor es denigrada y subvalorada por muchos, dado a las expresiones equivocas y despectivas dirigidas hacia nosotr@s tales como “estudiaron para limpiar mocos”, “ser docente de preescolar es muy fácil... solo cantan y juegan”, “se ganan la plata de ojo, jugando todo el día”, no niego que en esos instantes siento algo de enojo, pero fácilmente me calmo y pienso en ese dicho popular “la ignorancia es atrevida”.
Por lo anterior, es mi deseo dar mis primeros pasos en ese largo camino que conlleva a la reivindicación de la profesión docente, es este caso a la dedicada a la primera infancia y preescolar.Para iniciar quiero que imaginen o evoquen la construcción más imponente y hermosa conocida por cada uno de ustedes, piensen en el proceso llevado a cabo para llegar al producto final. Ahora les pregunto ¿acaso lo primero que se debe tener en cuenta no es un terreno firme? pensemos en él como si fuera cada uno de nuestros niños y niñas, luego enfoquémonos en su futuro, en que deseamos para sus vidas, estoy segura que uno de esos pensamientos gira en torno a la educación. Es allí donde la escuela o ahora llamadas Instituciones Educativas empiezan a tener un lugar importante en la vida, no solo de los niños y las niñas sino también de sus familias. Son en esos primeros años de vida , donde l@s docentes de primera infancia y preescolar hacemos nuestro importante aporte, cumplimos con nuestra labor de formadoras, de “constructoras de vidas” somos quienes en esas primeras experiencias de vida como estudiantes , miembros de una familia, de una comunidad, fomentamos y reforzamos los valores traídos por cada uno de ellos en tanto que nuestro mayor deseo es devolverle a la sociedad niños y niñas con fuertes principios morales, espirituales, con conocimientos que aporten no solo al desarrollo personal sino también al crecimiento social. Lo descrito con anterioridad se asemeja las bases, zapatas y columnas de esa imponente construcción pensada en un principio. A lo que quiero llegar con todo esto es que, en la educación inicial y preescolar, es donde se cimientan y refuerzan los valores individuales, familiares, comunitarios, sociales, es en donde se aprende por medio del juego, la lúdica, la recreación y la experimentación, créeme no es fácil planear una clase que cumpla con estos estándares, no jugarnos por jugar, lo hacemos con metas y objetivos claros. Para finalizar, quiero que te preguntes ¿Qué pasaría si ese edificio hermoso e imponente no tuviera uno cimientos, bases y columnas fuertes? ¿Qué sería de nuestros niños y niñas si desde la educación inicial se denotan debilidades, falencias y no se hiciera nada por corregirlas o fortalecerlas? En el caso del edificio se cae, o habría que derrumbarlo destruirlo, ¿pero en el caso de los niños que haríamos? . continuar construyendo una vida llena de falencias y vacíos? Creo que la labor del docente de preescolar es tan importante como la de un médico, un ingeniero, es tan significativa como la labor que cumplen los padres de familia en cada uno de sus hogares, nosotros no solo limpiamos mocos y jugamos, también estamos aportando en la construcción de una vida, de una sociedad, de un mejor país.
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