¿Quién se ha llevado mi queso?
- Jesús Francisco Aragón Rodríguez
- José Juan Santillán Rodríguez
- Matemáticas 3
- Instituto Durango
Personajes de nuestra historia
- Francisco que fisgonea y detecta pronto el cambio
- Brayan que se apresura hacia la acción
- Adela que se niega y se resiste al cambio, por temor
a que conduzca a algo peor
- Alejandra que aprende a adaptarse a tiempo,
en cuanto comprende que el cambio
puede conducir a algo mejor.
¿Quién se ha llevado mi queso?
Hace mucho tiempo vivían cuatro pequeños
personajes que recorrían un laberinto buscando el queso los hiciera
sentirse felices. Dos de ellos eran ratones y se llamaban “Francisco” y “Brayan”, y los otros dos eran liliputienses. Se llamaban “Adela” y “Alejandra”.
Francisco, Brayan, Adela y Alejandra, cada uno encontró un día su propia clase de queso al final
de uno de los pasadizos, en el depósito Q.
Tener queso te hace feliz.
Los liliputienses regresaban lentamente a casa, y
cada mañana volvían a buscar más, sin observar los pequeños cambios que sucedían. En cambio, Francisco y Brayan cada vez llegaban temprano, comprobando si se había producido algún cambio con
respecto a la situación del día anterior. Una mañana llegaron al depósito Q y descubrieron que no había queso. Se habían preparado para lo inevitable. Muy pronto ya estaban en busca de Queso Nuevo.
...
Ese mismo día, Adela y Alejandra llegaron al depósito Q. No habían
prestado la menor atención a los cambios que se habían ido produciendo cada
día.
No estaban preparados para lo que descubrieron. Adela, se limitó a sacudir la cabeza con incredulidad. Él también estaba
seguro de encontrar Queso en el depósito Q. No estaba preparado para esto.
Para algunos, encontrar Queso equivalía a tener cosas materiales. Para otros, significaba disfrutar de buena salud o desarrollar un sentido espiritual del bienestar. Adela y Alejandra regresaron aquella noche a sus casas hambrientos y desanimados.
Cuando más importante es el queso para ti, tanto mas deseas conservarlo.
No encontraron nada durante algún tiempo, hasta que finalmente llegaron a una zona del laberinto en la que nunca habían estado con anterioridad: el depósito N. Mientras tanto, Adela y Alejandra se sentían coléricas y frustradas..
Mientras Adela y Alejandra seguían tratando de decidir qué hacer, Francisco y Brayam ya hacía tiempo que se habían puesto patas a la obra. Llegaron más lejos que nunca, recorrieron nuevos pasadizos y buscaron el queso en todos los depósitos que encontraron.
Al día siguiente, Adela y Alejandra abandonaron sus hogares y regresaron de nuevo al
depósito Q, esperando, en volver a encontrar queso.
Pero la situación no había variado. No sabían qué hacer.
A veces, Alejandra imaginaba que sus amigos habían encontrado Queso. Pensó en lo bueno que sería para él emprender una aventura por el laberinto y encontrar Queso Nuevo. Cuando mayor era la claridad, tanto más se imaginaba a sí mismo en el acto de abandonar el depósito Q.
De vez en cuando, Alejandra pensaba en sus amigos Francisco y Brayan,
y se preguntaba si acaso habrían encontrado ya algo de queso. Estaba convencido de que
debían de estar pasándolo muy mal.
Alejandra estaba decidida a irse pero Adela no, sólo mataba las ilusiones de Alejandra de cambiar para encontrar queso. Después de analizar la situación, decidió partir. Antes de, Alejandra tomó una piedra pequeña y afilada y escribió un pensamiento muy serio en la pared, para darle a Hem algo en lo que pensar.
Si no cambias, te puedes extinguir.
Durante un tiempo había creído que bien podría no haber nada de Queso en el
laberinto, o que quizá no lo encontrara. Esas temerosas convicciones no hicieron sino
inmovilizarlo y anularlo.Sabía que, interiormente, Adela seguía preguntándose: “¿Quién se ha llevado
mi queso?”, pero Alejandra, en cambio, se preguntaba: “¿Por qué no me levanté antes y me moví
con el Queso?”.
Pensó en ello. Luego, inspiró profundamente, y empezó a internarse en el
laberinto, caminando en dirección a lo desconocido. Alejandra pensó que quizá había esperado
demasiado tiempo en el depósito Q. Luego pensó: “Más vale tarde que
nunca”.
Durante algunos días fue encontrando un poco de Queso aquí y allá. Justo cuando creía estar haciendo progresos, se encontraba perdida en los pasadizos. Era un verdadero desafío. Ahora se daba cuenta de que el cambio no le habría pillado por sorpresa si se hubiese mantenido vigilante y se hubiese anticipado al cambio.Decidió que, a partir de ahora, se mantendría mucho más alerta.
¿Qué harías
si no tuvieras miedo?
Olfatea el Queso con
frecuencia para saber
cuándo comienza a
enmohecerse
Alejandra se encontró finalmente con un enorme depósito de Queso que
le pareció prometedor. Al entrar en él, se sintió muy decepcionada al descubrir
que se hallaba completamente vacío. Sintió
deseos de abandonar la búsqueda. Alejandra creía haber dejado el miedo atrás, pero en realidad experimentaba miedo con
mucha mayor frecuencia. Se preguntó si Adela se habría movido de donde estaba o si continuaba paralizada
por sus propios temores.
El movimiento hacia
una nueva dirección
te ayuda a encontrar
Queso Nuevo
Alejandra miró hacia el oscuro pasadizo y percibió el temor que sentía. Ella mismo se infundía un miedo
mortal. Se dio cuenta de que sus temores no hacían
sino empeorar las cosas. Así pues, hizo lo que haría si no tuviera miedo. Echó a caminar en
una nueva dirección. Al iniciar el descenso por el oscuro pasadizo, sonrió. Todavía no se daba cuenta,
pero empezaba a descubrir qué era lo que nutría su alma. Al cabo de poco tiempo, supo por qué se sentía bien.
Cuando dejas atrás tus temores, te sientes libre.
Alejandra se dio cuenta de que había permanecido prisionera de su propio temor. El
hecho de moverse en una nueva dirección lo había liberado. Una vez superado el miedo,
resultó que podía disfrutar mucho más de lo que hubiera creído posible.
Se vio a sí mismo con gran detalle realista, sentado en medio de un montón de sus quesos favoritos, desde el cheddar hasta el brie. Se imaginó comiendo tanto queso como quisiera y se regodeó con esa imagen.Estaba seguro de que terminaría por encontrarlo.
Imaginarme
disfrutando de Queso
Nuevo antes incluso
de encontrarlo me
conduce hacia él.
Alejandra siguió pensando en lo que podía ganar, en lugar de detenerse a pensar en lo
que perdía. Ahora se daba cuenta de que el cambio podía conducir a algo mejor. Distinguió un depósito de Queso y se sintió muy animado al
observar pequeños trozos de Queso Nuevo cerca de la entrada. Alguien más había estado ya allí. Si hubiera llegado antes, muy probablemente habría
encontrado una buena provisión de Queso Nuevo.
Cuando más rápidamente te olvides del Queso Viejo, antes encontrarás el Queso Nuevo.
Alejandra inició el regreso al depósito Q y encontró a Adela,
a quien ofreció unos trozos de Queso Nuevo, que este rechazó. Alejandra estaba feliz por el simple hecho de no permitir que el temor dictaminara sus
decisiones. Le gustaba lo que estaba haciendo ahora. Estaba convencido de que encontrar lo que necesitaba sólo era cuestión de
tiempo. De hecho, tuvo la impresión de haber descubierto ya lo que andaba buscando
Es más seguro buscar
en el laberinto que
permanecer en una
situación sin Queso.
Comprendió que aquello de lo que se tiene miedo,
nunca es tan malo como lo que uno se imagina. El temor que se acumula en la mente es
mucho peor que la situación que existe en realidad.Su antigua forma de pensar se había visto nublada por sus preocupaciones y
temores.
Pero eso cambió por completo.
Las viejas
convicciones
no te conducen
al Queso Nuevo.
Alejandra no había encontrado aún queso, pero mientras recorría el laberinto pensó en
todo lo aprendido hasta entonces. Ahora comprendía que sus nuevas convicciones estaban favoreciendo la adopción
de nuevos comportamientos.Todo depende de lo que uno prefiera creer.
Al comprender que
puedes encontrar
Queso Nuevo y
disfrutarlo, cambias el
curso que sigues.
Alejandra sabía ahora que habría estado en mejor forma si hubiera afrontado el cambio
mucho más rápidamente y abandonado antes el depósito Q. Al pensar en el lugar del que procedía, se sintió contento de haber escrito frases en
la pared, en tantos lugares diferentes de su andadura. Alejandra sólo confiaba en estar dirigiéndose en la dirección correcta. Pensó en la
posibilidad de que Adela leyera las frases escritas en la pared y encontrara su camino.
Observar pronto los
pequeños cambios te
ayuda a adaptarte a
los grandes cambios
por venir.
Alejandra ya se había desprendido del pasado y se estaba adaptando con
efectividad al presente. Alejandra siguió por un pasadizo que le resultaba nuevo, dobló una esquina y allí encontró
el Queso Nuevo en el depósito N. Comprendió que en aquellos momentos en los que temía cambiar, no había hecho
sino aferrarse a una ilusión. Alejandra sabía que había dejado atrás un rastro para Adela , y que si ella quería,
encontraría el camino limitándose a leer las frases escritas en la pared.
Prepárate para cambiar con
rapidez y para disfrutarlo
una y otra vez.
Alejandra comprendió lo lejos que había llegado desde la última vez que estuviera con Adela, en el depósito de Queso. Cada día inspeccionaba con atención el depósito de Queso
N, para comprobar en qué estado se encontraba su Queso. Escuchó lo que le pareció fue el sonido de un movimiento
allá al fondo, en los pasillos del laberinto. A medida que el sonido se hizo más intenso, se
dio cuenta de que se acercaba alguien. Su amigo fuera finalmente capaz de...
¡Moverse con
el Queso y
disfrutarlo!
¿Quién se ha llevado mi queso?
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¿Quién se ha llevado mi queso?
Personajes de nuestra historia
¿Quién se ha llevado mi queso?
Hace mucho tiempo vivían cuatro pequeños personajes que recorrían un laberinto buscando el queso los hiciera sentirse felices. Dos de ellos eran ratones y se llamaban “Francisco” y “Brayan”, y los otros dos eran liliputienses. Se llamaban “Adela” y “Alejandra”.
Francisco, Brayan, Adela y Alejandra, cada uno encontró un día su propia clase de queso al final de uno de los pasadizos, en el depósito Q.
Tener queso te hace feliz.
Los liliputienses regresaban lentamente a casa, y cada mañana volvían a buscar más, sin observar los pequeños cambios que sucedían. En cambio, Francisco y Brayan cada vez llegaban temprano, comprobando si se había producido algún cambio con respecto a la situación del día anterior. Una mañana llegaron al depósito Q y descubrieron que no había queso. Se habían preparado para lo inevitable. Muy pronto ya estaban en busca de Queso Nuevo.
...
Ese mismo día, Adela y Alejandra llegaron al depósito Q. No habían prestado la menor atención a los cambios que se habían ido produciendo cada día. No estaban preparados para lo que descubrieron. Adela, se limitó a sacudir la cabeza con incredulidad. Él también estaba seguro de encontrar Queso en el depósito Q. No estaba preparado para esto.
Para algunos, encontrar Queso equivalía a tener cosas materiales. Para otros, significaba disfrutar de buena salud o desarrollar un sentido espiritual del bienestar. Adela y Alejandra regresaron aquella noche a sus casas hambrientos y desanimados.
Cuando más importante es el queso para ti, tanto mas deseas conservarlo.
No encontraron nada durante algún tiempo, hasta que finalmente llegaron a una zona del laberinto en la que nunca habían estado con anterioridad: el depósito N. Mientras tanto, Adela y Alejandra se sentían coléricas y frustradas..
Mientras Adela y Alejandra seguían tratando de decidir qué hacer, Francisco y Brayam ya hacía tiempo que se habían puesto patas a la obra. Llegaron más lejos que nunca, recorrieron nuevos pasadizos y buscaron el queso en todos los depósitos que encontraron.
Al día siguiente, Adela y Alejandra abandonaron sus hogares y regresaron de nuevo al depósito Q, esperando, en volver a encontrar queso. Pero la situación no había variado. No sabían qué hacer.
A veces, Alejandra imaginaba que sus amigos habían encontrado Queso. Pensó en lo bueno que sería para él emprender una aventura por el laberinto y encontrar Queso Nuevo. Cuando mayor era la claridad, tanto más se imaginaba a sí mismo en el acto de abandonar el depósito Q.
De vez en cuando, Alejandra pensaba en sus amigos Francisco y Brayan, y se preguntaba si acaso habrían encontrado ya algo de queso. Estaba convencido de que debían de estar pasándolo muy mal.
Alejandra estaba decidida a irse pero Adela no, sólo mataba las ilusiones de Alejandra de cambiar para encontrar queso. Después de analizar la situación, decidió partir. Antes de, Alejandra tomó una piedra pequeña y afilada y escribió un pensamiento muy serio en la pared, para darle a Hem algo en lo que pensar.
Si no cambias, te puedes extinguir.
Durante un tiempo había creído que bien podría no haber nada de Queso en el laberinto, o que quizá no lo encontrara. Esas temerosas convicciones no hicieron sino inmovilizarlo y anularlo.Sabía que, interiormente, Adela seguía preguntándose: “¿Quién se ha llevado mi queso?”, pero Alejandra, en cambio, se preguntaba: “¿Por qué no me levanté antes y me moví con el Queso?”.
Pensó en ello. Luego, inspiró profundamente, y empezó a internarse en el laberinto, caminando en dirección a lo desconocido. Alejandra pensó que quizá había esperado demasiado tiempo en el depósito Q. Luego pensó: “Más vale tarde que nunca”.
Durante algunos días fue encontrando un poco de Queso aquí y allá. Justo cuando creía estar haciendo progresos, se encontraba perdida en los pasadizos. Era un verdadero desafío. Ahora se daba cuenta de que el cambio no le habría pillado por sorpresa si se hubiese mantenido vigilante y se hubiese anticipado al cambio.Decidió que, a partir de ahora, se mantendría mucho más alerta.
¿Qué harías si no tuvieras miedo?
Olfatea el Queso con frecuencia para saber cuándo comienza a enmohecerse
Alejandra se encontró finalmente con un enorme depósito de Queso que le pareció prometedor. Al entrar en él, se sintió muy decepcionada al descubrir que se hallaba completamente vacío. Sintió deseos de abandonar la búsqueda. Alejandra creía haber dejado el miedo atrás, pero en realidad experimentaba miedo con mucha mayor frecuencia. Se preguntó si Adela se habría movido de donde estaba o si continuaba paralizada por sus propios temores.
El movimiento hacia una nueva dirección te ayuda a encontrar Queso Nuevo
Alejandra miró hacia el oscuro pasadizo y percibió el temor que sentía. Ella mismo se infundía un miedo mortal. Se dio cuenta de que sus temores no hacían sino empeorar las cosas. Así pues, hizo lo que haría si no tuviera miedo. Echó a caminar en una nueva dirección. Al iniciar el descenso por el oscuro pasadizo, sonrió. Todavía no se daba cuenta, pero empezaba a descubrir qué era lo que nutría su alma. Al cabo de poco tiempo, supo por qué se sentía bien.
Cuando dejas atrás tus temores, te sientes libre.
Alejandra se dio cuenta de que había permanecido prisionera de su propio temor. El hecho de moverse en una nueva dirección lo había liberado. Una vez superado el miedo, resultó que podía disfrutar mucho más de lo que hubiera creído posible.
Se vio a sí mismo con gran detalle realista, sentado en medio de un montón de sus quesos favoritos, desde el cheddar hasta el brie. Se imaginó comiendo tanto queso como quisiera y se regodeó con esa imagen.Estaba seguro de que terminaría por encontrarlo.
Imaginarme disfrutando de Queso Nuevo antes incluso de encontrarlo me conduce hacia él.
Alejandra siguió pensando en lo que podía ganar, en lugar de detenerse a pensar en lo que perdía. Ahora se daba cuenta de que el cambio podía conducir a algo mejor. Distinguió un depósito de Queso y se sintió muy animado al observar pequeños trozos de Queso Nuevo cerca de la entrada. Alguien más había estado ya allí. Si hubiera llegado antes, muy probablemente habría encontrado una buena provisión de Queso Nuevo.
Cuando más rápidamente te olvides del Queso Viejo, antes encontrarás el Queso Nuevo.
Alejandra inició el regreso al depósito Q y encontró a Adela, a quien ofreció unos trozos de Queso Nuevo, que este rechazó. Alejandra estaba feliz por el simple hecho de no permitir que el temor dictaminara sus decisiones. Le gustaba lo que estaba haciendo ahora. Estaba convencido de que encontrar lo que necesitaba sólo era cuestión de tiempo. De hecho, tuvo la impresión de haber descubierto ya lo que andaba buscando
Es más seguro buscar en el laberinto que permanecer en una situación sin Queso.
Comprendió que aquello de lo que se tiene miedo, nunca es tan malo como lo que uno se imagina. El temor que se acumula en la mente es mucho peor que la situación que existe en realidad.Su antigua forma de pensar se había visto nublada por sus preocupaciones y temores. Pero eso cambió por completo.
Las viejas convicciones no te conducen al Queso Nuevo.
Alejandra no había encontrado aún queso, pero mientras recorría el laberinto pensó en todo lo aprendido hasta entonces. Ahora comprendía que sus nuevas convicciones estaban favoreciendo la adopción de nuevos comportamientos.Todo depende de lo que uno prefiera creer.
Al comprender que puedes encontrar Queso Nuevo y disfrutarlo, cambias el curso que sigues.
Alejandra sabía ahora que habría estado en mejor forma si hubiera afrontado el cambio mucho más rápidamente y abandonado antes el depósito Q. Al pensar en el lugar del que procedía, se sintió contento de haber escrito frases en la pared, en tantos lugares diferentes de su andadura. Alejandra sólo confiaba en estar dirigiéndose en la dirección correcta. Pensó en la posibilidad de que Adela leyera las frases escritas en la pared y encontrara su camino.
Observar pronto los pequeños cambios te ayuda a adaptarte a los grandes cambios por venir.
Alejandra ya se había desprendido del pasado y se estaba adaptando con efectividad al presente. Alejandra siguió por un pasadizo que le resultaba nuevo, dobló una esquina y allí encontró el Queso Nuevo en el depósito N. Comprendió que en aquellos momentos en los que temía cambiar, no había hecho sino aferrarse a una ilusión. Alejandra sabía que había dejado atrás un rastro para Adela , y que si ella quería, encontraría el camino limitándose a leer las frases escritas en la pared.
Prepárate para cambiar con rapidez y para disfrutarlo una y otra vez.
Alejandra comprendió lo lejos que había llegado desde la última vez que estuviera con Adela, en el depósito de Queso. Cada día inspeccionaba con atención el depósito de Queso N, para comprobar en qué estado se encontraba su Queso. Escuchó lo que le pareció fue el sonido de un movimiento allá al fondo, en los pasillos del laberinto. A medida que el sonido se hizo más intenso, se dio cuenta de que se acercaba alguien. Su amigo fuera finalmente capaz de...
¡Moverse con el Queso y disfrutarlo!
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