La Edad Moderna. Humanismo y Renacimiento
Doble clic para editarme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarLa construcción del Estado Moderno
Así pues de 1450 a 1500 se franqueó una etapa decisiva en el camino a la construcción del Estado
Moderno (…) En esta aparición del Estado no todos marchan al mismo paso y en el mapa político de la
Europa de finales del siglo XV lo muestra claramente. En Francia y en España se afirma un poder fuerte
mediante los rasgos que acentuará la evolución del siglo: comienzo de la centralización, medios de
acción reales, unificación de las instituciones, ambiciones más orientadas al exterior. Este avance
permite al Estado resistir las fuerzas disgregadoras que encuentran la ocasión de manifestarse en los
periodos en que se eclipsa temporalmente el papel decisivo del monarca. La larga minoría de edad de
Carlos VIII no dio lugar más que a algunos desórdenes de los que salieron cómodamente triunfantes los
regentes, y la subida al trono de Luis XII y Francisco I, primos ambos de los anteriores soberanos, se
realizó sin dificultades. (…) Por el contrario (respecto al fortalecimiento del poder de los monarcas) es
manifiesto el retraso de los Estados de Europa central y oriental. BENNASSAR, B. y OTROS
Historia moderna, AKALme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarme.
La Edad Moderna. Humanismo y Renacimiento
josemirc84
Created on September 21, 2016
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La Edad Moderna. Humanismo y Renacimiento
Doble clic para editarme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarLa construcción del Estado Moderno Así pues de 1450 a 1500 se franqueó una etapa decisiva en el camino a la construcción del Estado Moderno (…) En esta aparición del Estado no todos marchan al mismo paso y en el mapa político de la Europa de finales del siglo XV lo muestra claramente. En Francia y en España se afirma un poder fuerte mediante los rasgos que acentuará la evolución del siglo: comienzo de la centralización, medios de acción reales, unificación de las instituciones, ambiciones más orientadas al exterior. Este avance permite al Estado resistir las fuerzas disgregadoras que encuentran la ocasión de manifestarse en los periodos en que se eclipsa temporalmente el papel decisivo del monarca. La larga minoría de edad de Carlos VIII no dio lugar más que a algunos desórdenes de los que salieron cómodamente triunfantes los regentes, y la subida al trono de Luis XII y Francisco I, primos ambos de los anteriores soberanos, se realizó sin dificultades. (…) Por el contrario (respecto al fortalecimiento del poder de los monarcas) es manifiesto el retraso de los Estados de Europa central y oriental. BENNASSAR, B. y OTROS Historia moderna, AKALme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarme. Doble clic para editarme.