Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

La historia de Pepe el restaurador

teresa.hdzmorlans

Created on January 1, 1

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Magazine dossier

Momentum: Onboarding Escape Game

Momentum: Manager Guide

Wizardry Letter

Search Bar Card

Piñata

Microlearning: When to Use Chat, Meetings or Email

Transcript

La historia de Pepe el restaurador

¿Dónde pongo mi atención?

Pepe era un restaurador muy conocido en su ciudad no solo por su fama profesional, sino además por su buen carácter y optimismo. Su amigo Juan, estaba asombrado con la capacidad que Pepe tenía para simplificar y ver siempre el vaso medio lleno, por lo que se decidió a pedirle que le contara su secreto.​ JUAN. Pepe, tienes que explicarme como caramba consigues estar siempre tan positivo y alegre. PEPE. Si te apetece podemos ir a tomar algo mientras te lo cuento ​JUAN. De acuerdo.

Se acercaron a la cafetería más cercana y pidieron cada uno su consumición. Mientras esperaban que el camarero volviera a su mesa, Pepe le comentó que acabarían con toda seguridad antes de haber terminado su bebida. PEPE. Mira Juan, cada día cuando me levanto, me doy cuenta de que tengo dos opciones, pasar un buen día o pasar un mal día y decido la primera... ¡pasar un buen día! En aquel momento Pepe hace un silencio... más prolongado de lo que Juan esperaba, por lo que Juan reacciona de inmediato. ​JUAN. ¿Bueno, y que más?

PEPE. ¡Ya está, nada más! JUAN. ¡Vamos hombre!, ¿no me digas que tu no tropiezas nunca?... ¡con la infinidad de inconvenientes que la vida nos planta en las narices! PEPE. Bien, cuando tropiezo, también tengo dos opciones: levantarme, sacudirme y tener claro que no debo volver a pasar por allí, o levantarme y maldecir el dichoso agujero. Yo decido, la primera opción, tener claro que debo aprender de esa experiencia JUAN. ¡Ya!, ¡Ya!... ¿y si yo vengo a contarte las desgracias que me inundan la vida?

PEPE. También tendré dos opciones: Decirte- ¡mira Juan, tienes que observar que caramba tienes que aprender de esa situación! o por el contrario reforzar tu infortunio y confirmarte que eres un desgraciado, cargado de mala suerte-, y... sin ninguna duda escogeré la primera. Juan no quedó convencido con lo que Pepe le argumentaba, pensaba que solo con esa actitud, a él, difícil se le haría obtener los mismos resultados que en Pepe veía. Se acabaron su consumición y se despidieron volviendo cada uno a su trabajo. ​

Pasado un tiempo, le comunicaron a Juan, que Pepe había sufrido un grave accidente; habían entrado en su restaurante para robarle y le habían acribillado a balazos. Estaba ingresado en cuidados intensivos herido gravemente y peligraba su vida. En ese momento Juan verbalizó –pobre Pepe, ahora sí que no le sirve de nada su positivismo- . ​Pero a los pocos días Juan tuvo una excelente noticia, Pepe estaba mucho mejor y le avisarían cuando le dieran el alta hospitalaria. Al salir del hospital y volver a casa, Pepe llamó de inmediato a Juan para que fuera a visitarle y este así lo hizo.

JUAN. ¡Como me alegro de verte Pepe!, ¡qué mala suerte has tenido, chico! PEPE ¡Pero qué dices, mala suerte! Mira, cuando estaba echado en el suelo sangrando, lo primero que pensé, es que debía haber cerrado la puerta trasera que es por donde entraron. Pero lo segundo, fue que tenía dos opciones, una arrastrarme sacando fuerzas, hasta llegar al teléfono para pedir ayuda, o morir desangrado en el suelo... Como puedes deducir la opción que decidí coger, fue la primera.

Llegué al teléfono y además tuve suerte, porqué los de la ambulancia acudieron muy rápidamente. De camino al hospital, no pararon de alentarme y decirme que estábamos a punto de llegar, que aguantara solo unos instantes más, porque estaban esperándome para atenderme de inmediato... ¡Y así fue!. En el quirófano, primero lo pasé mal, porqué yo veía que el Sr Cirujano me miraba como si yo ya estuviera muerto, pero de repente me preguntó, - ¿Señor, es usted alérgico a algo?-... Y yo le respondí con el poco aliento que me quedaba,- ¡a las balas!-.​

Este comentario le hizo sonreír, cosa que me alegró, porqué comprobé que era humano. Inmediatamente le repliqué, Sr Doctor, ¿le puedo pedir un favor?- Sí, dígame usted-, Por favor, opéreme como si estuviera VIVO, no como si estuviera muerto, ¡porqué mi OPCIÓN ES VIVIR!

Está claro que a nuestro amigo Pepe no le cuesta centrar su atención en la “bola verde”, la observación constante del resultado esperado, le permite buscar y decidirse por la opción que considera acertada para que le lleve a buen puerto. Recuerda que siempre tienes dos opciones ante cualquier circunstancia y que debes ser un elemento como “Pepe” con visión clara de lo que quieres, constante en tu proceso de consecución y comprometido en conseguirlo. ​

¡Alelante con vuestros relatos!

Descarga el cuento en PDF